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Epidemiología y Prevención/Epidemiology and Cardiovasc. Prevention

Primer estudio sobre la alimentación en
la población escolar de Galicia (España)

*Maceiras García L. ,
**Segovia Largo Á.

*Área de Medicina Preventiva y Salud Pública,
Universidad de Vigo. España.
**Consellería de Educación e Ordenación Universitaria,
Xunta de Galicia. Santiago de Compostela. España.

 

 

Introducción: La prevención de enfermedades cardiovasculares pasa por el control de los factores de riesgo, entre ellos la mala alimentación.
Objetivo: Determinar hábitos y comportamientos en alimentación y nutrición de los escolares gallegos.
Material y Métodos: Estudio transversal. Se encuestó a una muestra representativa de 1.600 sujetos, entre el alumnado de toda Galicia, hace siete años, de forma aleatoria estratificada proporcional, por personal adiestrado, con un cuestionario de preguntas cerradas.
Resultados: El consumo semanal, en el alumnado de 10 años, fue elevado en productos lácteos (95,3%) y fruta (90,1%), disminuyendo en verduras y hortalizas (58,1%), mayor en carne (75,3%) que en pescado (39,6%), más alto en patatas (87%) que en otros alimentos que también podrían utilizarse como guarnición, como el arroz (27,9%), y sorprendentemente bajo en pastas (39,8%). En el alumnado de 16 años estos porcentajes fueron: en productos lácteos (96,1%), fruta (91,4%), verduras y hortalizas (65%), carne (93%), pescado (62,1%), patatas (92,9%), arroz (21%) y pastas (30,4%).
Discusión: El cuestionario era bastante exhaustivo, y se observó que el alumnado más joven comía menos pescado, carne y patatas que el mayor, pero más pastas. Las mujeres comían más frecuentemente pescado que los hombres, sucediendo lo contrario con la fruta. Las patatas eran más consumidas en zona rural que en urbana.
Conclusiones: Esta población tiene una dieta bastante completa y rica en proteínas e hidratos de carbono. Pero muy pobre en pescado. Los comportamientos nutricionales, son relativamente distintos por edades, sobre todo en la frecuencia temporal de consumo de los diferentes alimentos, explicado por la evolución desde la infancia hacia la adolescencia (menos comidas y más copiosas).

 

 

INTRODUCCIÓN
La prevención de enfermedades cardiovasculares se basa en el control de los factores de riesgo, evitándolos desde la infancia y creando una cultura saludable que haga más fácil la toma de decisiones positivas para la salud. Entre ellos está la obesidad, fruto, la mayoría de las veces, de una mala alimentación, así que la promoción de la salud pasa, inevitablemente, por la alimentación saludable. En nuestro país se está tomando conciencia de la importancia de la alimentación, "somos lo que comemos", pero es necesario conocer la realidad existente, para saber el camino que aún nos queda por recorrer, sobre todo en edades como la infancia y adolescencia, fundamentales en la adquisición de hábitos saludables.

OBJETIVOS
Determinar los hábitos y comportamientos, en materia de alimentación y nutrición, de los escolares gallegos.

MATERIAL Y MÉTODOS
Estudio observacional transversal.

Población origen de la muestra: alumnado de toda Galicia de 4º (empiezan el curso con 9 años y lo acaban con 10), 6º (empiezan con 11 y acaban con 12 años) y 8º (empiezan con 13 y acaban con 14 años) de Enseñanza General Básica (EGB), 2º de Bachiller Unificado Polivalente (BUP) (empiezan con 15 y acaban con 16 años) y 2º de Formación Profesional (FP) (también empiezan con 15 y acaban con 16 años); se escogieron estos cursos porque en ellos acaban el 1º, 2º y 3º ciclo de la EGB, y el BUP y la FP respectivamente. Este colectivo se componía de 167.168 estudiantes, tanto de enseñanza pública como privada.

Muestreo: aleatorio estratificado proporcional; se estratificó en función de hábitats poblacionales, urbano (ciudades de más de 20.000 habitantes) y rural (costero e interior), y de los cursos considerados. Se distribuyó proporcionalmente por edad y sexo, y por tipo de colegio (público o privado). Se eligieron 1.600 sujetos (tamaño muestral calculado a partir de la fórmula estándar para poblaciones infinitas), con un error de predicción del 2,5% y un nivel de confianza del 95,5%, en el supuesto más desfavorable (p=q=0,5).

La recogida de la información se llevó a cabo, hace siete años, mediante un cuestionario de preguntas cerradas, autocumplimentado, pasado en pequeños grupos de no más de 15 personas, dirigidas por un entrevistador adiestrado para este fin. Las entrevistas se realizaron en los centros de enseñanza seleccionados.

Con el fin de validar el cuestionario y adaptarlo a las particularidades que pudiesen existir en esta población, se llevó a cabo una encuesta piloto en 250 estudiantes de los distintos niveles de estudios y hábitats. Después de analizar sus resultados, se modificaron algunas preguntas y se volvió a hacer una segunda encuesta piloto, después de la cual ya no fueron necesarias más modificaciones.

RESULTADOS
Se preguntó por la frecuencia de consumo de una serie de alimentos (de los que se facilitó una lista a los entrevistados), en general básicos o, en algún caso, con una presencia que se intuía como significativa en la dieta real de esas edades, aunque no puedan considerarse alimentos básicos o resulte contraproducente su consumo frecuente.

Para obtener la información deseada, se les pidió a los entrevistados que atribuyeran a cada alimento una frecuencia de consumo. El resultado, en forma porcentual, puede verse en las tablas 1 y 2.

