ISSN 0326-646X
 

 
 
 
 
 
 
 
 

 
 

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Sumario Vol. 42 - Nº 1 Enero - Marzo 2013

Vitamina D, una nueva hormona antihipertensiva?.

Vitamin D, a new antihypertensive hormone?

Leon F. Ferder.

Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de Ponce,
Puerto Rico, USA.
Correo electrónico

Recibido 30-ENE-2013 – ACEPTADO 07-FEBRERO-2013.
El autor de este trabajo declara al mismo no afectado por conflictos de interés.


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RESUMEN

La humanidad se enfrenta a una pandemia de hipovitaminosis D que afecta a casi el 50% de la población mundial, que sería la expresión de una alta respuesta pro inflamatoria de la población frente a cambios culturales evolutivos. Niveles bajos de Vitamina D se asocian con marcadores más elevados de inflamación y mayores niveles del SRA, causando hipertensión arterial, hipertrofia ventricular izquierda, falta de protección renal frente a la hiperglucemia y aterosclerosis. Diversos ensayos clínicos controlados y meta análisis de estudios randomizados sobre la suplementación con dosis moderadas y altas de Vitamina D mostraron resultados contradictorios en la reducción de mortalidad o riesgo cardiovascular en relación con el estatus de Vitamina D. El efecto de la droga paricalcitol, una forma activada de Vitamina D, sobre los cambios de la relación de albúmina/creatinina urinaria en diabetes tipo 2 y albuminuria (estudio VITAL) no tuvo diferencias respecto al placebo; sin embargo, la presión arterial sistólica se redujo significativamente de 3 mmHg hasta 9 mmHg. Por lo expuesto, todavía no resulta muy claro si los suplementos de Vitamina D podrían proteger contra las enfermedades cardiovasculares, ni tampoco cuales serían los niveles séricos óptimos para conferir protección a los individuos. La Vitamina D no es una droga antihipertensiva; sin embargo, probablemente juegue un rol fundamental como hormona reguladora en el aparato cardiovascular.

Palabras clave: Vitamina D. Hipertensión Arterial. Aterosclerosis. Prevención cardiovascular.
Rev Fed Arg Cardiol. 2013; 42(1): 15-19
SUMMARY

Humanityis facing apandemicof vitamin D deficiency that affectsn early 50% of the world population, which would bethe expression of a high pro inflammatory response of the population to cultural evolutionary changes. Low levels of Vitamin Dare associated with higher markers of inflammation and higher level sof RAS, causing hypertension, left ventricular hypertrophy, renal protectionfailure against hyperglycemia and atherosclerosis. Several controlled clinical trials and meta-analysis of randomized trials of supplementation with moderate and high doses of vitamin Dshowed mixed results in reducing mortality or cardiovascular riskin relation to vitamin D status. The effect of the drug pari calcitol, an activated form of vitamin D, on changes in the ratioof albumin/creatinine intype 2 diabetes and albuminuria (VITAL study) had no differences from placebo, but systolic blood pressure significantly reduced from 3 mmHgto 9 mmHg. For these reasons, it is not yet clear whet her vitamin D supplements may protect against cardiovascular disease, nor what would be the optimal serum levels to confer protection to individuals. Vitamin D is no tan antihypertensive drug, however, is likely to playa key role as regulating hormonein the cardiovascular system.

Key words:Vitamin D. Hypertension. Atherosclerosis. Cardiovascular prevention..

 

 

 

INTRODUCCIÓN
Desde hace varios años se conoce la relación entre niveles séricos de vitamina D (VitD) y presión arterial [1].

Además, ya son muchos los trabajos que demuestran que hay un incremento en morbi-mortalidad cardiovascular asociada a bajos niveles séricos de VitD [2].

Por otro lado, la insuficiencia de VitD afecta a casi el 50% de la población mundial [3]. Esta pandemia de hipovitaminosis D podría atribuirse principalmente al estilo de vida (por ejemplo, por la reducción de actividades al aire libre), ambientales (por ejemplo, por el aire contaminado), y a factores que reducen la exposición a la luz solar (la cual se requiere para producción de VitD en la piel por acción de radiación ultravioleta de clase B (UV-B)) [4].

