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Síndrome de Wolff-Parkinson-White: Ablación Transcatéter en Pacientes con Vías Accesorias Ántero y Medioseptales
 

Marcelo E. Lanzotti

Servicio de Electrofisiología,
Instituto Cardiovascular de Rosario (ICR).
Rosario, Santa Fe, Argentina.


Introducción
En 1930, Louis Wolff, John Parkinson y Paul White [1] describieron el síndrome que lleva sus nombres en sujetos jóvenes que presentaban crisis de taquicardia paroxística supraventricular. La incidencia actual del síndrome de Wolff-Parkinson-White (WPW) oscila, según los grupos de población seleccionados, entre el 0.6 y el 4.5/1.000 individuos. En su serie, Soria y col [2] observaron una prevalencia de preexcitación ventricular manifiesta en 1/1.000 individuos de ambos sexos a quienes se les había efectuado un ECG de rutina. La preexcitación ventricular se observa en 1 a 3 por mil de los electrocardiogramas [3-5]. No obstante, la incidencia de vías anómalas (VAs) sería aún mayor si se consideran los pacientes con vías anómalas ocultas.

Un estudio reciente de Basso y col [6] demostró que la preexcitación ventricular sería responsable del 3.6% de las muertes súbitas en pacientes jóvenes, las cuales no están precedidas por síntomas en el 40% de los casos.

La distribución anatómica de las VAs no es homogénea, siendo las más frecuentes las laterales izquierdas (58%), seguidas por las pósteroseptales (19%), las derechas (18%) y las ánteroseptales (5%) [7]. El diagnóstico electrocardiográfico de la localización anatómica de las VAs es sumamente útil para su abordaje terapéutico. Fitzpatrick y col. [8] identificaron ocho localizaciones de las VAs y elaboraron un algoritmo que se basa en el análisis de latidos con el grado máximo de preexcitación ventricular. El mismo posee limitaciones, especialmente para diferenciar las vías anómalas pósteroseptales y medioseptales derechas y las VAs pósterolaterales y pósteroseptales izquierdas.

En 1968, Coob y col. [9] lograron la interrupción quirúrgica de una vía accesoria en un paciente con síndrome de WPW, comenzando la etapa quirúrgica de las arritmias cardíacas, lo cual requería una intervención a cielo abierto con circulación extracorpórea. Ulteriormente, en 1984, Klein y col. [10] introdujeron la técnica de la crioablación epicárdica para el tratamiento quirúrgico de las VAs. A diferencia de la técnica quirúrgica endocárdica convencional [9], no requería circulación extracorpórea ni la necesidad de paro cardíaco [11-13]. La injuria tisular ocasionada por la criotermia era histológicamente uniforme y se caracterizaba por la preservación de la arquitectura tisular subyacente con mínima formación de trombos [14].

En la actualidad, la ablación transcatéter ha superado ampliamente a la cirugía en el tratamiento de las arritmias cardíacas (con la única excepción de la cirugía de la fibrilación auricular en pacientes que requieren un procedimiento quirúrgico asociado por su patología valvular).

La radiofrecuencia (RF) es la fuente de energía más comúnmente empleada [15] con óptimos resultados. Sin embargo, en situaciones especiales, puede presentar limitaciones, como en el caso del tratamiento de pacientes con VAs ántero y medioseptales u otros substratos arritmogénicos septales. En estos casos, el sitio de ablación se encuentra en estrecha relación anatómica con el sistema de conducción normal, y se requiere especial cuidado para evitar la aparición de complicaciones inadvertidas, como el bloqueo aurículo-ventricular (AV), que podría llevar al implante de un marcapasos definitivo. Las VAs ánteroseptales poseen una estrecha relación con el haz de His, por lo cual su ablación implica un riesgo potencial de bloqueo AV o de la rama derecha. El mapeo quirúrgico demostró que la inserción auricular de estas VAs se encuentra en la región parahisiana del tabique y el extremo ventricular, próximo a la base del infundíbulo del ventrículo derecho. La activación de estas VAs se manifiesta por un potencial que se puede registrar con el mismo catéter que muestra un potencial del haz de His bien evidente. Las VAs medioseptales se encuentran en la zona limitada por el extremo distal del catéter que registra el electrograma del haz de His hacia arriba y adelante y el orificio del seno coronario por debajo y atrás. Debido a su localización cercana a la porción compacta del nódulo AV, la ablación de éstas VAs también posee un riesgo de bloqueo AV.


