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Publicaciones > Revista > 08V37N3          f             

Angiotomografía computada multicorte de 64 canales
en la evaluación de la patología aórtica aguda

DIEGO HABERMAN*, ENRIQUE GURFINKEL†, ADRIANA MARTINEZ‡,
ROSA EMSANI§, EDUARDO DULBECCO¶

Fundación Favaloro.
* Médico de planta del Servicio de Tomografía Computada.
† Director del Servicio de Tomografía Computada.
‡ Jefe del Servicio de Radiología.
§ Médico residente del Servicio de Tomografía Computada.
¶ Médico del Servicio de Cirugía Cardiovascular.
Dirección postal: Diego Haberman. J. L. Borges 2459, 11º D. 1425 Buenos Aires. Argentina.
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Summary

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Los síndromes aórticos agudos representan una emergencia médica que debe ser diagnosticada con rapidez y precisión para poder establecer la terapéutica adecuada que ponga a resguardo la vida del paciente. La angiotomografía computada multicorte es la metodología diagnóstica preferida en la actualidad, ya que permite evaluar toda la anatomía vascular de manera rápida y no invasiva, valorando en forma asociada perfusión de los órganos e incluso patología no vascular que pueda simular un síndrome aórtico agudo. Las reconstrucciones multiplanares y tridimensionales brindan a los cirujanos un mapa vascular ideal que les permite elaborar el plan quirúrgico adecuado a cada caso.

Rev Fed Arg Cardiol 2008; 37: 199-209

 

 

Bajo la denominación "síndrome aórtico agudo" se agrupa en la actualidad a un amplio espectro de anomalías aórticas que por su gravedad constituyen una emergencia médica. Incluyen la disección aórtica, el hematoma intramural, la úlcera sintomática y la ruptura aórtica [1,2].

En el presente trabajo repasamos las características fundamentales de estas anomalías mediante el uso de la tomografía computada multicorte y analizamos las ventajas que brinda esta nueva tecnología en el diagnóstico preciso de las distintas entidades.

 

ASPECTOS TECNICOS
En nuestra institución realizamos los estudios con un tomógrafo multicorte de 64 hileras de detectores (Aquilion, Toshiba) con el cual obtenemos imágenes volumétricas en planos axial, coronal y sagital, con posterior reconstrucción de tres dimensiones en estación de trabajo (Vitrea, Vital images).

Resulta fundamental la adquisición de una primera fase sin administrar contraste intravenoso, con el objeto de descartar posible hematoma mural o bien hemorragia aguda. Realizamos luego la adquisición administrando contraste iodado intravenoso (Iopamiron 370, Schering), utilizando bomba infusora a razón de 80 a 100 mL con un flujo de 3 a 4 mL/seg.

Cuando se sospecha disección de aorta torácica ascendente, efectuamos los estudios coordinados con el electrocardiograma con el fin de reducir artificios por movimiento cardíaco que puedan simular desgarros de la íntima.

 

DISCUSION DE CASOS
1) Disección Aórtica
La disección aórtica se origina en un desgarro de la capa íntima, que se separa de la capa media permitiendo la entrada del flujo sanguíneo entre ambas. Esta escisión provoca un doble canal aórtico con una luz verdadera y otra falsa, donde el flujo es más lento y turbulento (Figura 1) [3].

Figura 1: Dibujo esquemático de la disección.

 

La disección se propaga en forma anterógrada provocando, en ocasiones, compromiso de ramas aórticas principales, lo que se traduce en trastornos de perfusión. También puede propagarse de manera retrógrada hacia proximal, con riesgo de compromiso de arterias coronarias e insuficiencia aórtica [4].

Habitualmente hay otros desgarros distales que representan sitios de reentrada del flujo, conformando comunicaciones adicionales entre la luz falsa y la verdadera, favoreciendo la persistencia de permeabilidad de esta última.

Entre las varias clasificaciones anatómicas existentes, las más utilizadas son la de Stanford y la de De Bakey [5,6]. La clasificación de Stanford (Figuras 2a, 2b, 2c, 3a y 3b) distingue dos tipos:

  • tipo A: la disección involucra la aorta ascendente más allá del sitio de origen del desgarro o de la progresión distal;
  • tipo B: la disección involucra a la aorta descendente, originándose distal a la emergencia de la arteria subclavia izquierda.

 

Figura 2a: Disección tipo A Stanford. Paciente de sexo masculino, 57 años de edad. Se presentó con dolor precordial propagado a ambos brazos  y acompañado de cefaleas. Se realizó cirugía de Bentall de Bono con reimplante de carótida izquierda y tronco arterial braquiocefálico con puentes a coronaria derecha y descendente anterior. Angio TC. Plano coronal. Desgarro en aorta ascendente con progresión al cayado y al tronco arterial braquiocefálico.


