[Index FAC] [Index CCVC]
Enfermería Cardiovascular/Cardiovascular Nursing

Cuidados Intermedios en Cardiología

Amparo Peiró Andrés

Unidad Coronaria y Hemodinamia de Valencia, Valencia, España.

 

Introducción
Es una constante en la creación de nuevas unidades de atención a pacientes, que estas no surgen del azar sino como fruto de la necesidad de mejorar la calidad asistencial; esta necesidad se deriva entre otras razones de los avances de la medicina, la tecnología a su servicio y la demanda social que exige recibir unas prestaciones de calidad.

El actual concepto de paciente crítico (paciente en el que existe una amenaza real o potencial para la supervivencia o la integridad funcional de sus sistemas vitales) surge a partir de los años 50 como interés gestor de concentración de recursos materiales y de enfermería en unidades especializadas, basadas en el razonamiento de que la agrupación de determinados pacientes en una misma área del hospital permitía utilizar mejor los recursos técnicos materiales y humanos; al mismo tiempo iban apareciendo los expertos en la atención al paciente de alto riesgo. Orientadas estas unidades en un principio a la monitorización de vigilancia intensiva (UVI) posteriormente su desarrollo se orientó hacia el tratamiento de cuidados coronarios (UCIC) o intensivos (UCI) como respuesta al interés de reducir la morbimortalidad de los pacientes más graves, al incremento de la cardiopatía isquémica y a los traumatismos graves por causa de accidente.

En 1950 nace la primera unidad de reanimación en Copenhague en el Hospital de Blegman como respuesta a una epidemia de poliomielitis y el 1962 se crean las primeras unidades coronarias en Toronto, Kansas y Philadelphia. con el fin de detectar y tratar la parada cardiorrespiratoria en el IAM. [1]

Estas unidades de atención intensiva y especializada destacan en la actualidad por:

1. Disponibilidad de sistemas de ventilación mecánica y de soporte vital.

2. Disponibilidad de sistemas de monitorización para detectar los cambios hemodinámicos.

3. Dan cobertura y soporte al desarrollo y avance de las distintas especialidades quirúrgicas; ya que en la actualidad se realizan intervenciones impensables hasta hace pocos años.

4. Se fundamentan también en lo que llamaríamos la demanda social de los pacientes a ser atendidos con la máxima calidad en los cuidados.

5. Desde el punto de vista gestor se fundamentan en la necesidad de racionalizar, centralizar y optimizar los recursos sanitarios.

6. Son la respuesta a un interés de reducción de la morbimortalidad en los pacientes más graves, al incremento de la cardiopatía isquemica y traumatismos graves por causa de accidente y una nueva tecnología al servicio de la medicina, así como a la demanda social de recibir unas prestaciones de calidad.

Desde la creación de estas unidades de atención especial, tanto gestores como profesionales sanitarios observaron ciertas características:

1º Los gestores apreciaron que son unidades de elevados costes tanto en recursos materiales como humanos.

2º Los profesionales sanitarios apreciaron la diversidad en la atención que requieren estos pacientes con distintos rango de gravedad:

Otra cuestión constatada desde su inicio es el hecho de la existencia de un "eslabón perdido" entre estas unidades y las salas de hospitalización; este vacío provoca que el alta de los pacientes de unidades especializadas a salas convencionales en ocasiones dificulte la continuidad de los cuidados en los pacientes que fueron considerados críticos.

Estas características de las unidades de críticos, junto a la necesidad de racionalizar, optimizar y contener el gasto que consume la medicina intensiva ha originado la demanda de la creación de las Unidades de Cuidados Intermedios (UCIN), fundamentándose además en la necesidad de garantizar la continuidad de los cuidados.

