ISSN 0326-646X
 

 
 
 
 
 
 
 
 

 
 

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Sumario Vol. 42 - Nº 1 Enero - Marzo 2013

PROTOCOLO PARA EL ESTUDIO DE LA CARÓTIDA INTERNA EXTRACRANEAL CON ECO DOPPLER COLOR.

Director: Carlos E. Ciancaglini (Córdoba);
Co-Director
Adrián D’Ovidio (San Juan).

En representación del
Comité de Enfermedades Vasculares Periféricas de la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y
Asociación de Medicina y Biología Vascular Argentina (AMBVA).

Recibido 08-OCT-2012 – ACEPTADO después de Revisión 19-NOVIEMBRE de 2012.
Los autores de este trabajo declaran al mismo no afectado por conflictos de interés.
Rev Fed Arg Cardiol. 2013; 42(1): 65-70


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El Eco Doppler color (EDC) es un método muy valioso para el estudio de la carótida interna cuando es correctamente aplicado; para ello es imprescindible conocer no sólo los principios físicos del ultrasonido y de la hemodinamia vascular, sino también la anatomía del lecho en estudio y sus variantes, asimismo la clínica de las posibles patologías que se evalúan. El desconocimiento de los principios básicos citados originará un estudio incompleto y/o deficiente, importante limitante de este excelente método, reconocido como “operador dependiente”. Limitación en realidad del operador no adecuadamente entrenado y no del método en sí mismo, realidad aún mas evidente cuando en Estados Unidos, mediante un adecuado programa de entrenamiento, el 80% de las cirugías de endarterectomía carotídea tienen al Eco Doppler color, solo o asociado con otro(s) método(s) no invasivo(s) como única modalidad de evaluación preoperatoria de la severidad de la estenosis y del resto de las características lesionales [1-3].

Una de las razones por las que se producen diferencias notorias y desconcertantes entre los estudios de las carótidas con EDC radica en la falta de uniformidad en el uso de protocolos ampliamente validados y aceptados [2,4].

Un paso importante en la homogeneización de las prácticas con EDC para estudios vasculares periféricos en general y de las carótidas en particular, lo constituye la publicación de un Documento de consenso del Comité de Enfermedades Vasculares Periféricas y Stroke de la Federación Argentina de Cardiología (FAC.) estableciendo los requisitos para la certificación y recertificación de los profesionales que realizan estudios vasculares periféricos no invasivos (especialmente de EDC), como también los requisitos para la acreditación de servicios en condiciones de realizarlos [4,5].

Un grupo de expertos en enfermedades vasculares periféricas, la mayoría integrantes del Comité de Enfermedades Vasculares Periféricas y Stroke de FAC, se reunieron en el 2012 en Villa Giardino, Córdoba, para definir las bases de un protocolo de estudio de las carótidas tomando como base del análisis el Consenso Internacional desarrollado en San Francisco, Estados Unidos de América, en 2003 [4], (Figura 1) actualizándolo y adaptándolo a las características de atención de Latinoamérica. Las conclusiones de este encuentro constituyen las bases de este Documento de Consenso.

FIGURA 1. Criterios diagnósticos para la evaluación de la Carótida Interna con EDC (Consenso 2003).

La decisión de efectuar una intervención a nivel de las carótidas en un paciente con estenosis a dicho nivel (con una expectativa de vida de al menos el 50% a 5 años y un riesgo quirúrgico no incrementado de manera excesiva) se sustenta, en 3 criterios:

  • La presencia de síntomas (a igual severidad de una estenosis el riesgo de ACV en un paciente con síntomas de foco: ACV, AIT o “amaurosis fugax” reciente -en los 4 a 6 meses anteriores al estudio- aproximadamente duplica el riesgo de un paciente asintomático); se acepta que el número de pacientes sintomáticos vs. asintomáticos sometidos a estudios de carótidas con EDC es similar [4, 6-8].
  • Las características de la lesión. De éstas la más importante es la severidad de la estenosis, es decir, la severidad de reducción del diámetro (no del área) luminar (en especial si esta ha progresado). En menor medida, la presencia de úlceras (en el estudio NASCET los pacientes portadores de lesiones severas con úlceras tenían el doble de riesgo de ACV) [9-12], y finalmente, las características morfológicas de las placas en relación a su composición: lipídica y/o trombótica “blandas”, de mayor riesgo que las fibróticas o fibrocálcicas “duras” [13-17]. (Figura 2).
  • La experiencia y los resultados del equipo quirúrgico (está fuera del propósito de este escrito valorar que tipo de intervención es la más adecuada, si la endarterectomía quirúrgica o el uso de angioplastia carotídea con implante de stent.

