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[ Scientific Activities - Actividades Científicas ]

Conferencias de Miembros del Comité de Honor

La sutil diferencia entre el saber y el saber qué hacer con el saber
Una tesis profana sobre cómo competir en Ciencia y Tecnología
(Transcripción del autor de una conferencia dada en la Feria del Libro en Buenos Aires
y en otros lugares de la Argentina durante mayo/junio de 1999)

Adolfo J. de Bold, OC, PhD, FRSC

University of Ottawa Heart Institute
40 Ruskin St., Ottawa, ON K1Y 4W7, Canadá

Es un gran placer poder estar en la 25a Feria del Libro de Buenos Aires a cuyos organizadores y a la Embajada del Canadá agradezco profundamente por hacer posible mi participación. Confieso que de las cientos de charlas que he dado, esta es la primera vez que formalmente expreso opiniones fuera del área técnica que corresponde a mi trabajo como investigador científico. Aún dentro de esta área, un pequeño autoanálisis en preparación para esta ocasión hizo obvio que nunca me he detenido a analizar o a leer sobre el proceso mismo que es mi trabajo y que es en parte ciencia, en parte educación y en parte gerenciamiento. Esto se agrava por la escasa lectura que hago sobre sujetos fuera de mi trabajo y por los treinta años en los que el inglés y no el español, ha sido mi lengua de trabajo. Un poco avergonzado por esta situación comencé a visitar lugares de mi memoria que podrían contener ingredientes de inspiración para esta charla. Bueno, lo que encontré fue leído en Internet. Les cuento.

Mi almuerzo consiste en tomarme una "sopita" (a pesar que no luzco como alimentado a sopa) frente a la computadora. Así ingreso al Internet y leo titulares en los diarios, llegando a leer un artículo si el título parece de interés lo cual casi nunca ocurre. Pero ocurrió una vez, el 3 de setiembre de 1998, cuando leo en Clarín un editorial del titulado "Tecnología, ciencia y educación". Entre lo que encontré en este editorial me llamó la atención una frase que decía: "Nuestro desarrollo científico siempre ha sido más el resultado del heroísmo y la capacidad individual que de procesos institucionales." Esto, por supuesto, se refería a la situación argentina pero la aserción me tomó algo desprevenido porque a mí no se me hubiese ocurrido que el desarrollo científico dependiera de nada que no fuera el heroísmo y la capacidad individual. Hay cientos de historias en decenas de países que demuestran esto. De hecho, todo descubrimiento importante es el producto de una odisea. Además, me pareció ver un indicio de dependencia del Estado en aquella frase. Este incidente me demostró que dada mi formación de posgrado en un medio anglosajón, yo no aceptaba ya esto de culpar a terceros; algo que no es aceptable en este medio. Mas tarde en esta charla se hará obvio a lo que ahora me refiero.

Otra historia que tiene que ver con la preparación de esta charla se relaciona a un arranque erróneo en su preparación. Este se refiere al hecho que en un momento pensé que iba a analizar formalmente el rendimiento científico de países del grupo G7 (que ahora son 8 con Rusia). En un esfuerzo para obtener las bases estadísticas para tal análisis me puse en contacto con Paul Dufour quien es un consejero del Directorio del Consejo en Ciencia y Tecnología del Primer Ministro canadiense. Paul me envió estadísticas muy valiosas. Da la casualidad que estadísticas similares aparecen en la revista Science. Había discrepancias entre estas dos fuentes de informacxión. Hablo con Paul de nuevo para obtener algún consejo y él me dice: "Adolfo, acuérdate lo que dijo Mark Twain"

