FORO ARGENTINO DE EXPERTOS EN HIPERTENSION ARTERIAL

OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO DE LA HIPERTENSION ARTERIAL

ALBERTO S. VILLAMIL
Jefe Sección HTA del Instituto Cardiovascular Buenos Aires y de la División Cardiología del Hospital Argerich.
Dirección postal: Alberto S. Villamil. Aráoz 2663 P 1. 1425 Buenos Aires. Argentina.

El tratamiento del paciente hipertenso tiene como objetivo primario alcanzar la máxima reducción en el riesgo de morbimortalidad cardiovascular, lo que implica el tratamiento de la hipertensión arterial (HTA) y de todos los factores de riesgo modificables coexistentes.

Dada la relación continua que existe entre la presión arterial (PA) y el riesgo cardiovascular, parece apropiado el objetivo de reducir la PA en la máxima extensión que pueda ser tolerada, ya que diversos estudios epidemiológicos muestran que, aun en rangos "normales", a menor PA se corresponde menor riesgo de accidente cerebrovascular, de deterioro renal o insuficiencia cardíaca.

El presunto peligro de descender la PA diastólica (PAD) más allá de los 85 mmHg (hipótesis de la "curva en J"), con el consiguiente incremento del riesgo de eventos coronarios, no ha podido ser confirmado, ya que si bien fue observada en varios estudios, no lo fue en otros. De hecho, el Estudio HOT, que evaluó los resultados en pacientes hipertensos randomizados a diferentes objetivos de PAD (< 90, < 85 ó < 80 mmHg), confirmó que no hay aumento del riesgo en el grupo randomizado a una PAD < 80 mmHg, pero fracasó en mostrar diferencias significativas en el riesgo cardiovascular entre los tres grupos. Sin embargo, en el subgrupo de pacientes diabéticos hubo un riesgo significativamente más bajo de enfermedad cardiovascular en aquellos asignados al grupo de PAD < 80 mmHg. Resultados similares se observaron en el estudio UKPDS que demostró que un grupo de pacientes con un mejor control de su PA (144/82 mmHg) tuvieron una sustancial reducción del riesgo comparados con el grupo con menor control (154/87 mmHg). A la luz de estos resultados parece deseable lograr una presión normal (< 135/85 mmHg) u óptima (< 120/80 mmHg) en pacientes jóvenes, adultos de edad media y en diabéticos o insuficientes renales (particularmente si presentan proteinuria) y, por lo menos, una presión normal alta en pacientes ancianos (< 140/90 mmHg). Cabe recordar que en ancianos hipertensos no se ha demostrado una mayor morbimortalidad cardiovascular cuando la PAD se redujo a < 80 mmHg.

La estratificación del riesgo cardiovascular total resulta importante, puesto que a mayor riesgo más importante resulta alcanzar el objetivo deseado de PA.

Cuando, por cualquier motivo, la normotensión no puede ser alcanzada, se debe tener en cuenta que aún reducciones subóptimas de la PA contribuyen a disminuir el riesgo.

El lapso necesario para alcanzar la normotensión puede diferir de un paciente a otro, en función de su situación particular; pero, en general, es recomendable un descenso lento y progresivo, especialmente en pacientes adultos mayores.

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