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[ Scientific Activities - Actividades Científicas ]

¿Puede un buen cuidado recuperar pronto?

Claudia Ariza Olarte

Enfermera Cardióloga
Pontificia Universidad Javeriana
Instituto Nacional de Cardiología de México
Coordinadora Posgrado Cuidado Crítico
Facultad de Enfermería
Docente Departamento de Fisiología
Facultad de Medicina Universidad Javeriana
México

Junto al progreso en los conocimientos biomédicos sobre el origen, el desarrollo, el cuidado y la naturaleza de la vida humana se han perfeccionado técnicas que bombardean el quehacer del Profesional de Enfermería olvidándose, en algunos momentos, la esencia de éste que no es otra que el cuidado del "SER HUMANO" y el respeto a la vida.

Pensar en la recuperación pronta de un paciente con alteraciones del Sistema Cardiovascular que se encuentre bajo el cuidado de Enfermería genera una gran responsabilidad si se tiene en cuenta que recuperación implica cuidar bien a lo cual se le puede aplicar el concepto de calidad. Dentro de ésta existen cinco dimensiones que no pueden ser desconocidas por el profesional de Enfermería que son: la calidad intrínseca (idoneidad profesional, habilidad, infraestructura fisica), la tecnología, el costo, la seguridad y la motivación del recurso humano. De una u otra forma el profesional de enfermería debe retomar estos aspectos en su totalidad con lo cual estará brindando una atención integral al paciente cardiovascular, esto es, en el aspecto físico, emocional y social.

En esta conferencia quiero entablar un diálogo sobre dos aspectos igualmente importantes porque aún siendo diferentes en su conceptualización, enfoque, principios que los rigen o manera de instrumentalizarlos, se corresponden, se complementan y se constituyen en los cimientos sobre los cuales el profesional de enfermería actúa y realiza una de sus múltiples funciones como es la gerencia del cuidado: en primer lugar la calidad de la atención y en segundo lugar el planteamiento de acciones que desde Enfermería contribuyen a la pronta recuperación y a las cuales, desde luego, se les aplica el concepto de calidad.

Esto conlleva a hacer una revisión de la calidad con que nos desempeñamos en cada uno de los roles encomendados, si tenemos en cuenta que CALIDAD no es más que una filosofía de vida frente a que cada tarea que realicemos la enfoquemos a la obra bien hecha, de acuerdo a las capacidades y debilidades de cada uno, acompañadas del esfuerzo para llegar a ella.

Recordando que en nuestra profesión debemos ante todo darnos a los demás, esta entrega debe ser de calidad y la calidad no comienza ni en los demás, ni en la institución en la que estemos, la calidad comienza en nosotros mismos.

La calidad en sí misma no es otra cosa que un valor social, un componente de la ética, una responsabilidad de cualquier organización y un requisito para su supervivencia. Calidad es saber hacer lo que se debe hacer, tener las herramientas para hacerlo correctamente y hacerlo correctamente desde la primera vez.

Esto simplemente significa siempre satisfacer los requerimientos, esto es, no solo mirar el producto sino también mirar el desempeño de las personas, pues generalmente cuando se habla de calidad se tiende a pensar en términos de resultado olvidando que la preocupación de máxima importancia es la calidad de las personas.

Debemos mirar primero hacia nuestro interior para cambiar, crecer y generar una transformación integral y profunda para que tenga sentido a largo plazo, pues la calidad no la podemos concebir a corto plazo.

Las grandes transformaciones ocurren al interior de cada ser humano. La transformación no se da por decreto, ni por transfusión, ni a través de charlas. Se da realmente cuando la gente entienda que esta es una manera diferente de hacer lo mismo, que es una manera de vivir tanto su vida personal como profesional. "Yo soy así, ya no puedo cambiar", es el síndrome del producto terminal; es la gente que se conforma con lo poco que sabe.

Para que el cambio se de se necesita que exista compromiso, éste es la parte vital; la importancia del compromiso en la vida es trascender en la existencia, vivirla intensamente, plenamente, saber vivir para algo y por algo. No podemos olvidar que la calidad no es más que el mejoramiento continuo en la vida personal, familiar, social, de trabajo y espiritual.

