ARTICULOS ORIGINALES

EL TABAQUISMO EN ESTUDIANTES DE MEDICINA

JOSE MILEI, ELENA GOMEZ, JUAN CLAUDIO MALATESTE, DANIEL R. GRANA, OSVALDO CARDOZO, ADOLFO A. LIZARRAGA

 

Facultad de Medicina. Universidad del Salvador. Buenos Aires, Argentina.
Dirección postal: Daniel R. Grana. Facultad de Medicina. Universidad del Salvador. Tucumán 1845. C1050AAK Buenos Aires. Argentina.
e-mail: daniel.grana@salvador.edu.ar
Recibido: julio de 2000.
Aceptado: agosto de 2000

Summary

Se encuestaron 328 alumnos de ambos sexos, de 21,4±0,2 años de edad, de la carrera de Medicina de la Universidad del Salvador. La encuesta comprendía 15 preguntas con varias opciones. Un 24% eran fumadores y no hubo diferencias significativas entre varones y mujeres (Ji2). Un 50% no intentó nunca dejar de fumar (Ji2; p < 0,05) y un 46,2% probablemente no fumará dentro de 5 años por: protección de la salud (57,9% Ji2; p < 0,05), aparición de ciertos síntomas (48,5%), o para dar un buen ejemplo a los enfermos (35,4%) y a los niños (35,6%). Un 97% lo considera perjudicial para la salud. No saben evaluar la importancia del tabaco con relación a ciertas enfermedades (49,1% cáncer de vejiga, 43,9% arteritis y 43% leucoplasia de la boca y los labios), disminuyendo significativamente estos porcentajes entre alumnos de 1º y 6º año (Ji2; p < 0,001). Sólo un 47,2% de los encuestados pondrá en guardia a sus pacientes si no tienen síntomas o no solicitan información. No están de acuerdo conque los médicos tendrían que dar el buen ejemplo el 13,1%; un 24,1% considera tener conocimientos para aconsejar a los enfermos y el 55,1% no cree que los fumadores puedan dejar de fumar aunque tengan la voluntad de hacerlo. Un 34,1% piensa que la publicidad para el tabaco tendría que estar prohibida y un 28,4% considera que se debería aumentar el precio del tabaco. Consideramos que el hallazgo de un 24% de fumadores en una encuesta entre estudiantes de Medicina es preocupante.

Rev Fed Arg Cardiol 29: 495-499, 2000.

 

El tabaco ha sido consumido por la humanidad, bajo distintas formas, desde hace siglos y posiblemente milenios1,2. Los cigarrillos se han convertido en la forma predominante de consumo y son muy pocas las poblaciones del mundo que no están sometidas a la influencia de la poderosa industria transnacional del tabaco.

Si bien hace 50 años se confirmó la sospechada relación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón3, hace poco que se conoce su mecanismo íntimo de acción4. Otras secuelas de esta adicción son la enfermedad coronaria, otros cánceres y la enfermedad pulmonar crónica, siendo además un factor de riesgo muy importante de la ateroesclerosis. Por todo esto podemos decir que el trabajo propone cambiar placer por muerte e incapacidad5.

La mitad de los fumadores muere prematuramente como consecuencia de su adicción6. Pero, además de autodañarse, el fumador perjudica a otros exponiéndolos a la inhalación pasiva del humo del cigarrillo que también está asociada con morbilidad respiratoria y con un riesgo alto de padecer cáncer de pulmón y enfermedad cardíaca6. Se sabe que los hijos de padres fumadores tienen mayor predisposición a contraer enfermedades respiratorias bajas, sufrir muerte súbita infantil, enfermedad del oído medio, bronquitis y asma6, además de tener un modelo negativo a seguir.

