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Publicaciones > Revista > 10V39N3

Hipertensión arterial: implementación de un programa de intervención de control y adherencia al tratamiento en un Centro de Atención Primaria de la Salud de la ciudad de Paraná.

NURIA V. FERRERA*, DANTE H. MOINE†, DANIEL C. YAÑEZ‡

Centro de Salud "Dr. Selig Goldin" (Centro de Atención Primaria de la Salud). Paraná. Entre Ríos.
* Médico. Universidad Adventista del Plata.
† Cardiólogo. Director del Centro de Salud "Dr. Selig Goldin".
‡ Cardiólogo. Instructor Práctica Final Obligatoria. Universidad Adventista del Plata.
Dirección postal: Nuria Verónica Ferrera. Av. Rivadavia 635, 3º B. 3100 Paraná. Pcia. de Entre Ríos. Argentina.
Correo electrónico
Los autores de este trabajo declaran al mismo no afectado por conflictos de intereses.

 


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En este trabajo presentamos un programa integral de intervención destinado a educar y fomentar la adopción de hábitos cardiosaludables en pacientes hipertensos. Los objetivos del mismo fueron: determinar la variación de la tensión arterial, comparar el nivel de conocimiento acerca de la enfermedad y el nivel de adherencia al tratamiento al iniciar y al finalizar el programa. Material y método: se incluyeron 79 pacientes hipertensos, consecutivos, de 24 a 89 años, que asistieron en el mes de junio de 2009 a un centro de atención primaria de la ciudad de Paraná (Argentina). Resultados: la prevalencia de tabaquismo fue del 20%, diabetes 23%, síndrome metabólico 59%, dislipidemia 56%, y antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular 86%. El 62% presentó 3 o más factores de riesgo, además de hipertensión arterial. Al inicio del programa, sólo el 39% estaba controlado adecuadamente. El 81% presentó riesgo cardiovascular alto o muy alto. El 81,25% recibía tratamiento antihipertensivo combinado y el 65,82% tratamiento combinado con aspirina. Conclusiones: el programa de intervención demostró ser eficaz al lograr las metas del tratamiento en 64 pacientes (81%) y al incrementar significativamente los niveles de adherencia al tratamiento y de conocimiento de la enfermedad. Se destaca la influencia desfavorable del factor socioeconómico no satisfactorio en el control de la enfermedad.

 

La hipertensión arterial (HTA) es uno de los trastor-nos crónicos más frecuentes en Occidente y constituye un problema de considerable importancia en nuestros días, no sólo por los perjuicios que ocasiona, per se, en la salud de las personas; también por el número de muertes e incapacidades que produce de manera indirecta, por su condición de factor de riesgo (FR) de otras patologías: cerebrovasculares, cardíacas, renales, retinianas. También es reconocida como el mayor FR de enfermedad cardiovascular, enfermedad esta que es considerada la principal causa de muerte a nivel mundial [1,2]. VEASE EL EDITORIAL PUBLICADO

En la República Argentina, alrededor de 7,5 millones de adultos son hipertensos, es decir uno de cada tres. Según encuestas epidemiológicas realizadas en nuestro país y datos citados por el Seventh Report of the Joint Committee on Prevention, Detection, Evaluation, and Treatment of High Blood Pressure (JNC-7), más de la mitad de los hipertensos desconoce su situación y sólo una pequeña parte de los que conocen su enfermedad está en tratamiento. Es mucho menor aún el porcentaje de los hipertensos que, estando bajo tratamiento, están adecuadamente controlados (15%) [3-5].

La dificultad para lograr un buen control se debe a motivos diversos, atribuibles al médico o al paciente: falta de diagnóstico, retraso en el aumento o cambio de la medicación, satisfacción con moderadas reducciones de presión arterial (PA) ligada a la falta de compromiso con el paciente, falta de adherencia al tratamiento por factores educativos, socioeconómicos, cantidad de drogas, cantidad de tomas diarias, edad del paciente, deterioro cognitivo y evolución silente de la enfermedad que lleva a la suspensión de la medicación [6-8].

La HTA no debe ser considerada como un problema aislado de cifras superiores a la normotensión; el paciente hipertenso debe ser abordado bajo la visión del riesgo cardiovascular global, y se deben realizar intervenciones destinadas a modificar aquellos factores que lo permitan; tal el caso de los hábitos higienicodietéticos.

