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Publicaciones > Revista > 10V39N4

Importancia de las variables no hemodinámicas en
el desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda en hipertensión

DANIEL PISKORZ*, MARTA QUAGLINO†, FERNANDA PIGOZZI‡, MARIA VITELLESCHI†

* Centro de Investigaciones Cardiovasculares del Sanatorio Británico SA.
† Instituto de Investigaciones Teóricas y Aplicadas de la Escuela de Estadística. Facultad de Ciencias Económicas y Estadística. Universidad Nacional de Rosario.
‡ Departamento de Estadística. Hospital de Niños "Víctor J. Vilela".
Dirección postal: Daniel Piskorz. Sanatorio Británico SA. Paraguay 40. 2000 Rosario. Pcia. de Santa Fe. Argentina.
Correo electrónico
Los autores de este trabajo declaran al mismo no afectado por conflictos de intereses.


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La combinación de factores de riesgo conocida como síndrome metabólico ha tenido impacto en el área médica en los últimos años, ya que su presencia incrementa el riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2, entre otras. El diagnóstico de hipertrofia ventricular izquierda en sujetos hipertensos es un potente predictor de eventos cardiovasculares. El presente estudio prospectivo, cuyo objetivo fue detectar las variables clínicas y bioquímicas que podrían explicar el daño miocárdico en pacientes hipertensos arteriales, más allá del que produce la carga hemodinámica, estableció, mediante un modelo de regresión logística binaria, que la variable con mayor peso para predecir el desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda fue el síndrome metabólico, seguido por las variables peso corporal y colesterol total; por otra parte, la edad y la altura parecen tener un efecto favorable en su prevención. El modelo tiene una capacidad predictora global del 89,84%, ya que el 90,91% de los pacientes que están en el grupo que no padece hipertrofia ventricular izquierda se clasificó correctamente, mientras que el 88,24% de los que están en el grupo que padece hipertrofia ventricular izquierda se clasificó correctamente. El área bajo la curva ROC fue de 0,948 y la fuerza de concordancia entre los valores observados y los predichos por el modelo tuvo un valor de 0,81.

 

En 1988 Reaven describió la asociación entre hiperinsulinemia y enfermedad cardiovascular, desarrollando un concepto al que denominó Síndrome X. Los pacientes presentaban un conjunto de alteraciones patológicas, entre las cuales se destacaban la intolerancia a la glucosa y la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y una dislipidemia caracterizada por hipertrigliceridemia y niveles bajos de colesterol HDL [1]. En 1998, un grupo consultor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) propuso que a esta conjunción de variables se las denominara síndrome metabólico, y sugirió una definición de trabajo que sería la primera conceptualización unificada de esta entidad [2]. Pero a mediados del año 2001, el National Cholesterol Education Program-Adult Treatment Panel III (ATP III) consideró por primera vez al síndrome metabólico, y estableció una definición clínica basada en los factores de riesgo que resulta de muy fácil aplicación, tanto en estudios epidemiológicos como en la práctica clínica diaria pues, a diferencia de la definición del grupo de trabajo de la OMS, no necesita demostrar directamente la resistencia a la insulina [3].

Analizando los factores se observa que no se trata de una enfermedad simple sino de un grupo de problemas de salud causados por la combinación de factores genéticos y de aquellos asociados con el estilo de vida, especialmente la sobrealimentación y la ausencia de actividad física; de manera que el exceso de grasa corporal (particularmente abdominal) y la inactividad física favorecen el desarrollo de resistencia a la insulina, aunque algunos individuos están genéticamente predispuestos a padecer esta constelación de variables biológicas [4].

Estudios epidemiológicos previos habían demostrado que los pacientes hipertensos con sobrepeso u obesidad asociada tienen una probabilidad aumentada de desarrollar hipertrofia ventricular izquierda; al mismo tiempo, es más frecuente que la geometría de la misma sea de tipo excéntrica. Por otra parte, en estos pacientes el descenso significativo de la presión arterial por períodos de tiempo prolongados no concluyó en una reducción del índice de masa ventricular izquierda semejante al producido en los pacientes hipertensos con peso normal [5,6]. Algo similar se ha podido observar en pacientes hipertensos en el contexto del síndrome metabólico, ya que también en ellos la probabilidad de padecer hipertrofia ventricular izquierda es significativamente mayor que en los sujetos hipertensos que no padecen síndrome metabólico. Más aún; cuanto mayor es la cantidad de componentes de esta afección presentados por los pacientes, mayor es el índice de masa ventricular izquierda y mayor la frecuencia de hipertrofia ventricular izquierda. En este contexto se ha podido demostrar que, a pesar de un tratamiento eficaz de la hipertensión arterial, con descensos importantes de las cifras de presión arterial, el índice de masa ventricular izquierda no se reduce en pacientes hipertensos con síndrome metabólico e hipertrofia ventricular izquierda [7,8].