La forma como vemos (paradigmas) ejemplo resistencia al cambio, carga de trabajo adicional, nos conduce a lo que hacemos (actitudes y conductas); y lo que hacemos nos conduce a los resultados que obtenemos en la vida. De este modo, si deseamos generar un cambio considerable en los resultados, no nos basta cambiar actitudes y conductas, métodos o técnicas: nos es preciso modificar los paradigmas básicos de donde surgen.

Cuando intentamos cambiar la conducta o el método sin cambiar el paradigma, éste finalmente vence al cambio. Por esto es que no tiene éxito querer instalar la calidad en las organizaciones, pues la calidad no se instala se desarrolla: mejoramiento de la comunicación con los demás, mejor preparación profesional, mejor planeación y organización, cuidado personal, aprovechamiento de nuevas oportunidades, desarrollo personal.

Tenemos que vender el concepto de calidad como una sublime expresión de la grandeza del ser humano. Cómo se demuestra nuestra grandeza? Con acciones de calidad, que revelen nuestra grandeza o nuestra mediocridad.

Se dice que calidad es cero defectos, principio que al aplicarlo a la profesión de Enfermería, cobra un gran valor, si tenemos en cuenta que el objeto de nuestro trabajo es el cuidado del ser humano.

Pero nos preguntaríamos cómo lograr cero defectos en el ejercicio de nuestra profesión? Será por su puesto que para lograrlo ante todo se requiere de una preparación científica, de habilidades en el desarrollo de técnicas y procedimientos, pero la verdadera calidad va mucho más allá, nace de dentro, de la actitud personal. Nadie puede dar de lo que no tiene y si queremos dar calidad tenemos que tenerla dentro de nosotros mismos.

Las diferentes teoristas que hablan de cuidado, se refieren al cuidado como parte fundamental de la práctica de Enfermería, a la interacción y adaptación entre el profesional de enfermería y el ser humano (persona o paciente) cuando se ejerce la acción de cuidar y a la visión de integralidad que implica el cuidado y al cuidado que da enfermería como un proceso sistematizado y dirigido hacia un fin.

El ser humano es persona desde el primer momento de su existencia, y como tal ha de ser tratado, respetado por sí mismo, y no puede quedar reducido a puro instrumento en beneficio de otros. Las acciones sobre cualquier paciente tienen como fin su curación, la mejora de sus condiciones de salud o su supervivencia, y por tanto deben respetar su vida y su integridad, sin ser expuestos a riesgos.

Todos los seres humanos son diferentes en parámetros como peso, color, lenguaje, etc. así como en la forma de pensar, en su historia, la actitud ante su enfermedad, ante los problemas y ante la toma de decisiones sobre los mismos. Sin embargo, por tener en común la condición humana, todos tenemos los mismos derechos fundamentales. El primero de esos derechos protege la vida y la integridad física.

La dirección de las acciones de enfermería con el paciente que requiere ser hospitalizado debido a una alteración del sistema cardiovascular deben apuntar en primer lugar hacia la pronta solución del problema existente para lo cual es importante la forma y la actitud que la enfermera tome ante el paciente e igualmente la actitud que el paciente tome ante su situación de salud y ante las acciones realizadas por la enfermera. Por esta razón es que la intervención debe ser individualizada, es decir, estar acorde con las condiciones que presente cada persona. Sin embargo esto no quiere decir que no se puedan establecer pautas que guíen la intervención y que al tiempo favorezcan y contribuyan a la pronta recuperación del paciente.

Es importante tener en cuenta que el profesional de enfermería puede intervenir en tiempos y niveles diferentes de acuerdo al estado en el que se encuentre el paciente (primario, secundario y terciario).

La intervención primaria se refiere al cuidado por el cual se identifican los factores de riesgo antes de que se desarrolle el problema. Es así como las acciones deben dirigirse a la orientación del paciente sobre la forma de disminuir dichos factores y al mismo tiempo cómo ello contribuye a que establezca cambios en su estilo de vida. Para que esto se dé el paciente debe como primera medida entender la presencia y la naturaleza del riesgo, después los métodos de estilos de vida y los cambios deben ser comunicados. A este nivel la educación impartida por el profesional de enfermería es la acción crucial en este proceso. Dicha educación constituye el mayor componente que compromete la intervención primaria de enfermería.