Resultados
La utilización de la crioenergía constituye una opción terapéutica en la ablación de substratos arritmogénicos próximos al sistema de conducción normal, como es el caso de la ablación de las VAs ántero y medioseptales [16-19].

Inicialmente, el grupo de la Universidad de Insubria, Varese (Italia), publicó la crioablación exitosa de 7/8 pacientes con VAs ántero y medioseptales [17-18], y ulteriormente, De Ponti R. del mismo grupo [19], reportó la crioablación de 18 pacientes con VAs de idéntica localización (edad: 11-51 años). Una vez identificada la VA y estudiadas sus propiedades electrofisiológicas se procedió a la crioablación transcatéter, utilizando un catéter deflectable cuadripolar 7 o 9 French (Cryocath Technologies Inc. Montreal, Canadá) introducido inicialmente a través de la vena cava inferior. El criocatéter posee un electrodo distal cerrado y tres electrodos proximales que pueden ser usados para registro o estimulación intracardíaca. La temperatura se registra a nivel del electrodo distal utilizando una termocupla integrada. Una consola computarizada regula la emisión de óxido nitroso (N2O) líquido a través del lumen interno del catéter a una cámara localizada en el electrodo distal. En dicho lugar se produce un intercambio de la fase líquida a la gaseosa que ocasiona un rápido enfriamiento y una extracción de calor a nivel de la interfase electrodo-tejido con la formación de una esfera de hielo. (Figura 1)

Figura 1. Sistema de criomapeo. El catéter de crioablación posee un electrodo distal cerrado y tres electrodos proximales para registro o estimulación intracardíaca. La temperatura se registra a nivel del electrodo distal utilizando una termocupla integrada. Una consola computarizada regula la emisión de óxido nitroso (N2O) líquido a través del lumen interno del catéter a una cámara localizada en el electrodo distal donde se produce un intercambio de la fase líquida a la gaseosa que ocasiona un rápido enfriamiento y una extracción de calor a nivel de la interfase electrodo-tejido con la formación de una esfera de hielo. El procedimiento se realiza empleando dos algoritmos: 1) “criomapeo”: la temperatura disminuye lentamente a nivel del electrodo distal hasta -30°C (se puede obtener una temperatura menor cambiando manualmente los parámetros) durante 80 segundos; 2) “crioablación”: se logra un rápido enfriamiento hasta -75°C por un tiempo máximo de 240 seg, a lo cual sigue una etapa de descongelamiento rápido que emplea 3 a 5 seg.



El procedimiento se realiza empleando dos algoritmos: 1) “criomapeo”, durante el cual la temperatura disminuye lentamente a nivel del electrodo distal hasta -30°C (se puede obtener una temperatura menor cambiando manualmente los parámetros) durante 80 segundos; 2) “crioablación”, durante el cual se logra un rápido enfriamiento hasta -75°C por un tiempo máximo de 240 segundos, a lo cual sigue una etapa de descongelamiento rápido que emplea 3 a 5 segundos.

