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Publicaciones > Revista > 08V37N3          f             

Factores de riesgo aterogénico en empleados públicos hospitalarios

WILLIAMS R. PEDROZO*, MARIA S. CASTILLO RASCON†, GRACIELA A. BONNEAU‡,
 CARLOS CASTRO OLIVERA§, BLANCA CEVALLOS¶, RAMON A. SANCHEZ¶, RUTH LEIVA¶

Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales. Universidad Nacional de Misiones (UNAM).
Laboratorio Central. Hospital "Dr. Ramón Madariaga" (Misiones).
* Bioquímico Pasante del CEDIT (Comité Ejecutivo de Desarrollo e Innovación Tecnológica). Misiones.
† Bioquímica. Magister en Salud Pública.
‡ Bioquímica Especialista en Química Clínica.
§ Médico. Especialista en Cardiología.
¶ Bioquímico.
Dirección postal: Avda Las Heras 2505. 3300 Posadas. Misiones.
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Summary

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La enfermedad cardiovascular constituye la primera causa de mortalidad en el mundo desarrollado, y también en la provincia de Misiones. Material y método: en 217 empleados públicos, aparentemente sanos, de dos hospitales, se realizó un análisis longitudinal de los factores de riesgo mayor modificables, de síndrome metabólico, de riesgo cardiovascular a 10 años y de modificaciones en el estilo de vida. La edad promedio de la población en estudio, que completó tres controles bianuales, fue 47,7 ± 7,9 años; un 74,5% fueron mujeres. Resultados: los niveles de colesterol y presión arterial se incrementaron significativamente (p = 0,024 y p < 0,001 respectivamente) durante el lapso del estudio. El tabaquismo no presentó variaciones y los bajos niveles de colesterol-HDL mejoraron significativamente (p < 0,001). La prevalencia del síndrome metabólico se incrementó en función de alguno de sus componentes: presión arterial elevada, hipertrigliceridemia y obesidad abdominal. El riesgo de desarrollar un evento coronario a 10 años se incrementó significativamente (p = 0,045) con nuevos eventos coronarios y nuevos casos de diabetes. Si bien se produjeron algunos cambios favorables en el estilo de vida, con una alimentación más saludable y mejor control de la presión arterial y del colesterol total, en contrapartida, el sedentarismo no sólo no disminuyó sino que se incrementó. Conclusiones: la mayoría de los factores de riesgo individuales incrementaron su prevalencia con el transcurso del tiempo, al igual que el síndrome metabólico y la categoría de alto riesgo para enfermedad cardíaca, de manera que las acciones de prevención y promoción de la salud podrían tener algún impacto en la reducción y/o postergación de la enfermedad cardiovascular y la diabetes.

Rev Fed Arg Cardiol 2008; 37: 230-237

 

 

La enfermedad cardiovascular constituye la prime-ra causa de muerte en la provincia de Misiones, de acuerdo con los datos aportados por la Dirección de Estadísticas del Ministerio de Salud Pública de la Provincia correspondientes al año 2003 [1], de manera que la provincia presenta un patrón de mortalidad similar al de los países desarrollados. Sin embargo, la pirámide poblacional corresponde a la de una provincia joven, donde una elevada tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular (ECV) coexiste con una relativamente alta frecuencia de mortalidad por otras patologías, como enfermedades infecciosas y parasitarias. Las tendencias demográficas y las transiciones sanitarias, junto con los cambios en la distribución de los factores de riesgo (FR) han acelerado la epidemia de enfermedades no transmisibles en muchos países en vías de desarrollo, como la Argentina, con una doble carga impuesta por enfermedades transmisibles y no transmisibles [2].

La ateroesclerosis es la principal responsable de la ECV, primera causa de muerte en nuestro país [3]. Son numerosos los factores de riesgo (FR) que, a través del tiempo, intervienen en el silencioso desarrollo de la ECV. Estos factores de riesgo, sus asociaciones y sus efectos multiplicadores, han sido bien definidos y estudiados en numerosos trabajos y por distintos investigadores [4-7].

El tercer reporte del Panel de Expertos sobre Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipercolesterolemia en Adultos (ATP-III) incluye como factores de riesgo modificables al incremento del colesterol total, la disminución del colesterol HDL, el tabaquismo y la hipertensión arterial, y como no modificables, a la historia familiar de ECV prematura y la edad [8]. La identificación y el tratamiento oportuno de los FR para ECV permite no sólo mejorar la esperanza y la calidad de vida sino también disminuir los costos en cuidados de salud [9].

