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[ Scientific Activities - Actividades Científicas ]

Paradigmas de salud en las sociedades del próximo milenio

Rosa D. Villalba

Federación Argentina de Enfermería

Los pueblos del mundo en estas últimas décadas del presente milenio han tenido una meta clara y concreta en "Salud para Todos en el año 2000", la que direccionó y guía aun las acciones con relación a la salud de las personas.

No obstante ésto, ha sido imposible lograrla, no sólo en las poblaciones más carenciadas sino también en aquellas que aún disfrutan de mejores niveles de bienestar, las que entrarán en el próximo siglo viendo limitadas sus condiciones de vida a la vez que diversos factores de riesgo pondrán cada vez más en peligro su calidad de vida.

Esto es debido a que el logro de esta meta no sólo requiere el cambio de los sistemas de salud, sino además la transformación de otros sectores como los económicos, sociales, políticos, educacionales, aplicando principios éticos en razón que esto se produce en el ámbito de concurrencia cotidiana de la gente.

En una mirada abarcativa, los distintos países han alcanzado diferentes niveles de logros, demostrados a través de experiencias concretas, enfrentando condiciones económicas adversas, pero avanzando y realizando esfuerzos sostenidos y coherentes con el propósito de darle a la salud de la población la importancia y prioridad que como derecho social le corresponde al ser humano.

Analizando críticamente esta situación, es necesario una valorización y postura diferente de ver las cosas.

Se requiere de una conceptualización distinta de los problemas, de nuevos enfoques de las disciplinas, cualquiera sea el objeto de estudio y el ámbito de aplicación de sus conocimientos, los métodos y estrategias utilizados y la manera de interacción y complementariedad de las distintas profesiones.

Es imprescindible comprender lo esencial que implica la salud de modo de promocionarla, de prevenir sus riesgos y abordar sus desviaciones modificando antiguos esquemas de trabajo e impulsando la creatividad del factor humano que es el principal protagonista en la obtención de los logros.

Por eso es necesario continuar definiendo los distintos perfiles y las prácticas de los profesionales, para que puedan desempeñarse con solvencia e idoneidad en diversos escenarios.

De ahí que surge en el campo de la salud la ruptura de esquemas tradicionales, la aplicación de nuevas metodologías y recursos tecnológicos y por sobre todo la implementación de una practica real y una modalidad de trabajo de los profesionales que contribuya de manera concreta con resultados efectivos a mejorar la calidad del ambiente social y consecuentemente la vida de las personas y de los grupos.

En un análisis histórico de la medicina se puede mencionar la existencia de dos paradigmas: uno individual – reduccionista y otro social – expansivo.

Ya es conocido que el primero se consolidó en el pensamiento científico desde el Renacimiento, en un lapso de cuatro siglos, comprendiendo el siglo XVI y hacia finales del siglo XIX.

El segundo defendido desde 1847 por Salomón Nuemann, entre otros, expresa que " las ciencias médicas son intrínseca y esencialmente sociales y que los factores que afectan el bienestar de las personas se deben fundamentalmente a vida de relación de las mismas. "

El autor basaba sus aseveraciones en los siguientes principios:

" La salud del pueblo es un problema que concierne a toda la sociedad".

"Las condiciones sociales y económicas tienen un efecto importante en la salud-enfermedad", y por último que

"el camino lógico es promover la salud a través de medidas de carácter medico y social."

Esta concepción se ve robustecida con el aporte de las ciencias sociales nacidas en la segunda mitad del siglo XIX, desarrollándose algunas de ellas de manera importante en el primer cuarto de este siglo.

Por eso la salud existe un campo del conocimiento científico que se ocupa de la influencia de la vida de relación en el proceso de la salud-enfermedad recibiendo diferentes denominaciones: medicina social, ciencias sociales aplicadas a la salud, ciencias sociales en salud.

La primera hace referencia al objeto de estudio y las restantes indican las disciplinas incluidas en los mencionados campos del conocimiento, por ello se habla de sociología medica, economía y política de la salud, epidemiología social y otras.

Aun en esta variedad de nombres existe cierto grado de acuerdo sobre los temas fundamentales que abarca esta esfera del conocimiento: " el estudio de los determinantes sociales de la salud-enfermedad y de los servicios de salud."

Si bien desde 1848 surge en Europa el concepto de "medicina social", teniendo como consecuencia el inicio de otro paradigma en salud, esto no ha sido suficiente para desplazar totalmente al paradigma positivista.