La intervención de enfermería en el nivel secundario se da una vez que el problema se presenta manifestándose los primeros signos y síntomas. Ella juega con el problema en su forma aguda y debe coordinar con el plan médico del cuidado. Pero para que el cuidado médico sea efectivo el impacto del problema en la persona (y familia) debe ser descrito e informado por el médico; la participación de enfermería debe propiciar dicho encuentro (médico-paciente-familia). Además debe identificar el estilo de vida del paciente y los factores de riesgo que éste presente y al tiempo establecer los diagnósticos de enfermería de acuerdo a su campo de competencia con lo cual podrá planear actividades encaminadas hacia la educación y la orientación del paciente sobre su situación de salud.

Cuando el paciente pasa a presentar un estado agudo de su problema, requerirá de una intervención de enfermería a nivel terciario, la cual consiste en brindar atención durante períodos prolongados para contribuir a la recuperación de la salud. Esta intervención debe centrarse en la rehabilitación del paciente con el fin de conducirlo a que establezca un estilo de vida normal de acuerdo a sus condiciones de salud cardiovascular.

La mayoría de los problemas del sistema cardiovascular no tienen solución. Sin embargo los cuidados son enfocados a ayudar a la persona a alcanzar un nivel de recuperación con mínimas restricciones y a ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente. Esto lo logra mediante el desarrollo de actividades de orientación y educación tanto para el paciente como para su familia, las cuales deben contemplar la totalidad de los aspectos relacionados con la enfermedad, su evolución y su tratamiento con el fin de lograr un impacto, en el comportamiento del paciente, relacionado con sus aspectos FISICOS, EMOCIONALES, ESPIRITUALES Y SOCIALES.

Estudios de investigación han demostrado que los factores de riesgo que contribuyen a que se desarrolle la enfermedad cardiovascular son hipercolesterolemia e hipertensión arterial acompañados del consumo de cigarrillo, diabetes, sedentarismo, obesidad y el consumo de alcohol. Por esta razón ante ellos el profesional de enfermería debe intervenir en la prevención y en el tratamiento. Para ello debe proporcionar educación tanto al paciente como a su familia sobre los cambios que debe realizar en sus hábitos alimenticios, esto es, recomendar el consumo de dietas bajas en grasas saturadas, en colesterol, en azúcares, dietas ricas en fibras solubles (frutas, vegetales y algunos cereales) los cuales, por estudios de investigación, se ha demostrado que disminuyen la concentración de colesterol en sangre. Muchos alimentos de origen vegetal sirven como antioxidantes de las dietas tales como el tomate, la cebolla y el té; además de que una dieta rica en fibra y vegetales contribuye a disminuir las cifras de la presión arterial.

La ingesta de vitaminas favorece los niveles en plasma de la Homocisteina considerada como factor de riesgo para enfermedad coronaria.

Los factores de riesgo de la enfermedad coronaria no son solo importantes en la etiología de la enfermedad sino en el manejo que ellos reciben.

Los beneficios que se obtienen mejorando la nutrición están representados en la adopción de hábitos alimenticios saludables. Además la nutrición también es importante en la regulación de la presión arterial para lo cual hay que recomendar la disminución en el consumo de sodio (sal) y suspender el hábito de fumar. Por otra parte, la obesidad influye directamente en el aumento de las cifras de la presión arterial, para lo cual el profesional de enfermería debe hacer mayor énfasis en los cambios que se tengan que hacer en la alimentación, si se tiene en cuenta que el control de la obesidad está dado por los buenos hábitos alimenticios que se adopten.

La recomendación que el profesional de enfermería haga al paciente sobre el dejar de fumar es efectivo en aquellas personas que quieran dejar de hacerlo. Este deseo debe ser reforzado haciéndolo conciente de tres aspectos importantes:

Finalmente en los pacientes que reciben tratamiento farmacológico con diuréticos se les debe recomendar el consumo de potasio como el contenido en frutas y vegetales teniendo en cuenta que puede correrse el riesgo de que este electrolito se disminuya a nivel sanguíneo debido al aumento de la diuresis.