FIGURA 2. Consideraciones para la toma de decisiones para una endarterectomía carotídea.

Las características lesionales deben y pueden ser adecuadamente evaluadas en forma no invasiva (el método más difundido y validado es el Eco Doppler color), dado el riesgo definido de la angiografía de vasos de cuello, con una morbi-mortalidad cercana al 1% [18].

En Tabla 1, se presentan las características de la lesión carotídea a definir y la modalidad de Eco Doppler color (EDC) a emplear.

El paciente, a quien previamente se explicó la característica no invasiva del estudio y se interrogó sobre la indicación del mismo, y sobre sus principales antecedentes epidemiológicos, se encuentra en decúbito dorsal, confortablemente acostado, con la cabeza sobre la camilla de examen sin almohada interpuesta preferentemente o con una muy pequeña; el mentón dirigido hacia atrás, con hiperextensión de la cabeza y dirigido hacia el lado opuesto al que se va a estudiar.

El operador se sugiere que se ubique preferentemente atrás de la cabecera del paciente.

TÉCNICA DEL ESTUDIO:
El análisis morfológico en sentido longitudinal y transversal permite lograr una reconstrucción 3D “mental” de las estructuras y de la orientación de las carótidas en evaluación, que es el objetivo más importante del estudio. Es preciso imaginar la información anatómica obtenida por el EDC carotídeo y vertebral, de cómo se vería en una angiografía (por lo cual se debe estar familiarizado con la observación de angiografías de los vasos carotídeos y vertebrales).

Las arterias carótidas pueden ser visualizadas desde tres enfoques: uno anterior al músculo esternocleidomastoideo, otro lateral (a través del mismo, que permite una buena ventana ultrasónica) y otro posterior al músculo esternocleidomastoideo, que es el enfoque más adecuado en los pacientes añosos o en aquellos con cuellos de gran diámetro en quienes la arteria desarrolla un trayecto profundo (Figura 3).

FIGURA 3. Posiciones del transductor para el estudio de arterias carótidas y vertebrales.

No se debe aplicar demasiada presión con el transductor durante el examen, dada la posibilidad de provocar bradicardia marcada o fragmentar las placas ateromatosas parietales y ocasionar el desprendimiento de émbolos.

Uso del Modo-B.
La carótida primitiva debe ser visualizada tanto en sentido longitudinal como transversal, comenzando en la base del cuello y ascendiendo hasta la mandíbula, lo más cefálicamente posible. En el lado derecho generalmente es posible visualizar el tronco braquiocefálico distal y el origen de ambos vasos, la carótida primitiva y la arteria subclavia derecha. En el lado izquierdo, el origen de la carótida primitiva en la aorta es difícilmente visualizable debido a su trayecto demasiado profundo en el tórax. Las carótidas primitivas deben ser escaneadas en su mayor extensión posible, en sentido longitudinal y transverso, ascendiendo hasta la bifurcación, y luego más cefálicamente a lo largo de las carótidas interna y externa, tanto del lado derecho como del izquierdo. En la zona de la bifurcación carotídea debe evaluarse no sólo el espesor de la capa íntima-media sino buscar la presencia y características de las placas, tanto en la carótida primitiva, como en el seno y el bulbo carotídeo (superficie, composición, homogeneidad) [19,20].

El objetivo es determinar no sólo el nivel de la bifurcación, sino la orientación de las arterias que componen el sistema carotídeo y al mismo tiempo evaluar la presencia, características y la severidad de alteraciones ateroscleróticas (placas, espesor de la íntima-media), dando una impresión preliminar sobre la presencia, localización e importancia de la enfermedad arterial aterosclerótica. Es importante estudiar el extremo distal de las placas carotídeas (evaluar extensión y no perder lesiones distales). Se debe lograr pasar del plano longitudinal al transversal -y viceversa- con un giro o rotación del transductor de 90º, imaginando en el corte transversal una sección circular y, al rotar aquel, ésta se transforma en ovoide y luego en longitudinal; esta es una maniobra que requiere entrenamiento y que es generalmente necesario realizar varias veces durante el estudio. Para lograr esta maniobra de rotación se debe mantener el área de interés en el centro de la imagen, lo que, además, permite utilizar la resolución axial, que es superior a la lateral.

Tener presente que la vena yugular yace anterior a la arteria carótida primitiva y es fácilmente compresible.