Por otra parte, en el supuesto de que las cifras de presión arterial fueran la única variable relacionada con el desarrollo de daño miocárdico en pacientes hipertensos, su descenso y normalización deberían conducir a una regresión del daño en el músculo cardíaco. Sin embargo, en más de la tercera parte de los pacientes que logran normalizar su presión arterial no se logra la normalización del índice de masa ventricular izquierda [9].

Sobre la base de los conceptos precedentes, se planteó la hipótesis de que en hipertensión arterial la carga hemodinámica que la enfermedad genera sobre el músculo cardíaco no sería la única variable responsable del desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda y que, por lo tanto, otros aspectos podrían ser explicativos de estos fenómenos. El presente trabajo tiene por objeto caracterizar a los pacientes hipertensos arteriales con hipertrofia ventricular izquierda comparados con aquellos que no la tienen, explorando un conjunto de variables clínicas y bioquímicas, no relacionadas con la carga hemodinámica, que podrían explicar el daño en órgano blanco.

 

MATERIAL Y METODO
Grupo en estudio
Se incluyeron 128 pacientes consecutivos asistidos en un consultorio especializado en prevención cardiovascular, desde el 1 de enero de 1996 hasta el 31 de diciembre de 2004. Se inspeccionaron sus historias clínicas, obteniéndose información sobre variables clínicas y de laboratorio.

Determinación de las variables
La variable respuesta fue la presencia de la hipertrofia ventricular izquierda, frente a la ausencia de la misma, en pacientes con diagnóstico de hipertensión arterial. Las variables predictoras propuestas para el análisis (15 en total) fueron divididas en clínicas y de laboratorio.

Variables clínicas. 1) Edad en años cumplidos; 2) sexo (masculino-femenino); 3) peso en kg (los pacientes fueron pesados en una balanza mecánica, sin zapatos); 4) altura en cm; 5) índice de masa corporal (peso en kg dividido por la altura al cuadrado); 6) presión arterial sistólica y diastólica; 7) síndrome metabólico (padece-no padece) según ATP III3; 8) obesidad (perímetro de cintura > 102 cm en el hombre o > 88 cm en la mujer; o índice de masa corporal > 30 kg/m2); 9) diabetes mellitus.

Variables bioquímicas. 1) Glucemia (mg/dL); 2) uremia (mg/dL); 3) colesterol total (mg/dL); 4) colesterol HDL (mg/dL); 5) triglicéridos (mg/dL); 6) uricemia (mg/dL). Todas estas variables fueron medidas en una misma oportunidad y con el paciente en ayuno de 12 horas.

Los valores de las variables enunciadas se recogieron en la primera consulta, excepto la presión arterial (sistólica y diastólica) que fue el promedio de por lo menos cuatro mediciones, registradas en las dos primeras visitas, aplicando la técnica de medición sugerida por las guías nacionales e internacionales [10,11].

Se realizó ecocardiograma, utilizando un equipo General Electric System Five, siguiendo las normativas de la Asociación Americana de Ecocardiografía. Se calculó el índice de masa ventricular izquierda según la fórmula de Dévereux y se lo corrigió por altura [2,7], considerándose que se estaba en presencia de hipertrofia ventricular izquierda cuando se obtenía un índice de masa ventricular izquierda mayor de 50 gr/m2,7 [12,13].

Determinación del modelo
Para predecir la probabilidad de ocurrencia del suceso "pacientes hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda" se eligió el modelo de regresión logística binaria, que da la posibilidad de evaluar cómo influye, en la probabilidad de aparición de un suceso dicotómico, la presencia o no de diversos factores y el valor o nivel de los mismos. La elección se fundamentó en la necesidad de considerar, en forma conjunta, variables predictoras de naturaleza continua, discreta y categórica, y de disponer de un modelo que identifique si un paciente con hipertensión arterial, bajo ciertas condiciones, es probable que padezca hipertrofia ventricular izquierda [14]. En el modelo de regresión logística binaria, el coeficiente de cada variable predictora describe, explícitamente, la contribución relativa de dicha variable a la variable respuesta, controlando la influencia de las otras variables [15]. Para probar la significación de cada variable en el modelo se utilizó el test de Wald [14]. La bondad del modelo fue evaluada mediante el test de Hosmer-Lemeshow.

 

RESULTADOS
De los 128 pacientes en estudio, 63 (49%) fueron mujeres y 65 (51%) hombres. Presentaron síndrome metabólico 68 pacientes (53%); 51 pacientes (40%) padecían hipertrofia ventricular izquierda; 19 (15%) tenían hiperglucemia; 52 (40,6%) presentaban hipertrigliceridemia; en 102 (79,7%) se observó sobrepeso, según el índice de masa corporal definido por la OMS; 38 (29,7%) presentaron valores de colesterol total elevados. Del total de personas estudiadas, 19 pacientes (14,8%) mostraron valores de presión arterial sistólica normal y 38 (29,7%) valores de presión arterial diastólica normal.