Sin embargo, puede observarse en la literatura que niveles bajos de VitD se asocian con marcadores de inflamación más elevados [5]. Esto nos hace pensar que esta pandemia de hipovitaminosis D sería la expresión de una alta respuesta proinflamatoria de la población frente a cambios culturales evolutivos, cambios que también explicarían porqué la enfermedad cardiovascular es la causa número uno de muerte en el hombre.

Es notorio que todas las condiciones asociadas a la baja producción de VitD (por falta de inducción UV-B), tales como elevada latitud (mayor distancia al ecuador), la industrialización y la piel oscura, han sido asociados también con un aumento de los valores de presión arterial [6]. Aún mas, la deficiencia de VitD ha sido relacionada con infarto al miocardio, stroke, y otras enfermedades cardiovasculares, incluyendo aterosclerosis y disfunción endotelial [7].

Por último, se agrega mayor evidencia que indica que la VitD juega un rol importante en la regulación del sistema renina-angiotensina (SRA), pudiendo afectar directamente al músculo cardiaco y la regulación del sistema inmunológico [7].

LA RELACIÓN ENTRE VITAMINA D Y SRA.
Hace tres décadas, un trabajo original de Isakova y col. sugirió una posible relación entre la VitD y el SRA [8].

Estudios recientes han mejorado significativamente nuestro conocimiento sobre la regulación de la expresión génica que codifica para la producción de renina sobre una base celular [9-11]. Algunos de estos estudios muestran que la VitD podría disminuir la expresión del gen de renina y por ende, inhibir la síntesis de renina, suprimiendo con ello el SRA [12-15]. Este hallazgo es de máximo interés, a pesar del hecho de que el mecanismo molecular exacto no ha sido dilucidado [13].

Por otro lado, niveles bajos de VitD se asocian con marcadores más elevados de inflamación y mayores niveles del SRA causando hipertensión arterial [14,16,17].

En modelos animales con deficiencia de VitD se ve una mayor incidencia de hipertensión, hipertrofia ventricular izquierda, y aterosclerosis [14]. En ratones normales, la deficiencia de VitD estimula la expresión de renina, mientras que la inyección de VitD reduce la síntesis de renina. En cultivos celulares, la VitD suprime la transcripción del gen de renina por un mecanismo dependiente del receptor de vitamina D (VDR). Los ratones que carecen del gen VDR desarrollan hiperreninemia, dando como resultado la elevada producción de angiotensina II (AngII), lo que lleva a hipertensión, a hipertrofia cardiaca, y al aumento de la ingesta de agua [13,18,19].

Los mayores niveles de renina también pueden actuar a través del receptor prorenina/renina [20] y pueden, independientemente de la AngII, causar daño renal y/o cardiovascular [21].

Estudios recientes muestran que ratones diabéticos con knockout para el VDR desarrollaron una nefropatía más grave que la de los ratones salvajes, lo que sugiere que la VitD protege de la lesión renal provocada por la hiperglucemia mediante la regulación del SRA [22].

La activación inapropiada del SRA ha sido reportada en ratones knockout para VDR y 1α-hidroxilasa [19,23]. Estos ratones desarrollaron hipertensión arterial e hipertrofia miocárdica, que continuaron presentes incluso después de la normalización de la homeostasis del calcio; sin embargo, el bloqueo del SRA con inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (iECA) normalizó la presión arterial y las alteraciones cardíacas [19,23]. Por otra parte, el aumento de la activación del SRA, la hipertensión arterial y alteraciones del miocardio puede ser tratadas con éxito con VitD en ratones knockout para 1α-hidroxilasa [23].

Simpson y col. también mostraron que los animales deficientes en VitD tenían aumentada la incidencia de hipertensión, presentaban hipertrofia ventricular izquierda, y aterosclerosis [14].

El efecto de la VitD sobre la renina es independiente del metabolismo del calcio, los mecanismos de detección de volumen o de carga salina, y la regulación de la retroalimentación de AngII [13,24]. Utilizando un modelo de ratones transgénicos que sobreexpresan el VDR humano, y trabajando sobre células productoras de renina, Kong y col. demostraron que la supresión de la expresión de renina por VitD in vivo es independiente de la hormona paratiroidea y del calcio [25].