Por todo lo expresado, llevamos a cabo un programa integral cardiosaludable, brindando a través del mismo todos los elementos disponibles dentro de las posibilidades y limitaciones de un centro de atención primaria, con el objetivo de lograr metas de tratamiento, es decir alcanzar y mantener en los pacientes un adecuado control global de su enfermedad [9].

Los objetivos de este estudio fueron: determinar la variación de la PA en pacientes hipertensos luego de la aplicación de un programa de intervención; describir el tratamiento farmacológico: combinación de drogas, dosis y efectos secundarios que provocan; comparar el nivel de conocimiento de la enfermedad hipertensiva y el nivel de adherencia al tratamiento de los participantes al iniciar y al finalizar el programa de intervención.

 

MATERIAL Y METODO
Población
Se incluyeron 79 pacientes consecutivos, ambulatorios, asistidos en el mes de junio de 2009, con diagnóstico de hipertensión arterial (nuevos y diagnosticados previamente) en el consultorio de cardiología del Centro de Salud "Dr. Selig Goldin" de la ciudad de Paraná (Entre Ríos). Esta institución es centro de referencia regional (nivel de complejidad grado II) y  recibe aproximadamente 3.400 consultas mensuales, de las cuales 300 corresponden a consultas cardiológicas. Su área de cobertura está integrada por 6 grandes barrios de la región noroeste de la ciudad, sobre la ribera del río Paraná o en sus adyacencias.

Protocolo de estudio
Se realizó un estudio prospectivo de evaluación y seguimiento en torno a la creación de un programa de intervención cardiosaludable, con una duración de 8 meses, destinado a pacientes hipertensos que cumplieran con los siguientes criterios de inclusión: pacientes atendidos por el cardiólogo del centro de salud que estuvieran de acuerdo en participar del programa mediante consentimiento informado [10] y que hubieran completado en su totalidad la ficha personal de evaluación y seguimiento. Esta fue confeccionada para cada paciente en particular, en la primera etapa del Programa de Intervención; se consignaron diversos datos de la historia clínica, además de los aportados por los pacientes durante la entrevista.

A continuación se detalla la información recolectada en la ficha.
-Características demográficas del paciente (edad, sexo, domicilio, estado civil, ocupación).
-Antecedentes hereditarios de hipertensión arterial/enfermedad cardiovascular.
-Antecedentes familiares en general: diabetes (DBT), cáncer, enfermedad renal.
-Antigüedad de diagnóstico de HTA.
-Grado de actividad física, según criterios del Cuestionario IPAQ (International Physical Activity Questionnaire) [11]: 1) bajo; 2) moderado; 3) alto.
-Alimentación: 1) dieta acorde con su patología; 2) consulta con la nutricionista en el último año.
-Hábitos tóxicos: tabaquismo: 1) no fuma; 2) fuma (activo).
-Medidas antropométricas: peso, talla, perímetro abdominal, índice de masa corporal (IMC).
-FR cardiovasculares tradicionales: sedentarismo, dislipidemia, DBT, obesidad abdominal.
-Medicación y dosis empleadas.
-Resultado del último laboratorio de rutina y otros estudios que se hubieran realizado en el último año.

Además se realizaron dos registros de presión arterial, utilizando un equipo mercurial calibrado según normas internacionales establecidas, con el paciente sentado, relajado, en silencio, con la espalda apoyada, con su brazo descubierto (sin ropa que lo comprima) apoyado sobre una mesa a la altura del corazón. Se realizó un promedio de dos tomas separadas por un intervalo de 5 minutos, como mínimo; en el caso de pacientes nuevos se repitió el control a los 7 días, con el fin de establecer diagnóstico de HTA. Se utilizó la fase I y V (desaparición) de Korotkoff como expresión de la PA sistólica (PAS) y diastólica (PAD), respectivamente. También se realizó un electrocardiograma de control y laboratorio de rutina (hemograma, glucemia, eritrosedimentación, urea, creatinina, ionograma, colesterol total, colesterol HDL, triglicéridos, ácido úrico y orina completa) [12].

Con el objetivo de evaluar el grado de conocimientos que poseía el paciente acerca de su enfermedad y su grado de adherencia al tratamiento se realizaron dos encuestas: test de Batalla [13] y test de Morisky-Green-Levine [14], respectivamente.