Sabemos que la fuerte influencia del pensamiento biologicista y reduccionista ha sido y es aun hoy determinante, al analizar los factores que definen la salud y la enfermedad.

Pero no es menos cierto que la inclusión de las ciencias sociales en el ámbito de la salud, está produciendo cambios en el análisis situacional de los acontecimientos.

La gran influencia del mercado de la enfermedad y del modelo médico hegemónico, lleva a que aun hoy las disciplinas sociales no demuestren su impacto y resultados significativos.

Los modelos se han estructurados en América Latina, según los expresa Enrique Laforcada, alrededor de la medicina científico-europea informando los ámbitos académicos y orientando las práctica de los profesionales de la salud.

Desde esta perspectiva debemos ser conscientes que en necesario buscar paradigmas que permitan direccionar nuestra forma de pensar y de actuar hacia la promoción de la salud y calidad de vida.

El desafío hacia el futuro radica en considerar que se puede hacer, que modelo aplicar para resolver los problemas de la población desde otras áreas, que también tienen que ver con la salud de las personas y que no son las tradicionales: salud y desarrollo humano, salud y calidad de vida por ejemplo.

Quizás sea necesario revisar cuales son los modelos económicos, cuales los problemas con relación a la calidad de vida y a los grupos poblacionales en creciente pobreza. Esto permitirá que los paradigmas del futuro deben pasar por un reordenamiento y por una reconsideración de los problemas sociales.

Estamos dejando una era de cambios sociales rápidos e irreversibles en el macro entorno y en el microespacio en donde se desenvuelve la vida familiar. La problemática de salud también ha cambiado, lo que lleva a buscar nuevos enfoques para tratar eficazmente los problemas futuros de salud.

Los modelos que se proyectan para el siglo venidero, implican considerar a la salud como parte de la vida diaria y como dimensión esencial de la calidad de vida.

El no tener definiciones propias a llevado a los países dependientes a actuar conforme a las ideas o pensamientos que se operativizan por décadas. Así tenemos la década de la planificación, la del desarrollo de los sistemas de salud y de Atención Primaria, la década de la planificación estratégica y del gerenciamiento, la del mercado de la competitividad, la década de la biotecnología y de la información, pero no llegamos a resolver los problemas de nuestra sociedad.

La innovación de modelos corre tan rápidamente como la tecnología por lo que debemos darnos el espacio y la oportunidad para crear aquellos que estén acorde con muestra realidad social sanitaria.

Asumiendo nuestra responsabilidad como ciudadanos, revalorizando socialmente la salud y promoviendo un equilibrio entre los intereses macro económicos y los resultados deseables debemos encontrar el paradigma que en el contexto de las reformas del Estado se vean favorecidos los grandes grupos de población en términos de: acceso a los servicios y mejoramiento de la calidad de vida ayudando a que las comunidades generan espacios de vida saludables.

El modelo de salud del futuro tiene que mirar a las políticas públicas que inviertan en promoción y prevención, y a la disminución de todos los problemas que llevan a la enfermedad. Debe lograr el equilibrio de justicia social, calidad y eficiencia.

Ser un paradigma que garantice la aplicación de las normas éticas en el campo de la salud. Debemos estar en condiciones de considerar la dignidad de la persona humana, de tener en cuenta su faz espiritual e incorporar decisiones, que hagan efectivamente al mejoramiento del nivel de la salud, es decir que contribuyan al bienestar del hombre en su conjunto y a su personalidad integral.

Se debe dar mas atención a la corriente del pensamiento ético que se relaciona con los dilemas que se plantean por los enfoques biológicos o judiciales de las prácticas médicas.

Los cambios tecnológicos, la complejidad del sector, el desarrollo de una mayor participación de profesionales de distintas disciplinas en el campo de la salud, generan nuevos problemas a los que hay que responder con soluciones aplicando principios éticos asumiendo el compromiso con la persona humana y con la aplicación del derecho natural dentro del campo de la salud.

Quizás el punto de discusión en el ámbito de la reforma, sería la asignación de recursos entre el área curativa y de prevención y promoción, ya que los procesos de reforma continúan centrándose en el área de reparación. Siendo que deben estar dirigidos a beneficiar a la mayoría de la población reduciendo desigualdades sociales y mejorando la calidad de vida, además que deben ser sostenibles financieramente.

