ARTICULOS ORIGINALES

VALIDACION IN VITRO DE UN METODO TOMOGRAFICO PARA LA MEDICION DEL TAMAÑO DEL INFARTO

JORGE L. LOPEZ, GERARDO ZAPATA, ERNESTO PAOLASSO, RAFAEL DIAZ, ANDRES ORLANDINI, ENRIQUE TUERO, JAVIER LLANOS, GUILLERMO COVELLI, GUILLERMO RAVIZZINI, EDUARDO SAN MARTIN

Instituto Cardiovascular de Rosario.
Dirección postal: Bv. Oroño 450. 2000. Rosario. Santa Fe. Argentina.
Recibido: agosto de 2000.
Aceptado: septiembre de 2000.

Con el advenimiento e incorporación rutinaria de las terapias de reperfusión en el infarto agudo de miocardio (IAM) se hizo imperiosa la necesidad de implementar nuevas metodologías que permitiesen objetivar tanto los beneficios obtenidos con las actuales estrategias como el pronóstico de los pacientes con IAM. En 1989 O’Connor y col desarrollaron un nuevo método para la medición del tamaño del infarto, utilizando estudios de perfusión miocárdica tomográfica (SPECT) con sestamibi. Esta técnica, validada en EE.UU., nunca fue utilizada en nuestro medio. El objetivo de este estudio fue validar la técnica de O’Connor y col en nuestro medio y analizar su factibilidad in vitro. Se utilizó un fantoma cardíaco, posicionando 7 piezas de goma de distinto tamaño en diversas localizaciones dentro del miocardio para simular áreas de infarto. Posteriormente se colocó la actividad adecuada dentro de cada cavidad y se procedió a adquirir las imágenes con una cámara gamma SPECT siguiendo protocolos de adquisición y reconstrucción oportunamente detallados. Se estimó el área de infarto para cada estudio utilizando cinco cortes del eje corto a los que se les generó un perfil circunferencial de cuentas. La fracción (f) de cuentas que cayeron por debajo de un umbral del 60% fueron consideradas como representativas de un infarto. El tamaño final del infarto fue calculado como el resultado del volumen del área infartada sobre el volumen miocárdico total del ventrículo izquierdo. La correlación entre los tamaños de infartos obtenidos respecto de los verdaderos arrojó una r = 0,998. En conclusión, la técnica de O’Connor y col es factible de ser aplicada en nuestro medio y representa con gran exactitud el tamaño real del área infartada.

Rev Fed Arg Cardiol 29: 471-475, 2000

Durante muchos años los cardiólogos hemos estado ocupados y preocupados en la búsqueda de variables que tuvieran por si mismas la suficiente potencia para detectar a los pacientes con mayor riesgo de sufrir nuevos eventos coronarios luego de un infarto de miocardio, y en quienes deberíamos focalizar nuestra atención. Así se encontraron algunas variables de indudable valor predictivo que han sido y son usadas en la práctica diaria aportando una innegable ayuda a la hora de definir conductas terapéuticas. Sin embargo todas tienen algunas limitaciones. El score QRS no resulta muy sensible para evaluar las dimensiones ni la localización del area de necrosis1; el score de motilidad parietal está influido por la hiperquinesia compensadora de los segmentos miocárdicos normales3,7,8; la fracción de eyección, variable de indudable valor, es muy dependiente de las condiciones hemodinámicas y está muy ligada a los cambios en las cargas4-6; finalmente, el flujo TIMI, una variable muy utilizada últimamente sobre todo en la evaluación del beneficio aportado por las nuevas drogas trombolíticas, no contempla ciertos factores funcionales como la presencia o ausencia de circulación colateral, la dominancia coronaria y el fenómeno de “no reflujo”. Los estudios realizados en modelos animales demostraron que las oclusiones del mismo vaso a un mismo nivel resultan en diferentes tamaños de infarto9. Por tales motivos se hacía necesario desarrollar un método que fuera capaz de cuantificar con precisión y exactitud el área de miocardio en riesgo y el tamaño final del infarto. En 1989 O’Connor y col, utilizando una cámara gamma SPECT y nuevos radioisótopos, como el sestamibi, desarrollaron un nuevo método para la cuantificación del infarto10. Posteriormente, en virtud de los buenos resultados obtenidos, este método fue utilizado en diversos estudios multicéntricos internacionales. Esta técnica, reconocida y utilizada en EE.UU., nunca fue utilizada en nuestro medio por lo cual el presente estudio tiene como objetivo principal determinar su factibilidad en nuestro medio.

MATERIAL Y METODO
Técnica

La técnica de O’Connor asume al ventrículo izquierdo como una elipse compuesta por la sumatoria de varios cilindros cada uno de los cuales tiene un radio (R), un ancho (A) y un alto (H). Por lo tanto puede obtenerse el volumen según la fórmula

2 p .R.H.A

Si asumimos p como una constante al igual que A y H, resulta que

Vol = k.R

Por consiguiente, la sumatoria de los volúmenes de cada cilindro estaría representando el volumen total del miocardio ventricular izquierdo (Figura 1). Durante el proceso de reconstruccion de un SPECT se generan corte en los tres ejes espaciales. Las imágenes obtenidas de los cortes efectuados en el eje corto son equivalentes a los cilindros antes mencionados.

