La Importancia de Mantener Nuestro Reloj Biológico en Hora


Horacio O. de la Iglesia
*
Department of Biology, University of Washington, Seattle, EEUU

 


¿Qué son los ritmos y los relojes biológicos?
Todos los organismos, desde microbios constituidos por una célula hasta los seres humanos poseen relojes biológicos que oscilan en sincronía con el día solar. Uno de los ejemplos más claros de nuestros ritmos es el ciclo de sueño-vigilia. Todos nos dormimos y nos despertamos a horarios relativamente regulares cada día. Lo sorprendente es que si nos aislaran en un cuarto sin relojes y sin ningún tipo de información a cerca de la hora del amanecer y atardecer, nuestro ritmo de sueño vigilia continuaría teniendo una periodicidad de 24 horas. De este tipo de experimentos se deduce que la oscilación diaria de nuestras variables biológicas no es una simple respuesta a nuestro conocimiento de la hora del día, sino más bien el resultado del control de nuestra fisiología y nuestro comportamiento por un reloj biológico.


El reloj biológico que controla nuestros ritmos diarios no tiene un período exacto de 24 horas y por eso se llama circadiano (del griego: circa=cercano, diano= diario), es decir con un período cercano pero no exactamente igual a un día. Debido a que este período no es exacto, nuestro reloj circadiano debe ser puesto en hora todos los días, de lo contrario nuestros ritmos estarían fuera de hora. La forma en que nuestro reloj biológico se pone en hora es principalmente mediante la exposición al ciclo de luz y oscuridad. De este modo, el reloj que controla nuestros ritmos es puesto en hora cada día, lo cual garantiza que dichos ritmos se encuentren en hora. En mamíferos, incluyendo humanos, la información acerca del ciclo de luz oscuridad es percibida a través de nuestros ojos y el reloj principal que regula nuestros ritmos se encuentra dentro de una parte del cerebro conocida como hipotálamo (Figura 1).

 

Figura 1: Esquema del sistema circadiano del ser humano. El reloj biológico es capaz de oscilar y controlar a través de vías de salida la ritmicidad de variables biológicas, tales como el ciclo de sueño-vigilia. A su vez, el reloj se pone en hora diariamente, gracias a que el ciclo de luz-oscuridad es percibido por los ojos y esta información es transmitida al reloj mediante vías de entrada

 

Los relojes biológicos pueden estar fuera de hora
Los relojes biológicos nos ofrecen dos ventajas principales: 1) Nos permiten estar en sincronía con el ambiente, aún cuando no tengamos información exacta acerca de la hora del día. 2) Nos permiten mantener una sincronía interna, es decir, garantizan que procesos biológicos que deben ocurrir al mismo tiempo dentro de un organismo lo hagan sincrónicamente.


De este modo, nuestro reloj biológico nos indicará no sólo a qué hora comer sino que además
sincronizará la liberación de encimas digestivas con el horario esperado de la comida.
El desalineamiento entre nuestro reloj y el día solar puede producirse luego de vuelos transmeridianos, en los que luego de pocas horas de viaje, el organismo puede estar expuesto a
un huso horario completamente novedoso. Debido a que nuestro reloj precisa varios días para
adaptarse al nuevo horario, los primeros días luego de nuestro vuelo uno experimenta lo que se
conoce como “jet-lag” (del inglés: jet=jet, lag=desfase) y nuestro organismo se ve forzado a
realizar actividades que se encuentran fuera de hora. Por ejemplo, uno puede encontrarse en
una importante reunión de negocios cuando nuestro reloj está indicando que uno debería estar
durmiendo, o puede encontrarse intentando dormir cuando nuestro reloj indica que uno debería
estar comiendo un buen almuerzo.


Otra situación en la que nuestro reloj puede estar fuera de hora con el ambiente es cuando realizamos trabajos en turnos nocturnos. Aunque durante los días de turno de trabajo nocturno durmamos de día, este sueño diario no necesariamente pone en hora al reloj con la actividad nocturna y la consecuencia es que la mayoría de los trabajadores nocturnos desarrollan actividad a una hora en que su reloj biológico indica que deberían estar descansando.


