Dr. Daniel C. Corsiglia -
Dr. Javier Ruiz Weisser
Reanimación cardiopulmonar y cerebral
Fundación UDEC, 4ta. Edición, 2002
Síntesis
Explicar la muerte puede resultar imposible o casi imposible, pero si le podemos dar un sentido, si este se apoya en la esperanza que asoma en el momento en que el hombre le da trascendencia a la muerte.
La relación entre la vida y la muerte es única, irrepetible, personal e íntima y pocas veces en la práctica diaria tenemos la posibilidad de hacer algo trascendente impactante y significativo como cuando realizamos un esfuerzo de reanimación.
El paro cardíaco es quizás el momento emocional y dramático más intenso de la vida de una persona que intenta recuperar el corazón de otra... los acontecimientos ocurren a gran velocidad y exigen una respuesta inmediata y precisa.
Así, la preocupación por la vida en la emergencia determina la necesidad de un enfoque sistemático y racional.
Entonces, las técnicas de resucitación brindan las bases para ofrecer el mejor cuidado posible en situaciones que generan mucha tensión; el rescatador a menudo altera su capacidad para actuar, en una proporción inversa a su grado de preparación y experiencia, sorprendiéndolo en una disciplina que creía dominar.
Como el entrenamiento en estas técnicas constituye un reto para la alta densidad de información provista en poco tiempo, e involucra una colección de habilidades cognoscitivas y psicomotoras aprendidas en simulaciones de la vida real, es necesario darle un marco teórico que se puede resumir en este libro de Reanimación Cardiopulmonar y Cerebral, confeccionado, traducido, adaptado y modificado por miembros de la Unidad Docente Central del Programa Provincial de Enseñanza de RCP (Provincia de Buenos Aires - Ley 10.487), de la Cátedra de Cardiología de Posgrado del Hospital San Juan de Dios de la Plata (UNLP) y de la Fundación UDEC sobre las bases de las guías y recomendaciones del ILCOR (International Liaison on Committeé on Resuscitation) de la American Heart Association, y del European Council on Resucitation de Dallas 2000.
Como miembro fundador del Consejo Latinoamericano de Resucitación (CLAR) y tal cual es el espíritu y el de la Fundación UDEC, creemos que al ser este documento un bien tutelar, casi un bien público, sus consideraciones deben estar al alcance de todos, sin distinciones de ningún tipo, siguiendo los principios de la universalidad, autonomía y solidaridad (Informe ILCOR 1997-2000). Por lo tanto nuestro compromiso personal, el compromiso del Comité del Emergencias Cardiovasculares y de la Federación Argentina de Cardiología -FAC- es el de llevar éstos conocimientos a todos lados, y por supuesto, a los rincones más pequeños y alejados de nuestro país.
Dado que en el año 2005 se realizó la actualización de las guías, actualización que esta presente en los nuevos capítulos del Consenso de RCP de la FAC, Ud. encontrará un documento que se denomina “RESUMEN DE LOS CAMBIOS” en donde se encuentran las modificaciones más importantes.
El soporte vital avanzado es para toda la gente..., para el niño sonriente que insiste en correr con un juguete en la boca..., para la joven mujer embarazada que no puede respirar por una complicación de su enfermedad valvular reumática... para el ataque cardíaco del joven ejecutivo que olvidó abrazar a su hijo esa mañana..., para el ataque cerebral de esa abuela inmigrante cuya familia llena la sala de espera.
Usted, sea quien sea o haga lo que haga, puede ser, en una situación límite, el primer y primordial eslabón de la cadena de supervivencia que aumente la esperanza de vida de una persona y recoja el agradecimiento de sus seres queridos. Es cierto, la mayoría de las veces usted no salvará a nadie; la mayor parte de sus esfuerzos fracasarán; otros tantos recuperarán sus corazones pero no las mentes, pero a veces, sólo unas cuantas veces, podrá salvar vidas.
El contenido de estas recomendaciones es para usted si esta dispuesto a hacer el esfuerzo y le dedica tiempo para luego dárselo al prójimo; sólo necesita su tiempo, sus manos, sus pulmones, su cerebro, su buena voluntad y, por supuesto, de su corazón.
Hoy vivimos a gran velocidad, con vértigo, con audacia y muchas veces con temor, en un mundo que no tiene límites, y donde el tiempo de reflexión es casi nulo.