El síndrome metabólico (SM), descripto inicialmente por Reaven, es una asociación de anormalidades metabólicas que incluye la dislipidemia, la obesidad, la hipertensión arterial y la intolerancia a la glucosa ("cuarteto de la muerte"), con un papel importante en la génesis de la diabetes tipo 2 (DBT2) y la ECV [8,10,11].

Los criterios del ATP-III proveen una herramienta práctica para la identificación de pacientes con alto riesgo de enfermedad cardiovascular.

En base a esto, y como parte de un proyecto general sobre factores de riesgo aterogénico cuyo objetivo es evaluar el comportamiento a lo largo del tiempo de los FR modificables para la enfermedad cardíaca coronaria y los FR para el síndrome metabólico en un grupo poblacional de empleados de la administración pública provincial, nos propusimos como objetivos específicos:

  1. analizar el comportamiento de los factores de riesgo mayor modificables: tabaquismo, hipertensión arterial, hipercolesterolemia y colesterol HDL disminuido;
  2. evaluar los parámetros del síndrome metabólico;
  3. determinar el score de Framingham de riesgo cardiovascular a 10 años;
  4. estudiar las modificaciones producidas en los hábitos de vida a partir del comienzo del estudio.

 

MATERIAL Y METODO
El presente trabajo se desarrolló como parte de un proyecto a diez años, iniciado en 2001, en una población aproximada de 1.000 empleados públicos de dos hospitales (Hospital "Dr. Ramón Madariaga" y Hospital de Pediatría "Dr. Fernando Barreiro") de la ciudad de Posadas (Misiones), y destinado a evaluar cada dos años, de manera sistemática, los factores de riesgo cardiovascular, el síndrome metabólico y los hábitos de vida relacionados con ellos.

En el año 2005 se estudió por tercera vez al personal del Hospital Madariaga, evaluándose 318 sujetos, y en el 2006 se hizo lo propio con el Hospital Pediátrico, estudiándose 130 individuos. Para el análisis longitudinal realizado posteriormente se tomaron 217 casos que fueron los que habían completado los tres controles y que, a modo de criterio de exclusión, no habían presentado, al inicio del estudio, antecedentes de enfermedad cardíaca coronaria, diabetes, accidente cerebrovascular, hipotiroidismo o hipertiroidismo.

La metodología de trabajo se cumplió a través de una secuencia predeterminada: a) reunión con el personal de las instituciones para explicar la actividad a desarrollar; b) determinación de los valores de presión arterial (PA); c) encuesta personal; d) medidas de peso, talla y circunferencia de cintura; e) extracción de muestras de sangre con ayuno de 12 horas; f) procesamiento de las muestras sanguíneas; g) entrega de los resultados de laboratorio e información respecto de los mismos; h) ingreso de la información en la base de datos; i) integración de los resultados globales, clínicos y de laboratorio, con recomendaciones sobre cambios en el estilo de vida; j) charlas educativas a la comunidad hospitalaria.

La PA fue determinada en posición sentada, utilizando esfigmomanómetro de mercurio, luego de 15 minutos de reposo, según lo establecen las normas de la American Heart Association. Se realizaron dos determinaciones con intervalos de 5 minutos entre ambas, en el brazo derecho, interpretando al primer y último ruido de Korotkoff como los valores de presión sistólica y diastólica respectivamente [12]. Se promediaron ambas mediciones.

El peso, en kilogramos y gramos, fue determinado sin calzado, con una balanza de pie de uso clínico, marca CAM, con capacidad de medición entre 5 kg y 150 kg.

La talla, en metros y centímetros, se tomó en posición de pie, utilizando la varilla que tiene incorporada la balanza para tal fin, con el paciente sin calzado ni objetos en la cabeza, luego de realizar una inspiración profunda, en posición de Frankfürt, con los talones juntos, los hombres relajados y ambos brazos al costado del cuerpo.

La circunferencia de cintura, en centímetros y milímetros, se obtuvo en el punto medio de la zona abdominal, entre el último arco costal y la cresta ilíaca, con una cinta métrica no extensible [13].