Figura 2b: Fotografía quirúrgica. Flecha blanca: colgajo intimal. Cabeza de flecha blanca: luz falsa. Flecha negra: tubo protésico colocado en aorta ascendente.


Figura 2c: Angio TC. Reconstrucción 3D. Las flechas blancas indican el colgajo intimal.


Figura 3a: Disección tipo B Stanford. Paciente de sexo masculino, 72 años de edad. Angio TC plano sagital. Flecha negra: arteria subclavia izquierda. Cabezas de flecha: desgarro.


Figura 3b: Reconstrucción 3D. La disección se origina en un plano distal a la emergencia de la arteria subclavia izquierda.

 

La clasificación de De Bakey reconoce tres grupos:

  • tipo I: la disección involucra toda la aorta;
  • tipo II: sólo está comprometida la aorta ascendente;
  • tipo III: sólo está comprometida la aorta descendente.

 

Métodos de imagen
Radiología convencional
En desuso en la actualidad debido a su limitada sensibilidad. Podemos encontrar ensanchamiento o tortuosidad del contorno aórtico. Un signo sugestivo es el desplazamiento medial de calcificaciones (Figura 4) [6].

Figura 4: Radiografía de tórax perfil. La flecha blanca señala el desplazamiento medial de las calcificaciones. Con flecha negra se señala la pared de la aorta.

 

Ecografía
La ecografía transtorácica es un método accesible en cualquier Servicio de Emergencias, rápido, económico y de gran utilidad en la detección de las disecciones tipo A proximales. Sin embargo, presenta limitaciones en la evaluación de la aorta ascendente distal y del cayado. Es muy útil en la evaluación de las complicaciones cardíacas, como la insuficiencia aórtica o el taponamiento cardíaco. La ecografía transesofágica permite evaluar toda la aorta con gran resolución espacial, elevada sensibilidad (99%) y especificidad (89%) en el diagnóstico de la disección; sin embargo, es un método invasivo que requiere intubación orofaríngea [8].

 

Resonancia magnética
La resonancia magnética (RM) es un método de elevada sensibilidad y especificidad en el diagnóstico de la disección. Presenta varias limitaciones, especialmente en pacientes con un síndrome agudo que requieren un diagnóstico a la brevedad. Es necesaria una absoluta colaboración por parte del paciente, ya que los más mínimos movimientos generan grandes artificios de imagen, y considerando que los estudios suelen durar aproximadamente 30 minutos, esto no siempre es posible.

No pueden ser sometidos a este estudio los pacientes con marcapasos o con implantes metálicos recientes, debido a que se utiliza un campo magnético con elevada potencia para generar imágenes por resonancia.

 

Angiografía convencional
Históricamente ha sido el método de elección en el diagnóstico de esta entidad, con una elevada sensibilidad y especificidad. Sin embargo, es un método invasivo con mayor morbilidad en comparación con otros. Por otra parte, no permite descartar hematoma mural ni otros diagnósticos alternativos potenciales extravasculares. Actualmente se la utiliza cuando los métodos no invasivos no son concluyentes.

 

Angiotomagrafía computada (angio TC)
Es un método rápido y no invasivo, de gran disponibilidad en la mayoría de los centros de emergencia, y que permite evaluar en pocos segundos todo el espectro de la patología aórtica y la mayoría de sus complicaciones. También permite detectar patología extravascular que, en algunas ocasiones, puede presentarse con un cuadro clínico agudo que simula origen aórtico. El desarrollo de la tecnología multicorte ha mejorado sustancialmente las prestaciones del método, permitiendo la obtención de imágenes en múltiples planos y tridimensionales con elevada resolución espacial.

Las publicaciones más recientes utilizando equipos multicorte muestran una altísima sensibilidad (99%-100%) y especificidad (100%) en el diagnóstico de la disección aórtica [9-11].

El hallazgo de imagen fundamental es la presencia de un desgarro intimal que divide a la luz aórtica en dos (una verdadera y otra falsa) cobrando relevancia la correcta discriminación entre ambas, principalmente cuando se planifica el tratamiento endovascular [12] (Figura 5).

Figura 5: Angio TC. Plano axial. Disección aórtica tipo A. Desgarro intimal (flecha blanca) divide la luz aórtica en dos.

 

En la mayoría de los casos podemos identificar la luz verdadera por su continuidad con la porción no disecada de la aorta, aunque esto no siempre es posible, particulamente en las disecciones de la aorta torácica descendente y abdominal (Figura 6).

Figura 6: Angio TC. Plano coronal. Disección aórtica tipo A. El ventrículo izquierdo (flecha negra) presenta continuidad anatómica con la luz verdadera. El desgarro se origina en la porción sinusal de la aorta ascendente.

 

La luz falsa suele ser más grande y con flujo más lento y turbulento, el cual habitualmente se traduce en una menor densidad del contraste en relación con la luz verdadera [13] (Figura 7).

