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#91 De: Enrique Londono <elondono@impsat.net.co>
Enviado: Martes, 11 de Enero de 2000 19:01
Asunto: urgente Y2K/urgent Y2K
Siento mucho no poder colaborar, pero ninguno de los equipos relacionados se encuentran en mi institucion.

I am very sorry that I cannot help, but in my institution we have none of the mentioned equipment.

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#92 De: Ramon Vazquez Gascon <drramon@Prodigy.Net.mx>
Enviado: Miercoles, 12 de Enero de 2000 18:10
Asunto: Equipo que trabaja/Equipment that operates
Aqui en Puerto Vallarta, Jalisco, Mexico, contamos con una banda sinfin marca Schiller, la cual no acepta programacion para el 2000 y tampoco acepta ingresar la edad del paciente y lo mismo sucede con un espirometro y un electrocardiografo, pero si podemos realizar los estudios sin contratiempos, esto esta pasando desde el primer dia del 2000. Ademas contamos con un Ecocardiografo ATL 5000 con el cual no tenemos ningun problema para trabajar. Pero considero que son problemas pequenios y que se tienen que resolver con el curso de los dias.
Reciba todo el auditorio un saludo desde este bello lugar del Pacifico Mexicano.
Atentamente

Here, in Puerto Vallarta, Jalisco, Mexico, we have a treadmill, trademark Schiller, that does not take programming for year 2000, and it does not allow to enter the patient's age either, and the same thing happens with a spirometer and an electrocardiograph, but we can perform the studies without inconveniences; this is happening since the first day from 2000. Besides, we have an Echocardiograph, ATL 5000, with which we have no problems to work. But I consider that these are small problems, and that should be solved in the following days.
I send my regards to all the audience from this beautiful place in the Mexican Pacific.
Sincerely,
Dr. Ramon Vazquez Gascon

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#93 De: Eduardo Garces <egarces@telsur.cl>
Enviado: Jueves, 13 de Enero de 2000 07:51 p.m.
Asunto: Otro equipo con mal funcion pory2k/Another equipment not operating well due to y2k
Software EchoPac version 5.02 adosado a ecocardiografo Bingmed partir del 1-1-2000 comenzo funcionamiento erratico.

Software EchoPac, version 5.02, attached to Bingmed echocardiograph, since 1/1/2000, began to operate erratically.
Eduardo Garces Flores.
Valdivia - Chile

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#94 De: Moderador del Foro <edgardo@schapachnik.com.ar>
Enviado: Lunes 17 de Enero de 2000 21:27
Asunto: El espíritu fraternal del Y2K/The fraternal spirit of Y2K
Del suplemento Enfoques, del importante diario argentino La Nacion (http://www.lanacion.com) del domingo 16 de enero, transcribo los dos ultimos parrafos del columnista Thomas L. Friedman, de New York que en su articulo "El espíritu fraternal del Y2K" senialo:
Lo mejor de todo fue que el error del Y2K no generó las tan temidas catástrofes, pero no porque haya sido una falsa alarma, sino porque países y compañías fueron informados con tiempo y se movilizaron para derrotarlo, cada uno en su propia forma. "Aplicamos unidos los recursos de todo un planeta para aplastar un problema increíblemente poderoso", dijo un ejecutivo de IBM. ¿Quién sabe? Quizá esto sirva para inspirarnos a hacer otro tanto en lo que se refiere al ambiente, a la pobreza, al SIDA. ¿Por qué no?
"También me llamó la atención la otra noche, viendo la televisión -dice Annan- cómo cada ciudad parecía estar animando a la siguiente en la zona de tiempo más cercana para que superara el Y2K sin problemas. Era como si dijeran: De acuerdo, Tokio ha logrado superar la prueba. ¿Qué pasará ahora con Pekín? Y después: Moscú ha pasado y triunfado. ¿Podrá lograrlo Nueva York? Durante un breve momento todos en el planeta estaban dando su apoyo moral a todos. De alguna forma, debemos construir algo basados en esto."
Copyright (c) 1999 La Nación | Todos los derechos reservados

