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¿QUE SABEMOS ACERCA DEL IMPACTO DE LA HTA EN EL CEREBRO? ¿COMO PODEMOS CUIDARNOS?

 

Roberto Leandro Parodi
Cátedra de Clínica Médica y Terapéutica, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Rosario.





La hipertensión arterial (HTA) es una de las enfermedades más prevalentes en la población, tal es así que uno de cada tres a uno de cada cuatro personas la padecen.
La prevalencia de la hipertensión aumenta con la edad, alcanzando una incidencia mayor al 50% después de los 70 años.

La hipertensión arterial actúa “silenciosamente” durante años dañando los órganos vitales del organismo: el corazón, el riñón y el cerebro, y poniendo en riesgo la vida. La importancia de la hipertensión arterial radica en su potencial para provocar injuria vascular, es decir, daño en las arterias de todo el cuerpo. En conjunto con otras enfermedades y factores de riesgo cardiovasculares, como la diabetes mellitus, el sedentarismo, es decir la falta de ejercicio físico, las dislipemias (elevación de las grasas en sangre como colesterol y triglicéridos), la obesidad, el tabaquismo, el estrés y la depresión crónica, generan daño en las arterias encargadas de irrigar los distintos órganos del cuerpo.

Así afecta, a los riñones provocando con el tiempo insuficiencia renal crónica, con falla en su función y en ocasiones necesidad de reemplazar su rol a través de diálisis, al corazón provocando su engrosamiento y dilatación con desarrollo de insuficiencia cardiaca, arritmias y enfermedad de las arterias que nutren el mismo corazón, es decir, las arterias coronarias, con riesgo de infartos cardiacos. Podríamos continuar enumerando daños en distintos órganos provocados por la hipertensión arterial, dentro de los cuales uno de los principalmente comprometidos es el cerebro.

La HTA actúa facilitando el desarrollo de ateroesclerosis (depósitos de colesterol) y trombosis (formación de coágulos) en las arterias; también el aumento de la presión dentro de las arterias induce un aumento del espesor de los músculos de la pared arterial; todos estos factores estrechan la luz de las arterias dificultando el pasaje de la sangre y las hacen más rígidas.

La hipertensión arterial puede afectar al cerebro provocando varias y muy serias consecuencias.

Es bien conocido, el ataque cerebrovascular o accidente cerebrovascular (ACV), aunque se prefiere la primera definición, ya que es una situación que se puede prevenir y predecir, por lo tanto, no es un accidente en el sentido de eventualidad no prevenible ni predecible.

El ataque cerebrovascular representa la tercera causa de muerte, y es responsable de uno de los mayores índices de incapacidad física e intelectual.

Sin considerar la edad, la hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante relacionado con la patología vascular cerebral.

Comparado con las personas con presión arterial normal, el riesgo de padecer un ACV en pacientes con hipertensión arterial aumenta de 3 a 4 veces. Así, se estima que el 50% de los ataques cerebrovasculares se producen en pacientes hipertensos.

Pero también, y menos conocido, es que la hipertensión arterial, constituye una de las causas principales de deterioro de las funciones cerebrales (funciones cognitivas), lo cual se manifiesta con un estado denominado demencia multinfarto o demencia vascular, y que en muchas ocasiones se confunde o asume como enfermedad de Alzheimer. Provocando pérdida de funciones importantísimas del cerebro como el razonamiento, la memoria, el cálculo, etcétera. La demencia vascular es la segunda forma más frecuente de demencia, después de la enfermedad de Alzheimer. Asimismo, se ha sugerido una posible relación entre la enfermedad de Alzheimer y la hipertensión arterial.
Varios estudios han mostrado una relación lineal y directa entre las cifras de presión arterial y el daño cognitivo cerebral. Así, existen pruebas y test para determinar la afección de las funciones cerebrales, las cuales muestran el deterioro cognitivo más frecuente en personas con hipertensión arterial no controlada.