El primero consta de tres preguntas:
-Para Ud. ¿la HTA es una enfermedad para toda la vida?
-¿Se puede controlar con dieta y medicación?
-Nombre dos o más órganos que se vean afectados por la HTA.

Según los autores, un paciente conocedor de su enfermedad es aquel que responde la totalidad de las preguntas correctamente.

El test de Morisky-Green-Levine consta de cuatro preguntas:
-¿Se olvida de tomar alguna vez los medicamentos para su hipertensión?
-¿Es descuidado con la hora en que debe tomar la medicación?
-Cuando se encuentra bien ¿deja de tomar la medicación?
-Si alguna vez le sienta mal ¿deja de tomarla?

En todos los casos se debe responder "SI" o "NO". Según los autores, se consideran adherentes (ADH) a quienes contestan NO a las cuatro preguntas y no-adherentes (NAD) a quienes contestan SI a una o más. Este test ha demostrado una buena correlación entre la adherencia y el control tensional logrado [15].

En la segunda etapa del Programa de Intervención ("etapa de ejecución") se realizaron las siguientes actividades, con el objetivo de implementar hábitos higienicodietéticos:
-derivación a la nutricionista del centro de salud (Alimentación);
-ciclo de charlas educativas referidas a diversos aspectos de la enfermedad hipertensiva (Educación del paciente y reforzamiento de conocimientos relativos a su enfermedad);
-entrega de folletos informativos creados especialmente para el programa de intervención (Educación del paciente);
-invitación a participar de las caminatas grupales organizadas por el centro de salud y dirigidas por profesores de educación física (Actividad física);
-seguimiento periódico de los pacientes, mediante la realización de controles de PA en todas las consultas al cardiólogo (al menos un control mensual); en esta consulta se evaluó la necesidad de modificar dosis o cambiar la medicación utilizada; en el caso de pacientes con incapacidades temporales o permanentes se efectuaron controles domiciliarios como parte del control periódico de la PA; en el caso de demoras en las consultas se efectuaron llamadas telefónicas para recordar a los pacientes la conveniencia de no dejar de efectuar las mismas;
-evento de "Hábitos Saludables y Prevención", en el cual se llevó a cabo una caminata y entrega de material vinculado con la campaña "100.000 corazones" organizada por FAC y la Fundación Bioquímica Argentina, en la que participaron aproximadamente 200 personas de la comunidad (Actividad física recreativa/Educación del paciente).

En la tercera (y última) etapa del Programa de Intervención se volvió a evaluar en los pacientes el nivel de conocimiento y adherencia al tratamiento utilizando los tests ya mencionados, el grado de actividad física (cuestionario IPAQ) y el número de consultas efectuadas con la nutricionista.

También se analizó el tratamiento farmacológico utilizado, combinación de drogas, dosis, efectos secundarios y variaciones mensuales progresivas de la PA durante la intervención.

Definiciones y puntos finales
a) Hipertensión arterial. Según criterios establecidos por la Sociedad Europea de Hipertensión y la Sociedad Europea de Cardiología (ESH-ESC, 2007), equiparables con los criterios estipulados en el JNC-6, se consideró: óptima (< 120/80 mmHg); normal (< 130/85 mmHg); limítrofe o normal alta, PAS 130-139 mmHg o PAD 85-89 mmHg; HTA grado 1, PAS 140-159 mmHg o PAD 90-99 mmHg; HTA grado 2, PAS 160-179 mmHg o PAD 100-109 mmHg; HTA grado 3, PAS > 180 mmHg o PAD > 110 mmHg [16,17].

b) Diabetes mellitus. Fueron considerados todos los individuos con diagnóstico inequívoco previo al estudio y que recibían tratamiento farmacológico, aquellos que en el estudio de laboratorio presentaban glucemia en ayunas > 126 mg/dL, pacientes con prueba de tolerancia oral a la glucosa con un valor > 200 mg/dL a los 120 minutos o con síntomas (poliuria, polidipsia y pérdida de peso inexplicable) o con una glucosa plasmática al azar > 200 mg/dL [18].

c) Síndrome metabólico. Según criterios del NCEP-ATP-III19. Obesidad abdominal: circunferencia abdominal > 102 cm en hombres y > 88 cm en mujeres; triglicéridos > 150 mg/dL; HDL colesterol < 40 mg/dL en hombres y < 50 mg/dL en mujeres; presión arterial > 130-85 mmHg; glucemia basal en ayunas > 110 mg/dL.