Quizás uno de los modelos que más se adecue al iniciar el milenio sea el de la promoción de la salud, definida por la OMS como " el proceso de permitir a las personas que incrementen el control de, y mejorar su propia salud". "Representa una estrategia de mediación entre las personas y su entorno, sintetizando la elección personal y la responsabilidad social en salud para crear un futuro más saludable."

Es un ejercicio complejo que comprende las fases de educación, formación, investigación, legislación y coordinación de políticas.

Es el modelo que implica compromiso para enfrentar los desafíos de reducir las desigualdades, incrementar las redes de prevención y ayudar a las personas a enfrentar sus circunstancias.

Favorece la participación de la población, el fortalecimiento de los servicios de salud comunitarios, la coordinación de las políticas públicas y la creación de entornos saludables en donde las personas estén mejor preparadas para cuidar de sí mismas.

Este paradigma además retrasaría el incremento de los costos de la atención de salud y facilitaría el desarrollo comunitario.

Es necesario crear una teoría de la salud que permita aplicar con rigor científico metodologías y técnicas que lleven a resultados eficaces para protegerla y promoverla.

La salud es un recurso que proporciona a las personas la posibilidad de manejar o de modificar su entorno.

Esta visión ampliada del concepto conlleva en sí la libertad de elección y destaca el rol individual y comunitario de definir cada uno su propia salud.

Es una fuerza dinámica del vivir de cada uno que influyen nuestras circunstancias, creencias, cultura, entorno social, político físico y económico.

Al decir de Enrique Laforcada, los términos de calidad de vida, espacios intersubjetivos, medio ambiente, autorrealización, podrían ser los elementos iniciales para la formulación de la teoría de la salud.

El concepto de calidad de vida, puede tener distintas concepciones, dependiendo del modelo y practicas de salud desde donde se lo defina.

Para este modelo debe ser entendido considerando la salud de cada persona como una entidad social, dependiendo, contribuyendo y condicionando el bienestar al conjunto comunitario, y al hombre entenderlo cono entidad holística, trascendente e histórica y además valorarlo en su naturaleza económica-política.

El concepto de calidad de vida está íntimamente relacionado con el de autorrealización del ser humano, concebida desde una perspectiva ambientalista, que prioriza la dinámica psicosocial como determinante de lo intersubjetivo.

Este espacio intersubjetivo de características positivas, se constituye en el elemento fundamental, algo así como la célula del medio ambiente humano.

En consecuencia la calidad de vida dependerá de las cualidades singulares de los espacios intersubjetivos de los grupos sociales. De cómo se den los procesos de solidaridad, cooperación, integración y la aplicación de códigos de ética compartidos, que permitan la aceptación del otro minimizando la segregación social.

Estas particularidades de los espacios son de naturaleza psicosocial, las que también pueden tener rasgos negativos como son la competitividad anulante de otro, o la segregación social. Esto puede permitir el desarrollo económico pero no se logra la salud. En consecuencia estos rasgos no posibilitan la autorrealización, sino que generan conductas auto y alo agresivas, como la violencia, minoridad abandonada, agresión al medio ambiente, estrés psicosocial. aumentando en consecuencia los índices de morbimortalidad

Si se promueven los espacios positivos intersubjetivos, se facilitan los procesos de autogestión de los grupos para alcanzar la satisfacción de las necesidades. No sólo las de subsistencia sino además las de autodesarrollo integral en donde la participación, creatividad, difusión cultural, educación, mejoramiento del hábitat y relaciones interpersonales, son posibles.

Esto se da en un escenario de autogestión y libertad de los grupos sociales donde el Estado desempeña su rol de garante del equilibrio de la sociedad. De esta manera la calidad de vida supone la oportunidad de elegir y está en relación a la satisfacción que el individuo tiene de su propia existencia de vida y de la dignidad con que la vive.

Por eso para objetivar este concepto es necesario establecer indicadores que midan niveles diferentes de bienestar como resultado de la suma de sendos niveles encontrados en lo físico, psicológico, la interacción social y el desempeño ocupacional. Los cuatro dominios considerados de mayor preponderancia en la conformación del concepto.

Si bien el factor económico tiene su incidencia en el bienestar del hombre, la actual crisis económica que agobia a muchas sociedades no nos debe impedir entender que la calidad de vida también depende de los valores compartidos, de actitudes de solidaridad para aunar esfuerzos, y de procesos de aceptación entre los seres humanos. Ello permite también mejorar algunos indicadores de salud y poder enfrentar mejor los múltiples factores que inciden en el bienestar de las personas en la compleja trama social.