El “criomapeo” se puede realizar en ritmo sinusal (RS) (Figuras 2-4), durante estimulación auricular y durante taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica (TRAVO) (Figuras 5 y 6). En algunos casos, el criocatéter fue posicionado a través de la vena cava superior para optimizar el contacto (Figura 7 y 8). De Ponti y col. [19] lograron una ablación exitosa en 17/18 pacientes con VAs ántero y medioseptales (edad: 11-51 años). Sólo en un paciente pediátrico portador de una VA parahisiana se obtuvo una eliminación transitoria de la preexcitación ventricular y no se consideró oportuno un abordaje más agresivo, siendo pospuesto un nuevo procedimiento ablativo. El estudio electrofisiológico post-ablación demostró la presencia de parámetros normales de la conducción nodal en los pacientes estudiados. En uno de ellos, se observó una prolongación transitoria del intervalo AH, y en otro, la presencia de bloqueo de rama derecha transitoria, con retorno a las condiciones basales inmediatamente luego de interrumpida la etapa de “criomapeo” (Figura 9), lo cual constituye una ventaja de la crioablación al ser reversible dicho efecto. No se observaron complicaciones crónicas ni recurrencias durante un seguimiento de 17±10 meses.

Figura 2. Derivaciones ECGs de superficie (I, II, III, V1 y V6) y los registros bipolares del par distal (ABLd) y proximal (ABLp) de electrodos del catéter de crioablación. En el primer latido sinusal, se observa la presencia de preexcitación ventricular (PEV) con un intervalo A-V y V-delta óptimos. En el segundo latido, durante el “criomapeo” a -23°C se observa la interrupción de la conducción a través de la VA con desaparición de la PEV, pudiéndose visualizar una gran amplitud del potencial del haz de His en el par distal del catéter de ablación (ABLd), lo cual confirma que la VA se localizaba en el mismo sitio. Los artefactos que se observan a nivel del electrodo distal (ABLd) sugieren la formación de hielo a dicho nivel.



Figura 3. Derivaciones ECGs I, II, III, V1 y V6 con registros endocavitarios del par de electrodos distal (HBE1) y proximal (HBE2) del haz de His y el registro unipolar (Unip), junto con el artefacto registrado a nivel del catéter de crioablación (Abl) ocasionado por la crioenergía. Se observa la desaparición brusca de la preexcitación ventricular de una VA ánteroseptal a -30°C en el 4to latido sinusal, por lo cual se continuó con el algoritmo de “crioablación” en dicha localización.




Figura 4. Derivaciones ECGs de superficie (I, II, III, V1 y V6), registros bipolares del catéter posicionado en el seno coronario de distal a proximal (CS 1, CS 3, CS 4 y CS 5), registros bipolares del par distal (HBEd) y proximal (HBEp) de electrodos del catéter posicionado a nivel del haz de His y registros bipolares del par distal (ABLd) y proximal (ABLp) del catéter de crioablación localizado en la región parahisiana (se puede observar la presencia de un potencial de haz de His) con un intervalo A-V óptimo, durante estimulación auricular efectuada desde el seno coronario. Se observa la presencia de preexcitación ventricular debido a la conducción a través de una vía anómala ánteroseptal parahisiana con pérdida gradual de la misma a -20°C durante el algoritmo de “criomapeo”. Los artefactos que se observan a nivel del electrodo distal (ABLd) son debidos a la liberación de crioenergía.



Figura 5. Derivaciones ECGs I, II, III, V1 y V6 y registros del par de electrodos distal (SITEd) y proximal (SITEp) del catéter de ablación. Interrupción de la taquicardia reentrante AV ortodrómica (TRAVO) en el brazo retrógrado de la misma (recuadro) durante la crioablación de una VA parahisiana. Obsérvese el potencial del haz de His bien evidente a nivel del electrodo distal del catéter de ablación (SITEd) en ritmo sinusal (4to latido), luego de la ablación exitosa de la VA parahisiana.




Figura 6. Derivaciones ECGs de superficie (I, II, III, V1 y V6), registros bipolares del catéter posicionado en el seno coronario de distal a proximal (CS 1, CS 2, CS 3, CS 4 y CS 5), registros bipolares del par distal (HBEd) y proximal (HBEp) de electrodos del catéter posicionado a nivel del haz de His y registros bipolares del par distal (ABLd) y proximal (ABLp) del catéter de crioablación localizado en la región parahisiana, durante una taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica (TRAVO) (1eros 4 latidos). Se observa la prolongación gradual del intervalo V-A desde un basal de 112 mseg, previo a la terminación de la taquicardia y el reestablecimiento del ritmo sinusal (5to y 6to latidos) durante la aplicación de crioenergía (algoritmo de “crioablación” a -75°C). Los artefactos que se observan a nivel del electrodo distal (ABLd) son debidos a la liberación de crioenergía.