Las determinaciones bioquímicas realizadas fueron: glucemia (coeficiente de variación [CV] = 3,57%), colesterol total (CV = 1,76%), uricemia (CV = 2,09%), triglicéridos (CV = 1,80%) por métodos enzimáticos colorimétricos con colorimetría final según Trinder en autoanalizador (Metrolab 2100). El colesterol-HDL (CV = 4,44%) y el colesterol LDL (CV = 1,53%) fueron determinados por precipitación selectiva y medida enzimática del colesterol sobrenadante en autoanalizador (Metrolab 2100). Se procesaron controles de calidad interno (pool de sueros preparado en el laboratorio), calibradores comerciales y sueros control normal y patológico comerciales. Se realizó control de calidad externo a través de controles provistos por la Fundación Bioquímica Argentina.

 

Análisis estadístico
Se realizó con el programa SPSS 11.5, previo ingreso de los datos en una base confeccionada en el programa Epi-Info 6.04. Se utilizaron: a) medias y desvíos estándar; b) pruebas no paramétricas de Friedman y Cochran, con un nivel de significación > 95% (p < 0,05).

Definiciones
Se consideró normotensión la PA < 120/80 mmHg, prehipertensión la PA > 120/80 mmHg y < 140/90 mmHg, e hipertensión a la PA > 140/90 mmHg [14].

Se consideró normopeso al índice de masa corporal (IMC) > 18,50 kg/m2 y < 25 kg/m2; sobrepeso al IMC > 25 kg/m2 y < 30 kg/m2; obesidad al IMC > 30 kg/m2.

Los criterios para definir los factores de riesgo mayor para ECV modificables fueron los del ATP-III que define como factores de riesgo modificables a: 1) colesterol total (CT) > 200 mg/dL; 2) tabaquismo (TQ); 3) hipertensión arterial (HTA) con cifras de PA sistólica > 140 mmHg y de PA diastólica > 90 mmHg, o, en su defecto, a los sujetos en tratamiento antihipertensivo; 4) colesterol HDL < 40 mg/dL [8].

El criterio para definir el síndrome metabólico fue tomado del ATP-III en el cual un adulto con 3 o más de los siguientes parámetros califica como portador del síndrome: 1) circunferencia de cintura: hombres > 102 cm y mujeres > 88 cm; 2) PA sistólica > 130 mmHg o diastólica > 85 mmHg, o en tratamiento antihipertensivo; 3) colesterol HDL en sangre: hombres < 40 mg/dL y mujeres < 50 mg/dL; 4) triglicéridos (TG) en sangre > 150 mg/dL; 5) valores de glucemia en sangre > 110 mg/dL o en tratamiento con hipoglucemiantes [8].

El score de Framingham permite evaluar el riesgo a 10 años para desarrollar una cardiopatía coronaria. Los factores incluidos en el cálculo son: sexo, edad, colesterol total, colesterol HDL, presión arterial sistólica, tratamiento de la hipertensión y tabaquismo. El ATP-III identifica tres categorías de riesgo que modifican los objetivos y las modalidades de tratamiento para la reducción del colesterol LDL:

  1. categoría de máximo o de alto riesgo, con un score de Framingham > 20%; incluye cardiopatía coronaria y sus equivalentes de riesgo de cardiopatía coronaria, como diabetes y sujetos con múltiples factores de riesgo (2 o más);
  2. categoría de mediano riesgo, con un score < 20%; incluye a sujetos con múltiples factores de riesgo (2 o más);
  3. categoría de bajo riesgo, con un score < 10%; incluye a individuos que tienen sólo uno o ningún factor de riesgo [8].

Los hábitos o estilos de vida fueron evaluados a través de una encuesta que tomó en cuenta: 1) control anual de presión arterial y colesterol total, en cada uno de los tres controles realizados; 2) cambios favorables en los hábitos alimentarios en los últimos 4 años, con mayor consumo de frutas y verduras y/o menor consumo de grasas; 3) nivel de actividad física.

El nivel de información y conocimiento (NC) de los factores de riesgo para enfermedad cardíaca coronaria se obtuvo pidiéndole al sujeto encuestado que señale cuatro factores de riesgo.

 

RESULTADOS
En el total de 217 empleados, con franco predominio de mujeres (Tabla 1), que completaron la etapa inicial del estudio en 2001/2002 y las dos etapas siguientes de control (2003/2004 y 2005/2006), y en los que no se implementó más intervención que la entrega de resultados de laboratorio y la información (personalizada y grupal), se diagnosticaron 5 casos de diabetes tipo 2. Estos sujetos ya habían calificado en el año 2001 como portadores del síndrome metabólico como predictor de diabetes.