Si bien la existencia de las UCIS es incuestionable, opino que es un reto actual para gestores y profesionales de la sanidad de cada centro hospitalario determinar la oportunidad de crear la Unidad de Intermedios; para ello habrá que estudiar las necesidades y características de cada centro hospitalario y dar respuesta a muchos aspectos; como son: recursos disponibles, prioridades asistenciales, cartera de servicios, criterios de ingreso, procedencia de los pacientes, criterios de admisión, sistema organizativo....etc.

Unidades de Intermedios o de Pacientes Semicríticos
Es a partir de los años 70 cuando empiezan a desarrollarse dentro de las UCC/UCIS las denominadas áreas de cuidados intermedios, donde se facilita al paciente crítico el paso desde las unidades de cuidados críticos a las menos dotadas salas de hospitalización convencional; estas áreas de cuidados intermedios, tienen menor disponibilidad de recursos humanos y materiales, pero todavía son superiores en términos de recursos y atención a las salas de hospitalización, por lo tanto responden a la necesidad de racionalizar, optimizar y disminuir los costes en la atención al paciente semicrítico.

Estos pacientes semicríticos pueden proceder de distintas áreas: salidas de UCI, asistencia programada, urgencias, salas de hospitalización, quirófanos; y tienen en común la posibilidad de reducir la morbimortalidad con la adopción precoz de medidas mínimas de monitorización, vigilancia y tratamiento no disponibles en las áreas de hospitalización y urgencias.

Cada hospital deberá decidir cual va a ser el dimensionamiento de esta unidad, que especialidades debe abarcar, quienes serán sus responsables, así como otros factores derivados de la población atendida, la presión asistencial, los procesos quirúrgicos y las listas de espera.

Al igual que las unidades de pacientes graves o críticos reciben distintas denominaciones según la cultura del propio hospital o la patología predominante; se habla de UCI, REA, UTI, unidades de trasplante, unidades coronarias....etc. la denominación de las unidades de pacientes semicríticos tampoco es uniforme, sino diferente según el área geográfica o la denominación elegida por cada hospital, al parecer la más aceptada es la de Cuidados Intermedios (UCIN), concebidas en la actualidad tanto como un paso posterior como previo a las salas de hospitalización. Otras denominaciones conviven con esta como son: "unidades de semicríticos", "unidades de alta dependencia", "cuidados progresivos", "vigilancia intensiva"...etc. Otras cuestiones quedan por dilucidar y requerirán mayores estudios, como son: ¿Que engloban los cuidados intermedios?, ¿Cuál es su dependencia funcional.?, ¿De que recursos humanos y materiales deben disponer.?, ¿Generan valor a la medicina intensiva.?..etc, así como cual es su ubicación preferible, unida o cerca de la UCI, en urgencias o cercana al bloque quirúrgico. Cada hospital deberá decidir la oportunidad o no de su creación, cual va a ser el dimensionamiento de la unidad, que especialidades debe abarcar y quienes serán sus responsables; así como estudiar otros factores que puedan influir como son la población atendida, la presión asistencial y la lista de espera de las intervenciones quirúrgicas.

Quizá parte de las respuestas a estas preguntas se deriven las características de las unidades intensivas, que actualmente en España son diversas:

-Intensivos polivalentes, cuyos responsables son intensivistas y en otros casos anestesiólogos, -Unidades coronarias independientes cuyos responsables son intensivistas y en otros casos cardiólogos.

-Unidades especializadas o de semicríticos de cada especialidad próximas a sus salas de hospitalización.

De todos modos, diversos estudios aportan ya ciertas ventajas derivadas de la creación de la creación de las unidades de intermedios; entre otras:

1º Disminución de estancias en las Unidades de Cuidados intensivos. [2,3]

- Van a permitir reducir la estancia en críticos sin aumentar la estancia media hospitalaria sin provocar ningún impacto negativo en la evolución clínica de los pacientes.