Figura 7: Angio TC. Plano axial. La luz falsa (flecha blanca) presenta mayor tamaño y menor densidad que la luz verdadera.

 

El signo del pico (beak sign) es el ángulo agudo que representa la hendidura que forma el flujo sanguíneo a través de la luz falsa generando así espacio para propagarse [14] (Figura 8).

 

Figura 8: Angio TC. Plano coronal. Luz falsa con el signo del pico (flecha negra).

 

El signo de la telaraña (cobweb sign) es exclusivo de la luz falsa. Está dado por la presencia de pequeñas imágenes lineales de baja atenuación que corresponden a desprendimientos incompletos de la media originados en el momento de la disección [15,16] (Figura 9).

Figura 9: Angio TC. Plano axial. Signo de la telaraña (flechas negras) característico de la luz falsa.

 

Habitualmente los desgarros de la íntima suelen ser convexos hacia la luz falsa, en virtud de la mayor presión que presenta la luz verdadera. La presencia de calcificaciones excéntricas suele observarse hacia el lado de la luz verdadera [14-16] (Figura 10).

Figura 10: Angio TC. Plano coronal. Las calcificaciones se dirigen hacia la luz verdadera, la cual presenta mayor densidad.

 

Es importante evaluar el origen de las distintas ramas de la aorta en cuanto a su emergencia de la luz falsa o verdadera, en relación con posible hipoperfusión y eventual isquemia en sus territorios. Para el desarrollo de isquemia se proponen dos mecanismos: uno estático, que consiste en la progresión del colgajo hacia la rama correspondiente, y otro dinámico, dado por un fenómeno de oclusión intermitente por prolapso del desgarro que bloquea la luz en la emergencia arterial (fenómeno de cortina) [12] (Figuras 11, 12a, 12b y 12c).

 

Figura 11: Paciente de 56 años. Ingresó con dolor torácico dorsal, hipertensión (190/90 mmHg) y deterioro de la función renal (creatinina 5, urea 170). La angio TC en plano coronal muestra colgajo de disección (flechas negras) y extensos infartos en ambos riñones, visibles como áreas hipoperfundidas de límites netos.


Figura 12a: Paciente de 27 años de edad con síndrome de Marfan. Comenzó con disnea clase funcional III y dolor torácico. Fue enviado a nuestra institución para diagnóstico y tratamiento. Angio TC plano sagital. Gran dilatación de aorta torácica ascendente con desgarro de disección tipo A.


Figura 12b: Fotografía intraoperatoria. Anuloectasia de aorta ascendente.


Figura 12c: Visión transversal de la raíz aórtica. Flechas blancas: válvula aórtica. Cabeza de flecha blanca: desgarro intimal. Cabeza de flecha negra: adventicia.

 

La angio TC presenta difultades para diferenciar un aneurisma con trombosis parcial luminal de la disección con trombosis de la falsa luz; tampoco permite detectar con confiabilidad la insuficiencia aórtica asociada en las disecciones tipo A. Son contraindicaciones, al igual que en la angiografía convencional, el embarazo, la alergia severa al yodo y la disfunción renal en pacientes no dializados.

 

2) HEMATOMA MURAL
El hematoma mural se origina en hemorragia espontánea de la vasa vasorum en la capa media sin ruptura de la íntima [16] (Figura 13).

Figura 13: Dibujo esquemático del hematoma mural.

 

Los factores de riesgo y la presentación clínica son similares a los de la disección clásica; también se los clasifica según el sistema de Stanford [17].

En forma secundaria pueden convertirse en disección clásica con desgarro de la íntima o bien progresar hacia la adventicia con posterior ruptura aórtica [2].

Cuando estudiamos un síndrome aórtico agudo, es fundamental obtener imágenes sin contraste intravenoso, específicamente con el fin de descartar al hematoma mural. Observamos, en forma clásica, hiperdensidad de la pared de la aorta en forma de "medialuna" y, en caso de estar presentes, desplazamiento medial de calcificaciones de la íntima [18] (Figura 14).

Figura 14: TC sin contraste. Plano coronal. La flecha negra señala el hematoma mural hiperdenso en forma espontánea con respecto a la luz aórtica con desplazamiento medial de calcificación (flecha blanca).

 

Cuando se adquiere la fase angiográfica el hematoma ya no es visible debido a que el contraste en la luz "oscurece" al hematoma por incremento homogéneo de la densidad de los tejidos, y por esa razón podemos malinterpretar el diagnóstico y confundirlo con una simple trombosis mural (Figuras 15a, 15b y 15c).

 

Figura 15a: Importancia de realizar fase sin contraste intravenoso. Paciente de 74 años, masculino, que comenzó con dolor súbito precordial con extensión dorsal interescapular, intensidad 8 en 10. Hipotensión (80/50 mmHg). Enzimas cardíacas negativas. TC sin contraste plano axial. La flecha señala imagen en semiluna hiperdensa compatible con hematoma mural.