Figura 7.
Imagen fluoroscópica del sitio de ablación exitosa. Proyección oblicua anterior izquierda a 30°. El catéter de crioablación (Abl) se encuentra posicionado en la región parahisiana muy próximo al catéter de registro del haz de His (HBE). Se realizó un cambio de abordaje del criocatéter desde la vena cava inferior (VCI) a la vena cava superior (VCS) para optimizar el contacto. Otro catéter se encuentra posicionado a nivel del ostium del seno coronario (os SC).





Figura 8. Crioablación de una vía anómala ánteroseptal parahisiana durante taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica. Imagen fluoroscópica del sitio de ablación exitosa (oblicua anterior izquierda 30°). El catéter de crioablación (Abl) se encuentra posicionado en la región parahisiana muy próximo al catéter de registro del haz de His (HBE) con un abordaje del criocatéter desde la vena cava superior. Otro catéter se encuentra posicionado a nivel del ostium del seno coronario (CS os). Derivaciones ECGs I, III y V1 y registros endocavitarios del par de electrodos distal (HBE1) y proximal (HBE2) del catéter posicionado a nivel del haz de His junto con el registro del par de electrodos distal y el registro unipolar del catéter de ablación (Abl), durante una taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica (TRAVO). La flecha indica la presencia de un potencial de Kent a nivel del par de electrodos distal de catéter de ablación, y se puede observar además, la presencia de un potencial de haz de His en el sitio de crioablación exitosa.




Figura 9. Derivaciones ECGs I, II, III, V1, V6 y registros endocavitarios del par de electrodos distal (ABLd) y proximal (ABLp) del catéter de crioablación. Bloqueo completo de rama derecha “transitoria” durante la emisión de crioenergía, el cual desapareció a los 4.3 seg de interrumpida la aplicación, lo cual constituye una ventaja de esta tecnología. Se puede observar a nivel del electrodo distal del catéter de crioablación (ABLd) el artefacto provocado por la crioenergía.




Es importante destacar el efecto de “crioadherencia” entre el catéter de crioablación y el tejido cardíaco, que posibilita que el catéter no se desplace durante la aplicación ni al finalizar la taquicardia, permitiendo a su vez, testear su inducibilidad mediante la estimulación auricular durante la aplicación.

En nuestro centro, se le practicó un procedimiento de ablación por RF a dos pacientes con VAs ánteroseptales con éxito. Un paciente presentaba una VA parahisiana y había requerido cuatro internaciones en la semana previa a la ablación, por episodios de taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica (Figura 10), refractarios al tratamiento farmacológico y mal tolerados, requiriendo cardioversión eléctrica externa en la última internación debido a la presencia de signos de descompensación hemodinámica. La VA fue mapeada en ritmo sinusal y durante TRAVO, observándose el sitio de mayor precocidad en localización ánteroseptal parahisiana, con documentación de un electrograma de haz de His bien evidente en el sitio de ablación. Se procedió a la ablación transcatéter de la VA con RF con bajos parámetros de temperatura y potencia (45°C y 40 W), no requiriendo la técnica de sobreestimulación auricular al no observarse ritmo activo de la unión durante la aplicación, observando la desaparición de la preexcitación ventricular, con preservación de la conducción AV normal y la aparición de un bloqueo de rama derecha (Figura 11), no evidente durante la taquicardia clínica. Durante el seguimiento, el paciente permaneció asintomático y no presentó complicaciones crónicas.



Figura 10. ECG de 12 derivaciones de una taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica (TRAVO) en un paciente portador de una VA ánteroseptal parahisiana (nótese la ausencia de bloqueo completo de rama derecha durante la taquicardia). El paciente presentaba episodios recurrentes de esta taquicardia, refractarios al tratamiento farmacológico.