¿Cuál es la importancia de tener nuestro reloj biológico en hora?
Todos aquellos que hemos forzado a nuestro reloj biológico a estar fuera de hora ya sea por jet-lag, por trabajo nocturno o por otras razones, hemos experimentado los efectos inmediatos que trae el desalineamiento de nuestro reloj con el ambiente. Estos incluyen fatiga, dificultad para concentrarse, somnolencia, malestares digestivos, problemas de humor, etc. Mucha gente, sin embargo, desconoce el hecho de que la desincronía repetida entre nuestro reloj y el ambiente tiene efectos adversos para nuestra salud a largo plazo. Si bien se desconoce la causa de estos problemas de salud, la misma puede estar relacionada con la “desincronía interna” que se produce ante estas circunstancias. La desincronía interna está caracteriza por una pérdida de la relación temporal normal entre los distintos ritmos biológicos. De este modo, mientras bajo condiciones normales la ingesta de comida está sincronizada con la secreción de encimas digestivas y un incremento de la irrigación del tracto digestivo, bajo condiciones de trabajo nocturno o jet-lag, estos eventos rítmicos pueden ocurrir asincrónicamente. Esta desincronía interna a lo largo de años podría producir efectos adversos.


Varios estudios han indicado que tanto trabajadores en turnos rotativos o nocturnos como trabajadores expuestos a jet-lag en forma regular (por ejemplo pilotos y azafatas de vuelos transmeridionales) presentan una incidencia más alta de enfermedad gastrointestinal, enfermedad cardiovascular, enfermedades metabólicas en general, cáncer y problemas reproductivos como partos prematuros, abortos espontáneos y bajo peso del recién nacido. Si bien en estos grupos se desconoce si la desincronía del reloj con el ambiente o la desincronía interna representan la causa de este incremento en el riesgo de enfermedad, la alta correlación con este tipo de oficios sugiere que el desajuste de nuestro reloj biológico y de nuestros ritmos puede tener efectos adversos en nuestra salud.

¿Cómo evitar el desajuste de nuestro sistema circadiano?
Si bien la mayoría de nosotros no trabajamos en turnos nocturnos o en aerolíneas, nuestro reloj biológico también puede sufrir ciertos desajustes. Por ejemplo, la falta de regularidad en nuestros horarios, particularmente durante el fin de semana cuando la hora de acostarnos y levantarnos suelen retrazarse, contribuyen a un desajuste semanal que no es beneficioso. De la misma manera, actividades fuera de hora, como estudiar o trabajar hasta altas horas de la madrugada contribuyen a dicho desajuste. En la medida de lo posible, deben evitarse estas alteraciones en nuestros horarios. Idealmente, uno debería mantener una regularidad estricta de horarios a lo largo de los días, independientemente de que el horario sea de madrugador o de noctámbulo.

En el caso de las poblaciones de alto riesgo, como trabajadores nocturnos, es importante que los mimos mantengan el horario nocturno durante las semanas de trabajo nocturno. Esto es difícil de lograr durante los fines de semana, cuando la mayoría de la vida social y familiar tiene lugar durante el día. Sin embargo, la regularidad de horarios, aun durante el fin de semana, contribuirá a un ajuste completo del reloj y los ritmos. En el caso de personas expuestas a vuelos transmeridianos, la política de las compañías aéreas ha cambiado de modo de evitar que los empleados estén expuestos por muchos días a horarios foráneos, lo que se logra minimizando el tiempo en el lugar con horario nuevo e incrementando el tiempo de descanso en el lugar de origen.

En resumen, prácticamente todos los aspectos de nuestra biología se encuentra controlados por un reloj biológico. Este ordenamiento temporal es muy importante para nuestro organismo y su perturbación tiene consecuencias adversas para la salud, las cuales son más evidentes en personas expuestas en forma crónica a alteraciones en los horarios de trabajo.

 


Curriculum del Autor
- Diploma de honor en la Licenciatura en Biología en la Universidad de Buenos Aires.  
- Doctor en Neurociencias y Comportamiento en la Universidad de
Massachusetts, Amherst,
- Investigador en el control neural de los ritmos circadianos durante su Post-doctorado en el laboratorio del Dr. William Schwartz de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachussets.
- Instructor en esta universidad, Universidad de Massachussets
- Curso de Células Troncales. Universidad de Harvard, año 2003
- Profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Washington en Seattle.

 

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Publicación: Octubre de 2007