Por otra parte la intervención de Enfermería con respecto al aspecto físico del paciente cardiovascular, debe contemplar la rehabilitación física que comprende un plan de ejercicio físico contemplado dentro del Programa de Rehabilitación Cardíaca el cual se recomienda que conste de tres fases:

En este caso nos detendremos a profundizar en la Fase I que es la que nos compete.

Esta fase incluye pacientes con estabilidad de signos vitales, pacientes en fase aguda de Infarto del Miocardio, pacientes con Angina estable y Enfermedad Coronaria de tres vasos no quirúrgica.

El paciente guarda reposo absoluto durante las primeras 12 a 24 horas con monitorización continua del electrocardiograma y de signos vitales; sin embargo actualmente esto esta siendo revaluado y se ha contemplado la disminución del reposo absoluto a 12 horas si el Infarto Agudo del Miocardio no es complicado. En esta etapa se inician:

A las 24 – 48 se realizan:

A las 48 – 72 horas se inicia:

Durante el tiempo que el paciente este realizando el ejercicio se debe evaluar en términos de frecuencia cardíaca máxima (FCM):

En mujeres: 210 – edad

En hombres: 220 – edad

En la Fase I se tiene un rango de 60% de la FCM. Para esto se recomienda:

Se recomienda un tiempo aproximado de 20 a 25 minutos por sesión. La frecuencia debe ser de 2 veces por día: mañana y tarde. Se recomienda que se realice dos horas después de haber ingerido alimento.

Finalmente se deben tener en cuenta tres etapas en el desarrollo de este plan de ejercicio:

Existen contraindicaciones específicas para realizar este programa de ejercicio tales como:

Angina inestable, aneurisma disecante, aneurisma masivo, hipertensión arterial no controlada, insuficiencia cardiaca no controlada, miocarditís y/o pericarditis aguda, infecciones agudas, embolismo pulmonar, arrítmias significativas, extrasistolia ventricular, taquicardia ventricular, bloqueos auriculoventriculares grados 2º. y 3º., fibrilación auricular no controlada, enfermedades metabólicas no controladas, obstrucción del tracto de salida del ventrículo izquierdo, síndrome varicoso severo y/o tromboflebitís aguda.

No se considera la edad como contraindicación para realizar esta primera Fase de rehabilitación, de la cual se pueden beneficiar la mayoría de los pacientes.

Un programa de ejercicio claro y detallado se debe recomendar a todas las personas sedentarias para cumplir las necesidades paralelas de seguridad, efectividad y plenitud. El caminar es un excelente ejercicio aeróbico, otros como nadar, trotar, ciclismo y canisténicos; sin embargo siempre hay que tener en cuenta las preferencias del paciente.

Es también importante que la intervención del profesional de enfermería contemple la orientación sobre los medicamentos. Es su responsabilidad orientar y educar al paciente sobre los diferentes medicamentos que probablemente deberá tomar durante el resto de su vida. Esta intervención deberá dirigirse hacia la importancia del consumo diario del medicamento respetando la orden médica en lo referente a la dosis y al horario, teniendo en cuenta el tiempo de acción. Igualmente debe informar los efectos secundarios que el medicamento puede ocasionarle y la forma como puede superarlos. Finalmente debe recalcar la importancia del control médico periódico con el fin de reajustar las dosis y evaluar los efectos secundarios posibles.

En el aspecto emocional del paciente es bien importante que el profesional de enfermería intervenga. La literatura cada vez mas describe asociaciones entre diversos factores sicosociales y la enfermedad coronaria, los más frecuentes son estrés, falta de apoyo social, depresión y estado socioeconómico.

Los procesos fisiológicos que regulan la respuesta del organismo al estrés son complejos y están mediados por los conductos neuroendocrinos y neurales que regulan el sistema cardiovascular. Existe buena evidencia que el estrés agudo actúa como un estimulante de eventos cardíacos tales como la isquemia y las arrítmias. Es responsabilidad de enfermería identificar los factores que producen estrés en el paciente y en forma conjunta con él y con su familia elaborar un plan que pretenda minimizarlos, el cual puede ir desde el simple hecho de crear espacios en los que el paciente los verbalice, hasta la búsqueda de ayuda brindada por otros profesionales (siquiatra, sicólogo).