Últimamente los efectos moleculares de la VitD sobre el SRA resultan más claros debido al descubrimiento de que el ligando VDR suprime la transcripción del gen de renina mediante el bloqueo de la actividad de AMPc en el gen promotor [15].

ESTUDIOS CLÍNICOS Y EPIDEMIOLÓGICOS.
Los estudios clínicos llevados a cabo en las últimas dos décadas han mostrado una asociación inversa entre la concentración plasmática de VitD y la presión arterial y/o la actividad de la renina plasmática, tanto en varones normotensos como en pacientes con hipertensión esencial [1,26-28].

Más recientemente, en una muestra representativa de población adulta, Sabanayagam y col. encontraron que los niveles más bajos de VitD sérica estaban asociados con prehipertensión, con un riesgo relativo de 1,48 (IC 1,16-1,90) [29].

Otros estudios han mostrado una reducción en la presión arterial en pacientes con hipertensión primaria que recibían suplementos de VitD [30,31], y una reducción de la presión arterial, la renina plasmática, y la concentración de AngII en pacientes con hiperparatiroidismo secundario [32,33].

Krause y col. [4] realizaron un estudio en el que los participantes fueron expuestos a radiación UV-B en cama solar 3 veces por semana durante 3 meses. Los sujetos experimentaron un aumento del 180% en su producción de VitD y una reducción de 6mmHg tanto en presión arterial sistólica como diastólica. Un pequeño estudio aleatorizado, controlado contra placebo, en pacientes con diabetes tipo 2 y con niveles basales bajos de VitD mostraron que una sola dosis de 100.000 UI de VitD reduce la presión arterial sistólica en una media de 14 mmHg, y la misma dosis mejoraba significativamente la función endotelial, medida por el flujo sanguíneo del antebrazo [34].

Scragg y col. [35] estudiaron los datos del NHANES 3 (Third National Health and Nutrition Examination Survey) y encontraron una relación inversa estadísticamente significativa entre los niveles de VitD y los valores de presión arterial que era evidente incluso después de ajustar por variables como edad, sexo, etnia y actividad física. La presión arterial sistólica media fue aproximadamente 3 mmHg menor en los individuos en el quintil más alto de VitD sérica en comparación con los del quintil más bajo [35].

Judd y col. [36] también analizaron datos del NHANES 3 y mostraron una relación inversa estadísticamente significativa entre las concentraciones de VitD circulantes y la presión arterial sistólica. Martins y col. [37], también sobre datos del NHANES 3, encontraron que un nivel bajo de VitD estaba asociado con un mayor riesgo de padecer hipertensión arterial.

Un posible mecanismo que podría relacionar estos resultados se analizó en el estudio LURIC (Riesgo Cardiovascular Ludwigshafen y el estudio de la Salud). Este trabajo tuvo como objetivo documentar una posible asociación entre los distintos tipos de VitD y los SRA circulantes en una gran cohorte de pacientes (n= 3316) con derivación para angiografía coronaria. Después de medir 25(OH)D, 1,25(OH)2D (ambas distintas formas de VitD) , renina plasmática y concentración de AngII, lograron mostrar, por vez primera en seres humanos, una asociación independiente entre ellos [38].

¿DEBERÍAMOS RECOMENDAR SUPLEMENTOS DE VITD PARA LA PREVENCIÓN DE HIPERTENSIÓN Y DE ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR?.
Como se mencionó arriba, muchos estudios epidemiológicos y observacionales relacionan la deficiencia de VitD con hipertensión; sin embargo, los resultados de ensayos aleatorizados se han mostrado conflictivos [39-41]. Hay estudios, tanto in vitro como in vivo, que avalan que esta posible relación entre la VitD y la hipertensión sería debido a la inhibición del SRA, resaltando el rol potencial del VDR como modulador de la actividad de renina, particularmente en los pacientes hipertensos [19,23].

