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Conferencias de Miembros del Comité de Honor

Prevalencia de hipertensión arterial en jóvenes

Dr. Horacio E. Cingolani

Director del Centro de Investigaciones Cardiovasculares
Facultad de Ciencias Médicas
Universidad Nacional de La Plata
Investigador Superior
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
Ex-Presidente de la Federación Argentina de Cardiología - FAC
La Plata, Argentina


La hipertensión arterial (HTA) definida como cifras reiteradas de presión arterial (PA) => 140 y/ó 90 mm Hg, es uno de los factores de riesgo cardiovascular modificables más importantes. La prevalencia de HTA en la población general es alta, incrementándose a medida que aumenta la edad de las personas. En la juventud y edad media es más frecuente en varones que en mujeres, pero esta relación se invierte a partir de la séptima década1.

A medida que aumenta la presión arterial (PA), aún dentro de valores considerados normales, se incrementa el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca congestiva, insuficiencia renal y enfermedad vascular periférica2-5.

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primer causa de muerte en Argentina 6 por lo cual representan uno de los principales problemas de salud de la población adulta. El tratamiento adecuado de la HTA disminuye significativamente la morbimortalidad por enfermedad cardiovascular7-10. Esto ha sido correctamente interpretado en numerosos países y ha originado la creación de adecuados programas de prevención primaria, detección precoz y tratamiento de la HTA. Así en EE.UU. en 1972 se pone en marcha el Programa Nacional de Educación sobre Hipertensión Arterial11, logrando al cabo de dos décadas un descenso de casi el 60 % en la mortalidad por accidente cerebrovascular, y de un 53 % en la mortalidad por enfermedad coronaria.

Esta exposición se basa en resultados de estudios anuales de prevalencia de HTA en jóvenes. Entre los años 1993 y 1997 fueron entrevistados 3154 estudiantes de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (edad media 21 años, 48 % de sexo masculino). Se le tomó tres veces la PA a cada alumno durante la entrevista. Luego el promedio de las tres se registró como el valor de PA de ese individuo. Tanto para realizar las tomas de la PA así como para la posterior clasificación de los individuos según sus valores de PA, se siguieron las recomendaciones del Comité Conjunto sobre Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial, en su sexta comunicación (JNC-VI)9

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Fig. 1

En esta figura (Fig 1) se muestran los valores promedio (± desvío estándar) de PA sistólica (PAS) y de PA diastólica (PAD) en varones (n=1513) y en mujeres (n=1641) de cada uno de los años en que se llevó a cabo el estudio. Los rectángulos azules corresponden a los datos del sexo masculino, los rectángulos rojos a los del sexo femenino. Todos los años los varones tuvieron valores promedio de PAS y de PAD más elevados que las mujeres. La PAS fue 11 mm Hg y la PAD 3 mm Hg más altas en el sexo masculino. La PAS y la PAD promedio de cada año oscilaron ligeramente entre 1993 y 1997 pero sin mostrar una tendencia definida.

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Fig. 2

La figura 2 muestra la distribución de los valores de PAD (panel superior) y PAS (panel inferior) del total de los estudiantes entrevistados (n = 3154), discriminados por sexo. La PAD promedio en las mujeres fue 74 ± 9 mm Hg mientras que en los varones fue 77 ± 10 mm Hg; la PAS promedio fue 115 ± 11 y 126 ± 13 mm Hg en mujeres y varones respectivamente. Esta diferencia resultó altamente significativa (p< 0,0001). Además se calcularon los valores de PAS y PAD correspondientes al percentilo 95 para cada sexo (señalados con líneas cortadas) a fin de establecer el límite que, de acuerdo a un criterio estadístico, permitiría diferenciar a los sujetos "normales", desde el punto de vista de su PA, de los hipertensos. La PAS correspondiente al percentilo 95 fue 133 mm Hg en las mujeres y 148 mm Hg en los varones; mientras que la de PAD para el mismo percentilo fue 88 mm Hg en las mujeres y 93 mm Hg en los varones.

 

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Fig. 3

La prevalencia global de HTA (PAD => 90 mm Hg y/o PAS => 140 mm Hg) fue de 12%. En la figura 3 se puede apreciar la diferencia en la prevalencia entre mujeres y varones (6 y 20 % respectivamente; p < 0,0001). Cabe destacar que esto ocurre al emplear los mismos valores de PA como punto de corte para definir HTA en ambos sexos. Las mujeres presentan cifras promedio de PAS y PAD significativamente menores que los varones, por lo tanto es lógico esperar esta diferencia en la prevalencia de HTA. Quizá desde una óptica más estadística podrían considerarse los valores de PA correspondientes al percentilo 95 en cada sexo para determinar el punto de corte a partir del cual definir a un individuo como hipertenso. En este caso obtendríamos una única prevalencia de HTA en cada sexo del 5 %, pero límites de PA significativamente distintos entre normo e HTA en varones y mujeres.

 

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Fig. 4

Del total de los varones hipertensos (n = 298) el 58 % presentó hipertensión diastólica (PAD => 90 mm Hg) y el 42 % restante, hipertensión sistólica aislada (PAS => 140 mmHg pero con PAD < 90 mm Hg). En el caso de las mujeres, de las clasificadas como hipertensas (n = 93), el 81 % resultó con hipertensión diastólica mientras que sólo el 19 % tuvo hipertensión sistólica aislada (Fig.4).

 

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Fig. 5

En la próxima figura (Fig 5) se detalla para cada año la distribución de los participantes según sus valores de PA (promedio de las tres determinaciones) en las distintas categorías establecidas por el JNC-VI9. Es importante remarcar que de todos los jóvenes entrevistados en el transcurso de estos cinco años (1993 a 1997) la proporción de ellos con cifras de PA que permitan encuadrarlos dentro de la categoría de PA óptima es sólo del 44 %, es decir que desde el punto de vista del riesgo cardiovascular menos de la mitad de los participantes presentan valores ideales de PA. Además hay una diferencia significativa según el sexo en cuanto a la proporción con PA óptima, sólo el 28 % de los varones presentaron PA < 120/80 mm Hg mientras que en las mujeres fue el 59 % (p < 0,0001).

En conclusión, existe una alta prevalencia de HTA en jóvenes estudiantes. Llamativamente la cifra que arrojan las encuestas que realizamos durante los años 1993 y 1997 es muy similar a la hallada en individuos del mismo grupo etáreo, hace aproximadamente veinte años, durante un gran relevamiento epidemiológico en EE.UU (NHANES II, 1976-1980, n=2054)12. De forma interesante, cuando hace alrededor de diez años se repitió en EE.UU. un estudio epidemiológico de características similares al NHANES II (NHANES III)13 la prevalencia de HTA en el mismo grupo etáreo había caído al 2 %. Esta importante disminución en la prevalencia de HTA es muy probablemente la consecuencia de la correcta implementación de programas de educación sanitaria (Programa Nacional de Educación sobre Hipertensión Arterial)11.

Tope

Estos resultados han sido previamente publicados en la revista Medicina: Irene L. Ennis*, Oscar A. Gende**, Horacio E. Cingolani**: "Prevalencia de Hipertensión Arterial en 3154 jóvenes", Medicina 58:483-491, 1998, Buenos Aires.
* Becario de Perfeccionamiento, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
** Miembro de la carrera del Investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas).

Bibliografía

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Dr. Horacio E. Cingolani
Centro de Investigaciones Cardiovasculares.
Facultad de Ciencias Médicas
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60 y 120, (1900) La Plata, Argentina
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30/09/1999