From the supplement "Enfoques", from the important Argentine newspaper, "La Nacion" ( http://www.lanacion.com ) from Sunday, 16th of
January, I transcribe the last two paragraphs from the columnist Thomas L. Friedman, from New York, that in his article "The Fraternal Spirit of Y2K", pointed out:
The best of all was that the Y2K mistake did not generate the so feared catastrophes, but not because it was a false alarm, but because countries and companies were informed in time, and they worked to beat it, each one in its own way. "We applied together the resources of a whole planet to crush a problem incredibly powerful", an IBM executive stated. Who knows? Maybe this would be useful to inspire us to do likewise about the environment, poverty, AIDS. Why not?
"It also struck me the other night, while watching TV -says Annan- how each city seemed to be encouraging the following one in the nearest time zone to overcome Y2K without problems. It was as if they said: All right, Tokyo has gotten through the test. What will happen now in Peking? And later: Moscow has gotten through and succeeded. Will New York be able to do it? During a brief moment everyone in the planet was providing moral support to everyone else. Somehow, we must build something based in this."
Copyright (c) 1999 La Nacion | All rights reserved

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#95 De: Gustavo R. Bonzon <bonzon@arnet.com.ar>
Enviado: Lunes, 17 de Enero de 2000 23:08
Asunto: Equipo de angiografia digital/Digital angiography equipment
Querido Edgardo: El y2k anda entre nosotros :-)
Fijate si te gusta este para el y2k-pcvc:
Estimados Colegas:
Soy cardiologo intervencionista y habiamos efectuado los controles pertinentes de nuestro equipo de angiografia digital Dynavision SM-25, de acuerdo a las normas vigentes. La empresa fabricante efectuo todas las pruebas y simulaciones, que fueron satisfactorias, por lo que se obtuvo el certificado de compatibilidad con el efecto y2k. El equipo funciono perfectamente hasta el dia viernes 14 de enero. El sabado 15 de enero no se efectuaron angiografias digitales. El domingo 16 de enero tuve que efectuar una angioplastia coronaria directa del IAM a la hermana de un prestigioso colega. El equipo funciono correctamente, pero registro la fecha como 04 de enero del 80. Lo mismo ha pasado con las angiografias programadas de hoy, registrando la fecha 05 de enero del 80. El equipo ordena automaticamente
los estudios por numero y no por fecha, por lo que podriamos categorizar al problema como menor. Pero es preocupante que se hayan efectuado todas las pruebas aconsejadas en tiempo y forma, obteniendose los certificados y, aun asi, haya ocurrido este leve efecto indeseable. Quisiera saber si algun otro servicio de hemodinamia ha tenido problemas similares.
Cordialmente,

Dear Edgardo:
Y2K is among us :-)
Check if you like this one for y2k-pcvc:
Dear Colleagues:
I am an interventional cardiologist and we have carried out the corresponding controls in our digital angiography equipment, Dynavision SM-25, according to the current rules. The manufacturing company made all the tests and simulations, that were satisfactory, therefore we obtained the certification of compatibility with the y2k effect. The equipment operated perfectly until Friday, January 14th. On Saturday, January 15th, we did not perform digital angiographies. On Sunday, January 16th, I had to make a direct coronary angioplasty of AMI to the sister of a prestigious colleague. The equipment operated correctly, but registered the date as January 4th, 1980. It happened the same with the angiographies scheduled for today, registering the date January 5th, 1980.
The equipment orders the studies automatically by number, and not by date, consequently we could say this is a minor problem. But what is worrying, is that all the advised tests were carried out in time and form, thus obtaining the certifications, and even so, this mild undesirable effect has happened. I would like to know if any other hemodynamics service has had similar problems.
Cordially,
Dr. Gustavo R. Bonzón
Corrientes/Chaco, Argentina