Aquí el protagonismo del Estado es fundamental. Se requerirá de un Estado renovado, fuerte que priorice las acciones de inversión social conducentes a reducir desigualdades e identifique problemas que son acuciantes de situaciones no deseadas.

El rol del Estado debe ser evidente y activo, debe intervenir sobre los problemas de las desigualdades sociales para asumirlas como un importante desafío en cuanto a su reducción.

Debe ser un Estado promotor. Que sea protagonista promoviendo los cambios necesarios que involucra a la gente y a los ciudadanos. Un Estado que mejore las comunicaciones y promueva espacios generadores de salud; los ámbitos que faciliten la participación social y trasciendan las fronteras de las libertades individuales, propiciando y fortaleciendo las redes sociales y la intervención comunitaria.

Debe ser un Estado regulador. Que controle las instituciones, las aseguradoras publicas y privadas, la calidad de los productos de consumo humano, la calidad de los profesionales de la salud, los mercados de los medicamentos, entre otros. Las funciones de ente regulador deben ser fuertes, adquiriendo el Estado un rol cada vez mas activo.

Debe ser un Estado proveedor. También es necesario que el estado produzca salud, en razón de nuestra realidad sanitaria. Aun existen en la amplia geografía Latinoamericana, comunidades periféricas, de frontera y zonas rurales en donde el sector publico es el único lugar en donde la población puede acudir. Deberá por eso modernizarse el hospital publico, sus redes ambulatorias de servicios y sus redes comunitarias de atención.

Si entramos al próximo siglo con deudas pendientes referidas a: reducción de desigualdades, mejoramiento de la calidad de vida, salud en el desarrollo, serán necesarios modelos que prioricen fuertemente la inversión social para poder mejorar el capital humano que es el que en definitiva entra en la fuerza productiva.

En consecuencia el modelo debe dar un lugar de relevancia al capital humano para que se constituya en un elemento central del paradigma.

Otro paradigma a considerar en el proceso siglo es el de salud y desarrollo definido como "un marco conceptual integrado que abarca el estudio de las repercusiones de la salud en el desarrollo, los efectos del desarrollo en la salud y los factores determinantes, mecanismos, atributos y consecuencia de esas relaciones" Rodríguez – García y Chandra.

Este modelo permite tener una visión integral, trascendiendo los limites sectoriales del área sanitaria, para considerar las amenazas de la salud y el desarrollo.

Permite examinar los aspectos multifacéticos de los problemas de la salud y su conexión con el desarrollo, como también el impacto de las políticas de desarrollo en la Salud Publica aunando esfuerzos en pro del bienestar de las personas.

Para poder aplicar este marco conceptual es necesario hacer referencia a algunos conceptos de este paradigma.

El mismo considera a la salud un tema trascendente la que debe ser valorada como una prioridad política de los programas internacionales, regionales, nacionales y locales, según nos aporta el Dr. Alleyne (1989).

Es fin del proceso de desarrollo y un factor que contribuye al aprovechamiento del capital humano.

Tomar en cuenta a la salud como integrante de una política de desarrollo ayudará que las cuestiones de salud sean consideradas en la planificación socioeconómica. Posibilitará una profunda investigación en la economía política del gasto publico en salud y se examinen las mejores estrategias de financiamiento y control del costo de la atención de salud.

El compromiso político hacia la salud es un elemento esencial.

Ello implica que en el ámbito gubernamental se deben formular política públicas fuertemente relacionadas con la salud, la educación y en la inversión en el desarrollo humano.

Vayan algunos ejemplos de demostración de voluntad política de promover la salud y el desarrollo como la seguridad de las carreteras, la salud ocupacional, obras publicas en salud o la provisión de servicios de salud accesibles, incluida la planificación familiar que ejerce efectos sobre la condición de la mujer en la sociedad, el tamaño de la familia y consecuentemente el desarrollo mismo.

Entiende que la descentralización debe asegurar un escenario adecuado para la salud. Esto implica distribución de recursos y poder de decisión hacia la periferia. Pero como señala Reich es necesario tener presente que " sin cambios en la estructura socioeconómica mediante políticas de protección a los pobres y una movilización social eficaz, lo más probable es que esa descentralización sea ineficaz y no corrija las desigualdades a que lleva la utilización política de los mercados en el desarrollo.