En una sesión de trabajo celebrada en Barcelona el año 2002, y según datos procedentes de distintos estudios comentados por varios expertos. Un 28 % de pacientes de UCI deberían derivarse a camas de semicríticos. Casi una tercera parte de los pacientes que ingresan en una UCI deberían derivarse a una vigilancia inferior Un estudio de José Luis Bóveda de Valle Hebrón cifra las estancias inadecuadas en UCI en un 28´8 %, un estudio de Felipe Solsona jefe del servicio intensivo de Hospital del Mar lo cifra en un 28 %, M. Riu en una investigación en cuatro hospitales lo cifra en un 23 %.

2º Mejor distribución de los recursos según gravedad de los pacientes, reduciendo los costes. [3]

Al disminuir la estancia en estas unidades de alto coste, se reducen los gastos, y se cumplen los principios de efectividad, eficiencia y equidad.

Hay estudios que dicen que el 50 al 80 % de todos los gastos de una UCI son debidos al personal, una cama vacía en UCI esta generando gastos y una estancia indebida también

3º Reducen las altas precoces en UCI y sus reingresos, así como la mortalidad [5]; con la adopción precoz de medidas mínimas de monitorización, vigilancia y tratamiento no disponibles en las áreas de hospitalización

Se reducen también según la bibliografía consultada el número de paradas en salas de hospitalización. [6,7]

4º Permiten mayor comodidad al paciente crítico. [6],; ya que el entorno de una unidad de intermedios es más tranquilo que las UCI, el paciente siente que existe esperanza de recuperación y la presencia familiares es más flexible, aumentando la calidad percibida y evitando el fuerte impacto que sufren algunos pacientes al ser trasladados directamente de la unidad de críticos a las salas de hospitalización.

5º Permiten cubrir el "vacío" tras el alta en UCI a las salas de hospitalización [7].

El vacío asistencial de la no existencia de estas unidades, provoca que el alta de los pacientes de unidades especializadas a salas convencionales en ocasiones dificulte la continuidad de los cuidados en los pacientes que fueron considerados críticos.

Las UCIN permiten también ser el puente de unión entre los servicios de urgencias y las salas de hospitalización, con la estabilización de pacientes que no requieren ingreso en intensivos y sí una atención intensiva precoz.

6º Permiten completar la estancia de los pacientes críticos con menores costes. [6], dado el alto coste de las unidades intensivas.

7º Contribuyen a un sistema asistencial más justo. [8], adecuando los recursos humanos y materiales a las necesidades de los pacientes según el nivel de cuidados que requieran, contribuyendo a la contención del gasto sanitario.

Por lo tanto y en general estas unidades permiten el ingreso de pacientes procedentes de UCI cuando disminuyen en ellos sus necesidades asistenciales, y como cuidados progresivos previos al traslado a una unidad de hospitalización convencional, así como el ingreso de pacientes procedentes de puertas de urgencia o de quirófanos que sólo precisan vigilancia y monitorización, es decir, pacientes estables que por la naturaleza de su patología o intervención quirúrgica son susceptibles de complicaciones que se deben resolver rápidamente.

Podríamos concluir resumiendo que las unidades de cuidados intermedios con menor disponibilidad de recursos humanos y materiales, pero todavía superiores en términos de recursos y atención a las salas de hospitalización; conservan en base a los recursos humanos y materiales, la capacidad de responder ante las complicaciones que puedan amenazar la situación del paciente.

Podemos afirmar que el paciente que ingresa en estas unidades son pacientes críticos para permanecer o ingresar en las salas de hospitalización y semicríticos para ser ingresados o continuar en las salas de intensivos.

Deberán también reflexionar los gestores la oportunidad de su creación, valorando en costes y en calidad de la atención, si estas deben ser unidades dispersas y anexas a cada especialidad o deben ocupar un mismo espacio destinados a pacientes semicríticos. Considero que esta segunda opción es la más adecuada pues permite compartir tanto de recursos materiales como humanos, evitando duplicidades de gasto.

