Enfermedad Cardiovascular:
¿A qué Edad hay que Empezar la Prevención?...

María Teresa Bertuzzi *
Comité de Epidemiología y Prevención Cardiovascular,
Federación Argentina de Cardiología, Argentina

 

Esta es una pregunta que los pacientes nos hacen a diario.

Pero no sólo es un tema de consultorio, sino que constituye un tópico frecuente de conversación ya sea en ambientes familiares, laborales, reuniones sociales, etc, donde se pueden escuchar cosas como: “los médicos dicen que a los cuarenta años hay que empezar a cuidarse”. Nada más equivocado.

La prevención de las enfermedades cardiovasculares comienza cuando comienza la vida, porque por un lado, en el mismo instante de la concepción de un nuevo ser se transmite la información genética que en el futuro va a predisponer a esa persona a padecer determinadas enfermedades; y por otro lado, porque los hábitos de estilo de vida de una mujer embarazada y su entorno inciden en la salud del hijo que está gestando.

Ante todo es importante dejar en claro qué es lo que estamos previniendo, entonces hay que definir a qué nos referimos al hablar de “enfermedad cardiovascular”.

Todas las arterias de nuestro organismo están revestidas por dentro por una capa de células que se llama “endotelio”, el cual constituye un verdadero órgano ya que mucho más allá de esta función de revestimiento , produce sustancias de diferente naturaleza: algunas que lo protegen y otras que lo dañan, que están en permanente equilibrio.

Cuando este delicado balance se inclina por el predominio de sustancias dañinas nos encontramos ante la “disfunción endotelial” y esta capa comienza a interactuar con otras sustancias (por ejemplo hormonas) y con factores externos (entre otros: cigarrillo, colesterol elevado, hipertensión arterial), deteriorándose y favoreciendo que algunas moléculas y células que circulan por la sangre se adhieran a la pared de las arterias, entre ellas las plaquetas y el colesterol.

Así es como se comienzan a formar las PLACAS ATEROSCLEROTICAS, que al protruir en la pared interna de las arterias van poco a poco obstruyendo la luz de las mismas por donde circula la sangre.

Uno de los territorios más comprometidos en este mecanismo es el de las ARTERIAS CORONARIAS, que son las que llevan sangre al músculo del corazón. Otro territorio frecuente es el de las arterias que llevan sangre al cerebro, todas ellas ramas de las carótidas.

Pero hay que saber que todos los vasos que irrigan los órganos del cuerpo pueden sufrir estas alteraciones.

Cuando las obstrucciones adquieren cierto tamaño y determinadas características pueden interrumpir en forma crítica la llegada de sangre a un órgano y es así como se produce un INFARTO. Si esto sucede en el corazón se trata de un INFARTO DE MIOCARDIO.

Todas las medidas de prevención cardiovascular tienden a evitar que se formen estas placas y , si ya están presentes, a evitar que crezcan, que se formen otras y hasta a retrogradar las pre existentes.

Como se mencionó anteriormente, hay factores genéticos que predisponen a una persona a contraer determinadas enfermedades. Es más probable un evento cardíaco o cerebrovascular en una persona cuyo padre o madre sufrieron de esas patologías, pero si esa persona toma medidas para reducir al máximo la incidencia de otros factores, esa probabilidad será muchísimo menor.

Y nos referimos a los llamados FACTORES DE RIESGO, que son simplemente aquellas condiciones que favorecen o desencadenan la enfermedad de las arterias, interfiriendo por lo tanto en el flujo de sangre que llega a los órganos.

Dentro de los mismos, existen aquellos llamados " no modificables" (edad, sexo, historia familiar), y los "modificables":

- Hipertensión arterial
- Diabetes Mellitus
- Dislipemias (trastornos en el metabolismo de las grasas: colesterol los triglicéridos)
- Obesidad
- Stress y estado socioeconómico
- Tabaquismo
- Sedentarismo

Perteneciendo los dos últimos a la categoría de factores "erradicables" ya que es posible eliminarlos. (dejar de fumar y realizar actividad física).

Es muy importante destacar que la menopausia constituye una modificación hormonal que puede poner de manifiesto patologías cardiovasculares en el sexo femenino).