Figura 11.
Derivaciones ECGs I, II, V1 y V6 y registros endocavitarios del electrodo proximal del catéter auricular (Endoc-canal 2) y del par de electrodos proximal (Endoc-canal 3) y distal (Endoc-canal 4) del catéter de ablación con el artefacto provocado por la emisión de RF. Obsérvese la presencia de preexcitación ventricular (paciente portador de VA ánteroseptal) en los dos primeros latidos, y la desaparición de la misma en el 3er latido, con evidencia de intervalo PR normal y bloqueo completo de rama derecha, luego de la aplicación de energía de RF con éxito (paciente sintomático por episodios recurrentes de TRAVO).




Discusión

En la actualidad, la energía de RF constituye el método convencional de ablación transcatéter. No obstante ello, posee el inconveniente de que una vez interrumpida la emisión de RF, se puede producir una expansión tardía de la lesión, lo cual en substratos arritmogénicos septales, próximos al sistema de conducción normal, puede ocasionar ciertos riesgos, e incluso, la necesidad del implante de un marcapasos definitivo. Por otra parte, la aplicación de RF posee un efecto del tipo “todo o nada”, con lo cual no se puede lograr la reversibilidad de una lesión. A pesar de que la ablación con RF de las VAs ántero y medioseptales es generalmente exitosa y segura [20-22], puede complicarse con el daño del sistema de conducción normal [23-26]. Se ha propuesto un método "mínimamente agresivo" para el abordaje de estas vías basado en un preciso mapeo, una posición estable del catéter y bajos parámetros de potencia y temperatura durante las aplicaciones de energía de RF [27]. A pesar de que este método es seguro, su principal desventaja es la elevada tasa de recurrencias en algunos centros. Sosa y col. [28] publicaron la utilidad de la sobreestimulación auricular ante la aparición de ritmo activo de la unión durante la aplicación de RF en pacientes con VAs parahisianas como técnica para evitar la aparición de bloqueo AV. Observaron que en estos casos, la aparición de ritmo activo de la unión durante la aplicación de RF podía considerarse un preanuncio de bloqueo AV completo. Sosa y col. estudiaron 51 pacientes con VAs parahisianas entre los años 1996 y 2002. La temperatura inicial fue limitada a 40°C, la cual se aumentó en forma progresiva hasta obtener la desaparición de la conducción a través de la VA. En caso de observarse ritmo activo de la unión durante la aplicación de RF se iniciaba una sobreestimulación auricular, interrumpiéndose la aplicación ante la aparición de ritmo unional con persistencia de la onda delta o prolongación del intervalo PR; mientras que se mantenía la aplicación durante estimulación auricular con una frecuencia superior al ritmo unional en caso de observarse conducción a través del sistema de conducción normal.

El ritmo unional se observó en 17 pacientes (33%), mientras que la persistencia de la onda delta durante estimulación auricular fue observada en 2 pacientes y la prolongación transitoria del intervalo PR en uno solo. Se logró la eliminación de la VA parahisiana en 94% de los pacientes estudiados con una media de 4.2 pulsos de RF con 38.5 W y 48.5°C. Durante un seguimiento promedio de 24±22 meses, sólo 2 pacientes presentaron recurrencia de la conducción a través de la VA. Como conclusión, la estimulación auricular a una frecuencia superior al ritmo activo de la unión fue un método eficiente y seguro para monitorizar la conducción aurículo-ventricular y permitir la ablación de VAs parahisianas, preservando la integridad del sistema de conducción normal. Estudios preliminares realizados en animales determinaron que la crioablación transcatéter permite crear lesiones permanentes en el tejido cardíaco y que el “criomapeo” puede ser efectuado de manera segura antes de la creación de dichas lesiones [29,30]. Las lesiones provocadas por la crioenergía se caracterizan por preservar la arquitectura tisular subyacente [31]. Dubuc y col [32] realizaron la primera crioablación percutánea en humanos logrando la interrupción de la conducción nodal en pacientes con fibrilación auricular refractaria. Ulteriormente, fue aplicada para la crioablación transcatéter de la vía nodal lenta en pacientes con taquicardia reentrante nodal AV [33].