d) IMC o índice ponderal (IP). Calculado mediante la relación peso/talla2. Peso bajo < 18,5; normal 18,5-24,9; sobrepeso 25-29,9; obesidad 30-39,9; obesidad extrema > 40. (Exceso de peso: > 25.)

e) Perfil lipídico y dislipemia
-Colesterol total: hasta 200 mg/dL. Test enzimático colorimétrico.
-LDL hasta 130 mg/dL. Test colorimétrico enzimático homogéneo.
-HDL > 40 mg/dL en hombres y > 50 mg/dL en mujeres. Test enzimático colorimétrico.
-Triglicéridos: 10-150 mg/dL. Test enzimático colorimétrico.

f) Función renal
Uremia: 7-40 ,g/dL. Test cinético UV.
Creatinina: 0,7-1,3 mg/dL en hombres y 0,5-1,2 mg/dL en mujeres. Test enzimático colorimétrico.

g) Hipertrofia ventricular izquierda. Se adoptó el criterio electrocardiográfico de Sokolow en el cual la suma de S en V1 o V2 más la R de V5 o V6 iguale o supere los 35 mm. No se consideraron a tal efecto los cambios de repolarización, onda T o segmento ST.

h) Sedentarismo. Según resultados (scoring) del Cuestionario Internacional de Actividad Física que correspondan a grado de actividad física: bajo [20].

i) Riesgo cardiovascular global individual (a 10 años). Según criterios de la ESH-ESC 2007 [21,22].

Análisis estadístico
Se realizó un análisis descriptivo, comparativo de las variables utilizando la prueba t de Student para muestras independientes y para muestras relacionadas, considerándose que los resultados alcanzaban significación estadística con un valor p < 0,05. Para el análisis estadístico se utilizó el software SPSS 11.5.0.

 

RESULTADOS
La población de estudio incluyó a 79 pacientes, con edades de entre 24 y 89 años. Sólo un paciente no concurrió a seguimiento y fue excluido del estudio. El 81% (n = 64) de esta población fue de género femenino.

1. Características de la población
La edad media de la población fue 58,6 años. La mayoría (48%) tenía diagnosticada su enfermedad con anterioridad: el 44% más de 10 años, y sólo el 8% menos de 1 año (hipertensos de reciente diagnóstico). El peso promedio fue 78,47 kg y la talla 1,60 m. El IMC promedio fue 30,6; el 86%  presentaba sobrepeso, casi la mitad (46,84%) obesos. Del total de la población, el 59% cumplía criterios del ATP-III de síndrome metabólico: 58% hipercolesterolemia, 78,48% hipertrigliceridemia, y 20,25% valores reducidos de colesterol HDL.

El 23% de los pacientes era diabético, el 30% tenía antecedentes familiares de diabetes, el 6,33% antecedentes personales de cardiopatía isquémica, el 1,27% cardiopatía valvular. El 51,9% presentó alguna anormalidad electrocardiográfica, principalmente hipertrofia ventricular izquierda, bloqueos de rama (18,99%) y fibrilación auricular (6,33%).

El 78% tenía escolaridad primaria completa (Tabla 1). Para evaluar este aspecto se tuvo en cuenta el nivel de instrucción más alto obtenido.

En lo que respecta a la ocupación, el 67% era ama de casa, el 25% empleado, el 6% jubilado y el 1% desempleado.

2. Estratificación del riesgo cardiovascular global
2a. Factores de riesgo. En la Tabla 2 se describen los FR, daño en órgano blanco (DOB) y condiciones clínicas asociadas que presentó la población estudiada. Del análisis expuesto, el 62% tenía > 3 FR además de HTA, y el 38% < 3 FR (Figura 1).

 

Figura 1

 

Respecto del DOB cabe aclarar que no fue un dato evaluado exhaustivamente en todos los pacientes ya que la institución no cuenta con laboratorio ni servicio de ecografía; por lo tanto es un dato subevaluado.

2b. Niveles de presión arterial. Según el nivel de PA basal de los pacientes, y sobre la base de los criterios de la ESH-ESC 2007, el 39% presentó cifras de PA en rango normal o limítrofe, correspondiente a pacientes hipertensos ya tratados y controlados en el momento de su inclusión en el estudio; el 37% se encontraba en nivel o grado 1 de HTA (Figura 2). La población general presentó un promedio de PA de 141/89 mmHg al comienzo de la intervención, y al finalizar la misma el promedio fue 131/83 mmHg, es decir que se logró disminuir la PAS en 10 mmHg (p < 0,001) y la PAD en 6 mmHg (p < 0,001). En relación con el riesgo cardiovascular global, se constató que el 81% de la población presentaba riesgo cardiovascular alto o muy alto (Figura 3).