Con el fin de encontrar el mejor subconjunto de variables independientes para predecir la probabilidad de ocurrencia del suceso "pacientes hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda", se utilizó un procedimiento de selección de variables paso a paso. Este procedimiento dio como resultado que, de las quince variables consideradas, el conjunto de variables explicativas seleccionadas estuviese compuesto por síndrome metabólico, peso, altura, edad y colesterol total. La Tabla 1 exhibe las estimaciones máximo verosímiles y sus errores estándares del modelo de regresión logística binaria. Todas las variables incorporadas al modelo tienen efecto significativo, según muestran los valores p-asociados al test de Wald. En la Tabla 1 se puede observar que dos variables (edad y altura) tienen un efecto inverso sobre los odds. De las restantes variables, la de mayor influencia para incrementar la posibilidad de padecer hipertrofia ventricular izquierda es el síndrome metabólico, y la de menor influencia, aunque estadísticamente significativa, es el colesterol total.

Los parámetros del modelo de regresión logística binaria pueden emplearse para definir una regla de clasificación y obtener la probabilidad de clasificar los valores estimados correctamente. En este contexto, el 90,91% de los pacientes que están en el grupo que no padece hipertrofia ventricular izquierda clasificó correctamente, mientras que el 88,24% de los pacientes que están en el grupo que padece hipertrofia ventricular izquierda clasificó correctamente. Las Tablas 2 y 3 muestran las probabilidades de clasificación correcta e incorrecta para hombres y mujeres, respectivamente. La bondad del modelo fue evaluada mediante el test de Hosmer-Lemeshow, que arrojó un valor de 0,75; completándose la información respecto a la calidad del modelo obtenido con la capacidad predictora global de 89,84% y el área bajo la curva ROC fue 0,948 (Figura 1). Con el test estadístico de kappa, que mide la fuerza de concordancia entre los valores observados y los predichos por el modelo, se obtuvo un valor 0,81 que puede ser considerado muy bueno.

 

 

Figura 1. Area bajo la curva ROC

 

DISCUSION
El presente estudio analizó 15 variables clínicas y bioquímicas potencialmente predictoras del desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda en hipertensión arterial. La caracterización de los grupos puede desprenderse de la lectura de las razones de odds. Las variables explicativas de la hipertrofia ventricular izquierda que resultaron significativas fueron la edad, la altura, el peso, el colesterol plasmático total y la presencia de síndrome metabólico. La edad y la altura tuvieron un efecto favorable sobre la probabilidad de padecer hipertrofia ventricular izquierda (disminuyen el odd). La condición con mayor influencia para incrementar la posibilidad de padecer hipertrofia ventricular izquierda fue el síndrome metabólico. La variable de menor peso, aunque el cambio que produce es estadísticamente significativo, fue el colesterol plasmático total. El peso de los sujetos mostró una capacidad predictiva intermedia entre las dos enunciadas previamente. La capacidad de asignación correcta de pacientes con el modelo construido fue muy alta, ya que aproximadamente el 90% de ellos fue catalogado correctamente.

La carga hemodinámica que impone la hipertensión arterial al ventrículo izquierdo ha sido considerada como el mayor estímulo para incrementar el índice de masa ventricular izquierda. Sin embargo, Verdecchia y colaboradores observaron que, en pacientes hipertensos y diabéticos, los niveles plasmáticos de insulina a las 2 horas de un test de tolerancia glúcida y el índice de masa corporal mostraban una correlación más alta con el índice de masa ventricular izquierda, respecto de los valores promedios de presión arterial sistólica y diastólica en un monitoreo de presión arterial de 24 horas [16]. Más interesantes aún son las observaciones de Shunkert y colaboradores quienes, en sujetos normotensos, encontraron que la presencia de una mutación que codifica a la enzima conversora de angiotensina, por el cual se puede observar un genotipo homocigota en el que en ambos alelos están ausentes 287 bases pares del dominio DNA nonsense, incrementaba entre dos y cuatro veces la probabilidad de presentar hipertrofia ventricular izquierda [17]. Por otra parte, Perticone y colaboradores encontraron, en pacientes hipertensos, que en los sujetos portadores de la mutación genética antes mencionada, el índice de masa ventricular izquierda promedio y la frecuencia de hipertrofia ventricular izquierda eran significativamente mayores que en los pacientes hipertensos portadores del genotipo heterocigota o del genotipo homocigota con presencia de esas 287 bases pares del dominio DNA nonsense [18]

