FORO ARGENTINO DE EXPERTOS EN HIPERTENSION ARTERIAL

HIPERTENSION ARTERIAL Y RESISTENCIA A LA INSULINA

RAUL ECHEVERRIA
Profesor Titular de Medicina Interna. Universidad Nacional de La Plata.
Dirección postal: Raúl Echeverría. Diagonal 77 Nº 217, 1º "1". 1900 La Plata. Prov. de Buenos Aires. Argentina.

La hiperinsulinemia es la consecuencia de la resistencia a la insulina e integra el síndrome metabólico, compuesto además por dislipidemia aterogénica, hipertensión arterial (HA), tolerancia disminuida a los hidratos de carbono o diabetes, estado protrombótico y obesidad central.

La resistencia a la insulina parece ser la consecuencia de la compleja interacción de factores genéticos y ambientales, como la obesidad y el sedentarismo.

La relación del síndrome metabólico con el riesgo cardiovascular ha sido bien establecida en estudios prospectivos, pero la asociación es compleja. En un reciente metaanálisis de doce estudios prospectivos poblacionales, Ruige y col (Circulation 97: 996, 1998) encontraron que la insulina era un indicador débil pero positivo de riesgo cardiovascular, especialmente en personas de edad mediana. En el Estudio del Corazón de San Antonio (Diabetes 1: 715, 1992) se vio que los niveles elevados de insulina en ayunas predijeron el desarrollo de diabetes tipo 2, dislipidemia y HA al cabo de un seguimiento de ocho años.

La insulina estimula la producción, por la célula endotelial, del óxido nítrico, que produce vasodilatación e inhibe la formación de lesiones dependientes de la migración y proliferación de las células del músculo liso vascular; también tiene efectos deletéreos vasculares, estimulando la actividad de varios factores de crecimiento.

La insulina causa vasodilatación en los miembros, disminuye la vasoconstricción mediada por el simpático y potencia la vasodilatación mediada por acetilcolina; la resistencia a la insulina parece ser la responsable de la ausencia de estos efectos vasomoduladores en el síndrome metabólico.

Alternativamente, la insulina puede aumentar la respuesta vascular y sustentar la hipertensión activando el sistema nervioso simpático que actúa sobre la vasculatura, el corazón y los riñones.

La resistencia a la insulina precede a la HA.

La pérdida de peso y el ejercicio disminuyen la resistencia a la insulina y los niveles de presión arterial (PA). El troglitazone mejora la sensibilidad a la insulina y Sung y col (Hypertension 34: 83, 1999) hallaron que su administración disminuía tanto la PA de reposo como la exagerada respuesta al estrés mental en diabéticos tipo 2.

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