Figura 2

 

Figura 3

 

3. Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico más utilizado en la población estudiada fue la terapia combinada con dos o más fármacos en el 73,41% de los sujetos, al inicio del estudio, cifra que se incrementó al 81% al finalizar la intervención. La combinación más empleada incluyó dos drogas: bloqueantes cálcicos (BC) + inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona en el 35,44%, y la combinación de tres drogas: BC + IECA + diuréticos, en el 16,46%.

La monoterapia fue utilizada al inicio de la intervención en el 26,58% de los pacientes, porcentaje que disminuyó al 18,99% al finalizar el programa de intervención. Los fármacos más utilizados fueron enalapril (11,25%) y atenolol (2,5%) (Tabla 3).

Al comienzo de la intervención el 50,63% de los pacientes recibía tratamiento en combinación con aspirina, y al finalizar el programa el 21,56%.

Al comienzo de la intervención el 16,46% recibía tratamiento combinado con hipolipemiantes; al finalizar, el 65,82%.

En el 15,18% de los casos se presentaron efectos secundarios, de los cuales el 10,13% correspondió a edema de miembros inferiores por amlodipina, tos seca por enalapril (2,53%), y calambres por hidroclorotiazida y petequias por aspirina (1,26%). Según el caso se decidió reducir la dosis o retirar el fármaco. El 53,16% de los pacientes recibía, como medicación concomitante, AINES, anticoagulantes, u otros fármacos para el tratamiento de la diabetes y el hipotiroidismo.

4. Resultados de la intervención. Tratamiento higienicodietético
El 100% de los pacientes participó activamente en las reuniones de educación organizadas en el centro de salud, que se efectuaron de manera personalizada, en grupos de 4 o 5 pacientes, en el día de su consulta. A todos los pacientes se los derivó a la nutricionista de la institución. El 49,37% acudió a la consulta, el 16,46% continúa asistiendo y el 50,63% no consultó. El 65,82% refirió respetar en su hogar el plan alimentario indicado (dieta hiposódica con reducido contenido en lípidos).

En la Tabla 4 se detalla el nivel de actividad física, adherencia al tratamiento y grado de conocimiento de la enfermedad comparando, en cada caso, los valores al comenzar y al finalizar el Programa.

Cabe destacar que el 61% de los pacientes no presentó un control adecuado de las cifras de PA al inicio de la intervención. Al finalizar el Programa se alcanzaron las metas de tratamiento en el 81% de los pacientes, siendo el promedio de PA 128/81 mmHg. Los pacientes que no alcanzaron las metas de tratamiento (19%) lograron una PA promedio de 145/92 mmHg al final de la intervención, con lo cual se logró reducir el riesgo cardiovascular global (p < 0,001) (Figuras 4 y 5).

Figura 4

 

Figura 5

 

Respecto de la adherencia al tratamiento farmacológico cabe aclarar que la institución provee de medicación a los pacientes, hecho que influye positivamente en este análisis.

El 17,72% de la población en estudio presentó antecedentes de internación debido a causas cardíacas. Durante la duración del programa, la morbilidad cardiovascular fue del 2,53% (n = 2) y la mortalidad cardiovascular del 1,27% (n = 1).

 

DISCUSION
La hipertensión arterial es una enfermedad asintomática, controlable pero no curable, que tiene múltiples y serias repercusiones para la salud, genera altos costos económicos a las entidades prestadores, y requiere cambios permanentes de conducta y hábitos de vida en los pacientes, y también un compromiso activo una vez diagnosticada la enfermedad.

El análisis de los resultados obtenidos en relación con los objetivos planteados en el estudio y la fundamentación teórica recopilada, más la revisión de estudios recientes, nos permite generar una discusión y establecer conclusiones enriquecedoras y relevantes acerca de la importancia de implementar programas de intervención en centros de atención primaria, para contribuir a nuevas perspectivas de conocimiento frente al tema.