Lo que dijo Mark Twain con relación a estadísticas es: "Hay mentiras, condenadas mentiras y estadísticas". Nadie ha podido desacreditar esta proclamación; ni siquiera con respecto a la estadística aplicada en la evaluación de la actividad científica que cada país hace. Esto a pesar de que la producción científica es un producto real que se puede medir fácilmente. El problema de evaluar ciencia se convierte en tal cuando la producción se empieza a relativizar inapropiadamente. Una estadística real cualquiera, tal como podría ser la producción anual de comunicaciones científicas en el ámbito internacional de un país, esta se puede dividir por cualquier otro número real, como puede ser el numero de científicos. Así puede ocurrir que tal cociente en un país que produzca una sola comunicación científica por año y que tenga tan solo un científico pueda que tenga mas producción relativa que cualquier otro país del mundo. De una forma o la otra, los estadísticos de cada país, embebidos ya sean de un espíritu nacionalista o de algún espíritu de los que se beben, pueden producir estadísticas que prueban favorablemente cualquier hipótesis. Esto no quiere decir que los estadísticos son deshonestos. ¡Al contrario, los números son reales! No obstante… caveat emptor (consumidor cuídate). Por suerte nos queda un poderoso escudo protector a los hombres no eruditos: el sentido común.

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El creer en estadísticas espeluznantes no tendría más consecuencias que el creer en estadísticas que pretenden demostrar que un jabón lava mejor que otro sino fuera porque, en ciencia, estas estadísticas se pueden emplear para justificar esquemas burocráticos que apuntan a mejorar la productividad científica y técnica de un país. El resultado de esta insensatez se ha demostrado muchas veces, por ejemplo, con los tristes resultados que obtuvieron sistemas implementados en la ex Unión Soviética y en Inglaterra a continuación de la segunda guerra mundial. En ambos casos se intentó organizar a la ciencia sobre bases ideológicas y en ambos casos la producción científica decayó precipitosamente dada la presencia agobiante del estado quien sofocó y extinguió el genio individual. Lo que realmente pasa es que los sistemas rígidos anulan la competitividad y el genio raramente brilla sin rivalidad.

La falta de competitividad se observa invariablemente en aquellos sistemas con burocracias agobiantes los cuales llevan a la dependencia individual desmedida en el estado. Lo interesante es que este efecto se manifiesta de la misma forma bajo sistemas de diferentes, y hasta opuestas, ideologías políticas y sin referencia a hecho que gobierno haya sido democráticamente elegidos o de facto e independientemente de la nación en que ocurre.

Una experiencia personal guarda relación con el caso. Hace unos años me invitaron a dar una conferencia en un Congreso Mundial de Cardiología en Berlín. El hotel en el cual me alojé está ubicado en lo que era Berlín Oriental. Tomaba a la mañana un taxi manejado por un ex-ciudadano de Berlín Oriental para ir a la conferencia y por un berlinés occidental en el viaje de vuelta al atardecer. Los choferes de la ex-Berlín Oriental se quejaban del nuevo régimen económico y de gobierno, del desempleo, del costo de la educación, de la falta de servicios médicos gratuitos, y en general, acerca de la falta de todos los servicios "gratuitos" que los alemanes del Este recibían bajo el régimen comunista. En el viaje de vuelta me tocaba escuchar a los choferes occidentales que se quejaban de la falta de competitividad de los alemanes orientales. He aquí, pensé yo, el experimento social perfecto: dos partes del mismo pueblo sometido a diferentes regímenes de gobierno por toda una generación. Los resultados fueron horríficos. En primer lugar, un vistazo a los alrededores del antiguo Berlín Oriental, con su cantidad mínima de negocios y los edificios horribles, obviamente diseñados por alguna mente gris, es perfectamente evidente que se puede inducir a una persona a llegar a un nivel de dependencia por el cual prefiere estos ambientes tétricos y de expresión individual restringida a cambio de asegurarse una atención estatal de por vida, es decir, librarse de la ansiedad producida por la inseguridad del libre mercado. Me imagino que esto es bien sabido por los sistemas totalitarios de cualquier cepa. La moraleja es que ningún pueblo está excepto de un descuido que puede llevar a la falta de incitativa individual.

En ciencia, la falta de competitividad y la burocracia abrumadora conducen a decisiones mediocres por las cuales tanto el científico de alta productividad potencial como los científicos improductivos son permitidos dentro del sistema. Esto lleva a la falta de competitividad en el ámbito internacional. Por lo tanto, cambios administrativos que no conllevan una intensificación en competitividad individual es un gasto inútil de energía.