Aceptando como cierto que las UCIs disponen de todos los recursos humanos y materiales para la atención del paciente crítico, es obvio que si no atendemos a otros criterios y ventajas ya señalados pueden prestar buena atención al paciente semicrítico. Por tanto la pregunta sería ¿Pueden ser dados de alta estos pacientes semicríticos a las salas de hospitalización? ¿Recibirían en ellas la atención adecuada? La respuesta quizás nos la daría el conocimiento de: la ratio enfermera-médico por paciente, los recursos materiales en ellas y la carga de cuidados de enfermería:

- En cuanto a la atención medica, la disponibilidad de un médico en las salas de hospitalización no es inmediata, por lo que la respuesta al empeoramiento del paciente semicrítico por parte del intensivista se verá sometida a cierta demora.
- En cuanto a la atención de enfermería la ratio habitual es de una enfermera y una auxiliar por cada 10 a 15 enfermos, pudiendo ser inferior en noches y festivos.
- En cuanto a los recursos materiales, las salas de hospitalización disponen de todo lo necesario para prestar los cuidados de higiene y alimentación, toma de constantes, curas, carros de reanimación; pero carecen de monitorización y son insuficientes en muchos casos las bombas de perfusión.

Otro factor sería la visualización del paciente por la enfermera, dado las ratios y las cargas de trabajo en una sala de hospitalización puede afirmarse que la enfermera visualiza al paciente al menos una vez por turno, y en aquellos momentos en que deba prestar algún cuidado o es requerida por el paciente o por los familiares.

Por tanto mi respuesta a la pregunta sería NO, existe un "eslabón perdido" entre las UCIS, los quirófanos, urgencias y las salas de hospitalización para la atención adecuada del pacientes semicrítico; vacío que en muchos hospitales vienen a cubrir la creación de las UCIN.

Cuidados Intermedios en Cardiología
Podríamos definirla como aquella unidad destinada al ingreso y atención de los pacientes de cardiología de alto riesgo, para ser ingresados y atendidos en la sala de hospitalización de cardiología, y que no requieran ingreso y permanencia en la Unidad Coronaria; es decir, pacientes críticos para permanecer en salas de hospitalización y semicríticos para ser ingresados o permanecer en la Unidad Coronaria.

Los criterios de admisión/ingreso más aceptados para las unidades de intermedios son los propuestos por el American College of Critical Care Medicine [9], y han servido de base para la creación de criterios propios de cada hospital.

En cuanto al Sistema cardiovascular:

La Sociedad Española de cardiología en la Guía de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre requerimientos y equipamiento de la unidad coronaria [10] nos dice sobre las unidades de intermedios en cardiología:

".. La idea de prolongar la vigilancia de los pacientes con infarto de miocardio pasados los primeros días de su evolución surgió al comprobar que ciertos enfermos de alto riesgo fallecían fuera de la UCIC. En esta zona, físicamente muy próxima a la UCIC, ingresarían los pacientes mayor riesgo post-IAM antes de ser trasladados a la planta de hospitalización convencional, como:

­ IAM anterior extenso complicado con bloqueo agudo de rama.
­ IAM complicado en la fase precoz con insuficiencia cardíaca congestiva o shock.
­ Los casos de IAM complicados con arritmias o angina postinfarto recurrentes, a pesar del tratamiento, o con taquicardia sinusal persistente.
­ Los pacientes con IAM y diabetes grave, hipertensión arterial sistémica o bronconeumopatía crónica severas.
­ Los casos de reinfarto.
­ También serían susceptibles de ingreso, para tratamiento médico, los pacientes afectados de angina inestable de menor severidad.