Figura 15b: Al efectuar fase angiográfica el hematoma se confunde y puede ser interpretado erróneamente como un ateroma parietal. No hay evidencia de colgajo intimal compatible con disección clásica.


Figura 15c: El paciente fue sometido, con éxito, a cirugía de Bentall de Bono más reemplazo de cayado. Flechas blancas: hematoma mural. Flecha negra: luz aórtica.

 

Hay algunos signos a los cuales se debe prestar atención especial, ya que pueden predecir progresión. Un hematoma grueso con compresión de la luz puede indicar un sangrado más activo y mayor debilitamiento de la pared aórtica. Es importante contar con estudios previos y poder evaluar de este modo el posible incremento del tamaño de la aorta.

También debemos considerar al derrame pleural, pero especialmente al derrame pericárdico, como indicadores de complicación [12,19].

 

3) ULCERA PENETRANTE
Es definida como una lesión de origen ateroesclerótico que se caracteriza por erosión de la capa íntima con extensión del flujo hacia la media en un sector bien localizado de la aorta [2] (Figuras 16, 17, 18a y 18b).

 

Figura 16: Dibujo esquemático de la úlcera penetrante.


Figura 17: Pieza quirúrgica de úlcera mural.


Figura 18a: La reconstrucción 3D muestra, de manera precisa, el sitio de la úlcera (flecha blanca) y su relación con las arterias emergentes del cayado.


Figura 18b: Ulcera mural. Paciente de sexo masculino, 66 años de edad, con antecedente de aneurisma de aorta abdominal tratado con endoprótesis, que comenzó con dolor dorsal interescapular con irradiación anterior. Angio TC. Plano coronal. Acúmulo focal de contraste en relación a placa de ateroma en cayado aórtico (flecha).

 

Se producen con mayor frecuencia en pacientes adultos mayores con severa enfermedad ateromatosa preexistente, habitualmente en la aorta descendente.

En ocasiones puede progresar a la formación de pseudoaneurismas e incluso a la ruptura transmural [18].

En angio TC se observa una colección focal de contraste por fuera de la luz aórtica en un sector que característicamente presenta engrosamiento mural. Ocasionalmente puede asociarse con hematoma mural y refuerzo de dicho sector de la pared aórtica [20] (Figuras 19a, 19b, 19c y 20).

Figura 19a: Paciente de 59 años de edad, con antecedente conocido de enfermedad aórtica y dilatación de porción descendente. En forma súbita, comenzó con dolor en epigastrio, irradiado al dorso, de intensidad 9 en 10. Tensión arterial: 200/140 mmHg. Angio TC. Plano axial. Se observa defecto en la pared izquierda de la aorta con flujo que ingresa al trombo ubicado en la cara lateral de la aorta descendente.


Figura 19b: Reconstrucción 3D.


Figura 19c: El paciente fue sometido, con éxito, a tratamiento endovascular con colocación de stent, sin signos de endoleaks al control efectuado.


Figura 20: Ejemplo de ruptura aórtica transmural en un aneurisma abdominal. Sangrado agudo retroperitoneal (flechas blancas). Paciente de 60 años de edad, que presentó dolor lumbar intenso, síntomas vegetativos con posterior shock hipovolémico. En cirugía se detectó ruptura aórtica. Se realizó bypass aortobifemoral.

 

 

CONCLUSION
Considerando su elevada precisión diagnóstica, y teniendo en cuenta que es un método sumamente rápido y no invasivo, la angiotomografía computada multicorte constituye, en la actualidad, la metodología de elección en la evaluación de los síndromes aórticos agudos.

Las reconstrucciones en 3 dimensiones con alta resolución espacial ofrecen a los cirujanos una información de enorme utilidad para planear la estrategia quirúrgica adecuada a cada caso.

 

 

SUMMARY
ACUTE AORTIC SYNDROMES REPRESENT AN EMERGENCY THAT NEEDS AN ACCURATE AND FAST DIAGNOSIS
Multislice angiotomography is nowadays the preferred diagnostic test that allows evaluating in a non invasive and fast way the entire vascular anatomy and also non vascular pathology that could simulate and acute aortic syndrome.
Multiplanar and tridimensional reconstructions give an ideal vascular map to the surgeons to elaborate the adequate surgical plan in each particular case.

 

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Todos los investigadores honestos que conozco admiten que sólo son aficionados profesionales. En la medida en que siempre están haciendo algo por primera vez, son aficionados. Y el tener bastante sensatez como para saber que van a encontrarse con cantidad de contratiempos y fracasos es lo que los hace profesionales.
CHARLES FRANKLIN KETTERING

Publicación: Octubre 2008

 


 

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