¿Cómo es que las naciones que son competitivas en ciencia y tecnología han podido evitar caer en un sopor burocrático? Bueno, no parece haber una receta única aunque hay ingredientes claves que se dan invariablemente en todas estas naciones. Quizá para los que son expertos en materias sociológicas no será sorprendente el hecho de que la base de la competitividad no está en la macroestructura administrativa pero en la microestructura de la sociedad. Específicamente, en el grado de competitividad del individuo.

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Analicemos las bases sobre las que se desarrolla la competitividad en tres países dentro del grupo de las siete economías más grandes.

El Japón (Figura 1), por ejemplo, la ventaja que aprovecha es la gran cohesión de la sociedad y disciplina de la fuerza de trabajo. Por lo tanto es posible emprender crecimiento en áreas que se consideran estratégicas con un alto grado de coordinación. El grado de estructuración en Japón es, para nuestros ojos, increíblemente complejo y rígido. Varios de mis viajes a este país y las conexiones desarrolladas por años de tener estudiantes de posgrado japoneses en mi laboratorio, me han dado oportunidad de vislumbrar algunas de las sutilezas que significa la interacción entre individuos esta sociedad. Por ejemplo, el hecho de que no es correcto dar el dinero en la mano a los taxistas pero hay que poner el dinero sobre una pequeña bandeja para este propósito de la cual el taxista, con guantes blancos, tomará el dinero y depositara el cambio o el hecho de que la silla que habitualmente ocupa el profesor en una sala de conferencias no es ocupada por ninguna otra persona durante su ausencia o quizás el hecho que en una reunión, la ubicación de honor es aquella bajo alguna obra de arte como ser una pintura. Hubo un tiempo, en el que se decía, incluso en Canadá y como me lo manifestara un ministro de Ciencia y Tecnología, "tenemos que hacer como los japoneses" refiriéndose a la colaboración entre academia e industria. Bueno, esto ya ha pasado en el sentido de que, aunque reconocemos la necesidad de estrechar vínculos entre el laboratorio académico y la industria, también reconocemos que lo que hacen los japoneses, solamente lo hacen bien los japoneses.

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La concentración e intensidad del japonés son legendarias. Como base de todo esto tenemos individuos que son sometidos a altas expectativas académicas desde edad muy temprana. La estabilidad administrativa en Japón es alta y, nuevamente, altamente estructurada.

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Un polo opuesto desde el punto de vista de las bases históricas sociales de la ciencia y la tecnología son los Estados Unidos de Norteamérica (Figura 2). Yo veo al Yanqui, es decir, el oriundo de Nueva Inglaterra (Maine, Vermont, New Hampshire, Massachusetts, Connecticut y Rhode Island) con sus bases Puritanas que connotan una independencia feroz (el Puritanismo opone, por ejemplo, el control de parroquias por un obispo o ninguna autoridad central), trabajo tenaz, existencia frugal y ordenada, liberalismo y reconocimiento del valor de la educación, como la piedra fundamental de lo que es hoy los EEUU. De nueva Inglaterra y del Yanqui nace, a mitad de los 1600, lo que hoy llamamos liberalismo o neoliberalismo y, más tarde, escuelas como la Boston Latin School (la primera escuela pública), Harvard en Boston, Massachusetts y Yale en New Haven, Connecticut. Este fondo de historia lleva a la generación de enormes capitales lo que involucra una competitividad feroz. Pero esto no quiere decir que el capital reemplaza la necesidad por el trabajo físico. Lo veo yo en mi profesión y en un hijo que vive en USA; los americanos, como los japoneses, trabajan muy intensamente. En común con los japoneses, la estructura científico-técnica estadounidense cuenta con una fuerza de trabajo altamente capacitada, alta competitividad académica y gozan estabilidad administrativa. Los gastos en investigación y desarrollo en 1996 fueron de 193,780 millones de dólares; una cantidad casi incomprensible de dinero.