La depresión es común en los pacientes cardiovasculares. La literatura reporta un 20% de pacientes con depresión que presentan Infarto Agudo del Miocardio. Recientemente la depresión fue reportada como factor de riesgo para morbi-mortalidad en pacientes sanos o en aquellos con factores de riesgo pero sin enfermedad existente. Se ha demostrado que la depresión puede ser un predictor de eventos cardíacos bien sea reciente o recurrente, por lo que pacientes depresivos con enfermedad coronaria son tratados directamente por su depresión.

El profesional de enfermería debe indagar al paciente para obtener información sobre su salud mental (recreación, vida social y familiar, trabajo) previa a la enfermedad para, con base en ello, y en conjunto con el paciente y su familia establecer estrategias que le permitan recuperarla y/o mantenerla teniendo en cuenta aspectos tales como cambios en su estilo de vida, los cuales están directamente relacionados, no solo con los factores de riesgo, sino también con su productividad en el trabajo la que se verá afectada porque tendrá que disminuir el esfuerzo físico y mental que éste le exija. La base para establecer cambios en el estilo de vida depende de la educación que el profesional de enfermería le brinde tanto al paciente como a su familia sin ignorar las condiciones previas que ellos tengan (educación familiar, cultura, medios de comunicación).

Por otra parte es importante que el profesional de enfermería motive altamente al paciente hacia la toma de conciencia de que él es el responsable de su autocuidado en el que tendrá que tomar decisiones correctas que resguarden su salud, de esta forma también se le permitirá sentir que va a recuperar el control de su propia vida y con ello su independencia. Lógicamente que en este aspecto el profesional de enfermería debe involucrar y hacer partícipe a la familia del paciente. La motivación que enfermería pretende generar en el paciente, debe partir de lograr una buena disposición de éste para el aprendizaje, de ahí que es recomendable que la información aparezca de tal forma que el paciente vea la facilidad de ser usada y practicada y se incorpore con este conocimiento. Además de que la intervención de enfermería debe ser individualizada para que el plan sea exitoso y para promover la participación activa del paciente sobretodo en la toma de decisiones, solución de dudas y malos entendidos.

Finalmente faltaría contemplar la importancia de la participación de la familia en la pronta recuperación del paciente cardiovascular. Una de las funciones básicas de la familia es la formación y la protección física y emocional de sus miembros, es por ello que en las diversas culturas y en muchas especies de animales la familia asume la responsabilidad de cuidar de sus hijos y suplir sus necesidades básicas, y como agente socializador algunos hábitos en el estilo de vida de las personas como el cuidado de la salud, la dieta, los ejercicios, el hábito de fumar, el alcohol son transmitidos por la familia, en el aspecto emocional igualmente el desarrollo psicoafectivo de los miembros en desarrollo como ocurre dentro de las familias cuya influencia será percibida posteriormente.

Así mismo a través del tiempo con observaciones empíricas se ha encontrado que la familia afecta la salud de sus miembros tanto en el mantenimiento de la salud como en la patogénesis, tratamiento y cuidado de la enfermedad.

Específicamente en el caso del paciente cardiovascular la familia debe involucrarse y llegar a participar en tal grado en el cuidado de éste, que debe llegar a convertirse en elemento importante tanto en las actitudes, habilidades y motivaciones facilitadoras, recordando que "la forma en que un individuo desempeña su rol de enfermo y la naturaleza de la respuesta familiar ante él, puede influir no solo sobre el curso de la condición del paciente sino también sobre la salud y la felicidad de la familia".

Como se ha descrito a lo largo de esta conferencia la intervención de enfermería es fundamental para la pronta recuperación del paciente cardiovascular sin olvidar los tres aspectos que deben ser tenidos en cuenta (físico, emocional y social), tal vez lo más importante es que el profesional de enfermería sea capaz de priorizar las alteraciones y/o problemas para establecer los planes de acción que conduzcan finalmente a la recuperación pronta del paciente.

Tope

Bibliografía

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Actualización
10/01/99