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#96 De: Moderador del Foro <edgardo@schapachnik.com.ar>
Enviado: Jueves, 20 de Enero de 2000 11:35 a.m.
Asunto: Articulo de La Nacion de Buenos Aires/Article from La Nacion from Buenos Aires
Estimados colegas y amigos:
La siguiente es una transcripcion de un articulo publicado por el Diario La Nacion de Buenos Aires en su  suplemento Informatica del
lunes 10 de enero. Lo firma Eduardo Dahl, un reconocido especialista del citado suplemento. Creo que vale la pena.
Edgardo
¿Y dónde está el bug del 2000?
Al final, no pasó nada. O tal vez no nos enteramos de lo que pasó porque para fin de año el Y2K ya se había convertido en un fenómeno social y necesitábamos un colapso para darle crédito.
Como tendemos a recordar sólo los titulares de la historia, el Y2K quedará como el mayor fiasco del siglo. Como las luces no se apagaron a las 12 de la noche del 31 de diciembre último, el agua siguió manando de los grifos y hasta nuestra modesta computadora personal encendió como siempre; entonces, concluimos, el Y2K no existió en absoluto, fue un invento o, como mínimo, razonamos, una falla insignificante elevada por algunos interesados al rango de catástrofe universal.
Para empeorar la triste fama de burla que ha ganado el Y2K en los últimos días, se trata de un problema informático. Y ya se sabe cómo son estas cosas de las computadoras, nadie las entiende y cuando un experto dice que falló el RTC, el BIOS, el Y2K o la DLL, tanto puede ser verdad como no serlo; simplemente no sabemos de qué nos están hablando.
Por lo general, la historia es mucho más que un simple titular y si el bug del 2000 ocupó mucho espacio en los medios y se llevó mucho dinero de los contribuyentes y de las empresas antes del 31 de diciembre, su aparente ausencia merece, ahora, un análisis sensato y realista.
Dos errores, o quizá más
Como dijimos una y otra vez en este suplemento, el Y2K fue un enigma hasta el último minuto; ningún analista serio esperaba un apocalipsis informático, pero las fallas podían resultar de muy variada naturaleza. Como también supieron los lectores de La Nación, el bug del 2000 no iba a ser una cuestión del 31 de diciembre a las 12 de la noche. Sus efectos podrían notarse en los meses por venir, y en formas muy sutiles.
Así fue. El 31 de diciembre a las 12 no hubo un apagón global (entre otras cosas porque no hay nada menos global que las horas, y el Año Nuevo es más un proceso que un instante). Tampoco se cayeron otros servicios esenciales, como el agua, el gas o la telefonía. En realidad, el 99% de la gente ni se preocupó y se fue de fiesta, como corresponde.
Pero el Pentágono se quedó durante algunas horas sin satélites espía; un banco de Dinamarca perdió parte de su nómina de pagos; seis compañías inglesas que cotizan en la Bolsa de Estambul sufrieron la suspensión de las transacciones; en la mitad de Nuevo México no se pudieron emitir licencias de conducir; una computadora de pago de sueldos en Alabama se colgó.
Todo esto, a causa del Y2K. Localmente, he visto una etiqueta de supermercado en un producto perecedero con fecha de vencimiento 7 de enero de 1900, por ejemplo.
Estos errores menudos, molestos, difíciles de diagnosticar y hasta de advertir seguirán durante algún tiempo. Su nivel de gravedad es aún incierto; como saben los lectores de este suplemento, lo más complicado del Y2K está en la inextricable trama de computadoras que cubre gran parte del mundo civilizado. Por ahora, las consecuencias del bug han sido muy benignas.
Sin embargo, por algún motivo, hubo una cantidad de gente que esperaba el apocalipsis. Se habló incluso de que, por causa del Y2K, el mundo retornaría a la Edad Oscura; uno no sabe si se referían con esto a los cortes de luz que aguardaban o a la Edad Media, que, hay que aclarar, no fue tan oscura como se la pinta.