Cada año el tabaco mata a cuatro millones de personas y un millón de esas muertes se produce en países mal preparados para soportar esta carga sanitaria y económica7. Debido a que las compañías tabacaleras han experimentado recientemente reducciones importantes en las ventas de cigarrillos en los países desarrollados, han desplazado sus esfuerzos publicitarios hacia nuevos mercados en los países en vías de desarrollo8. De hecho, mientras que el consumo de tabaco ha disminuido en el mundo desarrollado durante los últimos años, hubo un aumento del 50% en los países en desarrollo9-11.

En un reportaje titulado La OMS declaró la guerra contra el cigarrillo, el Dr. J. Reinstein, Director General de World Self Medication Industry, dijo: "La industria tabacalera necesita alrededor de once mil nuevos fumadores cada día para reemplazar a los que mata. Entonces, su objetivo son nuestros niños y les venden adicción y muerte como un acto de libertad, rebeldía, libre elección, sofisticación y éxito" (La Razón, jueves 22 de junio de 2000).

En un excelente estudio publicado por Cúneo y colaboradores12 sobre tabaquismo y médicos, en 1998, se encuentra que 1 de cada 3 médicos argentinos fuma, sin distinción de sexo, edad, ámbito laboral y aún sabiendo que padecen otros factores de riesgo como hipertensión arterial y diabetes mellitus. Asimismo, encontraron que los fumadores beben más alcohol, practican menos actividad física, cuidan menos su peso corporal y tienen padres fumadores en mayor proporción.

Esto nos impulsó a publicar los resultados de una encuesta estructurada, realizada en la misma época, a fin de estudiar la prevalencia del consumo de tabaco en estudiantes de medicina y conocer su posición frente al tabaquismo. En sintonía con el estudio mencionado12 la pregunta a responder es ¿estamos preparados los médicos y los docentes de Medicina para abogar por un estilo de vida saludable para nosotros y para nuestros pacientes?

MATERIAL Y METODO
Se realizó una encuesta entre 328 alumnos de ambos sexos, de 1º a 6º año de la carrera de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad del Salvador, cuya edad promedio era de 21,4±0,2 años. La encuesta comprendía 15 preguntas con varias opciones cada una de ellas. Además de la edad, sexo, año que cursa, si fuma o no, se los interrogó sobre los siguientes puntos:
1) Si ha intentado seriamente alguna vez dejar de fumar.
2) Cuál será su actitud con respecto al tabaco dentro de cinco años.
3) Importancia de las razones siguientes por las que dejó o dejaría de fumar: a) aparición de ciertos síntomas; b) para dar un buen ejemplo a los profesionales de la salud; c) para evitar una molestia en su entorno; d) para ahorrar dinero; e) para dar un buen ejemplo a los adultos de su entorno; f) para dar un buen ejemplo a los niños; g) para dar un buen ejemplo a los enfermos; h) por ceder a la influencia de su entorno; i) como protección de la salud; j) por disciplina personal.
4) ¿Piensa Ud. que fumar es perjudicial para la salud?
5) Evaluar la importancia que atribuye al tabaco para las siguientes enfermedades: cáncer de vejiga, enfermedades coronarias, cáncer de bronquios, bronquitis crónica, cáncer de la boca, enfisema pulmonar, cáncer de faringe, arteritis, leucoplasia de la boca y los labios, lesiones de los tejidos de la boca y los labios y mortalidad neonatal.
6) En el ejercicio de su futura profesión ¿en qué circunstancias pondrá Ud. en guardia a sus enfermos con respecto al tabaco?
7) Indicar si está de acuerdo con las siguientes afirmaciones: a) incumbe al médico la responsabilidad de convencer a la gente para que deje de fumar; b) la mayoría de los fumadores pueden dejar de fumar si tienen la voluntad de hacerlo; c) es desagradable estar al lado de una persona que fuma; d) los médicos tendrían que dar el buen ejemplo no fumando; e) la mayoría de la gente no dejará de fumar aunque se lo aconseje su médico; f) en el futuro, los médicos tendrán que ser más activos hablando a los grupos de riesgo de los peligros del tabaco; g) los médicos aconsejarían más fácilmente dejar de fumar si existiese un método realmente eficaz; h) Ud. tiene bastante conocimiento para aconsejar a los enfermos que desean dejar de fumar; i) a cada contacto con un enfermo, cuando parezca natural hacerlo, Ud. tendría que desaconsejar el fumar.
8) Ante la posibilidad de una reducción del tabaquismo por una acción legislativa, a) las advertencias acerca de los peligros del tabaco tendrían que figurar en los paquetes de cigarrillos; b) la publicidad tendría que estar totalmente prohibida para el tabaco; c) el uso del tabaco tendría que reducirse en los lugares públicos cerrados; d) aumentar considerablemente los precios del tabaco; e) prohibir terminantemente la venta de tabaco a los niños; f) en los hospitales no se tendría que tener derecho a fumar excepto en lugares muy precisos; g) los profesionales de la salud tendrían que estar formados especialmente para ayudar a la gente que desea dejar de fumar.