En este artículo, presentamos las ventajas comparativas de la crioablación transcatéter en relación con la energía de RF en el tratamiento de pacientes con VAs ántero y medioseptales. La principal ventaja de la criotecnología radica en que la formación de una lesión puede ser precedida por un preciso mapeo mediante una reducción inicial de la temperatura a -30°C (“criomapeo”), el cual solo ocasiona una lesión reversible. Durante el abordaje de las VAs ántero y medioseptales se realizan aplicaciones “test” de 30 segundos con una temperatura de hasta -30°C. En caso de que durante el “criomapeo” no se logren los resultados buscados o se observe algún tipo de complicación (bloqueo AV, bloqueo de rama derecha, etc), la interrupción del mismo permite retornar al estado original en pocos segundos, permitiendo la realización de ulteriores aplicaciones test, con una reducción escalonada de la temperatura de -10°C en cada etapa, hasta llegar a -75°C. El monto de energía criotérmica requerido para una ablación permanente es sumamente individual (oscila de -40°C durante 40 seg hasta -75/80°C durante 480 seg), limitando por ello, las aplicaciones test a -30°C.

Por otra parte, el efecto de “crioadherencia” es sumamente útil especialmente cuando se aplica energía durante una taquicardia reentrante aurículo-ventricular ortodrómica, para visualizar adecuadamente el electrograma del haz de His y monitorizar la conducción a través del sistema de conducción normal. La “crioadherencia” no compromete la seguridad porque, una vez interrumpida la aplicación, la fase de descongelamiento es muy rápida (3 a 5 segundos) y el catéter se puede movilizar fácilmente del lugar de ablación. El paciente no siente dolor ni molestia durante la aplicación, de gran utilidad en el tratamiento de las VAs en pacientes jóvenes [21]. A su vez, una ventaja adicional de la crioablación es la escasa formación de trombos intracardíacos debido a una menor injuria del endocardio, lo cual conlleva un menor potencial trombogénico [34].

Algunos aspectos de esta nueva tecnología requerirán aún mayor investigación. La crioablación podría ser más sensible al efecto del flujo sanguíneo con respecto a la RF. Esto implica que para la crioablación es fundamental alcanzar un óptimo contacto tejido-electrodo; por eso, en algunos de los pacientes estudiados se realizó un abordaje a través de la vena cava superior para mejorar el contacto. Los estudios realizados en animales con el actual sistema de crioablación transcatéter han demostrado que una temperatura a nivel del electrodo distal del catéter de -30°C permite un “criomapeo” reversible del nodo AV [30,35]. En nuestra experiencia inicial [16-18], la temperatura a la cual se interrumpe la conducción a través de la VA es variable y siempre ≤ 0°C. No obstante ello, cuanto mayor es el tiempo durante el cual la temperatura se mantiene por debajo de 0°C mayor es la probabilidad de producir una lesión irreversible.

Los reportes preliminares de la crioablación percutánea de VAs ántero y medioseptales (Tabla I) han demostrando que ésta técnica es altamente segura y exitosa, con tasas de éxito superior al 90% [16-18, 36-42]. Durante el seguimiento, la tasa de recurrencia de la conducción a través de la VA puede llegar a ser mayor que con la RF. No obstante ello, especialmente en sujetos jóvenes, la recurrencia de la conducción a través de la VA es mucho más aceptable que el daño permanente del sistema de conducción normal con implante de un marcapasos definitivo, ya que se puede intentar un segundo procedimiento ablativo.

Tabla I. Revisión de los resultados preliminares de la crioablación de vías anómalas ántero y medioseptales.



A su vez, la crioablación percutánea puede ser de suma utilidad y eficaz en el tratamiento de casos seleccionados de VAs epicárdicas localizadas en el interior del seno coronario, incluso a nivel de la vena cardíaca media [43-44]. (Figuras 12 - 14).