También se produjeron en este período 8 casos de enfermedad cardíaca: 5 casos de angina de pecho y 3 de insuficiencia cardíaca.

Desde el comienzo del estudio fallecieron 5 sujetos, de los cuales 3 murieron por infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca, presentanto estos sujetos 3 y 4 factores de riesgo modificables, y encontrándose 2 de ellos en la categoría de alto riesgo para enfermedad cardíaca. Durante este período dos sujetos se jubilaron por incapacidad: uno por ceguera asociada a diabetes y otro (con licencia prolongada) por haber sufrido un accidente cerebrovascular.

 

DISCUSION
El porcentaje de sujetos con uno o más factores de riesgo mayor modificables fue cercano al 70%. Al analizar cada uno de los FR mayores modificables notamos cambios llamativos en el CT y en la HTA, con incrementos de significación durante el período de estudio, en tanto hubo una disminución del colesterol-HDL, probablemente asociada con un aumento en la frecuencia de individuos sedentarios.

La frecuencia del SM también se incrementó, principalmente a expensas del incremento de la HTA, la hipertrigliceridemia y la obesidad abdominal. Al utilizar el score de Framingham para evaluar el riesgo CV a 10 años, observamos un franco aumento de sujetos que calificaban como de alto riesgo. Se debe destacar que durante el período de estudio hubo una modificación favorable en el nivel de conocimiento de los FR y en algunos hábitos en el estilo de vida, como el control periódico de la PA, del CT y de hábitos alimentarios saludables.

De todo esto se desprende que las acciones de prevención y promoción podrían tener un fuerte impacto en la reducción y en la postergación de la aparición de enfermedades cardiovasculares.

El incremento significativo del 47% (p = 0,024) observado en el CT (Figura 1) es similar al reportado por Zosi y colaboradores15 en un estudio realizado en la provincia de Buenos Aires (46,3%) e inferior al porcentaje descripto por López Santi y colaboradores16 en la ciudad de La Plata (59,7%). Este incremento del CT es probable que esté vinculado con distintas causas, como serían el aumento del sedentarismo, el abandono de la medicación y la menopausia (teniendo en cuenta el predominio de participantes de sexo femenino).

Figura 1. Comportamiento de los factores de riesgo mayor modificables en empleados públicos hospitalarios (período 2001-2006). La prevalencia de CMM en el período inicial (2001/2002) del estudio fue 69,1%; en 2003/2004, 72,4%; en 2005/2006, 71,4%. La de CM-CT fue 40,1%, 38,2% y 47%, respectivamente (p = 0,024). La de CM-HTA fue 24%, 27,6% y 33,2% respectivamente (p < 0,001). La de CM-TQ fue 20,7%, 23% y 20,7% respectivamente. La de CM-HDL descendió de 30,9% a 28,1% y 16,1% respectivamente (p < 0,001).

 

El incremento significativo de la PA (p < 0,001) durante los 4 años de estudio, convirtió a la HTA en el segundo factor de riesgo mayor modificable (Figura 1) por su prevalencia (33,2%), cifra superior a la informada en el estudio INTERHEART para Latinoamérica17 (29,1%), similar a la prevalencia de HTA en la ciudad de La Plata16 (35,4%) y a la proporcionada por la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) para la República Argentina (34,5%) y para la provincia de Misiones (34,8%), e inferior a la prevalencia descripta en la provincia de Buenos Aires15 (41,2%).

Es importante destacar que la metodología para clasificar a los sujetos como hipertensos no es totalmente coincidente en los diferentes estudios, como tampoco lo es la distribución de la población del estudio según edad y sexo. La mayor proporción de hipertensos en la población en estudio se vincularía con el incremento de la obesidad abdominal y la inactividad física, como así también con el hecho de que conforme pasan los años aumenta la prevalencia de hipertensos.

El tabaquismo no presentó variaciones durante el transcurso del estudio. La Figura 1 muestra que la prevalencia actual de tabaquismo es del 21%, inferior a la descripta para la Nación y para la provincia de Misiones en la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo [18] (33,4% y 28,9% respectivamente), a la del estudio INTERHART [17] (48,1%) y a la de los estudios en La Plata [16] (41%) y en Buenos Aires [15] (29,2%). Esta menor proporción de fumadores activos podría deberse a que el grupo en estudio pertenece al ámbito de la salud pública, y también a la influencia de la lucha antitabaco que se está llevando a cabo a nivel nacional.