Cuando se localiza la bifurcación carotídea debe prestarse especial atención en diferenciar ambas carótidas interna y externa. Sólo en alrededor del 10% de los pacientes ambas carótidas yacen paralelas y pueden ser visualizadas en el mismo plano ultrasonográfico; en el resto de los casos se ubican en planos diferentes, por lo que se debe efectuar, en el eje longitudinal, un movimiento pendular con el transductor, ubicándose en la continuidad de la carótida primitiva, y al llegar a la bifurcación y sin despegar el mismo de la piel del paciente, bascularlo ventralmente (hacia delante) para ver la carótida externa y dorsalmente (hacia atrás) para localizar la carótida interna. En algunos pacientes, ambas carótidas recorren planos inversos a lo habitual; en casos de duda, se debe usar el eje transversal; la presencia de bulbo y un trayecto lateral externo en su inicio, la ausencia de ramas en su trayecto cervical, y un patrón hemodinámico de flujo de baja resistencia (con diástole prominente) indican que la arteria evaluada es la carótida interna; por el contrario, su menor tamaño, con presencia de ramas, con un trayecto inicial interno, con maniobra de “tappering” (o golpeteo en la zona preauricular) positiva, así como una onda de Doppler pulsado con diástole escasa indican que es la carótida externa. El patrón continuo o pulsátil en el Doppler color secundariamente ayuda inicialmente a diferenciar ambas, aunque las características descriptas inicialmente son más certeras; este es un paso fundamental en el estudio carotídeo; dado que no siempre es fácil diferenciar las carótidas interna y externa pero es un paso crucial para los resultados del estudio no cometer el error de confundirlas.

Uso del Doppler color.
Ayuda a evaluar inicial y someramente la ubicación y diferenciar ambas carótidas, como se describió, así como a detectar la presencia y cuantificar la severidad preliminar de las lesiones estenóticas, presencia de “kinkings” o “coilings”, dilataciones, oclusiones carotídeas y relación con las estructuras vecinas. El diagnóstico hemodinámico certero debe hacerse con el Doppler pulsado y no con el Doppler color, ni con el Modo “B”.

El Doppler color ayuda a seleccionar áreas que requieren una investigación más cuidadosa y a ubicar con mayor precisión la muestra de volumen del Dopper pulsado, tanto en la carótida primitiva como interna y/o externa (fenómeno de la “vena contracta”, por ejemplo), a delimitar con precisión el tamaño y la superficie de placas difíciles de evaluar solamente con el Modo “B” (placas hipoecogénicas –de contenido lipídico y/o trombótico, placas fuertemente calcificadas –evaluando las zonas de ingreso y egreso del flujo), así también el Doppler color ayuda a confirmar la presencia, extensión y profundidad de úlceras; las que deben ser caracterizadas según el criterio propuesto por el estudio CHS [19, 20]. Tabla 2.

Uso del Doppler Pulsado.
n ausencia de alteraciones sospechadas a partir de la evaluación inicial con Modo “B” y Doppler color, se deben tomar muestras de Doppler pulsado en el tercio proximal, medio y distal de la carótida primitiva, en toda la extensión visible de la carótida interna y en la porción inicial de la carótida externa. En caso de que se sospechen una o más lesiones estenóticas a partir de los pasos iniciales del estudio, se debe efectuar un cuidadoso mapeo de dicha(s) zona(s) con el Doppler pulsado, buscando con muy discretos movimientos del volumen de muestra, la zona de mayor velocidad; punto crucial del examen. Se deben interrogar los puntos de “aliasing” y “mosaico” en el Doppler color (indicadores de velocidad aumentada y flujo turbulento respectivamente) desde el área prelesional hasta el área poslesional a partir de la información simultánea brindada por el Doppler color y el pulsado, buscando el punto de máxima velocidad que corresponde al de menor diámetro luminar (precaución con el fenómeno de la “vena contracta”). Es útil en este momento utilizar el Modo de poder o “power angio” para definir estimativamente la estrechez del desfiladero estenótico y la presencia de úlceras asociadas.

Recordar que la información hemodinámica “fina”/”precisa” la brindan los hallazgos del Doppler pulsado [3], con una adecuada determinación del ángulo de insonorización entre el plano de incidencia del US y el del flujo del vaso en estudio (el cual debe ser menor a 60º, recordando que la mejor manera de corregir el ángulo de insonorización es un adecuado posicionamiento del transductor con movimientos de la muñeca del operador), y con una muestra de volumen lo más pequeña posible y ubicada en el centro del vaso.

Se debe evaluar con detenimiento la morfología de la onda Doppler pulsado para detectar: los cambios primarios o secundarios (proximales o distales), presencia o ausencia de la ventana acústica espectral, velocidades de pico de sístole (el parámetro más importante) y de fin de diástole, los diferentes cocientes entre estos valores de las carótidas interna y primitiva homolaterales, etc. Estos hallazgos, en los distintos lugares precisados deben ser simétricos, por lo que se deben confrontar con los del lado contralateral. Las asimetrías, especialmente en la velocidad de fin de diástole, sugieren la presencia de una fístula AV distal a la zona de muestreo.

