La "Edad Crítica" (Menopausia) en la Mujer.
Donde los Peligros Superan las Molestias

César Serra *
 
Co-Director Médico Instituto Modelo de Cardiología Privado SRL, Córdoba, Argentina

 

Se denomina perimenopausia, al periodo que se extiende desde un año antes, hasta uno después, de la ultima menstruación. En torno a los 50 años de edad y cuando han transcurrido 12 meses de haber cesado su último período, recién podemos hablar de menopausia. Climaterio, es toda la etapa que incluye desde el último año reproductivo, hasta los posteriores a la menopausia.

El climaterio (post-menopausia) representa meses o años en que la mujer experimenta cambios y sensaciones desagradables, por lo que se ha ganado la denominación “edad crítica”, en la que son comunes y frecuentes las tufaradas de calor, el insomnio, nerviosismo, cambios de humor, sequedad de piel (arrugas) y mucosas (vaginal), pérdida del deseo sexual, aumento del peso, osteoporosis, etc.

Si bien estas “molestias”, ligadas al déficit hormonal, se solucionaban administrando temporalmente estrógenos, en los últimos años, y debido a sus efectos indeseables (cáncer de mama, trombosis venosas y arteriales), otras drogas se han utilizado para mitigar esas manifestaciones, que de manera ostensible están señalando la terminación en el sexo femenino, de su capacidad única de engendrar y procrear en su seno, una nueva vida.

Sin embargo actualmente, tales molestias, han pasado a un segundo plano, desplazadas en la mente del médico por un hecho mucho más trascendente: el conocimiento de que durante este período post-menopáusico o climaterio, la mujer ingresa en una situación de alta vulnerabilidad y peligro. Nos referimos al desarrollo de la causa líder de enfermedad y muerte en el ser humano: la ateroesclerosis asentando en las paredes de las arterias y con gran predilección en las arterias de mediano (coronarias) y gran calibre (aorta).

Si bien observaciones, que datan de los hallazgos en autopsias de jóvenes soldados muertos durante las guerras de Corea y Vietnam, y que ya demostraban lesiones coronarias impensadas para esa edad, actualmente y como se puede comprobar por ecograma intravascular coronario (IVUS) o por tomografía computada (CT), el ser humano exhibe ya entre los 10 y 20 años de edad, un porcentaje no inferior al 20% de lesiones precursoras de esta naturaleza, que se van incrementando con el correr de los años, hasta superar un 80% y en ambos sexos, a los 50 años de edad.

Mientras la mujer es fértil, es decir regularmente cada 28 días libera un óvulo para su eventual fecundación, la biología las protege a través de sus hormonas naturales (estrógeno), las que retardan los depósitos de colesterol arterial. Pero desde la perimenopausia y especialmente desde la menopausia y hasta los 60/65a, desprotegidas de ese “paragüas protector” que representaban sus estrógenos, hacen eclosión y se agrupan, tal un racimo, múltiples factores que por sus consecuencias posteriores se los denomina factores de riesgo para enfermedad ateroesclerótica coronaria. Recordemos los mas frecuentes: 1º) hipertensión arterial, 2º) aumento del colesterol total y del malo (LDL), 3º) reducción del bueno (HDL), 4º) obesidad, 5º) diabetes, 6º) sedentarismo y 7º) frecuentes cambios nocivos en la esfera emocional (depresión etc), todos ellos eventualmente potencializados por el hábito de fumar.

En un periodo relativamente breve, desde los 50 a los 65 años, mientras la mujer acude al ginecólogo por las clásicas “molestias” de esta etapa (tufaradas, insomnio etc), una enfermedad que va a poner en peligro su vida, se va instalando silenciosamente en el espesor de las paredes de sus vasos arteriales. A los 10 o 15 años de su última menstruación, debutan clínicamente como angina de pecho, infarto de miocardio, muerte súbita, necesidad de revascularización (by-pass y/o angioplastia), insuficiencia cardíaca o un accidente cerebro-vascular.