En primer lugar es importante mencionar que este programa cardiosaludable logró disminuir en niveles significativos las cifras de PA de los pacientes al finalizar la intervención, al igual que otros estudios [23,24]. Se logró alcanzar y mantener metas de tratamiento en 64 sujetos (81%). Esto permite considerar que es posible, a través del trabajo interdisciplinario de los profesionales de la salud, dar respuesta al llamado de la OMS (2005) [25] de realizar programas efectivos que ayuden a disminuir las muertes prematuras por enfermedades crónicas.

La intervención también demostró ser efectiva en relación con la variable adherencia al tratamiento, ya que logró incrementar en un 15,19% el nivel de adherencia al finalizar el estudio. Estos resultados encuentran amplio apoyo en investigaciones que demostraron la efectividad de los programas biopsicosociales para el manejo de la HTA, al mejorar significativamente la adherencia al tratamiento [26-29], como también en varios estudios que mejoraron la adherencia al tratamiento en enfermedades crónicas como el VIH/SIDA, cáncer y diabetes [30-33].

Varios estudios han demostrado claramente que uno de los principales factores que inciden en el mantenimiento de la HTA y de otras enfermedades crónicas es la falta de adherencia al tratamiento de los pacientes diagnosticados, es decir, la falta de convicción personal y de responsabilidad para llevar a cabo los cambios indicados por el facultativo.

Estos cambios fueron debidamente explicados y sugeridos por los profesionales de la salud participantes en nuestro estudio, como necesarios para obtener los resultados beneficiosos esperados (toma de medicamentos, dieta saludable, actividad física, no consumo de alcohol y tabaco, autocontrol emocional). A pesar de una adecuada prescripción, los médicos no cuentan con los recursos necesarios para reconocer la falta de adherencia al tratamiento, razón por la cual las intervenciones destinadas a optimizarla han obtenido resultados variables, no obstante resultar beneficiosas al demostrar que se deben tener en cuenta las características del paciente al decidir el tipo de régimen antihipertensivo a prescribir [34].

El tratamiento higienicodietético, al igual que el farmacológico, debe ser individualizado. Se deben tener en cuenta las enfermedades concomitantes, el DOB, la edad del paciente, la disminución de la agudeza visual, los cuadros depresivos y los problemas de memoria, que tienen clara influencia en el cumplimiento estricto del tratamiento.

Según los resultados de diversas investigaciones [35,36], el test de Morisky-Green está validado para utilizarlo en pacientes hipertensos, y podría ser una buena alternativa para identificar grupos de riesgo de no cumplimiento en atención primaria, dado que es un cuestionario breve, de fácil aplicación y con escasos requisitos de nivel sociocultural para su comprensión.

Al analizar el grado de conocimiento de la enfermedad, las diferencias pre y postintervención fueron significativas. Al iniciarse el Programa, el 62% de la población del estudio refirió tener conocimiento acerca de su enfermedad, y al finalizar lo hizo el 77%, datos que no coinciden con los de otros estudios destinados a investigar este aspecto [37-39].

Nuestros resultados mostraron el grado de conocimiento que tenían sobre la HTA y cómo, después de nuestra intervención, el nivel de conocimiento se elevó aún más, lo cual puede estar vinculado, en buena medida, al hecho de que nuestra institución realiza actividades dirigidas a educar a los pacientes y a promover hábitos saludables desde hace cuatro años.

La educación para la salud es un componente fundamental de la promoción de salud que permite la transmisión del conocimiento y de la información necesaria para la participación y el desarrollo de habilidades personales y cambios en los estilos de vida. Estudios realizados en nuestro país respaldan esta apreciación y, además, hacen un llamado de atención sobre la importancia de dar adecuada continuidad a la difusión e implementación de las estrategias de educación y control epidemiológico en toda la población [40,41]. Cuando el paciente sabe de qué se trata la enfermedad que padece y cuál es la manera adecuada de controlarla, en general muestra mayor predisposición a colaborar con el tratamiento, tanto en la adhesión a las medidas higienicodietéticas cuanto a las farmacológicas [42]. No se trata sólo de informar a los individuos sino de encontrar la forma de convencerlos, interesarlos y lograr su participación activa.

Un hecho digno de destacar es que, en este estudio, el nivel básico de educación no se correlacionó con el nivel de conocimiento que tenían los pacientes sobre su enfermedad, y tampoco con el nivel de adherencia al tratamiento.