Otra forma de agresión de la hipertensión arterial sobre el cerebro, ocurre cuando se produce una elevación brusca y significativa de las cifras de presión arterial con manifestaciones clínicas que constituyen una emergencia médica, en el contexto de una crisis hipertensiva. A esta situación se la denomina encefalopatía hipertensiva.


Veamos más detalladamente estas consecuencias de la hipertensión arterial sobre el cerebro:  


Ataque cerebrovasculares

Hay dos tipos principales de ataques cerebrovasculares, uno denominado isquémico o infarto cerebral, el cual sucede cuando se interrumpe el flujo de sangre a una parte del cerebro, y al no llegar sangre y oxígeno, las células cerebrales pueden morir, y dejar un daño permanente; y otro llamado ataque cerebrovascular hemorrágico, cuando existe un sangrado cerebral. El 80% de los ataques cerebrovascualres son de tipo isquémico y el 20% se deben a una hemorragia cerebral.

Para tener una idea de su gravedad, la mortalidad global a lo largo del primer mes es de un 15 a 30% para el infarto cerebral y de un 40 a 80% para la hemorragia cerebral.

El ataque cerebrovascular isquémico ocurre como ya mencionamos, cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre al cerebro resulta bloqueado por un coágulo de sangre. Esto puede suceder a través de dos mecanismos:

- Por formación de un coágulo sobre una lesión (placa de aterosclerosis) en un vaso sanguíneo estrecho, lo cual se denomina ataque cerebrovascular trombótico. La hipertensión puede llevar al engrosamiento de las paredes arteriales, lo que causa que su lumen, o conducto para el paso de la sangre, reduzca su diámetro.

- Por un coágulo que se desprendió desde otra arteria o desde el corazón y que viaja hasta impactarse en una arteria cerebral y obstruir el flujo de sangre, esto se llama ataque cerebral embólico o embolia cerebral.

Un ataque cerebrovascular hemorrágico ocurre cuando un vaso sanguíneo de una parte del cerebro se debilita y se rompe, lo que provoca que la sangre se escape hacia el cerebro. La hipertensión arterial también está involucrada en muchas ocasiones en este tipo de ataque cerebrovascular, La hipertensión arterial es el factor de riesgo número uno para ataques cerebrovasculares.

Además, de la hipertensión arterial, la posibilidad de un ataque cerebrovascular es mayor en personas que llevan un estilo de vida no saludable por:

  • Tener sobrepeso u obesidad
  • Consumir alcohol en exceso
  • Consumir demasiada grasa o sal
  • Fumar
  • Consumir cocaína y otras drogas ilícitas

Los síntomas del ataque cerebrovascular dependen de que parte del cerebro se vea afectada. En general aparecen súbitamente y sin aviso. Entre los síntomas podemos mencionar:

  • La presencia de cefalea o dolor de cabeza, la cual es más frecuente y severa en casos de sangrado cerebral.
  • Debilidad muscular en la cara, el brazo o la pierna (usualmente de un sólo lado del cuerpo).
  • Problemas para hablar o entender a otros que estén hablando.
  • Problemas para caminar.
  • Entumecimiento u hormigueo en un lado del cuerpo.
  • Problemas con la vista, incluso disminución de la visión, visión doble o ceguera total.
  • Cambio en la lucidez mental, por ejemplo, tendencia a quedarse dormido, no responder al llamado o hasta pérdida del conocimiento.
  • Cambios en el sentido del gusto o de la audición.
  • Cambios en la sensibilidad que afectan el tacto y la capacidad para sentir el dolor, la presión o temperaturas diferentes.
  • Torpeza. Pérdida del equilibrio. Pérdida de la coordinación.
  • Dificultad para deglutir.
  • Dificultad para leer o escribir.
  • Mareos o sensación anormal de movimiento.
  • Falta de control de esfínteres.
  • Aunque, en algunos casos, es posible que una persona ni siquiera se dé cuenta de que ha tenido un accidente cerebrovascular.