El backscatter tisular es una técnica ecocardiográfica que permite realizar una eficiente caracterización tisular del miocardio ventricular izquierdo. Estudios histológicos con esta técnica han demostrado una muy buena correlación para valorar la presencia de tejido fibroso y su cuantificación en el músculo cardíaco, pudiéndose medir el backscatter integrado calibrado y el backscatter integrado cíclico. El primero mide la reflectividad absoluta del miocardio y cuanto mayor es, mayor es el porcentaje de fibrosis miocárdica. El segundo mide las variaciones de la reflectividad de sístole a diástole, y cuanto mayor es la fibrosis menor es la variación de la reflectividad cardíaca [19]. Aplicando esta técnica ecocardiográfica, Wong y colaboradores demostraron que los sujetos con sobrepeso y los obesos presentaban un mayor backscatter integrado calibrado y un menor backscatter integrado cíclico que los sujetos no obesos apareados, concluyendo que la obesidad genera cambios en la estructura miocárdica, con incremento de la masa de tejido fibrótico, incluso en ausencia de hipertensión [20]. Sin embargo no es este el único cambio estructural que se produce en el miocardio de los sujetos obesos, ya que se ha podido objetivar la presencia de esteatosis cardíaca, con lipoapoptosis generada por lipotoxicidad. Los depósitos de triacilglicerol en el músculo cardíaco podrían ser el gatillo que dispara la muerte celular, objetivada a partir de la medición en animales de laboratorio genéticamente predispuestos de elevaciones de la ceramida, un importante marcador de apoptosis [21].

En un grupo de pacientes hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda sometidos a tratamiento durante aproximadamente dos años, en quienes la presión arterial inicial fue 153 ± 29 mmHg/90 ± 15 mmHg, y al final del período de seguimiento 128±13 mmHg/73 ±9 mmHg, no se logró la regresión de la hipertrofia ventricular izquierda en el 36,6% de los casos [9]. En este mismo contexto, en el estudio LIFE, en el período basal el 44% de los pacientes tenía hipertrofia excéntrica, el 24% hipertrofia concéntrica y sólo el 22% una geometría normal. Al final del protocolo, el 30% de los pacientes persistió con hipertrofia de tipo excéntrica y el 2% con hipertrofia concéntrica [22]. Esta información indica claramente que la regresión del daño miocárdico en hipertensión arterial no depende exclusivamente del logro de los objetivos terapéuticos, y reafirma los hallazgos del presente estudio en el sentido de que otras variables, tales como la presencia de síndrome metabólico, el peso corporal o un colesterol plasmático elevado, pueden tener importancia en su fisiopatogenia.

 

IMPLICANCIAS CLINICAS
El presente estudio seleccionó, entre quince variables clínicas y de laboratorio, cinco que están relacionadas, tanto en forma favorable como desfavorable, con el desarrollo de hipertrofia ventricular izquierda en pacientes hipertensos. Esto podría implicar que el daño miocárdico no está relacionado exclusivamente con las cargas hemodinámicas que impone la hipertensión arterial al ventrículo izquierdo, y podría explicar por qué no todos los pacientes hipertensos con hipertrofia ventricular izquierda, a pesar de un tratamiento exitoso de la presión arterial, logran la regresión del índice de masa ventricular izquierdo. En función de lo expuesto, se debería explorar la hipótesis de que un tratamiento integral del riesgo cardiovascular podría ser más beneficioso para alcanzar ese objetivo terapéutico.

 

SUMMARY
VALUE OF THE NON HEMODYNAMIC PARAMETERS IN THE DEVELOPMENT OF LEFT VENTRICULAR HYPERTROPHY IN HYPERTENSION
The combination of risk factors known as metabolic syndrome has had an impact in the medical field in recent years, as it presence increases the risk of cardiovascular disease and type 2 diabetes, among others. The diagnosis of left ventricular hypertrophy in hypertensive subjects is a powerful predictor of cardiovascular events. This prospective study aimed to identify clinical and biochemical variables that might explain the myocardial damage in arterial hypertensive patients beyond hemodynamic load. By a binary logistic regression model this study established that the variable with the greatest weight to predict development of left ventricular hypertrophy was the metabolic syndrome, followed by the variables body weight and total cholesterol; on the other hand, age and height appear to have a favourable effect on prevention. The model has an overall predictive value of 89.84%, and 90.91% of the patients who are in the group who do not have left ventricular hypertrophy were classified correctly, while 88.24% of patients who are in the group that have left ventricular hypertrophy were classified correctly. The area under the ROC curve was 0.948 and the strength of agreement between the observed and the predicted by the model had a value of 0.81.

 

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Las palabras, como los anteojos, desdibujan todo aquello que no no ayudan a ver más claro.
JOUBERT

 

 

Publicación: Diciembre 2010

 


 

Editorial Electrónica
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