Existen diferentes clasificaciones de los factores de riesgo (por ej. la de Grundy y la de Task Force, American Collage of Cardiology); además a los ya mencionados se le agregan actualmente los llamados "factores de riesgo emergentes" basados en el mecanismo íntimo de la génesis de la aterosclerosis, como pueden ser los marcadores de inflamación (por ejemplo la PCR, Proteína C Reactiva y más aún la PCRu – Proteína C Reactiva Ultrasensible), factores trombogénicos y homocisteína.

Y basándose en los factores de riesgo se han elaborado SCORES= índices con la finalidad de calcular la probabilidad estadística de que una persona sufra un evento agudo en determinado plazo de tiempo, como puede ser el de FRAMINGHAM – puntaje según sexo, edad, cifras de presión arterial, colesterol total y HDL y tabaquismo- así llamado porque se elaboró sobre el estudio de la prevalencia de los factores de riesgo en una enorme población de esa ciudad, o el de la SOCIEDAD EUROPEA DE CARDIOLOGIA que categoriza el riesgo en forma de gráfico con colores también según edad, sexo, valores tensionales y de colesterol y tabaquismo).

Finalmente, diferentes entidades en el mundo se ocupan de elaborar y actualizar GUIAS para el correcto manejo de los factores de riesgo, con la finalidad de minimizar y evitar la enfermedad cardiovascular.

Estas GUIAS señalan los límites de las cifras tensionales , datos antropométrico s y de laboratorio y proponen las medidas pertinentes para cada caso.

De la lectura atenta de todo lo anteriormente expuesto surge entonces que cuando una persona presenta un evento coronario o cerebrovascular o una patología arterial periférica (por ejemplo en los miembros inferiores) , está manifestando una enfermedad (ETAPA CLINICA) que se vino gestando durante muchos años sin presentar síntomas (ETAPA PRECLINICA), y que un chequeo de rutina hubiese alertado sobre la necesidad de modificar factores de riesgo. De hecho, con intervenciones tan simples como tratar la hipertensión arterial o el colesterol y abandonar el hábito de fumar, la probabilidad estadística de eventos a diez años puede bajar por desde un 13% a un 2%...

Observando el gráfico de la Guía de la Sociedad Europea de Cardiología, un hombre fumador de 50 años con presión arterial sistólica de 160 mm Hg y colesterol mayor a 250 mg/dl está en la franja de RIESGO ALTO (20 a 40% a diez años).

Ese mismo hombre dejando de fumar, llevando su presión arterial sistólica a 120 m Hg y su colesterol a 200 mg/dl pasa a RIESGO LEVE (5% a 10% a diez años).

Entonces, volviendo al comienzo:
¿A qué edad hay que empezar a prevenir?

Desde el embarazo (por ejemplo, no basta con que la mujer embarazada deje de fumar; tampoco debe estar sometida a ambientes con humo de tabaco; se ha publicado el efecto del tabaquismo sobre la circulación placentaria, el peso y la salud del recién nacido), de aquí se concluye la importancia del control prenatal.

Y haciendo una breve referencia al área de la epidemiología genética, es muy importante conocer la historia patológica de la familia, tanto por vía materna como paterna, para informarse acerca de la probabilidad del hijo en gestación de nacer con enfermedades congénitas o la tendencia a otras.

Por ejemplo, en una familia con claros antecedentes de hipertensión arterial, diabetes mellitus o dislipemias será fundamental el conocimiento de los planes alimentarios adecuados, la práctica de actividad física, el mantenimiento del peso correcto, la no adquisición del hábito tabáquico y los controles médicos periódicos.

Pasando por la infancia y adolescencia en las que son fundamentales los hábitos de estilo de vida que se aprenden en la familia y en la escuela (no es lo mismo que un niño crezca en una familia de obesos donde la alimentación es descontrolada, donde los padres fuman y el ejercicio más frecuente la activación del control remoto del televisor, a uno en la que se prioriza la comida saludable, no hay humo de tabaco y es habitual la práctica de algún deporte o actividad física regular).

Cuando un adolescente vive en una casa donde al menos uno de los padres fuma, es mucho más probable que también lo haga y en ese caso, por un lado el padre fumador suele no advertir el daño y de hacerlo , carece de autoridad para aconsejar el abandono.

