FORO ARGENTINO DE EXPERTOS EN HIPERTENSION ARTERIAL

LOS IONES DE LA DIETA PUEDEN MODIFICAR LA HIPERTENSION ARTERIAL

ROBERTO A. INGARAMO
Director de CEHTA Cardiovascular.
Vicepresidente del Distrito Nor-Patagónico de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.
Dirección postal: Roberto A. Ingaramo. Howell Jones 415. 9100 Trelew. Chubut. Argentina.

Existen numerosas evidencias de que varios factores nutricionales pueden influir en los valores de la presión arterial (PA) y que la deficiencia de alguno de ellos, tales como el potasio y el magnesio, podría estar involucrada en la génesis de la hipertensión arterial (HTA).

Las culturas primitivas tenían una ingesta mayor de K+ que de Na+, en una relación 4-5:1, y la prevalencia de HTA era de 1%; en cambio hoy la relación es menor (0,6:1) y la prevalencia de HTA es mayor del 20%.

El aumento del aporte de K+ con la dieta (entre 60 a 200 mmol/día), según los diferentes estudios, ha demostrado disminuir la PA y la mortalidad por enfermedad vascular tanto en personas como en animales.

La reducción en la cantidad de muertes por stroke en mujeres, la protección contra el daño endotelial y el depósito de ésteres de colesterol, la reducción del espesor arterial renal y la disminución de la proliferación de células vasculares musculares lisas (CVML) en hipertensión experimental, son algunos de los efectos beneficiosos atribuidos al aumento del aporte dietético de potasio.

Entre los mecanismos hipotensores propuestos figuran la natriuresis, el aumento en la actividad de la Na+/K+-ATPasa con eliminación de sodio de las células musculares lisas y una mayor eliminación urinaria de kalikreína, los cuales se activarían al disminuir la ingesta sódica y reemplazar los alimentos procesados ricos en sodio por los naturales y frescos con alto contenido de potasio.

Todos los estudios coinciden en que la cantidad necesaria de potasio que deberíamos ingerir por día para tener estos efectos beneficiosos la obtendríamos consumiendo de 3 a 10 porciones de verduras y frutas frescas.

Hay que destacar que el efecto hipotensor del potasio es mayor en pacientes con mayores cifras basales de PA, en pacientes hipokalémicos (sobre todo por diuréticos) y en aquellos con dietas hipersódicas, y se puede comprobar también en controles ambulatorios de PA.

Los estudios epidemiológicos han demostrado una relación inversa entre el consumo de magnesio y los valores de PA. El magnesio, que se encuentra principalmente en la superficie interna de las membranas celulares, es un importante regulador de la actividad de las células musculares lisas cardíacas y de los vasos sanguíneos, alterando las respuestas vasculares a las hormonas presoras e interactuando con el metabolismo del calcio y del sodio a través de la modulación de la actividad de las membranas plasmáticas y de los mecanismos de transporte iónicos intracelulares.

El nivel plasmático de magnesio necesario para mantener un adecuado balance metabólico es de 0,85 mmol/L, que se obtienen con la ingesta de 350 mg/día. El déficit intracelular de magnesio produciría hipertensión arterial al aumentar las respuestas vasoconstrictoras mediadas por el calcio, disminuir la sensibilidad a la insulina, hiperinsulinemia e hiperactividad simpática.

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