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Si nos preguntamos ahora si se puede competir en ciencia y tecnología con menos dinero que lo que disponen los japoneses y los americanos, es un excelente ejercicio el de analizar al Canadá (Figura 3). Canadá es notable en que se ha desarrollado en un de los países con los más altos estándares de vida teniendo una población relativamente pequeña y un clima hostil. Lo que es aún más notable es el hecho que los sistemas socialistas y capitalistas coexisten eficientemente en este país. Es muy difícil llegar a una clara raíz histórica de este desarrollo ya que Canadá estuvo definido mas por negociaciones resultantes de guerras entre Francia e Inglaterra en Europa que por hechos en los territorios de América del Norte, cono lo fuera la revolución americana o la revolución de mayo en Argentina. La excepción siendo la derrota de tropas francesas por tropas británicas en la batalla por la ciudad de Quebec (1759). Otro hecho importante es la migración de ingleses leales a la Corona Británica desde Nueva Inglaterra hacia Canadá durante la revolución americana convirtiéndose esta inmigración en un elemento dominante en lugares donde el elemento francés predominaba anteriormente. Inglaterra, después de la conquista de la ciudad de Quebec, establece la provincia de Quebec que comprendía lo que es hoy la provincia de Quebec, Ontario y porciones del valle del Mississippi. Esta región se divide mas tarde en dos provincias: Upper Canada y Lower Canada para luego ser dividida en la provincias de Ontario y Quebec quienes con otras provincias (New Brunswick, Nova Scotia y Prince Edward Island) forman una confederación (Dominion of Canada) que queda formalmente establecida en 1867 por un acta del Gobierno británico denominada la British North America Act. Canadá se decreta una nación independiente recién en 1931 por otra acta británica: la Westminster Act. Como Uds. ven, Canadá evoluciona pacíficamente de colonia a estado independiente. Quizá por eso los canadienses son reconocidos por su espíritu de reconciliación y acuerdo. La conciencia social en Canadá es muy alta lo que se refleja en el sistema "gratuito" de salud (tenemos que poner gratuito entre comillas porque sabemos que no hay nada gratis en este mundo). La base de la socialización canadiense pueda que tenga base en parte en el clima nórdico (todas las naciones nórdicas están altamente socializadas) y la inmigración británica más reciente que trae consigo muchos de los elementos del movimiento obrero británico. La parte capitalista en Canadá viene del hecho de la vecindad con los EEUU y del hecho que los políticos tienen muy claro que un sistema puramente socialista, como un sistema puramente capitalista, sin balance lleva ha consecuencias desastrosas, tal como vimos en la historia del taxista de Alemania del Este.

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A pesar de que todas las universidades canadienses, como los hospitales, son estatales, los aranceles universitarios son relativamente altos, del orden de miles de dólares por semestre, dependiendo este monto de la carrera que se curse. Es común que, al recibirse, el individuo tenga una deuda personal de varias decenas de miles de dólares a causa de tener que pedir préstamos para poder estudiar. Es claro que la dependencia de los estudiantes en EEUU y Canadá de los padres es muy poca. Esto parece extraño en un país altamente socializado pero como les decía, lo que no paga el individuo directamente lo pagamos entre todos en impuestos. Me imagino yo que la razón para que un individuo pague su educación universitaria se basa en el hecho que el individuo con educación superior tendrá una ventaja en la sociedad y que, por lo tanto, no es justo que otros paguen por ese privilegio. Por supuesto que el arancel paga solamente por parte del insumo universitario.

Es interesante ver que dentro de este pantallazo social anecdótico vemos en Canadá los mismos elementos de base social para la una exitosa actividad en ciencia y tecnología que se vio para Japón y los EEUU. Es decir, (Figura 4) continuidad administrativa, alta competitividad académica, fuerza de trabajo altamente capacitada y alto costo emocional.

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Tratemos ahora de analizar cada uno de estos conceptos individualmente.