El descenso significativo (p < 0,001) de las variables relacionadas con el colesterol HDL (Figuras 1 y 2) no guarda la relación esperada con los factores capaces de modificarlo, como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la medicación, la obesidad abdominal, los triglicéridos elevados o la inactividad física. Este comportamiento deberá ser considerado en posteriores evaluaciones.

Figura 2. Comportamiento durante 4 años del síndrome metabólico y sus componentes en empleados públicos hospitalarios. El SM se incrementó de 21,4% en la evaluación inicial (2001/2002) a 24,5% en el período 2003/2004, y a 24,9% en el 2005/2006. En igual período sus componentes sufrieron la siguiente variación: HTA: 29,5%, 41% y 42,9% (p < 0,001); TG elevados: 32,7%, 29,5% y 36,4%; OAB: 25,8%, 28,1% y 30,4%; col-HDL disminuido: 55,3%, 59,9% y 36,9% (p < 0,001); GLU: 7,8%, 2,8% y 3,7%.

 

El incremento de la prevalencia del SM durante las evaluaciones realizadas con cada paciente en los 4 años del estudio se debería, principalmente, al incremento de la HTA, de los TG y de la obesidad abdominal (Figura 2), siendo las cifras actuales (24,9%) similares a las reportadas en la Tercera Encuesta Nacional de Salud Americana [19] (NHANES III) en EEUU (24%), a la Encuesta Nutricional de Canarias [20] (24,4%), y a la prevalencia señalada en un estudio realizado en la comunidad de Deán Funes [21] (Córdoba) (23,8%).

El aumento en las cifras de TG (Figura 2), con su actual prevalencia (36,4%), es similar al reportado por Lúquez y colaboradores [21] en el estudio de Deán Funes (38,1%) y superior al señalado por el Grupo VARICG [16] en la ciudad de La Plata (26,7%). Este incremento coincide con el aumento de la obesidad abdominal; sin embargo, el aumento de ambas variables no alcanza significación estadística.

La prevalencia actual de obesidad abdominal en nuestra población es del 30,4% (Figura 2), similar a la reportada en la comunidad de Deán Funes [21] (30,8%) y superior a la de La Plata16 (27,9%).

El llamativo hallazgo del descenso de los valores de glucemia, sin causa aparente que lo justifique, será motivo de especial atención en el seguimiento alejado programado para este estudio.

Según el score de Framingham y las categorías de riesgo establecidas por el ATP-III (Figura 3), el riesgo para desarrollar un evento coronario a 10 años se incrementó de manera significativa (p = 0,045) principalmente por el aumento de sujetos en la categoría de alto riesgo para el desarrollo de eventos coronarios y de diabetes.

Figura 3. Categorías de riesgo según ATP-III y score de Framingham de riesgo cardiovascular a 10 años en empleados públicos hospitalarios. Bajo riesgo: 48,4% (período 2001/2002); 42,9% (período 2003/2004); 40,1% (período 2005/2006). Mediano riesgo: 51,1%, 53% y 54,4% respectivamente. Alto riesgo: 0,5%, 4,1% y 5,5% respectivamente (p = 0,045).

 

Sobre las modificaciones estudiadas en los cambios en el estilo de vida observamos un mejor control de la PA y del CT (Figura 4), y una mejor y mayor adherencia a los programas de alimentación saludable (Figura 5), aunque se constató el hecho no deseado de una disminución en la actividad física diaria (Figura 6).

Figura 4. Modificación de los hábitos de control de la presión arterial y del colesterol total en empleados públicos hospitalarios. Control de la PA por lo menos una vez por año: 52,1% (período 2001/2002); 78,8% (período 2003/2004); 77,4% (período 2005/2006). Control del CT: 30,4%, 44,2% y 51,6% respectivamente.



Figura 5. Modificación de los hábitos alimentarios en empleados públicos hospitalarios. El 55,3% mejoró; el 0,9% empeoró; el 43,8% no presentó modificaciones.



Figura 6. Modificaciones de los hábitos de actividad física en empleados públicos hospitalarios. En el período 2001/2002 es inactivo el 37,8%; en el 2002/2003, el 42,9%; en el 2005/2006, el 50,9%.



