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LOS FAMILIARES DE UN ENFERMO CORONARIO.
¿PUEDEN COLABORAR EN LA REHABILITACION DEL PACIENTE?

 

Dr. Gustavo Staffieri




Es muy común ver a familiares y amigos de un paciente que ha sufrido un evento coronario estar angustiados y con muchas dudas acerca de la patología actual y del futuro del mismo. Es por eso que, en primer lugar, vamos a definir ciertos términos para entender de qué estamos hablando.

Dentro de las enfermedades crónicas no transmisibles, la cardiopatía isquémica ocupa un lugar muy significativo. Es muy importante que el paciente y sus familiares comprendan que la enfermedad coronaria es una enfermedad crónica, es decir, que el paciente requerirá controles y medicación el resto de su vida.

Una de las causas de las enfermedades cardiovasculares es el estrechamiento de las arterias. En el caso de la cardiopatía isquémica las arterias que se estrechas son las arterias coronarias. La causa de dicho estrechamiento es el depósito de colesterol en la pared arterial. Existen diferentes factores de riesgo que se asocian a su desarrollo. Los más importantes son: el hábito de fumar, la hipertensión arterial, la diabetes, la dislipidemia, el stress psicosocial, el sedentarismo y el sobrepeso. Todos estos factores de riesgo, solos o asociados, producen lesión de las arterias en el cuerpo y especialmente a nivel coronario, produciendo placas de colesterol en la pared. Dichas placas crecen progresivamente y reduce el calibre del interior de la arteria, y por lo tanto disminuye la cantidad de sangre que puede pasar a través de las mismas.

A medida que el flujo de sangre disminuye se produce isquemia del músculo cardíaco, es decir falla la llegada de sangre, lo que lleva a que el paciente presente episodios de dolor de pecho ante esfuerzos. Si la obstrucción es mayor, los dolores se presentarán ante esfuerzos menos intensos. En el caso de que el flujo se interrumpa bruscamente, una parte del músculo cardíaco no recibe sangre y se produce el infarto de miocardio.

Hablamos de prevención secundaria cuando nos referimos a medidas de prevención disponibles en pacientes que han sufrido un evento cardiovascular. Implica intervenciones dirigidas a optimizar el funcionamiento psíquico, social y físico del paciente que conlleva a la reducción de la morbilidad y mortalidad del mismo. Incluye el correcto manejo de los factores de riesgo antes citados, protocolos de ejercicio y uso de drogas que han demostrado mejorar el pronóstico.
Es acá donde el contexto familiar es importante para el paciente, para que lo ayude y acompañe en el cambio de estilo de vida, en el manejo de dichos factores de riesgo.

Luego de esta breve introducción trataremos de contestar nuestra pregunta de si pueden los familiares de un paciente coronario colaborar en la rehabilitación del mismo.

Lo importante en un paciente con antecedentes de enfermedad cardiovascular es seguir normas sencillas de vida y de alimentación, similares a las que debería seguir el resto de la población. Como explicamos anteriormente, los factores de riego cardiovasculares favorecen el desarrollo de la enfermedad cardiovascular, por lo tanto el pilar del tratamiento es combatir y controlarlos. Podemos dividir a los factores de riesgo en modificables y no modificables. Dentro de los factores de riesgo modificables podemos enumerar el sedentarismo, el sobrepeso y el tabaquismo y dentro del otro grupo se encuentra la edad, hipertensión arterial, diabetes, dislipidemia.

En primer lugar lo importante es incorporar actividad física a su estilo de vida. Una vez que su enfermedad coronaria está estable se sugiere la realización de actividad física aeróbica (Ej. caminar) de moderada intensidad. Su cardiólogo le indicará la intensidad y tipo de actividad recomendada. Salvo indicación diferente de su médico, se sugiere la realización de caminatas 3-4 veces por semana de una hora de duración. De esta manera se mejora la tolerancia al esfuerzo y ayuda a controlar otros factores como el sobrepeso, la dislipidemia, la diabetes, y la hipertensión arterial.

La obesidad favorece el mal control de otros factores de riesgo cardiovascular, ya que el sobrepeso se suele acompañar de hipertensión, aumento de colesterol y diabetes.

En personas obesas es muy importante conseguir reducir el peso para tener un peso correcto. Como medidas iniciales se sugiere aumentar el ejercicio físico, disminuir la cantidad de alimentos, reducir harinas, dulces, grasas y alcohol, y aumentar el consumo de proteínas, frutas y verduras.

Como dijimos anteriormente, entre los factores de riesgo modificables se encuentra el tabaquismo. Debemos considerar al tabaquismo como una enfermedad crónica que a menudo requiere intervenciones repetidas y múltiples intentos de abandono. La adicción al cigarrillo es una dependencia compleja en la que intervienen factores neurobiológicos, del comportamiento y sociales. Es además muy importante explicarle al paciente que no es cierto que fumar pocos cigarrillos por día en inocuo (el riesgo de infarto agudo de miocardio aumenta 40% en fumadores de 1 a 5 cig/d). Por lo tanto el consejo debe orientarse a la cesación absoluta.

Es por ello la importancia de que el grupo familiar apoye la iniciativa del paciente para abandonar el tabaquismo. Actualmente se cuenta con tratamiento específico para mejorar el éxito del abandono, el cual deberá ser conversado y aconsejado por su médico de cabecera.

Otro de los factores de riesgo importante a controlar es el nivel de colesterol en sangre. Es sabido que las cifras altas de colesterol en sangre se asocian a la aparición de enfermedad coronaria. Podemos decir que existen varias formas de colesterol. El colesterol HDL, es una forma de colesterol que se considera beneficioso y tiende a proteger al organismo de la aterosclerosis. En cambio el colesterol LDL es perjudicial, porque favorece la formación de placas de ateroma en las coronarias. El nivel de colesterol en sangre aumenta con la edad, la inactividad física, los antecedentes familiares y el consumo elevado de grasas animales y de sus derivados. Para controlar las cifras de colesterol es importante una dieta baja en grasas animales, realizar actividad física y controlar el peso corporal. A pesar de dichas medidas no es infrecuente que no se logren las metas terapéuticas. En pacientes con antecedentes de eventos coronarios se requiere tener cifras más bajas de colesterol de las que se exigen a la población general, por lo que además de las medidas no farmacológicas se sugiere el uso de medicación, que no solo baja dichas cifras, sino que influye en las placas de colesterol ya formadas para evitar que las mismas se compliquen y presenten otro evento.

No nos tenemos que olvidar de controlar además las cifras de presión arterial. Un gran porcentaje de pacientes no tienen sus cifras de presión arterial controladas. Es por ello que es muy importante controlar estrictamente estos valores. La hipertensión arterial, aunque sea ligera, aumenta el riesgo de presentar complicaciones coronarias. No nos tenemos que olvidar que la hipertensión arterial generalmente no nos da síntomas, por lo que es muy importante la toma de la presión regularmente con equipos validados y con ciertas normas de correcta toma.

Por último, pero no por ello menos importante, se encuentra el control de la diabetes. La diabetes es una enfermedad en la que se encuentran elevados los niveles de glucosa en sangre. La diabetes mal controlada acelera el progreso de la enfermedad cardiovascular y aumenta los riesgos de presentar un evento coronario o de que se repita otro. Es por ello que es muy importante el control estricto de glicemia y de tomar la medicación en el caso de que se lo indiquen.

Para poder lograr todo esto es necesario la contención familiar y el apoyo para modificar el estilo de vida y adoptar un estilo de vida más saludable para mejorar, no solo la calidad de vida, sino que evitar nuevos eventos cardiovasculares.






 

 

 
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