1. Continuidad administrativa

Veamos que es lo que significa continuidad administrativa con un ejemplo canadiense. Se puede decir que en general, no solamente en Canadá, continuidad administrativa no significa mantener algo deficiente pero mas bien evolucionar – no revolucionar - el sistema. Pero aclaremos que la evolución de un sistema, como puede ser el sistema de administración de la ciencia y la tecnología, puede ocurrir solamente si el clima administrativo es lo suficientemente avanzado o sofisticado para permitir que el administrador haga decisiones basadas en fundamentos de buena practica administrativa y no sobre una preponderancia de consideraciones políticas. Ultimamente, este grado de sofisticación depende de la sofisticación de los individuos en el sistema. La sofisticación de un individuo, a su vez, nace de una mezcla de la educación y la tradición a la cual ese individuo ha sido expuesto. Si esta sofisticación individual no existe, es inútil tratar de mejorar el sistema. Por eso se puede decir que los científicos tenemos las administraciones que nos merecemos. Y no crean Uds. que lo que digo significa que las cosas andan bien en Canadá. Hay muchas cosas que necesitan ser cuestionadas día a día para llegar a una propuesta eficiente.

La Figura 5 muestra la organización de la ciencia y de la tecnología en Canadá. Nuestro jefe de gobierno, el Primer Ministro, tiene un consejo de asesores en ciencia y tecnología y después se muestran la estructura del establecimiento cientifico-tecnico. Ven Uds. que el consejo de investigaciones médicas depende del ministerio de Salud mientras que todo s lo otros consejos dependen de Industria y Comercio y de la Secretaria de Ciencia y Tecnología como lo son el NSERC, Humanities Council and the NRC. A principios de siglo, el único consejo que existía era el NRC. El equivalente del CONICET argentino. Con el propósito de proveer mayor idoneidad administrativa, el NRC se desdobla en otros consejos. El NRC permanece hasta el día de hoy con laboratorios propios con una función muy importante de proveer elementos básicos para el país como ser la hora oficial y de proveer a la industria de construcción, aeronáutica, del espacio, de biotecnología, etc., con recursos técnicos y científicos. El NRC no da subsidios.

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El Consejo de Investigaciones Medicas es un buen ejemplo de evolución administrativa. Desde su separación administrativa del NRC, responde ahora al Ministerio de Salud. Recientemente, este consejo maniobra con éxito su evolución y transformación en los Institutos Canadienses de Investigación sobre la Salud. Estos tienen ahora un mandato de continuar la contribución para hacer ciencia básica y clínica biomédica y también, algo nuevo, coordinar los diferentes centros de investigación de manera que no haya duplicación de esfuerzo y para que parte de las actividades se acerquen más las necesidades de la salud pública.

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2. y 3. Fuerza de trabajo altamente capacitada. Alta competitividad académica.

Obviamente, estas dos áreas están fuertemente conectadas. En Canadá, existe una selección rigurosa de candidatos que entran al sistema universitario y de aquellos que van a ir a otros tipos de educación, desde una etapa muy temprana. Se tendría que aclarar primeramente que no se ingresa a carreras profesionales directamente desde la escuela secundaria. Normalmente, primero se tiene que hacer una licenciatura apropiada. Demos como ejemplo a un estudiante de la escuela secundaria que quiera hacer Medicina o ser un Investigador Científico en el área de biomedicina y que por lo tanto, tiene que hacer una licenciatura en alguna de las "ciencias duras" previo admisión a la carrera (Figura 6).

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La entrada a esa licenciatura esta determinada por notas que se obtienen en el ultimo año de la escuela secundaria. Es muy posible que una licenciatura en ciencia necesite un mínimo de promedio de 8 puntos sobre diez. El promedio sobre todos los años de la licenciatura se toma en cuenta para el ingreso a digamos, Medicina. Es muy posible que se necesite un promedio de por lo menos 9,5 para entrar a Medicina. Una de las razones por esto es el hecho las plazas en Medicina son muy restringidas. Por ejemplo, en Ottawa, que con sus alrededores suma aproximadamente 1 millón de habitantes, entran a Medicina nada mas que unos 70 alumnos. La selección es similar para la carrera de un científico, que se extiende a través de varios exámenes de tesis tal como el Master of Science (MSc) y el máximo grado académico el Doctor of Phylosophy (PhD) normalmente seguido por entrenamiento adicional en la forma de Postdoctoral Fellowships. Para un investigador científico en el mundo académico, ya entrando a la categoría de Profesor Asistente, Asociado y, últimamente, Profesor Titular, el proceso de evaluación continua por el resto de su carera, evaluándose al investigador maduro con el mismo rigor que aquel que recién comienza su carrer. Es decir, la competitividad académica, mas que todo medida por publicaciones en el ámbito internacional y la habilidad de conseguir subsidios, se mantiene a través de exigentes medidas de productividad durante toda la carrera del académico.El instrumento básico de evaluación de rendimineto individual es el juicios de pares y reglas "leyes" ejemplificadas en la Figura 7.

