FORO ARGENTINO DE EXPERTOS EN HIPERTENSION ARTERIAL

DAÑO NEUROLOGICO SILENTE EN LA HIPERTENSION ARTERIAL CRONICA

ALBERTO GALLO
Clínica del Sol, ININCA, UBA, Argentina.

El aumento de la presión arterial (PA) es un factor de riesgo que incrementa la incidencia primaria del ataque vascular cerebral (ACV). Los metaanálisis de los mayores estudios prospectivos y ensayos clínicos multicéntricos de tratamiento de la hipertensión arterial han demostrado que la disminución de la presión arterial reduce la incidencia del ACV entre aproximadamente el 30% y el 50%.

A pesar de esta clara asociación entre el aumento de la presión arterial y el ACV, aún no está demostrada la relación entre hipertensión arterial crónica y lesiones silentes del sistema nervioso central.

Por definición: lesiones silentes del sistema nervioso central (SNC) son aquellas que tienen expresión morfológica en las imágenes [tomografía computada de cerebro (TAC) y resonancia magnética de cerebro (RMC)] y en la anatomía patológica del cerebro sin una correlación clínica verificada.

Las lesiones del SNC pueden ser infartos cerebrales completos o infartos cerebrales incompletos. Estos últimos corresponden a los hallazgos detectados por la TAC y la RMC a nivel de la sustancia blanca y están englobados bajo el nombre genérico de leukoaraiosis. Los infartos completos son las imágenes lacunares (bien definidas en la TAC y la RMC tanto en T1 como en T2) que se localizan en los ganglios basales y en la sustancia blanca.

En la hipertensión arterial crónica el fenómeno isquémico sería secundario a disfunción endotelial en las etapas iniciales y más tardíamente a cambios morfológicos al nivel de la pared de las pequeñas arteriolas. Este fenómeno determinaría la muerte cerebral.

El mayor problema a dilucidar es que muchas de las lesiones silentes del SNC que se describen asociadas a la hipertensión arterial crónica también se describen en pacientes normotensos de edad avanzada. El desafío es poder detectar precozmente la aparición de lesiones silentes, sobre todo las que nosotros llamamos lesiones incompletas para tratar de revertir, si es posible, el daño parenquimatoso cerebral.

En la actualidad son muchas las preguntas y pocas o ninguna las respuestas acerca de cuándo sospechar y cómo intentar reparar el daño silente a nivel del SNC. Es posible que cuanto más corto sea el tiempo de la evolución de la hipertensión arterial mayores sean las posibilidades de regresión de algunas de las lesiones cerebrales.

Se debería estudiar el comportamiento de la presión arterial durante la vigilia y el sueño para seleccionar de la población de hipertensos a aquellos que no muestran variación nocturna de la presión arterial, que serán los más expuestos a desarrollar lesiones silentes o que, por ya tener daño silente, tienen abolida la caída nocturna de la presión arterial.

Los estudios multicéntricos de tratamiento de la hipertensión arterial han permitido establecer cuáles son los niveles óptimos de presión arterial en las distintas situaciones clínicas. Sin embargo, hasta la fecha no existe ningún estudio que permita recomendar cuál es el nivel de presión arterial ni cuáles son las drogas recomendadas que permiten revertir y/o estabilizar la progresión del daño silente del SNC en la hipertensión arterial crónica.

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