Para ello es imprescindible lograr una integración horizontal de las actividades de salud y desarrollo en el ámbito nacional y local. La reorientación del sector de la salud debe dirigirse a aumentar la eficiencia en el financiamiento y prestación de los servicios.

Además el modelo señala que debe caracterizarse por:

La creciente función del Estado como regulador sin descuidar algunas de sus funciones como prestador.

La incorporación cada vez mas activa del sector privado ofreciendo servicios regulados por leyes y políticas de gobierno.

El considerable aumento en las actividades de promoción de salud y prevención de enfermedades.

El fortalecimiento de grupos locales con mas poder de decisión para que obtengan mayor desarrollo humano y sostenibilidad de la economía, y

Una comunicación permanente con otros sectores sociales definido en función de la consecuencia de la salud en el desarrollo socioeconómico y humano.

Otros elementos esenciales en el modelo son la equidad, el poder de decisión y la cooperación.

La equidad o el acceso a un nivel mínimo de ingresos, servicios y oportunidades, lleva consigo la redistribución de la riqueza.

Aquí la función del Estado cumple un papel preponderante. Es el que elabora y ejecuta la estrategia general de desarrollo de un país. Debe tener en cuenta que el mercado por si solo no proporcionara todos los servicios de salud requeridos, ya que muchos de ellos son bienes públicos. Por eso es una manera de reorientar los fondos de inversiones hacia los niveles básicos de atención de salud.

El poder de decisión no solamente debe ser facultad del Estado sino que este debe transferirse a los grupos vulnerables y a loas comunidades locales, para que solo puedan definir sus necesidades sino además asignar los recursos de acuerdo a ellas, su vulnerabilidad ley limitaciones percibidas desde el espacio singular.

Otro componente del paradigma es el ambiente y población. Las diversas características del crecimiento demográfico, los procesos migratorios, la urbanización, industrialización, entre otros, señalan la necesidad de establecer políticas para evaluar y minimizar los riesgos para la salud en el medio ambiente.

Las politices de desarrollo económico que promueven el crecimiento deben también proteger la salud y señalar las estrategias para el manejo más adecuado de los recursos naturales para lograr mejores resultados sostenibles. El concepto de equidad, que implica la oportunidad de acceder a niveles mínimos de ingresos y servicios entraña la distribución de los recursos.

Por eso el crecimiento económico por sí solo no remedia la situación de pobreza, ni conduce a la equidad social (Comisión Económica para América Latina y el Caribe 1992).

También como señala Kaneko y Nadara (1988), se hacen necesario cambios institucionales para captar los beneficios del crecimiento económico.

Si bien en los últimos 30 años algunas estadísticas marcan de manera general un mejoramiento de ciertos indicadores sociales, (esperanza de vida, mortalidad en menores de 5 años), no es menos cierto que la pobreza invade gran parte del planeta, porque no se han atendido las necesidades de algunos grupos o porque los progresos sociales y económicos han generado problemas adicionales como son el hacinamiento, la falta de acceso a servicios de salud y educación, solo por citar algunos.

En conclusión la salud influye en el desarrollo y el desarrollo en la salud.

Existe un vinculo directo entre el desarrollo social y humano, relacionando a la salud con el crecimiento económico.

El modelo sitúa a la salud en el centro del desarrollo, entendido este como el desarrollo humano, social, político y económico.

En este paradigma el desarrollo no puede circunscribiese solo al crecimiento económico, sino que este se entiende de manera integral.

Además el modelo pone en evidencia la interacción tan necesaria e importante entre todos los sectores involucrados en la salud, no tratándolos como elementos estancos.

Cuando el enfoque es unilateral, es decir cuando no es parte de una política integral de salud y desarrollo, cuando se prioriza el crecimiento económico y se subestima a un segundo plano a los servicios sociales, la educación y la salud, persisten altas tasas de morbimortalidad y disminuyen los niveles de educación, a pesar del crecimiento económico, aun cuando asistamos a una mayor productividad y el progreso tecnológico sea elevado. Esto tiene efectos perjudiciales de manera indirecta.

En contra posición a esto, cuando la educación, los servicios de salud, la planificación familiar, los problemas del medio ambiente, se incorporar a la estrategia global de desarrollo, el crecimiento económico puede darse de manera más paulatina, pero se produce un proceso de desarrollo más equitativo y sostenible.

La aplicación de este paradigma implica considerar los problemas de salud en la planificación de la economía y desarrollo. Es tener en cuenta la inversión potencial en gastos sanitarios y la incorporación en sus políticas de desarrollo.