Sobre el equipamiento de esta área de cuidados intermedios de cardiología, debe equiparse con:

Contempla también esta guía de la SEC la posibilidad de la telemetría para los hospitales que no puedan disponer de estas unidades, y sugiere, además, la posibilidad por la que han optado en algunos centros de organizar en estas unidades de intermedios las camas de dolor torácico para el diagnóstico y tratamiento rápido de los pacientes afectados de síndromes coronarios agudos, y la aplicación del tratamiento trombolítico en los casos de IAM, cuando no se disponga de cama libre para el ingreso en UCIC

Recursos Humanos.
Si bien la Guía de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre requerimientos y equipamiento de la unidad coronaria, no nos dice el personal necesario ni el perfil de estos para la sala de Cuidados Intermedios de cardiología, si nos habla de cómo debe ser el equipo asistencial de las UCIC; diciendo que el buen funcionamiento de estas unidades dependerá de la adecuada cualificación técnica y calidad humana de su personal

En cuanto al personal médico:

"El médico jefe de la UCIC deberá ser especialista en cardiología. Él es el responsable de la organización, funcionamiento y administración de la unidad, y deberá intervenir directamente en la selección y entrenamiento del personal de la misma.

Los médicos de plantilla deberán ser "especialistas en cardiología y su cuantía dependerá del número de camas de la UCIC dependerán del servicio de cardiología".

En cuanto al personal de enfermería resaltar "el elevado nivel de preparación y capacidad de responsabilidad clínica que la enfermería de la UCIC debe tener, a fin de resolver con prontitud diversas situaciones agudas con las que se va a enfrentar en su actividad asistencial. La interpretación correcta de las arritmias más comunes y la toma rápida de decisiones frente a situaciones graves, como el inicio de las maniobras de resucitación cardiopulmonar y la aplicación de desfibrilación eléctrica, serán requisitos imprescindibles para su eficaz labor en la unidad ".

Las enfermeras de la UCIC deben tener un especial entrenamiento en el cuidado de enfermos agudos y críticos, reanimación cardiopulmonar, identificación de arritmias, control de marcapasos, monitorización hemodinámica, utilización de respiradores, manipulación de catéteres y manejo de aparatos de asistencia mecánica cardiocirculatoria. Además, deberán tener suficiente experiencia clínica para el adecuado reconocimiento de la sintomatología de la cardiopatía isquémica y de la insuficiencia cardíaca, así como una ágil administración de los tratamientos más habituales en los pacientes ingresados en la unidad. Su capacidad para prestar apoyo psicológico a los enfermos y sus familiares es otra cualidad muy necesaria en estos profesionales. "

"La relación más habitual enfermera/número de camas en la UCIC suele ser 1/2-3 por turno, aunque temporalmente y en pacientes con inestabilidad hemodinámica y respiración asistida dicha relación puede llegar a ser 1/1. Es imprescindible contar con una persona con funciones de supervisión en la UCIC que reúna gran preparación y experiencia junto a capacidad de gestión."

Cabe pues resaltar, que para la sala de intermedios, independientemente de quien ocupe la jefatura médica de estas (anestesiólogos, cardiólogos o intensivistas),o que su carácter sea o no polivalente, el perfil personal de enfermería, debe reunir los requisitos necesarios para dar respuesta a situaciones de urgencia que puedan presentarse en el paciente semicrítico; ya que si bien en las salas de UCIC la presencia de los médicos responsables es permanente, podría no serlo en las salas de Intermedios.

La dotación de recursos humanos de la sala de intermedios debe estar en relación con el tipo de paciente y con el esfuerzo terapéutico; para ello existen diferentes escalas: para determinar el índice de gravedad (Apache II, Apache III, SAPS. MPM) y para determinar los índices de esfuerzo terapéutico (TISS, TOSS, OMEGA, NEMS, PRN), sus limitaciones y dificultades de aplicación de forma diaria, junto a la presión asistencial, en muchos casos reducen su operatividad.

En la actualidad, y tras diversas consultas en hospitales españoles, parece ser que la relación enfermera paciente en las UCIN (Unidad Cuidados Intermedios) es de 1/3-4 y médico 1/6; siendo la de UCIs enfermeras ½, médicos 1/3; y en salas de hospitalización enfermería 1/12-36 y médicos no determinable.