Figura 12. Imágenes fluoroscópicas del sitio de crioablación exitosa de una vía anómala pósteroseptal localizada a nivel de la vena cardíaca media. Proyecciones oblicua anterior derecha e izquierda a 30°. El catéter de crioablación (Abl) se encuentra posicionado en la región pósteroseptal a nivel de la vena cardíaca media, sitio donde se observó la mejor precocidad. Otro catéter decapolar se encuentra posicionado a nivel del seno coronario, delimitando el ostium del seno coronario (SC os) desde un abordaje superior y otro a nivel del haz de His (HBE).





Figura 13. Imágenes fluoroscópicas del sitio de crioablación exitosa de una vía anómala pósteroseptal localizada a nivel de la vena cardíaca media, luego de efectuar una venografía del seno coronario posterior a la crioablación. Proyecciones oblicua anterior derecha e izquierda a 30°. Un catéter decapolar se encuentra posicionado a nivel del seno coronario desde un abordaje superior y otro a nivel del haz de His (HBE). El asterisco señala el sitio de crioablación exitosa a nivel del interior del seno coronario, a nivel de la vena cardíaca media (VCM). Se observa la indemnidad del sistema venoso luego de aplicar crioenergía en el interior del seno coronario.



Figura 14. Derivaciones ECGs de superficie (I, II, III, V1 y V5) y registros del par de electrodos distal (HBEd) y proximal (HBEp) del catéter localizado en la región del haz de His y registros del par de electrodos distal (SITE1) y proximal (SITE2) del catéter de crioablación. Interrupción de la taquicardia reentrante AV ortodrómica (TRAVO) en el brazo retrógrado de la misma durante la ablación de una VA septal durante el algoritmo de “criomapeo”.


Una limitación de la crioablación sería una mayor tasa de recidivas en comparación con la RF. Sin embargo, probablemente con el advenimiento de nuevos catéteres con un mayor tamaño del electrodo distal la crioablación se asocie a menor número de recurrencias [45]. Por otra parte, aún no se ha establecido con exactitud la duración óptima de la crioablación; las investigaciones futuras serán de utilidad para resolver estas cuestiones.


Conclusiones
En conclusión, debido a sus distintivas características, la crioablación percutánea es eficaz y segura para la ablación de substratos arritmogénicos septales próximos al sistema de conducción normal, como es el caso de las VAs ántero y medioseptales, y podría representar una opción terapéutica de primera elección en tales situaciones. No obstante ello, en la actualidad, ambas fuentes de energía se encuentran disponibles en numerosos centros, y consideramos que la ablación de los substratos arritmogénicos septales, puede llevarse a cabo con crioenergía o energía de radiofrecuencia con buenos resultados y baja tasa de complicaciones en centros experimentados, dependiendo de la experiencia de cada centro.


Reconocimientos
- Al Prof. Dr. Jorge A. Salerno-Uriarte, al Prof. Asoc. Dr. Roberto De Ponti y a la Dra. Raffaella Marazzi, del Ospedale di Circolo e Fondazione Macchi, dependientes de la Universita’ degli Studi dell’Insubria, Varese, Italia, por su contribución al desarrollo de esta tecnología, al tratamiento de estos pacientes y a la redacción de este artículo.

 

 

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Curriculum del Dr. Marcelo E. Lanzotti