Modificaciones de los hábitos de actividad física en empleados públicos hospitalarios. En el período 2001/2002 es inactivo el 37,8%; en el 2002/2003, el 42,9%; en el 2005/2006, el 50,9%.

El nivel de información y conocimiento de los factores de riesgo para enfermedad cardiovascular se incrementó de manera significativa en el período evaluado (p < 0,001) (Figura 7).

Figura 7. Nivel de conocimiento de factores de riesgo para enfermedad cardíaca coronaria en empleados públicos hospitalarios. No identificó factores de riesgo (NC 0 FR): 42,7% (período 2001/2002); 10,0% (período 2003/2004); 5,9% (período 2005/2006). Identificó 1 o 2 factores de riesgo (NC 1-2 FR): 25,9%, 35,0% y 27,3% respectivamente. Identificó 3 o 4 factores de riesgo (NC 3-4 FR): 31,4%, 54,1% y 66,9% respectivamente. Se observan diferencias significativas entre grupos, con p < 0,001.

 

Algunos cambios favorables en el estilo de vida, la adherencia a programas de alimentación saludable, la mayor información sobre el efecto perjudicial de los FR, y el nivel de conocimiento adquirido por la población estudiada guardarían estrecha relación con las charlas educativas programadas con el personal médico y paramédico de la comunidad hospitalaria, hechos que aún no han logrado impactar en los indicadores de riesgo de enfermedad cardiovascular, la cual ya cobró sus primeras víctimas no fatales y fatales en la población objeto de nuestro estudio.

 

CONCLUSIONES
Los hallazgos del presente estudio permiten inferir que los factores de riesgo mayor modificables representan el 70% de las causas que conducen a un evento coronario. El colesterol total y la presión arterial incrementan sus valores con el correr del tiempo. En este sentido, las intervenciones destinadas a la prevención y promoción de la salud podrían tener un fuerte impacto en la reducción de la morbimortalidad cardiovascular y en la postergación de la presentación y/o aparición de la enfermedad cardiovascular. Algo similar sucede con los componentes del síndrome metabólico, que pueden ser previstos, para retrasar así la aparición de nuevos casos de diabetes tipo 2 o de enfermedad cardiovascular. El 60% de la población de empleados públicos hospitalarios con riesgo moderado a alto para el desarrollo de enfermedad arterial coronaria requirió de una intervención terapéutica precoz para evitar la aparición de eventos fatales. Los cambios favorables en el estilo de vida, relacionados con las intervenciones realizadas, aún no se han reflejado en los indicadores de riesgo. Debemos lograr prevenir la enfermedad cardiovascular y no sólo predecir eventos [22].

 

 

 

SUMMARY
ATEROGENIC RISK FACTORS IN A PUBLIC HOSPITAL
Cardiovascular disease is the first cause of mortality in the developed world and also in Misiones city.
Material and method. A longitudinal analysis of modifiable major risk factors, metabolic syndrome, cardiovascular risk to 10 years and changes in the life style was made in 217 healthy workers of 2 public hospitals, since 2001 until 2006. The average age of the study population, which completed three biannual controls, was 47.7 ± 7.9 years, with 74.5% of women.
Results. The levels of cholesterol and blood pressure increased significantly (p = 0.024 and p < 0.001). There were no changes in smoking habits, although the low levels of HDL cholesterol improved significantly (p < 0.001) during the follow up period. The prevalence of the metabolic syndrome increased according to some of its components: high blood pressure, hypertriglyceridemia and abdominal obesity. The risk to develop a cardiac event up to 10 years increased significantly (p = 0.045) with new coronary events and recently diabetes diagnostic. Although there were some favourable changes in the life style, with a more healthy feeding and better control of blood pressure and cholesterol levels. Sedentarism not only did not diminish but increased.
Conclusions. The majority of individual risk factors evaluated increased their prevalence during the follow up period, as metabolic syndrome did, and also the high risk category for cardiac disease. Therefore, it is possible that a public health action plan to prevent disease and promote health would have high impact to reduce and delay the onset of diabetes and cardiovascular disease.

Reconocimientos
Al personal del Hospital "Dr. Ramón Madariaga" y al del Hospital de Pediatría "Dr. Fernando Barreiro".

 

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Ciencia es lo que se sabe, filosofía lo que no se sabe.
BERTRAND RUSSELL

Publicación: Octubre 2008


 

Editorial Electrónica
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