Forman y col. [42] examinaron la respuesta del flujo plasmático renal a la infusión de AngII en 184 individuos normotensos estratificados según sus niveles de VitD, y luego los evaluaron durante una dieta rica en sodio. Todos los sujetos afroamericanos que participaron en el estudio tenían insuficiencia o deficiencia de VitD. La respuesta obtenida fue contundente en participantes con deficiencia de VitD. Los niveles circulantes de AngII, pero no la actividad renina plasmática, fueron mayores en participantes con insuficiencia o deficiencia. La mayor actividad del SRA podría ser resultado de los niveles bajos de VitD plasmática.

Los estudios prospectivos que evaluaron VitD y riesgo cardiovascular resultan menos convincentes. Wang y col. [43] realizaron un meta-análisis sobre 17 estudios de cohorte prospectivos y trials randomizados, y encontraron que la suplementación con dosis moderadas y altas de VitD podían disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, beneficiando mayormente a pacientes bajo tratamiento dialítico. Solo un estudio sobre población general demostró una reducción en enfermedades cardiovasculares luego de la suplementación de VitD [44]. Otro meta-análisis reciente de 51 estudios que examinaron los efectos de la VitD a nivel cardiovascular mostró los datos de estos estudios no podían demostrar una reducción de mortalidad o riesgo cardiovascular estadísticamente significativo en relación con el estatus de VitD [45].

Wang y col. también examinaron los niveles de VitD de más de 1700 participantes del estudio de familiares Framingham quienes no tenían antecedentes de previos de enfermedad cardiovascular [46]. Los participantes con niveles <37 nmol/L tuvieron un aumento en su riesgo de incidencia de eventos cardiovasculares de 1,62 (95% IC) comparados con aquellos participantes con niveles mayores de VitD. Sin embargo, análisis posteriores revelaron que los hallazgos positivos fueron encontrados en pacientes hipertensos, lo que llevó a los investigadores a proponer que la hipertensión podría intensificar los efectos adversos de la deficiencia de VitD.

Un importante estudio prospectivo, con casos controlados y sobre 18.000 hombres, mostró una correlación significativa entre los niveles bajos de VitD y el aumento de riesgo de infarto de miocardio, luego de ajustar por los factores tradicionales de riesgo [47]. Más recientemente, el efecto de la droga paricalcitol (una forma activada de VitD) sobre los cambios de la relación de albúmina/creatinina urinaria (RACR) fue comparado contra placebo en un estudio aleatorizado doble-ciego que incluía pacientes con diabetes tipo 2 y albuminuria (estudio VITAL) [48]. Luego de 24 semanas, no se pudo detectar diferencia entre ambos grupos. Sin embargo, la presión arterial sistólica se redujo significativamente de 3 mmHg hasta 9 mmHg (pero fluctuando durante el estudio) comparado con el grupo placebo.

Como vemos, todavía no resulta muy claro si los suplementos de VitD podrían proteger contra las enfermedades cardiovasculares, ni tampoco cuál serían los niveles séricos óptimos para conferir protección a los individuos.

Los posibles mecanismos que subyacen a esta relación se podrían explicar por un lado por los efectos que tiene la VitD sobre el balance del SRA, y por otro por los efectos antioxidantes, antiinflamatorios, inmunológicos, y sobre los niveles de PTH. Estos efectos protectores de la VitD parecen extenderse a otros campos de la medicina como el cáncer y las infecciones.

¿Cuál podría ser algún punto de coincidencia que pudiera explicar todos estos efectos que la convertirían en una “Panacea Terapéutica”? Nuestra interpretación es que la VitD podría ser un regulador del funcionamiento mitocondrial [49-51] y este sería el eje fundamental de muchos de sus efectos. Está demostrado que el déficit de VitD afecta la estructura y funcionamiento de estas organelas, y que habría receptores en las mitocondrias; por tanto el uso terapéutico de la VitD protegería a las mitocondrias del daño. Contestando la pregunta, tendríamos que decir que la VitD no es una droga antihipertensiva. Sin embargo, probablemente juegue un rol  fundamental como hormona reguladora  en el aparato cardiovascular. Por este motivo, conocer los valores plasmáticos de VitD de nuestros pacientes  y el uso posterior de suplementos para normalizar bajos niveles podría tener enorme importancia en la evolución de la hipertensión arterial y de la enfermedad cardiovascular.

 

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Publicación: Marzo 2013

 
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