Los resultados se analizaron mediante la prueba de ji-cuadrado por medio del paquete informático Statistica for Windows 5.0 (StatSoft Inc. 1984-1995).

RESULTADOS

De un total de 328 encuestados, el 24% es fumador. Del total de los varones fuma el 28% y del total de las mujeres lo hace el 21%; esta diferencia no es significativa (ji-cuadrado) (Tabla I).

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Un porcentaje significativo (50%) declara no haber intentado nunca dejar de fumar (ji-cuadrado; p < 0,05). Solamente un 46,2% de los fumadores opina que probablemente no fumará dentro de 5 años. La opción "protección de la salud" (Tabla II) fue señalada por un 57,9% como la más importante, siendo este porcentaje significativamente mayor (ji-cuadrado; p < 0,05) que para cualquiera de las otras opciones. Le siguen en importancia: "aparición de ciertos síntomas" (48,5%) y luego las opciones "para dar un buen ejemplo a los enfermos" (35,4%) y "a los niños" (35,6%).

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Un 97% de los encuestados está completamente de acuerdo conque fumar es perjudicial para la salud. El 94,9% de los fumadores también dice estar de acuerdo con esto.

En la etiología de algunas enfermedades casi la mitad de la población encuestada no sabe evaluar la influencia que se le debe atribuir al tabaco, correspondiendo un 49,1% a cáncer de vejiga, un 43,9% a arteritis y un 43% a leucoplasia de la boca y los labios. Al evaluar comparativamente las respuestas de los alumnos de 1º y 6º año se observa una disminución significativa (ji-cuadrado; p < 0,001) en el porcentaje de desconocimiento de la importancia del tabaco en estas enfermedades.

Sólo un 47,2% de los encuestados pondrá en guardia a sus pacientes cuando estos no tengan síntomas o no soliciten información explícita. El total de los encuestados considera irrelevante o no está de acuerdo con los siguientes ítems: que es desagradable estar al lado de una persona que fuma (15,5%); que los médicos tendrían que dar el buen ejemplo sin fumar (13,1%), que los médicos aconsejarían más fácilmente si existiese un método realmente eficaz (26,8%) y si consideran que tienen bastante conocimiento para aconsejar a los enfermos (24,1%). Pero si se considera solamente a los fumadores estos porcentajes son, respectivamente, 33,3%, 30,8%, 21,8% y 23,1%, no siendo las diferencias significativas. Por otro lado, el 55,1% no está de acuerdo con que la mayoría de los fumadores puede dejar de fumar si tiene la voluntad de hacerlo. Sólo un 34,1% piensa que la publicidad de tabaco tendría que estar terminantemente prohibida y un 28,4% sostiene que se tendrían que aumentar los precios del tabaco.

DISCUSION

En este trabajo se demuestra que el porcentaje de jóvenes que fuma en nuestro medio es muy importante a pesar de que el 97% de los encuestados declara ser conciente de que fumar es perjudicial para la salud.