En el caso de detectarse estenosis significativa de la carótida interna debe informarse la extensión cefalocaudal, la severidad de la misma en rangos (¡no en valores absolutos!), correlacionando el Eco Doppler color con la angiografía de acuerdo al método utilizado en el estudio NASCET (relaciona el menor diámetro angiográfico del bulbo carotídeo enfermo con el de la zona de la carótida interna poslesional en la cual las paredes se tornan paralelas). El método americano (NASCET), además de ser el más difundido y aceptado entre cirujanos e intervencionistas, tiene algunas ventajas al evaluar las lesiones significativas: las lesiones comprendidas entre 50% y el 99% son “comprimidas” entre casi el 80 y el 99% del método europeo ECST; también minimiza la variabilidad inter-observador.

Las lesiones de carótida interna, según el estudio NASCET [9] se deben clasificar como lesiones NO SIGNIFICATIVAS (<50%, sin discriminar subgrupos dentro de esta categoría. Una excepción es el reconocimiento de los pacientes con “lesiones en el límite de la significación”) y lesiones SIGNIFICATIVAS (≥50%): Moderadas entre el 50 y el 69%, Severa entre el 70 y el 89%,y Críticas o suboclusiones entre el 90 y el 99%. La diferencia entre estas dos últimas categorías se basa, más que en criterios de velocidades absolutas, en la presencia de un desfiladero estrecho en el Doppler color y el “power angio”, así como en la franca presencia de cambios secundarios proximales asimétricos en las carótidas primitivas, y cambios secundarios distales y terciarios en el Doppler transcraneal. Finalmente, las Oclusiones (ausencia de flujo con el Doppler pulsado, el color o el “power angio”), que pueden diferenciarse entre recientes (diámetro carotídeo normal o aún aumentado y la luz ocupada por material hipoecogénico homogéneo) y crónicas (diámetro reducido, con material hiperecogénico heterogéneo intraluminal). Tabla 3.

Existen circunstancias que limitan la agudeza diagnóstica del método, entre ellas la presencia de importantes calcificaciones, las tortuosidades marcadas y la presencia de lesiones secuenciales (lesiones “en tandem”).

En presencia de lesiones severas de un lado (generalmente >80%) la colateralización a través de los distintos circuitos intra y extracerebrales (polígono de Willis, conexiones entre la carótida interna, externa y vertebral homo y heterolaterales) puede determinar cambios importantes en las demás arterias estudiadas; razón por la cual los pacientes con lesiones carotídeas bilaterales luego de tratarse el vaso más comprometido, al ser re-estudiados aproximadamente la mitad debe re-categorizar la severidad del vaso contralateral al del lado problema.

Uso del Modo de poder o “power angio”.
Es importante para confirmar oclusiones y diferenciarlas de una sub-oclusión; marcar inicialmente la severidad de una estenosis carotídea delimitando estimativamente los límites anatómicos de la misma; definir el recorrido espacial de una arteria tortuosa (“kinkings”, “coilings”, etc); detectar reestenosis y valorar el diámetro residual de los stents carotídeos; establecer la continuidad anatómica de áreas de flujo detectadas en el Doppler color en distintos planos; y localizar arterias vertebrales difíciles de detectar con el Doppler color, etc. Su ventaja con respecto al Doppler color es que, dada su independencia de la velocidad, permite detectar flujos muy lentos; su desventaja es la falta de orientación espacial (sentido), impidiendo, por ejemplo, diferenciar flujos arteriales de venosos.

 

CONCLUSIONES.
El diagnóstico con Eco Doppler color implica tener en cuenta los elementos aportados por TODOS los métodos disponibles utilizados: Modo “B”, Doppler color y pulsado y “power angio”, interrelacionados en forma casi “artesanal”. Entre ellos debe haber una adecuada correlación y sus hallazgos deben ser interpretados a través de protocolos aceptados y standardizados como el presente, el cual fue elaborado con criterios de razonabilidad y basados en la evidencia acumulada.

La correcta utilización de este protocolo, adoptado por la AMBVA y el Comité de Enfermedades Vasculares Periféricas y Stroke de FAC, para la evaluación de las estenosis de las carótidas mejorará sin dudas la dispersión actual existente en los resultados de los estudios con Eco Doppler color, permitiendo la mayor homogeneidad de los resultados entre los distintos laboratorios.

 

BIBLIOGRAFIA

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Publicación: Marzo 2013

 
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