FORO ARGENTINO DE EXPERTOS EN HIPERTENSION ARTERIAL

VARIABILIDAD TENSIONAL

AGUSTIN J. RAMIREZ
Investigador Independiente de la Universidad Favaloro y del CONICET.
Dirección postal: Agustín José Ramírez. Solís 453, P 6º, Of. 605. 1078 Buenos Aires. Argentina.

En la década del 80 se instaló el concepto de la variabilidad de la presión arterial (PA) y la frecuencia cardíaca (FC) o intervalo de pulso (IP) lo cual, asociado con la posibilidad de cuantificar la sensibilidad barorrefleja, agrega nuevas herramientas para el estudio de la fisiología y la fisiopatología de la hipertensión arterial (HTA).

En humanos, los primeros pasos con estas metodologías, que requieren un alto número de valores de PA y/o FC (IP), se inició usando métodos de registro continuo de la PA intraarterial (Oxford). Es así como se define en el dominio del tiempo al valor medio como aquel que califica al período en estudio, el desvío estándar como la variabilidad y al coeficiente de variación como la relación entre el desvío estándar y su valor medio. Además, aplicando el método descripto a fines de los años 60 por Smyth y col, se pudo también cuantificar la sensibilidad del control barorreflejo de la frecuencia cardíaca (SBR).

Más recientemente se ha incorporado al uso cotidiano en hipertensión arterial el denominado monitoreo continuo de la PA durante 24 hs. A través de esta metodología de tipo no invasiva se han podido evaluar los parámetros durante los periodos de: 24 horas, diurno y nocturno. Además, ha permitido evaluar al ritmo autonómico y tener una aproximación al comportamiento de la variabilidad de las 24 hs.

Sin embargo, desde hace tiempo (1733) existen descripciones e interpretaciones sobre componentes oscilatorios (respiración, día-noche, etc.) que se observan durante el registro continuo de la PA. A partir de los años 80 y mediante el uso de herramientas matemáticas más complejas (análisis autorregresivo, análisis rápido de Fourier, análisis de onditas, etc.) se evaluó en el dominio de la frecuencia, diferentes componentes oscilatorios (alta, media y baja frecuencia) involucrados en la variabilidad de la PA y/o IP. Es así como se logró identificar a los componentes simpático y parasimpático del sistema nervioso autónomo, al componente relacionado con el control barorreflejo, aquel hormonal y aquel relacionado con el control respiratorio.

Mediante el uso de todos estos métodos de análisis, hoy en día sabemos que existen cambios fisiológicos en los valores de la PA, su variabilidad y en control barorreflejo. Durante la noche se observa un descenso de los valores de la PA y su variabilidad, con un aumento de la SBR.

En relación con la edad, se sabe que a medida que esta aumenta (luego de los 50-55 años) hay un incremento de la variabilidad de la PA con disminución de la SBR. En hipertensos se sabe que la SBR es menor cuanto mayor es el valor de la PA y la variabilidad de la PA aumenta. Más aún, se observa una mejor correlación entre los valores promedio diurnos y de 24 horas con el daño de órgano blanco, y que la variabilidad de la presión arterial muestra también una correlación positiva e independiente del valor de la PA.

En esa última década se ha incorporado también un instrumento que posibilita el registro de la señal de presión arterial en forma continua y no invasiva a través del método fotopletismográfico en el dedo de la mano. A través de su uso y adquisición de la señal de la PA y su posterior análisis computarizado se han ratificdo los conceptos antes mencionados.

Por nuestra parte, hemos demostrado que existe también una correlación significativa y positiva entre los valores de la PA y el índice de masa ventricular en hipertensos esenciales. También lo observamos en individuos ancianos con hipertensión arterial, con lesiones de sustancia blanca evidenciadas por RMN, sin clínica neurológica.

Lo interesante de estos últimos datos es el hecho de que el registro continuo fue realizado por un corto período de una hora, con los sujetos en reposo.

Por lo tanto podemos decir que el análisis de la variabilidad de la PA e IP, así como de la SBR, han permitido una mejor comprensión de la fisiología de la PA, y han permitido incorporar esta tecnología en la práctica clínica. Sin embargo, la restricta utilización de estos equipos y métodos de análisis nos llaman a la cautela en la generalización no sólo de estos conceptos sino también de su aplicación clínica.

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