Reflexiones sobre la Situación Actual
Permítame el lector que recomiende la lectura " Desde la torre de marfil a las trincheras. La precocidad llega a la unidad coronaria" del Dr. Boch del Hospital Clínico de Barcelona [10] pues en este artículo he visto reflejada la experiencia vivida en los últimos años en la Unidad Coronaria de nuestro hospital, en relación con la asistencia al paciente crítico de cardiología así como la problemática a la que diariamente se enfrenta su responsable.

1º- La escasez de camas de cuidados intensivos cardiológico; sobre todo de aquellas unidades que fueron creadas en la década de los 70-80, por el mantenimiento del mismo número de camas a pesar de la mayor demanda, condicionando que algunos pacientes queden ingresados en urgencias a la espera de cama.

2º Las altas prematuras, " En nuestro país, la razón más importante para dar de alta prematuramente de la UC a pacientes que requerirían, quizás, estar más tiempo, no se refiere a los costes, sino a la presión asistencial. La falta de camas para enfermos agudos obliga a adaptarse, tomar decisiones difíciles diariamente y escoger la menos mala."; en muchas ocasiones como enfermera he compartido o sido testigo de estas decisiones, dar un alta probablemente prematura para facilitar el ingreso de un paciente grave, evitándole a este último el riesgo y sufrimiento que supone el traslado en ambulancia a otro hospital.

3º "Disponibilidad de camas en la sala de hospitalización, es uno de los factores más importante que condicionan la decisión de dar el alta a los pacientes de la Unidad coronaria, y en algunos casos se antepone la obtención de esta información a la decisión clínica de la posibilidad de que un paciente de UC pueda ser dado de alta. Los índices de ocupación de la sala y la disminución de altas en algunos días de la semana junto con otros factores impedirán y retrasaran las altas en UC y con ella la espera de los pacientes en urgencias o los traslados a otros centros". La realidad descrita en este apartado ocasiona en algunos casos la costumbre de algunos médicos al iniciar su guardia: preguntar si hay camas disponibles en sala, si la respuesta es negativa en ocasiones de poco servirá que consideren dar un alta; algún paciente prolongará innecesariamente su estancia en la unidad coronaria, y al mismo tiempo impedirá el ingreso de otro paciente más grave. Luego la ocupación de las salas de hospitalización será un factor condicionante del alta.

Como apunta el Dr. Bosch "Está bien establecido que el índice de ocupación de una UCIC no debería ser superior al 75 % para permitir que, en cada momento, existan camas libres para cualquier paciente que pudiera necesitarla. La realidad diaria, desgraciadamente, suele ser muy distinta, con índices de ocupación cercanos al 100 %, lo que condiciona que muchos pacientes con IAM no tengan acceso a la UCIC

4º La presión asistencial, debido al incremento de la cardiopatía isquémica junto al mantenimiento del mismo número de camas, condiciona el ingreso del paciente grave y en ocasiones la toma de decisiones en busca de la más correcta, decisiones difíciles que deben tomarse diariamente. Apunta el Dr. Bochs en las conclusiones de su artículo " Los médicos que atendemos a pacientes con IAM en cualquiera de sus fases no podemos, por otro lado, quedarnos al margen de la presión asistencial sino que debemos implicarnos activamente en lo que consideremos sea la mejor atención sanitaria para los pacientes. Ello implica reclamar, cuando sea necesario, tanto un mayor número de camas para la atención de los pacientes en fase aguda y su correcto equipamiento técnico y humano, como participar en todos los eslabones de la asistencia, lo que permitirá, en última instancia, acortar la estancia media de pacientes estables que no precisan prolongar innecesariamente su estancia y aumentar el flujo de pacientes, agilizando su tratamiento y mejorando su atención." , como enfermera añadiría que también los enfermeros/a debemos ser conscientes de esta situación y en la medida de nuestras posibilidades contribuir y colaborar en la liberación y puesta a disposición de las camas.