El mayor logro del tratamiento para la hipertensión arterial ha sido reducir en más del 40% el riesgo de complicaciones cerebrovasculares atribuibles a la HTA. Aun así, éstas siguen representando una de las principales causas de mortalidad en los pacientes hipertensos. Por ello, que su detección temprana, prevención y tratamiento, siguen siendo uno de los objetivos prioritarios de la investigación médica en la actualidad.


Demencia vascular o multinfartos

Es una forma de demencia causada por la presencia de pequeños ataques cerebrovasculaes. Cuando estos ataques cerebrovasculares afectan un área pequeña, puede no haber ningún síntoma y se denominan silenciosos o silentes. Con el tiempo, a medida que más áreas del cerebro resultan dañadas, empiezan a aparecer los síntomas de la demencia vascular.

La demencia es una pérdida del funcionamiento cerebral que ocurre con ciertas enfermedades y que afecta la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento.
La demencia vascular es la segunda causa más frecuente de demencia, después de la enfermedad de Alzheimer. Aparece especialmente en personas mayores de 65 años y afecta con mayor frecuencia a los hombres que a las mujeres.

Los síntomas pueden desarrollarse gradualmente o pueden progresar después de cada pequeño ataque cerebrovascular.

Los síntomas preliminares de demencia pueden abarcar:

  • Dificultad para realizar tareas que solían ser fáciles, como llevar la economía del hogar,  aprender nueva información o rutinas. Perderse en rutas o caminos reconocidos y habituales. Dificultad para nominar objetos de uso corriente.
  • Cambios de personalidad y pérdida de las destrezas sociales. Perder interés en cosas que previamente disfrutaba.
  • Extraviar objetos.

A medida que la demencia empeora, los síntomas son más manifiestos y pueden abarcar:

  • Patrones de sueño cambiantes, despertarse con frecuencia por la noche
  • Tener dificultad para realizar tareas básicas, como preparar comidas, escoger la ropa apropiada o manejar
  • Olvidar detalles acerca de hechos actuales
  • Olvidar hechos de la historia de la vida
  • Tener delirios, depresión o agitación
  • Tener alucinaciones, discusiones, golpear, comportamiento violento
  • Tener más dificultad para leer o escribir
  • Tener mal juicio y perder la capacidad para reconocer el peligro
  • Usar la palabra errónea, no pronunciar las palabras correctamente, hablar con oraciones confusas
  • Alejarse del contacto social

Conclusiones:
La hipertensión arterial tiene un enorme impacto en lo que respecta a daño cerebral. La afección del cerebro, es una de las consecuencias más severas de la hipertensión arterial, y van desde los diferentes tipos de ataques cerebrovasculares hasta la pérdida progresiva de las capacidades y funciones cerebrales. La detección temprana de la hipertensión arterial y el control de las cifras de presión arterial, en conjunto con el tratamiento de los demás factores de riesgo vascular mencionados, tienen un certero impacto en prevenir y disminuir el daño sobre el cerebro.

Fuentes Consultadas:

  • Sitio Web de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial www.saha.org.ar
  • Sitio Web de la 1º Cátedra de Clínica Médica y Terapéutica y de la Carrera de Postgrado de Especialización en Clínica Médica, Facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Rosario, Argentina www.clinica-unr.org.ar
  • Libro: “Hipertensión Arterial, Epidemiología, Fisiología, Fisiopatología, Diagnóstico y Terapéutica” de Hernán Gomez Llambi, Daniel Piskorz. Inter-Médica, Buenos Aires, 1º edición, 2013.
  • Sitio Web MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina, de los Institutos Nacionales de Salud, de Estados Unidos de América http://www.nlm.nih.gov/medlineplus 
  • Guías de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial para el diagnóstico, estudio, tratamiento y seguimiento de la hipertensión arterial, SAHA 2011.
 

 

 
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