La necesidad de proteger su salud o la aparición de síntomas alarmantes parece ser la causa principal por la cual dejarían de fumar. Un número significativo de los encuestados, especialmente aquellos que cursan los primeros años de la carrera, desconoce que el hábito de fumar es un importante factor de riesgo en la aparición de ciertas enfermedades (las no relacionadas directamente con el corazón y con el aparato respiratorio) (Figura 1). En general los encuestados, todos ellos estudiantes de medicina, no parecen asumir como deberían hacerlo la importancia de informar al enfermo sobre los daños que produce el tabaco, a menos que el paciente padezca alguna enfermedad relacionada con el tabaquismo o que requiera esa información; es decir, no perciben el papel que el médico debe actuar como educador y ejemplo en la difícil tarea de combatir el tabaquismo. Se ha demostrado que la prevalencia de tabaquismo en pacientes con enfermedad cardíaca isquémica difiere de acuerdo con la actitud de sus médicos frente a la adicción, encontrándose mayor prevalencia en los pacientes atendidos por médicos fumadores5. Cúneo y col12 comunicaron que 1 de cada 10 médicos argentinos fuma a la vista de sus pacientes y la mayoría declaró hacerlo frente a su familia.

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Figura 1. Comparación de la importancia dada por alumnos de 1º y 6º año al papel del tabaco en distintas patologías. 1: cáncer de vejiga. 2: coronariopatías. 3: cáncer de bronquios. 4: bronquitis crónica. 5: cáncer de boca. 6: enfisema pulmonar. 7: cáncer de faringe. 8: arteritis. 9: leucoplasia de boca y labios. 10: lesiones de boca y labios. 11: mortalidad neonatal. RELACION: la enfermedad está relacionada con el tabaquismo. S_RELACION: la enfermedad no está relacionda con el tabaquismo. NO_SABE: no sabe/no contesta.

El proceso por el cual se adquiere el hábito de fumar durante la adolescencia no es totalmente comprendido. Para una sustancial minoría de adolescentes, el conocimiento y las actitudes no parecen tener que ver con el hábito de fumar. Se acepta ampliamente que varios factores psicológicos y sociales conducen a fumar, incluyendo factores demográficos (situación socioeconómica), el medio social (familia y pares), la personalidad y factores psicosociales (autoestima y niveles de ansiedad) y factores biológicos. Todos estos factores se combinan e interactúan entre sí.

Los médicos y enfermeros13-15 tienen un importante papel como educadores del cuidado de la salud y modelos de buen comportamiento en relación con ella. El fumar subvierte ese papel y envía un mensaje distorsionado a los pacientes que fuman. También se ha demostrado que los médicos y enfermeros que fuman son menos propensos que otros a percibir su importancia como educadores en el cuidado de la salud y es menos probable que alienten a sus pacientes a dejar de fumar 5.

En los EE.UU.16 se compararon los datos obtenidos en los años 70 con los de 1990 y 1991 y se encontró que la prevalencia del hábito de fumar cigarrillos había declinado entre los médicos del 18,8% al 3,3%. Se considera que esta reducción es el resultado de un número de factores. La mayor atención de los medios a los peligros que implica fumar ha conducido a muchos individuos, tanto trabajadores de la salud como a la población en general, a dejar de fumar, con una disminución más rápida en los individuos más educados.

Los estudios demuestran que los médicos y enfermeros dejan de fumar por las mismas razones que la población general, incluyendo efectos adversos sobre la salud, presión por parte de la familia y amigos y costo13. Los profesionales de la salud mencionan con frecuencia el deseo de dar un ejemplo tanto a sus pacientes mayores como a los más jóvenes para que dejen de fumar y, por supuesto, asistir pacientes con problemas de salud relacionados con el tabaco puede ser un factor de motivación adicional para dejar de fumar.