- Estudios Universitarios:
- Médico. Diploma de Honor. Otorgado por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario el 5 de septiembre de 1994.
- Cardiólogo. Residencia en Cardiología realizada en el Sanatorio Británico de Rosario. Diploma de Cardiólogo otorgado por el Colegio de Médicos de la 2da Circunscripción de la Provincia de Santa Fe el 30 de abril de 1998.
- Recertificación de la Especialidad de Cardiología aprobada por el Colegio de Médicos de la 2da Circunscripción de la Provincia de Santa Fe en junio de 2006.
- Médico Cardiólogo. Especialista en Electrofisiología Cardíaca.
- Instituto Cardiovascular de Rosario, ICR, desde el 2004 hasta la actualidad.
- Instituto de Cardiología del Sanatorio Británico, desde el 2004 hasta la actualidad.
- Certificación de Especialista en Cardiología categorizado para la realización de prácticas de Electrofisiología Invasiva y Estimulación Cardíaca, otorgado por la Federación Argentina de Cardiología, Buenos Aires, 4 de diciembre de 2010.
- Homologación del Título de Especialista en Cardiología obtenido a través del Colegio de Médicos de la Prov. de Santa Fe con fecha 13 de agosto de 1998 con el Certificado de Especialista en Cardiología otorgado por la Federación Argentina de Cardiología, Buenos Aires, 4 de diciembre de 2010.
- Miembro del Comité de Ética del Sanatorio Británico de Rosario hasta la actualidad.
- Licenciado en Medicina, título otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de España, de conformidad con lo dispuesto en el Real Decreto 86/1987, del 16 de enero (B.O.E. de 23-1-87), por el que se regula la homologación de títulos extranjeros de educación superior, visto el dictamen emitido por el Consejo de Coordinación Universitaria, Madrid, España, 24 de noviembre de 2003.
- Medico Chirurgo, título otorgado por el Ministero Della Sallute, Dipartimento Della Qualita’ del Gobierno de Italia, Roma, Italia 19 de noviembre de 2003.
- Docente Ad-Honorem de la Carrera de Electrofisiología Cardíaca de la Fundación Favaloro-Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular (ICYCC) desde el año 2003 hasta la actualidad.
- Presidente del Comité de Arritmias de la Sociedad de Cardiología de Rosario,  dependiente de la Federación Argentina de Cardiología (FAC) durante el período 2005-2006.
- Miembro Titular de la Sociedad de Cardiología de Rosario (SCR) y de la Federación Argentina de Cardiología (FAC).
- Especialización en Electrofisiología Cardíaca: en los Laboratorios de Electrofisiología Cardíaca: Instituto Clínico “Mater Domini” y del Ospedale di Circolo “Fondazione Macchi”, dependientes del Departamento de Ciencias Cardiovasculares de la Università degli Studi dell'Insubria-Varese, Italia, a cargo del Prof. Dr. J. A. Salerno-Uriarte, desde el 02 de mayo de 2001 al 31 de octubre de 2003.
- Especialización en Electrofisiología Cardíaca: en el Servicio de Electrofisiología Cardíaca del Departamento de Cardiología del “Istituto di Ricovero e Cura a Carattere Scientifico IRCCS Policlinico San Matteo de Pavia" - Università degli Studi di Pavia, Italia, a cargo del Prof. Dr. Peter J. Schwartz, a través de una Beca del Gobierno Italiano, del 01 de febrero al 30 de marzo de 2001.
- Especialización en Electrofisiología Cardíaca: en la Unidad Clínica de Arritmias del Instituto Nacional del Corazón INCOR – Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo, Brasil, a cargo del Dr. Eduardo A. Sosa, a través de una Beca de la Federación Argentina de Cardiología, desde el 01 de agosto al 30 septiembre de 2000.
- Fellow de Electrofisiología Cardíaca del Departamento de Electrofisiología del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular ICYCC-Fundación Favaloro de Buenos Aires, Argentina, desde el 01 de diciembre de 1998 al 28 de julio de 2000.
- Rotación por el Departamento de Electrofisiología del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular ICYCC-Fundación Favaloro de Buenos Aires, Argentina, desde el 01 de abril al 30 de junio de 1998.
- Residencia de Cardiología realizada en el Instituto de Cardiología del Sanatorio Británico de Rosario, entidad dependiente de la Federación Argentina de Cardiología, desde mayo de 1995 a abril de 1998.

 

 

 



Publicación: Octubre 2011

Actualización: 16-Nov-2011 - DHTML JavaScript Menu By Milonic.com - Webmaster - HonCode - pWMC