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Es interesante que los visitantes de países no anglosajones comúnmente se maravillan a las facilidades de investigación de nuestros laboratorios. Lo que no es evidente es el hecho de que sólo algunos pocos individuos, aquellos que consiguen subsidios aún cuando los fondos federales decrecen, son los que poseen esos laboratorios. Solamente 15% de los subsidios nuevos, incluyendo aquellos que piden subsidios por primera vez) consiguen los fondos solicitados y solamente 30% de las renovaciones se logran. Esto quiere decir que muchos investigadores cada año se ven sin subsidios. Eso puede a llegar a causar la perdida de la carrera del investigador, y esto ocurre con frecuencia inquietante incluso con investigadores que han tenido un pasado ilustre. La razón de esta perdida es que, en términos generales, las universidad o el instituto de investigación solo da el espacio para hacer la investigación. Por lo tanto, si se pierden los subsidios, se pierde totalmente el laboratorio. El resultado de este estilo de selección es que los laboratorios que sobreviven son aquellos de alta competitividad no solamente para producir científicamente sino también para obtener fondos para la investigación. Visitantes que no estén familiarizados con el sistema pueden llegar a creer que todos los investigadores que así lo deseenpueden tener grandes facilidades para la investigación.

Es importante también destacar que la endogamia se combate fuertemente siendo muy difícil que un alumno vuelva al laboratorio de su padrino de tesis como investigador independiente. De esta forma se intenta prevenir el estancamiento en el conocimiento de los grupos de investigadores.

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4. Alto costo emocional

El ultimo de los elementos a considerar de aquellos elementos compartidos en ciencia y tecnología por Canadá, Japón y los Estados Unidos de Norteamérica, es el costo emocional que conlleva trabajar en estas sociedades altamente competitivas. La presión psicología sobre el individuo es importante de considerar no solamente sobre bases humanísticas pero también sobre consideraciones bajo un rubro que podemos llamar de la producción disminuida. Es obvio que en un momento dado, no todos los individuos pueden soportar la misma presión de trabajo. Teóricamente, la presión puede ser tan grande que un segmento importante de toda una sociedad pueda paralizarse en términos productivos bajo la presión de trabajo desmedida.

Para poner en contexto esto del efecto de costo emocional, es útil analizar algunos de los hechos recientes y futuros en la biología. Es claro que quizá no haya actividad más peligrosa para un científico que la de intentar predecir el futuro. Testigos son los ensayos literarios futuristas de principios de siglo donde la tecnología que se aplica para lograr los predecidos avances científico-tecnológicos tienen poca relación con la realidad de hoy y con los cambios éticos y morales que han ocurrido en la sociedad a través del tiempo.

La razón por la cual el futuro tecnológico es difícil de predecir es porque estos avances se basan en descubrimientos científicos básicos y estos son imprevisibles. De todas maneras, un vistazo al avance científico-tecnológico que ha ocurrido en el campo de la manipulación del ADN - la molécula codificadora de la información genética - provee una idea de la biotecnología del presente y del futuro tal como la vemos con nuestra miope bola de cristal.

La idea de manipular la información genética con fines científicos o comerciales es tan vieja como el descubrimiento del hecho que el ADN, contenido en el núcleo de las células, contiene toda la información necesaria para dirigir la formación física de un organismo. Esta manipulación parecía imposible hasta que, inesperadamente, en la década de 1970 cuando se demuestra que se podía combinar trozos de ADN en el tubo de ensayo haciendo uso de enzimas que cortan trozos de ADN en forma muy especifica y otras que los combinan de tal manera que fragmentos de ADN, ya sean de la misma especie o de diferentes especies, se pueden combinar constituyéndose así la ya muy conocida técnica de recombinación de ADN.