Hubo poco de computación en estos pronósticos. Era simple y puro temor a lo desconocido. Se recomendó guardar agua, tener alimentos no perecederos y remedios para tres días a dos semanas. Pero no fue un experto enajenado ni una célula de creyentes del fin del mundo los que hicieron estas recomendaciones, sino el Estado norteamericano y la Cruz Roja de ese país.
(Un grupo privado de esa nación prefirió un método más contundente y aconsejaba armarse.) A pesar de las recomendaciones de la Cruz Roja, el presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, había dicho que no se esperaban mayores problemas por el bug del 2000.
Clinton acertó, pero, como se puede ver, hay una suerte de doble discurso aquí.
Lógico. Imagínese estar en un puesto de alta responsabilidad frente a un problema que no entiende y cuyas consecuencias los expertos dicen que pueden ir desde el corte de todos los servicios esenciales hasta inconvenientes menores y aislados. ¿Qué puede hacer?
Consulta, establece comisiones y deriva mucho dinero para corregir la falla hasta donde sea posible en el tiempo disponible, que parece escaso. Al cabo de un tiempo vuelve a consultar, y se entera de que ahora también pueden fallar las plataformas misilísticas, las centrales nucleares y las petrolíferas; luego, los tomógrafos, los autos, los aviones, los aeropuertos, las cafeteras y hasta los bolígrafos.
Hubo dos Y2K. Uno, el real, el error de hardware y software que impedía a las computadoras calcular correctamente el 2000 y que nos va a ir dando disgustos de vez en cuando, aquí y allá. Crucemos los dedos, porque alguno de esos disgustos todavía puede ser muy serio, y no tendrá nada que ver con un apagón, la falta de agua o una fecha de vencimiento con 100 años de atraso.
El otro Y2K fue el del año triple cero, el de la superstición, la desconfianza, la frustración y otra cantidad de cosas que nos afectan desde que el mundo es mundo.
Cada tanto, aparece una fecha clave y nos fabricamos un fin del mundo a la medida de nuestra época, es decir, un nuevo inicio. Estos son los ingredientes de la brutal inflación que sufrió el Y2K.
Es irracional y tratamos de no vernos reflejados en esto; por eso, cuando el fin del mundo no acontece, le echamos la culpa indiscriminadamente a los que tuvieron alguna relación con el Y2K: desde el consultor serio hasta el oportunista que no paró de aconsejar medidas de naufragio para abultar sus arcas.
Pero, ¿qué hubiera ocurrido si no se hacía nada, si los gobiernos, grandes y pequeñas empresas, instituciones e individuos no invertían millones de dólares en corregir el error?
Bueno, en ese caso sí habríamos tenido caos. No el fin del mundo; repito que no creo en los apocalipsis a plazo fijo. Pero sí hubiéramos tenido caos, y del grande.
Si no ocurrió nada fue porque se invirtió dinero y esfuerzo en reparar un error aparentemente insignificante, pero, a la larga, muy aleccionador.
¿Se gastó de más? ¡Oh!, probablemente, sí. Pero era imposible ser eficiente frente al Y2K, porque era imposible saber qué ocurriría después de la hora límite. Aunque a medida que nos acercábamos al 2000 teníamos cada vez una mayor certeza de que no pasaría nada demasiado grave, muchas cosas no podían simplemente dejarse libradas a una corazonada.Permítame insistir sobre un punto: un error escurridizo en varios cientos de millones de computadoras interconectadas no es un asunto que podamos tomar a la ligera.
El Y2K ha sido, como usted se imagina, tema de largos debates entre los redactores especializados de este suplemento.Nuestra impresión hoy es que no pasó casi nada porque se hicieron las cosas bien y se tomaron recaudos.
¿Pusimos botes salvavidas de más? Sí, seguramente, pero el Titanic tenía botes de menos y ya sabe cómo terminó esa historia. Aun en un simple titular, me quedo con la del bug del 2000.
Por Eduardo Dahl
Copyright (c) 1999 La Nación | Todos los derechos reservados