En lo referido a la HTA, existe un grupo de FR conocidos, prevenibles y modificables, que requiere de los pacientes la comprensión de su impacto en la enfermedad y la convicción personal de incorporar hábitos saludables permanentes en un nuevo estilo de vida, de manera de lograr un compromiso responsable con la enfermedad.

Actualmente se considera que esos FR se incrementan día a día, a medida que cambian las condiciones de vida y de trabajo de la población, con hábitos alimentarios cada vez menos saludables (como un mayor consumo de alimentos ricos en grasas, azúcares y sales). Los resultados de este estudio ponen de manifiesto estos FR y la relación directa entre los factores socioeconómicos de la población que acude a un centro de atención primaria, las condiciones de vida y de trabajo de los pacientes, y el aumento del riesgo cardiovascular global. Kaplan [43] señaló a la situación socioeconómica no satisfactoria como otra causa asociada con HTA.

A pesar de no ser un registro diseñado para ello, del presente trabajo surge una aproximación al perfil del paciente hipertenso mayor de 50 años que habitualmente es asistido en consultorios de atención primaria, dato de importancia al momento de analizar cuáles son los factores que favorecen el incumplimiento del tratamiento y cuáles las variables que colaboran con un adecuado control de la enfermedad.

La mayoría de nuestros pacientes (81%) fueron mujeres con instrucción primaria, datos que concuerdan con los de otros estudios [44,45]. El 86% presentó sobrepeso, en su mayoría dislipidémicos, con marcada obesidad abdominal con criterios del NCEP-ATP III para síndrome metabólico.

Los sujetos hipertensos rara vez tienen historia familiar carente del antecedente de HTA [46]. En nuestro estudio, el 86% de los pacientes tenía algún familiar de primer grado con historia de enfermedad cardiovascular prematura.

Un elevado número de pacientes de la población estudiada era casado o viudo, en su mayoría amas de casa, empleadas domésticas, pescadores y obreros de la construcción. El dato relacionado con las tareas diarias es relevante ya que la mayoría de estos pacientes, como consecuencia de sus actividades laborales y sus condiciones de trabajo, mostró un nivel intenso de actividad física, dato no coincidente con los de otros estudios, en los cuales el perfil del paciente hipertenso fue relacionado frecuentemente con el sedentarismo [47,48]. Asimismo, las condiciones cotidianas de trabajo influyen de manera desfavorable en diversos aspectos del tratamiento de la enfermedad, ya sea por los horarios de trabajo, las condiciones climáticas en que se llevan a cabo, el corto lapso disponible para comer y el tipo de alimentación al que necesariamente deben recurrir (dietas con alto contenido en grasas y carbohidratos que favorecen el desarrollo de dislipidemias y desórdenes metabólicos).

Debemos destacar la escasa prevalencia de consumo de alcohol y de tabaco en la población estudiada, hecho que puede deberse, en parte, a la edad promedio elevada de los participantes en el Programa, al porcentaje de mujeres (81%) y a la alta prevalencia de comorbilidades crónicas concurrentes.

En relación con la edad de los pacientes de la población en estudio, la mayoría eran mayores de 50 años. Es sabido que a mayor edad se producen mayores cambios vasculares (mayor disfunción endotelial, mayor rigidez arterial) favoreciendo el desarrollo de la HTA.

En el 81% de los pacientes se empleó la combinación de dos o más drogas: BC, IECA, BB, diuréticos y ARA II (amlodipina 68,35%, enalapril 53,16%, hidroclorotiazida 44,30%, atenolol 27,85% y losartán 18,99%) datos coincidentes con el estudio Hy-Sys [49] realizado en centros médicos de la Argentina, en 2003. El 65,8% recibía tratamiento con la asociación de aspirina, el 21,52% hipolipemiantes y el 53,16% otra medicación concomitante no antihipertensiva. Estos datos ponen de manifiesto que se trataba de personas que necesitaban asociaciones de drogas destinadas a disminuir la rigidez arterial, que además de HTA presentaban tres o más FR, riesgo global cardiovascular alto o muy alto, en su mayoría, e hipertrofia ventricular izquierda en el registro electrocardiográfico. Esta característica, hallada con frecuencia, es el más importante predictor pronóstico de mayor riesgo de accidentes agudos y muerte en sujetos con HTA. Otro dato frecuente fue una frecuencia cardíaca promedio > 72 ± 2 lat/min, variable que se mantuvo constante a lo largo de la intervención y que ha sido considerada como FR de enfermedad coronaria en el estudio NHANES I, que realizó el seguimiento de 6.000 pacientes en quienes la frecuencia cardíaca > 84 lat/min se asoció con un incremento del riesgo cardiovascular.