5º Otro aspecto que cabría citar para su reflexión es el incremento del gasto sanitario derivado entre otros factores del desarrollo tecnológico y científico, las demandas de los usuarios y la medicina defensiva; plantea dado que los recursos no son ilimitados la utilización con justicia de esos recursos. Se hace necesario conocer y sentirse responsable de la ineficiencia en la administración de los recursos; sin duda es esta una de las preocupaciones actuales de la Bioética clínica. No cabe duda que las unidades de intensivos originan un considerable consumo de recursos; será responsabilidad de sus gestores y de todo el equipo que los consumos sean los adecuados y su administración sea eficiente, de este modo se tenderá a una administración más justa y equitativa de los presupuestos sanitarios.

En el tema que nos ocupa podemos afirmar que un ingreso prolongado en una cama de intensivos esta generando un gasto innecesario, que las consecuencias de la ocupación indebida de estas valiosas camas de intensivos traen como consecuencia medidas que también producen su aumento, como es el traslado en ambulancias de enfermos que no pueden ingresar. La medicina defensiva que retrasa el alta es también causa del aumento del gasto sanitario. La utilización de todos los recursos humanos y materiales de una unidad de cuidados intensivos para pacientes en los que no esta justificado es una responsabilidad que los gestores deberán asumir, pero que además esa responsabilidad deberá ser asumida también por los que a pie de cama manejan todos estos recursos.

6º ¿Es beneficioso para el paciente semicrítico la permanencia en la sala de medicina intensiva?

Me atrevería a afirmar que SI, pero con matices: es beneficioso mientras no exista una unidad de intermedios y su traslado se derive a una sala de hospitalización convencional.

No es beneficioso, y puede ser incluso perjudicial por la desvinculación y desconexión de su entorno, la fragmentación social de su familia durante su estancia y las visitas restrictivas [11].

La complejidad de las unidades de intensivos puede llegar a producir secuelas derivadas de la falta de comunicación, el temor o sensaciones de amenaza, junto a las alteraciones del sueño que influyan en su recuperación. Es nuestra responsabilidad evitar a estos enfermos semicríticos este sufrimiento añadido a su patología, proporcionándoles el acceso a unidades menos estresantes donde reciban una atención especial basada en la continuidad de los cuidados, con mayor control y vigilancia que las salas de hospitalización convencional.

¿Sería una solución a esta problemática la creación de la Unidad de intermedios de cardiología (UCINT).? Considero que se hace necesario la unidad de intermedios de cardiología, permitiría el vaciado de la UCC, evitando las altas prematuras y la lista de espera del paciente en urgencias; al mismo tiempo que permitiría que determinados pacientes y después de hacer una valoración de riesgo pudieran ingresar en ella, sin necesidad de ocupar cama en UC. En cuanto a su ubicación y gestión de una unidad de cuidados intermedios de cardiología basándome en que sus objetivos deben ser: prestar una atención al paciente grave con criterios homogéneos basados en las guías de actuación clínica y en la evidencia científica, de forma continuada, optimizando los recursos humanos y materiales, debería estar próxima la Unidad Coronaria, depender de los mismos responsables del servicio de cardiología, tanto a nivel médico como de enfermería; lo que permitiría poder compartir los recursos materiales cuando fuese necesario así como a su personal de forma rotatoria. Aumentaría la calidad en la atención prestada al paciente semicrítico tanto al dado de alta en la UC, como a los derivados de urgencias, garantizando la continuidad de los cuidados, uniendo la "cadena" que impida que existan "eslabones perdidos"

Y para finalizar esta conferencia o más bien alegato en pro de la creación de las unidades de intermedios, citaré las palabras de Bárbara Blakeney, presidenta de la ANA " Cuando el enfermero no puede estar allí para observar los cambios sutiles que se producen en los pacientes, para intervenir cuando esos cambios son todavía sutiles, los pacientes sufren crisis graves, y una vez que estas se producen puede que ya no estemos en condiciones de salvarlos"; palabras a las que añadiría un comentario "esos cambios sutiles" que pueden darse en el paciente semicrítico y que supondrían una involución es su proceso difícilmente podrán observarse sin la presencia de una enfermera; presencia directa que no puede darse en las salas de hospitalización convencional.