El mundo médico, al referirse a enfermedades clásicas ligadas al sexo femenino, siempre tuvo una acotada "visión tipo bikini", ya que la centraba en los cáncer de mama o útero. Sin embargo, las estadísticas de esta última década en los pueblos no paupérrimos, demuestran otra realidad.

Las estadísticas demuestran en forma concluyente, que el número de mujeres enfermas o fallecidas a partir de los 60 años de edad por enfermedad coronaria o cerebral, duplican la suma de todas las muertes por todos los tipos de cáncer, incluyendo no sólo aquellos estrictamente genitales. Nos referimos al cáncer de pulmón, cada vez más frecuente entre las fumadoras activas y pasivas, de piel y los digestivos (colon, estómago).

Resulta entonces de vital interés divulgar estos conceptos, no sólo entre el mundo femenino, sino también en gran parte de la comunidad familiar o profesional relacionada con mujeres, a esta edad de su vida.

LA PREVENCIÓN CARDIOVASCULAR NO PUEDE ESTAR AUSENTE EN LA AGENDA FEMENINA DE TODA MUJER EN LA EDAD "CRITICA"

Toda mujer, a partir de la menopausia, no solo debe consultar a su ginecólogo por las molestias de la edad crítica y controlar sus senos por mamografía y su exudado vaginal con el clásico Papanicolau, sino que además debe recurrir a su clínico o al cardiólogo, para que le controle y corrija si es necesario los factores de riesgo antes mencionados.

Es realmente gratificante el valor de la prevención a esta edad, ya que una alimentación sana desde el punto de vista cardiovascular (frutas, verduras, pescados), dejar absolutamente de fumar y tan solo 30 minutos de actividad física diaria (caminar, trotar, nadar, bailar) podrán modificar positivamente, hasta entonces, una inexorable catástrofe biológica. La reducción de las enfermedades coronarias, de la osteoporosis, de ciertas neoplasias (colon), una evidente mejoría de la salud mental, mejor control de la diabetes, la prevención de fracturas por mayor estabilidad y en general una sensación de bienestar general, representan ganancias adicionales.

En síntesis, las clásicas molestias de la mujer post-menopáusica, símbolo de la terminación de su más significativa etapa biológica, adquiere además un impensado rol de alarma, para que la paciente y su médico investiguen y combatan ciertos factores nocivos que pueden acelerar la progresión de la ateroesclerosis coronaria y la senectud. Detectar, corregir y mejorar la calidad y cantidad de nuestros últimos años de vida, ya no es una utopía, sino una realidad científicamente verificada y avalada por sus mejores testigos, los mismos enfermos, siempre que se adhieran plenamente a las correctas indicaciones de profesionales idóneos en la materia.

 

 


Curriculum del Autor
- Co-Director Médico Instituto Modelo de Cardiología Privado SRL (Córdoba, desde 1977)
- Co-Fundador y Encargado del Área de Asistencia y Docencia de la Fundación Cardiológica de Córdoba para la Asistencia, Docencia e Investigación Médica (FUCCADIM) (desde 1981).
- Director y Fundador del Curso “Actualización en Cardiología Práctica” dictado por FUCCADIM (desde 1994).
- Director y Fundador de la Carrera de Postgrado de Cardioangiología Clínica, Facultad de Medicina, Departamento de Postgrado, Universidad Católica de Córdoba. (1987-1992).
- Profesor Emérito Universidad Católica de Córdoba, Facultad de Medicina (2005).
- Autor de los libros: “El Electrocardiograma en la Práctica Clínica” (1983, 1991); “Infarto Agudo de Miocardio-Opciones Diagnósticas y Terapéuticas Actuales” (1994, 1996); “Enfermedad Coronaria en la Mujer. ¿Dónde están las diferencias?” (2004).
- Full Fellow del American College of Cardiology desde 1971.
- Asesor del Comité Enfermedades Cardiovasculares en la Mujer Adulta de la Federación Argentina de Cardiología

 

 

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Publicación: Setiembre de 2007