La recombinación artificial del ADN permite la creación de nuevos animales y plantas, mutaciones y muchas otras manipulaciones incluyendo el clonado por las cual se pueden crear organismos que son absolutamente idénticos con respecto a su estructura genética. Estas técnicas son hoy de rutina en laboratorios de mediana a alta sofisticación. Lo que la película con Woody Allen y Diane Keaton, "El Dormilón"(1973), fijada en el siglo XXI, describe como comedia improbable la de clonar un dictador a partir de su nariz es ahora posible. De hecho, no se necesitaría toda una nariz; el núcleo de una sola célula somática contiene la información genética de todo un individuo.

¿Y la inmortalidad? Bueno, el reciente descubrimiento que el ADN también programa la muerte de las células en un proceso llamado apoptosis, mantiene a muchos científicos ocupados identificando los genes responsables por esta "muerte programada". Una vez identificados, estos genes quizás se puedan modificar.

Estas y otras técnicas biológicas han hecho posible el estudio de la organización del ADN humano y su organización en genes (genoma) a escala molecular. El potencial comercial inherente al proceso de revelar los secretos del genoma es enorme. Por esta razón las grandes compañías farmacéuticas, de biotecnología y los inversores de Wall Street han invertido millones de dólares en esta área (las compañías farmacéuticas han invertido mas de dos mil millones de dólares en los últimos 4 años). La suma monta al 25% del capital total invertido en biotecnología seguido por un a cantidad parecida invertida en la producción de anticuerpos monoclonales y producción de ADN recombinante. Se estima que para el 2003 se completará el trabajo de dilucidar el arreglo de las 3.000 millones de bases, que son los peldaños de la escalera que es el DNA del genoma humano. Dentro de esta enorme complejidad, solamente el 3% del ADN forma genes y estos suman entre 60.000 y 100.000. Cada gene codifica una proteína, por ejemplo, la insulina. Los nuevos genes que se caracterizan son moneda poderosa. Sus características, que incluye la posibilidad de estos ser blancos de manipulación farmacéutica, se venden al mejor postor por precios millonarios.

Pero todo no es viento en popa en la biotecnología del genoma. Una gran proporción de las enfermedades tiene origen genético múltiple y aun en el mas simples de los casos las interacciones entre genes es de una complejidad que sobrepasa la capacidad presente de utilizar la información obtenida en forma coherente. Es posible entonces que los inversores en biotecnología del genoma descubran que sus inversiones serán pagadas a sus nietos. De todas maneras, las investigaciones en esta área ya han producido análisis genéticos para detectar la predisposición a ciertas enfermedades lo cual presenta el problema ético y real de poder conocer el futuro clínico de un individuo. Por ejemplo, si se comprueba que un individuo es propenso a un cierto tipo de cáncer a través de análisis genéticos, ¿Quién se arriesga a darle empleo, entrenarlo o venderle un seguro de vida? ¿Cuales serán los códigos éticos desarrollados por las próximas generaciones? Es de algún consuelo el saber que el hombre, desde sus primeros pasos como tal, ha sobrevivido, indudablemente con ayuda de la providencia, un sinnúmero de nuevas situaciones y códigos éticos.

Tope

Mientras que hace menos de treinta años se podía ser un romántico y todavía ganar un Premio Nobel con nada mas que una pipeta y un sapo, la nueva realidad en biología es cruenta. La nueva biología es muy cara y se desarrolla a un paso vertiginoso. De hecho, esta área tiene el mismo nivel de competitividad que se vive por la globalización de la economía. La ciencia se ha globalizado y este "neoliberalismo científico" es un desprendimiento, quizás más natural que programado, de las comunicaciones instantáneas y la complejidad de los temas que se abordan a medida que la ciencia avanza. Un indicio de la ferocidad del nuevo orden se puede deducir del hecho que ministros del Mercado Común Europeo, incluyendo Alemania y Francia, declararon en una reciente reunión que rechazaban, en un típico caso de "las uvas están verdes", el paso inhumano del sistema anglosajón (léase Estados Unidos - Canadá) de trabajo. Mas que un rechazo sobre bases humanísticas, esta actitud revela la realidad de que es muy difícil de seguirle el paso al nuevo ritmo, especialmente cuando políticamente no conviene reajustar la productividad.