Convivimos con una sociedad que casi todo lo mide. Podríamos creer, por lo tanto, que todo tiene un valor económico, un “precio”. Y tal vez siguiendo esta línea de pensamiento sería razonable ponerle un valor a la muerte. Pero quién le pone precio a la vida?, o es tan grande su valor que su precio es inmensurable? o será quizá que no tiene precio?
En nuestro econométrico sistema, cómo medimos la acción de un bombero que salva la vida de un niño que ha caído en un profundo pozo, la de un paramédico que acciona un desfibrilador automático y “choca” a ese querido personaje que hace un paro cardíaco frente a millones de personas en televisión, o la de ese policía que fuera de servicio intenta salvar la vida con respiración boca a boca y con compresiones en el pecho de aquel que caminaba distraídamente a su lado, o de esa maestra jardinera que intenta sacarle al pequeño, con una simple maniobra, una bolita que le atora la vida?
En nuestro mundo de hoy, pisando el tercer milenio y en una sociedad donde a menudo se menosprecia la vida, hay quienes se reconcilian diariamente con ella, cuidando enfermos, saliendo a la madrugada a gran velocidad a socorrer un accidentado, a dar una palabra de aliento al moribundo, atendiendo enfermedades infectocontagiosas, de las cuales mucho se dice pero que sólo se ven a través de una pantalla de televisión... y en el mejor de los casos a través de un vidrio…
En resumen... hay gente que todavía se “juega” la vida en función del otro y sin pedir nada a cambio y es para ellos que dedicamos esta recopilación y adaptación de las guías y recomendaciones de la American Heart Association, del European Resuscitation Council y del ILCOR (Internacional Liaison Council on Resuscitation), basado en la versión del Consejo Internacional de Ciencias -Dallas 2000- y corregido en el año 2005.
Es para nosotros importante decir que esta recopilación y adaptación surge de grupos con fuertes convicciones de participación, bajo el respeto mutuo y de las autonomías regionales, en un mundo que debe ser universalizado, no globalizado; es también para todos los amigos del Resucitación ´96 -Ciudad de Córdoba-, que por idea y por el esfuerzo inicial de Raúl Alasino, se fundó el Consejo Latinoamericano de Resucitación (CLAR) y en donde se comenzó una tarea que tal vez otros continúen, sin intereses económicos o políticos, sólo con intereses científicos y humanitarios en donde la solidaridad, el bien común, la universalidad de los conocimientos y el respeto por las autonomías regionales sea la regla. Por esto mis respetos al espíritu del CLAR, haciendo votos para que vuelva a ser lo que era, un ente Libre, Autónomo y con un fuerte espíritu Latinoamericano.
Este manual es también para todos los miembros de la Federación Argentina de Cardiología -FAC- que gracias al compromiso de la Mesa Directiva, apoyaron nuestro sueño de generar Instructores de FAC para así poder multiplicar este ícono y paradigma del conocimiento científico, del compromiso solidario y del amor hacia el prójimo…”EL RESCATADOR”; es tambien para el actual presidente y los ex presidentes del Comité de Emergencias Cardiovasculares de FAC, que interpretaron el esfuerzo de este grupo de rescatadores “solitarios” de la Fundación UDEC. Es también para nuestras familias, para nuestros amigos y para los instructores de RCP que sin egoísmos nos han apoyado en todo el tiempo, por más de veinte años, impulsandonos a creer que la EDUCACION es la mejor opción que el hombre tiene para elevar su expectativa y calidad de vida...
Finalmente y fundamentalmente es para los que día a día, humildemente y en silencio dan todo lo suyo en pos del “otro”, en particular a todos los maestros y en especial “al maestro, al mago, al amigo, esencia de hombre y ejemplo, que muchos tuvimos la suerte de conocer y de compartir sus enseñanzas en la medicina y en la vida; a ese que con su palabra, su consejo, con su presencia y su ejemplo nos mostró el camino... el que no solo enseña sino que ama a sus alumnos…
Pido a Dios que nos ayude a observar atentamente y con claridad para que no nos olvidemos nunca de nuestra función y condición de médico, de nuestras raíces, de nuestros sueños y pido también que las instituciones que dirijan el rumbo y que nos representan y a sus hombres, que no cometan los errores de soberbia, de desapego a nuestra identidad, de ceguera ante nuestra historia, de no respeto a nuestras condiciones y potencialidades, para que de ninguna manera vendan nuestras utopías y nuestro porvenir…
Prof. Dr. Daniel Corsiglia
"En estos tiempos en que todo tiene precio,
hay que hacerse el tiempo para hacer cosas
que no tienen precio"
Carlos Cajade, Diciembre de 2001
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