Del análisis efectuado surgen diversos interrogantes: ¿es factible implementar programas agresivos de intervención cardiosaludable en centros de atención primaria, dado el resultado favorable obtenido? ¿Se debería considerar la inclusión del factor socioeconómico no satisfactorio como factor de riesgo de enfermedad cardiovascular en las guías de hipertensión arterial, dadas las diferentes variables que condicionan este aspecto respecto de la adherencia al tratamiento y la implementación de hábitos higienicodietéticos?

Sobre la base del perfil de paciente que surge de nuestro estudio, e integrando recomendaciones de otros trabajos, podemos sugerir algunos aportes para mejorar la adherencia al tratamiento y aumentar el conocimiento de la enfermedad en pacientes de un centro de atención primaria:
-Analizar las causas para determinar qué tipo de paciente ("no cumplidor" o "cumplidor") es.
-Buscar la adherencia del paciente al tratamiento de manera estratégica.
-Establecer un esquema individualizado de tratamiento para cada paciente, teniendo en cuenta edad, memoria, disminución de la agudeza visual, capacidad física, enfermedades concomitantes, estilo de vida, actividades cotidianas y laborales.
-Brindar información progresiva, repetitiva y continuada.
-Transmitir la información por escrito, utilizando un lenguaje fácilmente comprensible.
-Evitar dispensaciones para largos períodos, para asegurar el retorno periódico del paciente al control.
-Facilitar consejos en la consulta médica o a través de charlas educativas breves y con lenguaje accesible, que ayuden a modificar hábitos no saludables para mejorar la calidad de vida.
-Informar acerca de los modos de administración del medicamento y los efectos secundarios que pueden provocar.
-Poner al personal de enfermería a disposición del paciente para la realización del control regular de la TA [52].

Limitaciones
Una limitación importante del presente estudio es que su diseño no corresponde a un estudio de casos y controles.

Al no ser factible continuar con el Programa de Intervención no se pudieron agregar en la sección Resultados los datos de peso, IMC y nivel de riesgo global al finalizar la intervención.

 

CONCLUSIONES
Un programa "agresivo" de intervención cardiosaludable en el ámbito de la atención primaria de la salud, enfocado desde la óptica del riesgo cardiovascular global, que incluya programas de educación para la comunidad y promoción de hábitos cardiosaludables higienicodietéticos ligados al apropiado manejo de combinar drogas antihipertensivas con efecto aditivo positivo, ha demostrado ser eficaz para alcanzar las metas de tratamiento propuestas.

El factor socieconómico no satisfactorio y el nivel básico de educación encontrados no fueron limitantes para que los pacientes pudieran adquirir mayor conocimiento sobre su enfermedad. Los sujetos que resultaron ser cumplidores y adherentes al final del programa de intervención lograron disminuir sus cifras de PA en mayor medida que aquellos que no modificaron los resultados, inicialmente desfavorables, de los tests.

 

SUMMARY
ARTERIAL HYPERTENSION: AN INTERVENTIONAL PROGRAM FROM TREATMENT, CONTROL AND ADHERENCE IN A PRIMARY ATTENTION CENTRE
An integral interventional and assistance program was designed to educate the patients and to foster the adoption of cardiac healthy habits. The aims of the study were to evaluate changes in arterial tension values after intervention, the level of knowledge about the illness and the level of treatment adherence during the program.
Material and method. Seventy nine consecutive hypertensive patients between 24 and 89 years who were assisted in a primary attention centre were included.
Results. Smoking prevalence was 20%, diabetes 23%, metabolic syndrome 59%, dyslipidemia 56%, and previous record of premature family cardiovascular illness 86%. Sixty two per cent showed 3 risk factors besides hypertension, 39% was dully controlled at the beginning of the intervention, and 81% showed "high" or "very high" cardiovascular risk. Eighty per cent received combined treatments for hypertension, and 65.82% associated treatment with aspirin.
Conclusions. The interventional program proved to be efficient, the goals of treatment were achieved in 81% of patients; mainly when levels of adherence and knowledge about the illness were high. It is important to highlight the unfavourable influence of socioeconomic factors during treatment.

 

 

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Publicación: Setiembre 2010

 


 

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