Quizá el costo más grande del neoliberalismo científico, como del económico, sea pagado por el individuo en su calidad de vida y, especialmente, por aquellos que no tengan la agresividad natural para producir en su trabajo de una manera a tono con los nuevos tiempos. Esto es culpa de la necesidad de aumentar la competitividad. Competitividad, definida por el diccionario como la "Rivalidad para la consecución de un fin", ha sido siempre el ingrediente principal que los países desarrollados han utilizado para llegar a ser tal en diversas actividades, incluyendo la ciencia y tecnología. Pero han habido diferencias de estilo en lo que concierne a cómo los diferentes países han llegado a tal nivel de desarrollo. En un pasado no tan lejano, muchos países (incluyendo la mayor parte de Europa) han podido competir mientras que mantuvieron un estilo de vida balanceado entre el trabajo y la indulgencia del individuo. El establecimiento científico de muchos de estos países se pudo aislar de competir gracias a políticas científicas internas benévolas. No más… por lo menos no tanto como antes. El sistema de trabajo a alta presión favorece a las sociedades en la que los placeres cotidianos son de relativo menor tenor e importancia y la concentración en el trabajo son muy altas.

El costo de la nueva ciencia es también alto en términos financieros puros. Al mismo tiempo, la ciencia, sobre todo la básica, no se puede ignorar porque es la proveedora de conocimiento futuro. La ciencia básica es, por lo tanto, el motor del avance tecnológico el cual siempre ha sido, y ahora es aun más, una de las bases más importante del poder económico y del bienestar social. Sin embargo, es difícil imaginar cuales son los laboratorios que sobrevivirán. Las investigaciones sobre genoma, por ejemplo, aunque empezadas en los medios académicos, tales como laboratorios universitarios y de institutos de investigación, no poseen en muchos casos el capital necesario para continuar estos proyectos por lo que se necesita la ayuda de alianzas estratégicas con la industria privada. Esto ocurre aún en los Estados Unidos cuyo presupuesto de investigación es tan alto como para llegar a ser incomprensible. Esto pone en un aprieto a muchos países, en particular aquellos que, dada su capacidad intelectual, como la Argentina, están en posición de desarrollar el nuevo conocimiento pero no tienen los fabulosos medios económicos necesarios para hacerlo. Conocidos estos parámetros logísticos la cuestión que queda es la de estrategia a seguir para no quedar más rezagado. Es decir, como dice el dicho inglés: "Aprende cómo elegir tus peleas". El de elegir como proceder en el futuro para competir en el área de la investigación básica y en tecnologías como la biotecnología necesitan de una política científica muy clara y con continuidad. No hay duda que esto es parte del futuro y, esto si se puede predecir, el saber como tomar decisiones rápidas en materia de política científica y técnica será uno de los grandes desafíos del nuevo milenio. Pero siempre quedará el hecho imprescindible que es el de tener material humano ferozmente competitivo y que este material humano se tiene que desarrollar y seleccionar desde la más temprana edad.

Parte de esta charla fue descriptiva y parte un análisis profano. De este ultimo se pueden sintetizar un par de ideas. Con respecto a la intervención del gobierno en ciencia y tecnología, se puede proponer que el mayor role de la administración publica es la de conducir una política fiscal tal que genere una economía que permita las actividades científicas y tecnológicas necesarias para que una nación pueda competir en la sociedad global. La premisa básica es que los pueblos pobres no pueden educar a su gente ni pueden hacer ciencia o tecnología.

Con respecto a la política científica-tecnológica, la proposición de esta charla es que no hay política educativa o científica-tecnológica que pueda tener éxito cuando hay falencias en la competitividad individual. El aumento de la competitividad individual conlleva decisiones administrativas que pueden ser altamente costosas políticamente ya que implican ajustes drásticos en el rendimiento individual a nivel educativo y la derivación a tareas mas apropiadas a instituciones y a investigadores científicos que no son competitivos a nivel internacional.

Tope


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Actualización
Nov/07/1999