Dear colleagues and friends:
The following is a transcription of an article published by the Newspaper, "La Nacion" from Buenos Aires, in its supplement on Informatics from Monday, January 10th. It is signed by Eduardo Dahl, a well-known specialist from the mentioned supplement. I think it is worthy.
Edgardo
And where is the 2000 bug?
Finally, nothing happened. Or maybe we did not get to know what happened because by the end of the year, Y2K has already become a
social phenomenon, and we needed a collapse to give some credit to it.
As we tend to remember only the headlines of history, Y2K will remain as the greatest fiasco of the century. As the lights did not go out at 12, on last December 31st, the water kept on running from the taps, and even our modest personal computer got started as usual; then, Y2K did not exist at all, we concluded, it was an invention or at least, we reason, an insignificant failure raised to the rank of universal catastrophe by some people who acted in their own interest.
To worsen the sad fame of mockery that Y2K has deserved in the last days, this is a computer problem. And we know how this computer stuff is, no one understands them, and when an experts says that the RTC, the BIOS, the Y2K, or the DLL failed, it may be true or not; we just ignore what they are talking about.
Generally, the history is much more than a simple headline, and if the 2000 bug had a lot of space in the media, and took a lot of money from taxpayers and companies before December 31st, its apparent absence deserves now, a sensible and realistic analysis.
Two mistakes, or maybe more
As we said over and over again in this supplement, Y2K was an enigma to the very last moment; no serious analyst waited for a computer apocalypses, but the failures may have resulted in a very varied nature. Just as the readers of "La Nacion" knew as well, the 2000 bug was not going to be a matter about December 31st at midnight. Its effects may be noticeable in the months to come, and in very subtle ways.
So it was. On December 31st at midnight, there was no global blackout (among other things because there is nothing less global than time, and New Year is more a process than an instant). Other essential services did not fail either, as water, gas, or telephones.
In fact, a 99% of people did not worry at all and went to parties, as is right and proper.
But the Pentagon lost its spy satellites for some hours; a bank in Denmark lost part of its payroll; six British companies that quote in the Istanbul's stock exchange suffered a suspension of transactions; in half New Mexico driving licenses could not be emitted; a computer in charge of paying salaries in Alabama suffered a hang-up.
All this because of Y2K. Locally, I have seen a supermarket tag in a perishable product with an expiration date for January 7th, 1900, for instance.
This minute, irritating mistakes, that are hard to diagnose and even to notice, will remain for some time. Its level of severity is still uncertain; as the readers of this supplement know, the most complicated item of Y2K is the tangled web of computers that cover a great part of the civilized world. Momentarily, the consequences of the bug have been quite mild.
However, for some reason, there was a certain amount of people that waited for apocalypses. It was even said that, due to Y2K, the world would return to a Dark Age; one ignores if they were referring to the awaiting electric power cuts, or to the Middle Ages, that, it is necessary to clarify, was not as dark as is painted.
There was little computer knowledge in these prognoses. It was common and pure fear of the unknown. It was advised to store water, to have non-perishable food, and medication for three days to two weeks. But it was neither a deranged expert, nor a cell of believers in the end of the world who made these recommendations, but the USA State and that country's Red Cross.
(A private group from that nation preferred a more categorical method, and advised to arm oneself.) In spite of the Red Cross' recommendations, the president of the United States, Bill Clinton, said that no major problems were expected due to the 2000 bug.
Clinton was right, but as you may see, there is a kind of double meaning discourse here.
Quite logical. Just imagine yourself being in a place of high responsibility, faced with a problem that you do not understand, and the consequences of which the experts say, may range from the cut of all essential services to minor and isolated inconveniences.
What can he do? He consults, establishes committees, and sends a lot of money to correct the failure up to where it is possible in the available time, that seems scant. After a while, he consults again, and he learns that now missile platforms, nuclear and oil power stations may fail as well; then tomographs, cars, planes, airports, coffee makers, and even pens.
There were two Y2Ks. The real one, the hardware and software error that prevented computers form calculating properly the year 2000, and that will give us ugly surprises now and then, here and there. Let's keep our fingers crossed, because some of these ugly surprises may still be very serious, and will have nothing to do with a blackout, lack of water, or an expiration date delayed for a 100 years.
The other Y2K was the one about a year with triple zero, the one of superstitions, mistrust, frustration, and many other things that affect us ever since time begun.
Every once in a while, a key date appears, and we manufacture an end of the world that would fit our times, that is to say, a new beginning. These are the ingredients of the brutal exaggeration suffered by Y2K.
It is irrational, and we try not to see us reflected in this; that is why, when the end of the world does not happen, we lay the blame indiscriminately on those who had some relation to Y2K: from the serious consultant to the opportunist that did not cease to advise steps for a shipwreck to enlarge their coffers.
But, what would have happened if nothing had been done, if governments, big and small companies, institutions, and individuals did not invest millions of dollars to correct the mistake?
Well, in such a case we would have suffered chaos. Not the end of the world; I repeat that I do not believe in apocalypses in fixed terms. But we would have suffered chaos, and a big one.
If nothing happened, it was because money and efforts were invested to correct a mistake apparently insignificant, but in the long term, very instructive.
Did we spend more money than was needed? Oh! Probably yes. But it was important to be efficient when facing Y2K, because it was impossible to know what would happen after the deadline. Although as we came closer to 2000, we had the increasing certainty that nothing too serious would happen, many things could not just be left to a hunch. Let me insist on an item: an elusive error in several hundreds of millions of computers connected among themselves, is not a matter that we can tackle lightly.
Y2K has been, as you may imagine, a subject of long debates between the specialized writers of this supplement. Our impression today, is that almost nothing happened because things were done the right way, and safe steps were carried out.
Did we prepare more lifeboats than were needed? Yes, probably, but the Titanic had too little lifeboats, and we already know how that story ends. Even concerning a single headline, I prefer the one with the 2000 bug.
By Eduardo Dahl
Copyright (c) 1999 La Nacion | All rights reserved

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Update
Feb/01/2000