Lo que una familia come suele ser el resultado de lo que elige en las góndolas una ama de casa y de ella dependerá que sus hijos aprendan a comer con poca sal y a preferir las verduras, frutas y carnes magras antes que los fiambres, frituras varias, mayonesa y “snacks.”

Los factores socioeconómicos forman parte de un grupo heterogéneo entre los que se incluyen el stress y la depresión psíquica y trastornos de la personalidad llamados genéricamente “factores psicosociales”. El impacto de cualquier situación de "stress" dependerá de la sensibilidad o percepción individual de la persona y para cada uno, la realidad percibida o vivenciada es la realidad decisiva, por eso más allá de la necesidad de tratamiento psicológico o psiquiátrico, a la hora de generar cambios en la actitud de vida (y si el paciente lo sugiere) pueden ser útiles algunas disciplinas tendientes a fortalecer o modificar rasgos de la personalidad así como canalizar las emociones, ya sean algunas técnicas de meditación, la práctica del yoga o la aplicación de las llamadas terapias alternativas como la acupuntura, la homeopatía unicista o la medicina floral.

Muy importante es el rol de la educación comunitaria. La difusión de estos conceptos en escuelas y colegios, así como a través de programas de salud por organismos gubernamentales o no gubernamentales y obras sociales es un recurso invalorable para estimular hábitos de vida sana.
Y más allá del impacto que la enfermedad cardiovascular pueda tener sobre la persona y su entorno familiar , social y laboral, también debe contemplarse el impacto económico de la misma tanto para el estado como para las obras sociales. En términos de números es mucho más rentable invertir en prevención que afrontar el gasto que implican los estudios de alta complejidad y la cirugía cardiovascular .

Para terminar, recordemos un adagio muy popular entre los cardiólogos: "TENEMOS LA EDAD DE NUESTRAS ARTERIAS".

 

Bibliografía

- Bertolasi, Carlos A. CARDIOLOGIA 2000. Tomo 3. Editorial Panamericana.
- Esper Ricardo, Vilariño Jorge. LA PLACA ATEROESCLEROTICA VULNERABLE. DE LA DISFUNCIÓN ENDOTELIAL AL SINDROME ISQUEMICO AGUDO.
- FEDERACION ARGENTINA DE CARDIOLOGIA. COMITE DE EPIDEMIOLOGIA Y PREVENCION CARDIOVASCULAR. GUIAS FAC III.
- Bravo Luna, Marta. INTRODUCCION A LA EPIDEMIOLOGIA GENETICA, conferencia publicada en TEMAS DE PREVENCION ON LINE, Comité de Epidemiología y Prevención Cardiovascular, Federación Argentina de Cardiología, 2006.
- Pitarque Raul . TABAQUISMO EN ARGENTINA. ENFERMEDAD, DISCAPACIDAD Y MUERTE. Primera Edición. BsAs, 2005.
- Luquez Hugo Armando. SINDROME METABOLICO, UNA ACTUALIZACION.
- Grundy S. Definition of metabolic síndrome.Reports of National Heart, Lung and Blood Institute/ American Heart Association Conference and Scientific issues related to definition. Circulation 2004; 109: 443-8
- Reaven G. Metabolic Syndrome. Pathophisiology and implications for management of cardiovascular disease. UKPDS GROUP. PROSPECTIVE DIABETES STUDY. Lancet 1998¸352: 854 ss
- Bertuzzi Maria T. BIODISPONIBILIDAD DEL OXIDO NITRICO. Monografía original, Carrera de Especialista en Cardiología, Universidad Nacional de El Salvador. 2002.

 


Curriculum del Autor

- Medica, Universidad Nacional de Buenos Aires, Diploma de honor promoción 1977
- Medica Cardióloga Universitaria.
- Ex residente de Cardiología, Hospital General de Agudos "Dr. Cosme Argerich".
- Ex Ayudante Cátedra de Bioquímica, Universidad de Buenos Aires
- Ex presidente Sociedad de Cardiología de Neuquén y Río Negro. (2003)
- Vocal Fundación Cardio.
- Presidente Comité de Epidemiología y Prevención Cardiovascular, FAC, 2006-2007

 

 

"La información proporcionada en el sitio de la Federación Argentina de Cardiología ha sido planteada para apoyar, no reemplazar, la relación que existe entre un paciente/visitante de este sitio web y su médico"

Publicación: Setiembre de 2007