 

Bibliografía

  1. Martínez Estalella G. Cuidados intensivos, necesidad de cuidados intermedios. Enferm Intensiva 2002; 13:113-24.
  2. Bone RC, Mc Elwee , Eubanks DH. Analysis of indications for early discharge from intensive careunit. Clinical efficacy assement project: American College of Physicians. Chest 1993; 104:876-81.
  3. Byrick RJ, Mazer CD; Caskennette GM. Closure of an intermediate care unit: Impact of critical care utilization. Chest 1993; 104:876-81.
  4. Solsona JF, Porta M, Alonso J, Diaz Prieto A, Masdeu G, Miró G, Vázquez Sánchez A. La unidad de Cuidados Intermedios en el sistema de atención al paciente crítico: estudio comparativo. Med Intensiva 1995; 19: 111-7.
  5. Franklin C, Burke G, Weil MH. Decreases in mortaly on a large urban medical service by facilitating cces to critical care. An alternative to rationing. Arch Intern Med 1988; 14:1403-5.
  6. Douglas S, Daly B, Rudy E, et al. The cost-effectiveness of a special cre unit to care for the chonically critically ill. J Nurse Adm 1995; 25:47-53.
  7. Vázquez G, Benito S, Cáceres E, Net A, Ruscalleda J, Rutllant M, Trías M, Vilanova F, Villar J, Esperalba J. Una nueva concepción de urgencias: el Complejo de Urgencias; Emergencias y Críticos del Hospital de la Santa Cruz y San Pablo. Calidad Asistencial 2001; 16:45-54.
  8. Gómez Rubí J. Las unidades de semicríticos desde la perspectiva de la justicia sanitaria, Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia (Ponencia).
  9. American College of Critical Care Medicine of Society of Critical Care Medicine. Guidelines on admision and discharge for adult intermediate care units. Crit Care Med 1998; 26:607-10.
  10. 10 Sociedad Española de Cardiología. Guías de práctica clínica de la Sociedad Española de Cardiología sobre requerimientos y equipamiento de la unidad coronaria Rev Esp Cardiol 2001; 54: 617 – 623
  11. Forés Moreno G. Al otro lado de la puerta . Revista Electrónica de Medicina Intensiva
    Comentario. Vol 2 nº 12S, diciembre 2002. http://remi.uninet.edu/2002/S/200212S1.htm

 

 

- Coordinadora Hospitalización Quirúrgica del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia (CGUV), España.
- 25 años enfermera de la Unidad Coronaria (CGHU), España
- Profesora asociada de Ciencias de la Salud de el Departamento de enfermería de la Universidad de Valencia. Valencia, España.
- Directora de la página Web de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología.
- Coordinadora del FECC en Enfermeria Cardiovascular, FAC

 

 

 

Tope

FORMULARIO DESACTIVADO A PARTIR DEL
1ero. de Diciembre de 2005

Preguntas, aportes y comentarios serán respondidos por el relator
o por expertos en el tema a través de la lista de Enfermería Cardiovascular
Llene los campos del formulario y oprima el botón "Enviar"


 

Dr. Diego Esandi
Co-Presidente
Comité Científico
Correo electrónico
Dra. Silvia Nanfara
Co-Presidente
Comité Científico
Correo electrónico
Prof. Dr. Armando Pacher
Presidente
Comité Técnico/Organizador
Correo electrónico

 

Webmaster Actualización: 30-nov-05