Tabla 1: Estructura porcentual del colectivo de EGB según frecuencia temporal de consumo de una serie de alimentos

Tabla 2: Estructura porcentual del colectivo de BUP-FP según frecuencia temporal de consumo de una serie de alimentos

A la vista de las dos tablas se constató que ambos colectivos presentaban diferencias en sus hábitos alimentarios, al menos en lo que tenía que ver con la frecuencia de consumo.

Para comparar las cifras con más facilidad y poder verlas globalmente, se elaboraron las tablas 3 y 4, agregando los cursos en dos grupos: 4º, 6º y 8º como EGB (estudios primarios), y los segundos, de BUP y de FP en otro grupo (estudios secundarios).

DISCUSIÓN
La impresión global que se extraía de la tabla 3 era que los dos grupos en estudio tomaban, en general, una dieta bastante completa y rica en proteínas e hidratos de carbono. De todos modos, alimentos como la fruta, los frutos secos, las pastas, las legumbres secas y el arroz, mostraban un mayor consumo regular en EGB, mientras que la carne, el pescado, los huevos, las patatas y las verduras y hortalizas, eran consumidas con regularidad por un mayor volumen de alumnado de estudios secundarios.

Tabla 3: Frecuencias porcentuales comparativas, entre EGB y BUP-FP, de alumnos que consumen una serie de alimentos básicos con una cierta regularidad a lo largo de la semana

Sin embargo, había que reseñar el escaso consumo regular en los dos colectivos del pescado y las verduras, ya que sus porcentajes estaban por debajo de lo que sería deseable, sobre todo en el caso del pescado, dado que el aporte de las verduras se vería completado, en buena medida, por el de la fruta.

También resultó interesante ver las diferencias en ambos colectivos en el consumo de productos azucarados (tabla 4), muy por encima de lo saludable. Esto confirmaría que la obesidad se basa en la mala alimentación, y que probablemente seguirá yendo en aumento (en las fiestas infantiles la dieta está basada habitualmente en productos azucarados, y, sorprendentemente, las fiestas infantiles en las que se pueden consumir productos más sanos, como bocadillos o fruta, salen mucho más baratas). Se puede ver que la bollería industrial era lo menos consumido, y que el porcentaje de galletas era similar en ambos grupos, en contra de lo que se podría esperar.

Tabla 4: frecuencias porcentuales comparativas, entre EGB y BUP-FP,
de alumnos que consumen alimentos azucarados con una cierta regularidad a lo largo de la semana.

En función de variables sociodemográficas:

En un estudio similar hecho unos años antes en estudiantes de 11,5 y 13,5 años, se encontraron diferencias de consumo entre cursos, hábitats y niveles socioeconómicos, pero no en cuanto al sexo. Entre los escolares de menor edad se daba una mayor proporción de consumidores de productos azucarados, refrescos y bolsas de patatas fritas, también consumían más verduras, frutos secos y pan moreno, así como menos legumbres y café. El alumnado de menor nivel socioeconómico representaba la mayor proporción de consumidores frecuentes de alimentos azucarados y de café y, por el contrario, la menor en el consumo de verduras; apenas se podían establecer diferencias entre ambos grupos en el consumo diario de productos lácteos, carne, pescado y huevos; sin embargo, las legumbres, los frutos secos y el pan moreno, los tomaban con más asiduidad los alumnos de menor nivel socioeconómico. En cuanto al tipo de hábitat, las principales diferencias en el consumo habitual de alimentos se establecen en el café, verduras, frutos secos y legumbres, donde el mayor porcentaje de consumidores se encontraba entre el alumnado rural.

Según los datos de ese mismo estudio 1, cerca del 85% de los escolares de ambos cursos consumían a diario fruta del tiempo y productos lácteos; la carne o el pescado eran consumidos al menos una vez al día por el 56% de los encuestados, mientras que la proporción se reducía al 46% para los consumidores diarios de huevos; en contraste con esos porcentajes, otros productos importantes en una dieta equilibrada, como las verduras, frutos secos, pan moreno y legumbres, presentaban un consumo menor, no llegando en ningún caso al 30% de consumidores diarios; el consumo de alimentos azucarados presentaba también una incidencia importante entre los alumnos encuestados: un 45% consumía dulces diariamente y cerca del 30% chocolates y refrescos azucarados. El café lo tomaban diariamente el 22% de los escolares de estos cursos, mientras que el 40% de ellos, prácticamente nunca.

CONCLUSIONES
La población estudiada tenía una dieta bastante completa y rica en proteínas e hidratos de carbono. Como prueba de esto se podrían citar una serie de alimentos básicos que eran consumidos con regularidad a lo largo de la semana por importantes porcentajes de alumnado: productos lácteos, carne, patatas, fruta, huevos, verdura y pescado. En general, fruta, frutos secos, pastas, legumbres secas y arroz, eran de consumo más frecuente en EGB, mientras que carne, pescado, huevos, patatas y verduras lo eran en BUP-FP. Habría que llamar la atención sobre el bajo consumo de pescado y verduras, ya que, aunque el alto consumo de fruta podría compensar éste último, es grave que un porcentaje elevado en los dos colectivos (sobre todo en los más pequeños, de estudios primarios) tomen pescado menos de una vez a la semana. También, en este sentido, la dieta del alumnado de FP sería más pobre que la del de BUP.

Los comportamientos nutricionales, en los dos colectivos estudiados, eran relativamente distintos, sobre todo en lo que concierne a la frecuencia temporal de consumo de los diferentes alimentos, hecho explicado, en parte, por la evolución desde la infancia hacia la adolescencia (menos comidas y más copiosas).

 

BIBLIOGRAFIA

 

 

 

Tope

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