Mensajes recibidos - Newsletter FECC (número especial) - Conferencia del Dr. René Favaloro de 20 de junio de 2000 - 2do CVC

 ADIOS AL AMIGO

Con la desaparición física del Dr. René Favaloro, la Cardiología Argentina pierde a su médico más ilustre y a su maestro más distinguido. La voz que se ha callado para siempre fue la más elocuente en los estrados; la vida que se ha roto fue la más batalladora y creativa de nuestro quehacer médico, el ejemplo más cabal que podíamos mostrar llenos de orgullo en todos los rincones de la tierra.

Mucho tiempo habrá de pasar para que tengamos otro igual. Porque un hombre de su espíritu y fortaleza irrumpe en nuestro medio muy de vez en cuando. Tenía el fuego del entusiasmo, el ansia de buscar la verdad, la pasión por sus ideas. Legó a la humanidad un método quirúrgico que cambió la historia de la enfermedad coronaria, y volvió a su patria que tanto amó para gestar una larga marcha en pro de una Cardiología superior. Desde el Sanatorio Güemes primero y desde la Fundación después, René Favaloro luchó siempre: bregó para impulsar y afianzar la cirugía coronaria, luchó por una cardiología de excelencia para todos, y se metió y compartió intensamente los problemas de la sociedad. Lector y escritor apasionado, sencillo, sensible, honesto y temperamental, con un profundo sentido humanista, denunció las injusticias sanitarias y la ausencia de claras políticas de salud.

La Federación Argentina de Cardiología le debe un eterno reconocimiento. Nos ayudó a crecer, nos apoyó siempre. Fue nuestro amigo y colaborador, participando en todos nuestros congresos y presidiendo muchos de ellos. Jerarquizó con su presencia muchísimas reuniones científicas y nos honró invitándonos a participar activamente en las inolvidables Jornadas de Cardiología para el Consultante que son ya un evento clásico de la Cardiología argentina.

Desencantado, el viejo luchador se ha ido. Nos deja casi en desamparo. Sufrió en los últimos años la incomprensión y la mezquindad de un sistema de salud anárquico e ineficiente. Fue golpeado por los mediocres y los oscuros, por el "no se puede" de los arbitrarios, por los que nivelan hacia abajo. Su partida apresurada es el reflejo de su impotencia ante un sistema agónico pero destructivo y omnímodo que se resiste a cambiar. El viejo sembrador bajó los brazos y nos deja un dolor muy hondo, sobre todo por la ingratitud con que se pagaron los altos servicios que prestó. Ha entrado en el descanso y en la paz, dejándonos el inmenso valor de su ejemplo y de su obra. Para el dolor de su partida, nos queda su recuerdo imperecedero. Con profunda congoja decimos adiós a René Favaloro.

 Dr. Juan Carlos Linares Casas
29/7/2000

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