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Figura 1. Medición del % de miocardio infartado.

Ahora bien, puede ocurrir que una determinada área se encuentre hipoperfundida, por lo cual es importante determinar cuál es su proporción respecto del volumen total, entendiendo como área de hipoperfusión toda aquella determinada por segmentos cuya cantidad de cuentas se encuentra por debajo del 60% del pixel con mayor densidad de cuentas.

A tales efectos, se procedió a generar un perfil de cuentas circunferencial; el porcentaje de miocardio en riesgo fue calculado como el porcentaje de segmentos cuyas cuentas caían por debajo del 60% del pixel con más cuentas; f representa la fracción del perfil de la curva que cae por debajo del valor umbral (Figura 2).

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Figura 2. Perfil circunferencial de cuentas. La fracción de cuentas que caen debejo del umbral de 60% se denomina f.

Debido a que realizar mediciones en cada uno de los cilindros obtenidos en el eje corto resulta bastante engorroso se realizaron mediciones tomando solamente cinco cortes que serían representativos de cada área ventricular, esto es apical (a), medioventricular (mv) y basal (b), más dos cortes ubicados entre el ápex y el ventrículo medio (am) y otro entre el medio y la base (mb).

De tal manera que

Vol. miocárdico: k 0,67.Ra + k.Ram + k.Rmv + k.Rmb + k.Rb

Vol. infarto: k.0,67Ra.fa + k.Ram fam + k Rmv fmv + k Rmb fmb + k Rb fb

Luego,

% miocardio:

100 x (0,67 Ra fa + Ram fam + Rmv fmv + Rmb fmb + Rb fb) / (0,67 Ra + Ram + Rmv + Rmb +Rb)

Estudios con fantoma
Para determinar si era factible y precisa la aplicación de la teoría y la fórmula, se realizaron una serie de determinaciones usando un fantoma cardíaco marca Carpintec (Figura 3). Este fantoma está compuesto por dos compartimientos laterales llenos con aserrín que tiene la misma densidad que los pulmones. Una barra de teflón es ubicada en la parte posterior y semeja la columna. En el centro una gran cavidad representa al mediastino donde se ubica un corazón de acrílico compuesto por una cavidad del ventrículo izquierdo y una segunda que representa el miocardio. Ocho piezas de goma de distinto tamaño representan las áreas de infarto que son posicionadas dentro del miocardio en distintas localizaciones. La actividad dentro del fantoma fue de 2 mCi de Tc99m que actuó como actividad de fondo y 1.5 mCi fueron ubicados dentro del ventrículo izquierdo. Para la adquisición de imágenes de 8 segundos se obtuvo una relación entre el miocardio y la actividad de fondo de 1,86, obteniéndose 21.400 cuentas cada 8 segundos de adquisición.

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Figura 3

Conociendo cuáles eran los tamaños reales de los insertos de goma, el paso siguiente fue realizar un SPECT para cada tamaño de infarto, cuantificarlo mediante la aplicación de la fórmula ya descripta y analizar cuán precisas eran nuestras mediciones.

Adquisición y procesamiento
Se realizó un SPECT para cada uno de los 8 "infartos de goma". Para eso el fantoma fue posicionado en la camilla de la cámara gamma como si se tratara de un paciente. Se utilizó una cámara gamma SPECT marca Elscint APEX SP4 con colimador multipropósito, órbita circular de 180 grados, modo step and shoot, obteniéndose imágenes cada 6 grados durante 8 segundos. Los tomogramas transaxiales fueron generados por retroproyección utilizando un filtro Ramp Hanning con un punto de corte de 0,7 de la frecuencia de Nyquist. No se aplicó corrección por atenuación.

Análisis estadístico
Se realizó un análisis de regresión simple a fin de relacionar las variables tamaño real con tamaño medido, lográndose un ajuste R2 = 0,995. La correlación entre las mediciones fue de 0,998 (p = 0,00) (Figura 4).

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Figura 4. Correlación entre tamaño real y tamaño medido.

RESULTADOS
En la Tabla I se resumen los resultados obtenidos de las mediciones efectuadas mediante la aplicación de la técnica antes descripta a los cortes obtenidos en cada estudio.

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Posteriormente se procedió al análisis de la correlación entre el tamaño real de los infartos y el tamaño obtenido sobre la base de las mediciones efectuadas en la cámara gamma. El análisis de regresión linear arrojó una r de 0,998 (Figura 4).

DISCUSION
Dadas las limitaciones de los índices y variables utilizados corrientemente en la práctica de la clínica cardiológica para estratificar el riesgo de los pacientes luego de un infarto de miocardio o para evaluar el beneficio aportado por las distintas terapéuticas implementadas, la posibilidad de poder cuantificar exactamente el tamaño del infarto de cada paciente resulta altamente relevante. Actualmente disponemos de recursos diagnósticos de alta precisión, por lo cual estamos obligados a medir con exactitud y precisión y si así no lo hiciéramos estaríamos subutilizando los recursos de que disponemos11-13. El SPECT nos permite realizar un minucioso análisis de la perfusión miocárdica mediante cortes milimétricos en los tres planos espaciales.