Por último, el desarrollo no debe tener como única meta el crecimiento económico. No obstante no estamos desestimando la economía.

Esta permite indudablemente el empleo productivo, los logros educativos, mayores oportunidades en la vida de las personas y por cierto el estado de bienestar. También el desarrollo incluye el crecimiento económico, los mejores niveles educacionales, y el trabajo productivo. Es decir debemos convenir que pueden lograse simultáneamente y de manera equilibrada, el crecimiento económico y el desarrollo humano, en un ambiente de democratización del poder y de paz social.

Si los problemas de salud son multisectoriales el modelo debe dar prioridad a los problemas de salud relacionados con el desarrollo logrando así un enfoque más global e integral para obtener los objetivos deseados.

En conclusión como señala Shumpeter gran economista austríaco y luego americanizado, estamos ante un proceso de destrucción creativa donde desaparecen los antiguos modelos de organización social, educación y salud mientras que están naciendo otros no muy bien concretados aún pero lo que sí es claro que no es proceso neutral a la sociedad.

Este proceso de reestructuración social no se siente de la misma manera por todos los grupos sociales. Hay ganadores y perdedores. Quienes se posesionan mejor ante los marcos regulatorios y el sistema macroeconómico y quienes no logran asimilarse o ser asimilados por el sistema.

Por eso debemos pensar en modelos menos agresivos con redes de contención social que se hagan cargo de la exclusión con una eficiente protección de las personas y dirigida al desempleo, a la cobertura médica y a la educación.

Hoy la urbanización, la industrialización y el progreso tecnológico han tenido fuerte repercusión en las poblaciones.

También el medio ambiente constituye un eje fundamental y comuna de los problemas económicos y de salud ya que la preservación del mismo o su deterioro trae como consecuencia el deterioro de la salud y la disminución de la productividad.

Aspectos de la salud deben incorporare de manera sostenida a las políticas publicas y de desarrollo, porque de no hacerlo pos efectos negativos del desarrollo impartan en la salud de la misma.

Los profesionales de las distintas disciplinas, dentro y fuera del sector salud debe definir objetivos y estrategias de acción integrando la salud y el desarrollo en un n mismo enfoque, en problemáticas tales como el medio ambiente, la educación, los fenómenos demográficos y otros.

El mundo en que vivimos esta atiborrado de situaciones complejas, cambiantes y persistentes ante los cuales los modelos tradicionales ara enfrentarlos, no representa la mejor manera de afrontar las situaciones.

Nunca antes experimentamos transformaciones rápidas, y profundas y menudo inesperadas.

Los profesionales de la salud nos desempeñamos en escenarios turbulentos que nos llevan a reflexionar sobre la influencia que los efectos de la globalización producen en los espacios particulares donde actuamos.

La velocidad con que ocurren los acontecimientos no siempre nos permite rehacer una pausa para asimilar lo nuevo.

Generalmente en salud y educación ese momento no existe porque la respuesta debe ser rápida. Por eso entre los desafíos que entrena él arrea de salud se hace imperativo repensar el paradigma que direccionará nuestra forma de actuar, analizar y concebir la realidad.

Debemos ser capaces de conducir el cambio, ser proactivos. Incrementar nuestra capacidad de flexibilidad y adaptación porque hora esto es una necesidad.

Esta urgencia no es solo por los problemas acusantes que deben resolverse sino porque debemos ser positivos porque también somos responsables de la salud de nuestra población.

El modelo de apertura y desrregulación al que asistimos imparta no solo en el ámbito salud sino en las organizaciones de los modelos destrabado y en la estructura social.

En consecuencia crece la heterogeneidad social y la heterogeneidad estructural.

Mientras un grupo social va entrando y acomodándose a los modelos de organización del trabajo propio de las sociedades capitalistas, el resto va tomando cada vez mas distancia y perdiendo lugar.

Si bien, los lineamientos capitalistas tienen una fuerte presencia y definen sistemas regulatorios, estos deben tener una orientación más social.

Existen hoy países con modelos menos agresivos con redes de contención social que se hace cargo de la exclusión. La protección social esta dirigida al desempleo, la cobertura medica, y a la educación.

En nuestra sociedad el modelo de la privatización pasiva, es la que se señala o dice que llega por default, es decir por el funcionamiento de los mercados.

No existe una política explícita de reforma estructural frente a los mercados que gradualmente están dejando en manos del sector publico lo no rentable.

Tope

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10/01/99