El uso del tabaco es la mayor causa de muerte prematura y es evitable. Se ha dicho que el tabaco es el único de los productos de consumo que puede matar si se lo usa exactamente como lo dicen los fabricantes. Se ha expresado también que la adicción que crea la nicotina es comparable a la de la heroína y la cocaína2.

Nueva Zelandia fue el primer país en incluir preguntas sobre tabaquismo en los censos de población. La gran reducción en el consumo de tabaco en los últimos 20 años (38% en hombres y 28% en mujeres) ha redundado en una reducción del 50% en la mortalidad por coronariopatías17. No es casual que la tasa de médicos fumadores neocelandeses se haya reducido el 60% en los últimos 15 años y que el 90% de los médicos menores de 30 años nunca haya fumado. Evidentemente los médicos neocelandeses han predicado con su ejemplo, y este liderazgo condujo a reducir la adicción en la población general17.

Todo el personal del equipo de salud, pero especialmente los médicos y particularmente los de atención primaria, pueden desempeñar varias acciones fundamentales 8:

En América del Norte, donde los médicos han comenzado a desempeñar esas funciones, la prevalencia del tabaquismo entre ellos ha disminuido a niveles inferiores al 10%8.

Otra forma importante de luchar contra el tabaco es incluir estos temas en los planes de estudio de las facultades de Medicina, haciendo que los futuros médicos tengan conocimientos y una conciencia acabada sobre este flagelo y sobre las técnicas para tratarlo adecuadamente. Muchos insisten en incluir este conocimiento al comienzo de la carrera y reforzarlo posteriormente ya que se comprobó que los estudiantes avanzados, a pesar de poseer el conocimiento, siguen con la adicción9.

Por todo esto, en Latinoamérica el hallazgo en una encuesta de una incidencia del 24% de fumadores entre los estudiantes de medicina y el reconocimiento, en otra, de que 1 de cada 3 médicos argentinos fuma, es muy preocupante12.

Por otra parte, es fundamental que el futuro médico conozca no sólo las graves consecuencias que acarrea el hábito de fumar sino también la importancia de prevenir, de concientizar al paciente que se acerca a la consulta (fumador o no) sobre las consecuencias del hábito de fumar y de los severos daños que acarrea el tabaquismo, y que comprenda también, como profesional de la salud, que debe tener un comportamiento que sirva como modelo.

Es cada vez mayor la urgencia de programas de control más eficaces. Si no se aplican a partir de ahora las respuestas idóneas en políticas y programas, la predicción de 10 millones de muertes al año por consumo de tabaco en todo el mundo, se hará realidad para el año 2030 20.

SUMMARY
SMOKING IN MEDICAL STUDENTS
A total of 328 students, of both sexes, mean age 21.4±0.2 years bolinging to the career of Medicine of the Universidad del Salvador, were asked to respond to an inquiry which consisted of 15 questions with several options each. The result of this inquiry showed that a 24% smoked and there were not significant differences between  male and female (Chi2).
A 50% had never tried to stop smoking (Chi2; p < 0.05), because certain symptoms appear (48,5%), or to give a good example to patients (35.4%) and children (35.6%). A 97% considered that smoking is dangerous for health and some failed to evaluate the importance of tobacco for certain diseases (49.1% bladder carcinoma; 43,9% arteritis and 43% leukoplasia of mouth and lips) but these percentages significantly diminished between students of 1st and 6th years (Chi2, p < 0.001). Only a 47.2% of the students will warn their patients if they have no symptoms or do not rrequest information. A 13.1% of the students did not agree that physicians should give a good example, a 24.1% considered to have enough information to advise their patients and a 55.1% did not believe that smokers can stop smoking if they have the will todo it, a 34.1% considered that tobacco publicity should be forbidden and a 28.4%, that tobacco prices should be increased. The finding that 24% of medical students smoke is very alarming.

 

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Publicación: Diciembre 2000

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