El sestamibi es el radioisótopo de elección para todo tipo de cuantificación ya que sus propiedades físicas lo convierten en el radiofármaco ideal para este tipo de mediciones14.

El radioisótopo más frecuentemente usado hasta la aparición del sestamibi, el talio 201, tiene algunas limitaciones dado que mucha radiación dispersa generada por efecto Compton cae dentro de la ventana de energía con la consecuente pérdida de contraste y detalles de la imagen15,16.

Utilizando la precisión del SPECT y combinándolo con las ventajas que ofrece el sestamibi, O’Connor desarrolló en 1989 una técnica basada en 5 imágenes del eje corto horizontal. Previamente Tamaky y col17 habían desarrollado en 1982 una técnica para la medición del miocardio en riesgo basado en métodos planimétricos; posteriormente, Verani y col18 crearon un método mucho más difundido en la actualidad, como es el mapa polar.

Idealmente una técnica de cuantificación de miocardio en riesgo debería combinar ciertos requisitos; obviamente debería ser independiente del sistema de imagen incluyendo colimador, camilla, cámara gamma y número de cabezales; de la misma forma, para ser práctica, no debería requerir de una base de datos de pacientes normales ni depender de sofisticados softwares. Basado en estos objetivos se desarrolla la técnica de los cinco cortes, aportando adicionalmente una muy interesante precisión en las mediciones. Por estos motivos, la presente técnica fue rápidamente difundida en EE.UU. y utilizada en diferentes estudios multicéntricos, algunos de ellos de grandes dimensiones, y en los que participaron cámaras gamma de todo el mundo (Tabla II).

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Sin embargo, ésta técnica validada en los EE.UU. nunca fue utilizada en nuestro medio. Debido a su precisión, a las ventajas sobre otras técnicas antes mencionadas y al impacto clínico que brinda el hecho de poder medir exactamente el área de miocardio en riesgo como así también el beneficio aportado por una terapéutica dada en el contexto de un infarto agudo, pensamos que sería sumamente útil contar con la posibilidad de aplicarla en la práctica clínica diaria.

Los resultados obtenidos en el presente estudio reproducen con gran similitud los obtenidos en EE.UU. La altísima correlación obtenida entre el tamaño del área real y la medida en un modelo de fantoma cardíaco plantean un futuro muy promisorio para su aplicabilidad clínica.

Limitaciones
Debemos destacar algunas limitaciones que deberían tenerse en cuenta. En primer lugar debe recordarse que los estudios fueron realizados en un fantoma cardíaco en el cual no existen movimientos cardíacos debidos a latidos, ni movimientos del paciente, ni atenuación fotónica por partes blandas como podrían existir en estudios clínicos. En segundo lugar existen ciertos datos, como el grosor de los cortes, que son asumidos como constantes en la fórmula matemática. Eventualmente, variaciones en el grosor de la pared ventricular entre el ápex y la base podrían inducir errores en la estimación de la masa ventricular y luego en la masa de miocardio en riesgo.

CONCLUSION
Pese a estas limitaciones, el presente trabajo demuestra que la técnica de O’Connor es sencilla, factible de aplicar en nuestro medio y permite obtener información de gran precisión y exactitud por lo cual podría resultar una herramienta de gran utilidad clínica.

 

SUMMARY
IN VITRO VALIDATION OF A TOMOGRAPHIC METHOD FOR ESTIMATION OF INFARCTION SIZE
With the new reperfusion therapies, it was necessary developed tools in order to test the benefits obtained with those new procedures and the outcomes of the patients with acute myocardial infarction (AMI). In 1989 O’Connor et al. developed a new method for AMI assessment, using SPECT studies with Sestamibi. This technique used in USA was never tested in Argentina.
Objective. To validate the O’Connor’s technique and analyze its feasibility in vitro in our site.
Material and method. A cardiac phantom was used; seven plastic inserts with different volumes were placed in different areas to simulate myocardial infarctions. Appropriate activity was placed in the myocardium. Studies were performed using a SPECT gamma camera and conventional acquisition and processing protocols as previously reported. The infarcted area was estimated by selecting five short axis slices; a circunferencial count profile was generated for every slice. The percentage of infarcted myocardium was calculated as the percentage of segments whose counts was less than a fixed threshold of 60% (f). The final myocardial infarct size was calculated as the volume of the infarcted myocardium over the left ventricle total volume.
Results. The correlationship between the measure infarct size and the true infarct size was r = 0.998.
Conclusion. This echnique is easy to perform and permits rapid and accurate assessment of % infarcted myocardium.

 

Agradecimientos
Agradecemos la colaboración de la Lic. Cristina Cuesta en el análisis estadístico de este trabajo.

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Publicación: Diciembre 2000

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