ARTICULOS ORIGINALES

EPIDEMIOLOGIA DE LA HIPERTENSION ARTERIAL EN LA CIUDAD DE CORDOBA, ARGENTINA

DANTE NIGRO, JUAN C. VERGOTTINI, EMILIO KUSCHNIR, MARIO BENDERSKY, IVON CAMPO, HEBE G. DE ROITER*, GREGORIO KEVORCOF

Cátedra de Medicina II. Unidad de Medicina Interna Nº 5. Facultad de Ciencias Médicas.
* Facultad de Ciencias Económicas. Universidad Nacional de Córdoba. Argentina.
Dirección postal: Jerónimo Cortez 654. 5000 Córdoba. Argentina.
Recibido: Agosto de 1998
Aceptado: Noviembre de 1998

Summary

Resumen: Prosiguiendo una línea de investigación epidemiológica en tensión arterial (TA) que comenzó con niños y adolescentes de Córdoba, se realizó una encuesta domiciliaria y se controló la TA según técnicas pautadas a 6.875 individuos entre 15 y 85 años de edad (varones 47%), muestra representativa de todas las seccionales de la ciudad de Córdoba. El 29,9% de la población presentó hipertensión arterial (HTA) (mujeres 27,9% y varones 32,4%). La incidencia de HTA aumentó con la edad en ambos sexos, predominando en el hombre hasta la edad de 65-74 años. En mayores de 74 años, la HTA predominó en las mujeres. El 54,9% de los hipertensos conocía su enfermedad; 12% sabía pero no recibía tratamiento; el 30% recibía tratamiento pero registraba cifras > 140/90 mmHg y sólo el 13% de los hipertensos estaba tratado y normotenso (controlado). La HTA fue más frecuente, con significación estadística, en individuos con antecedentes familiares de HTA, en obesos, en sedentarios, en los que consumían abundante sal, en los que tenían una alimentación excesiva, en los que consumían alcohol, en los ex fumadores, en aquellos con situación socioeconómica deficiente y en los individuos con personalidad tipo A, todos estos factores de riesgo conocidos para hipertensión arterial. El antecedente de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca se correlacionó con las cifras de TA, resaltando la menor frecuencia de estos eventos en pacientes con TA "ideal" (< 120/80 mmHg) con respecto a los individuos con TA "normal" (< 140/90 mmHg).

Rev Fed Arg Cardiol 28: 69-75, 1999

 

Distintos estudios epidemiológicos coinciden en que la prevalencia de hipertensión arterial (HTA) en la población occidental adulta se encuentra entre el 15% y el 30% 1-6. En nuestro país los datos epidemiológicos son escasos pero coincidentes con los porcentajes antes mencionados. La HTA es el mayor factor de riesgo de enfermedad cardiovascular, con prevalencia superior a las dislipemias, diabetes u otros importantes factores. El riesgo de eventos cardiovasculares es proporcional a los niveles de TA 7-10.

En HTA, como en muchos otros terrenos, es muy importante conocer la situación epidemiológica nacional y regional, pues ello representa la base de cualquier programa de prevención, educación y control tendiente a mejorar la situación.

Además, una gran parte de la población no conoce sus cifras tensionales e ignora que, en muchos casos, las mismas se hallan en niveles de HTA. Estos individuos se encuentran libremente expuestos a los diversos riesgos pertinentes, sin posibilidades de adoptar medidas de prevención y control.

Prosiguiendo una línea de investigación epidemiológica en HTA, que comenzó con niños y adolescentes 11, programamos un control domiciliario de TA y una encuesta de factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en la ciudad de Córdoba, que consideramos representativa.

Los objetivos del estudio fueron determinar la prevalencia de HTA y la frecuencia con que los hipertensos desconocen su enfermedad, o que conociéndola no reciben tratamiento, o éste es insuficiente. Asimismo, correlacionar la prevalencia de HTA con distintas situaciones y factores de riesgo, y con eventos cardiovasculares.

MATERIAL Y METODO
El estudio consistió en una encuesta domiciliaria que estuvo a cargo de un grupo de estudiantes universitarios de quinto año de la carrera de medicina de la Universidad Nacional de Córdoba, quienes fueron debidamente entrenados para tal fin.

Para cada individuo se confeccionó una ficha en la que se consignaron diversos datos que debían recogerse en el momento de la entrevista, además de la medición de la presión arterial.

Los datos recogidos para cada sujeto fueron los siguientes:
1. Antecedentes hereditarios de HTA.
2. Indice ponderal (IP), calculado mediante la relación peso/talla 2, considerándose como obesos los individuos con IP >30.
3. Grado de actividad física, considerándose los siguientes: a) sedentario: trabajo con actividad física escasa; b) activo: realiza actividades que demandan actividad física moderada; c) deportista: practica deportes regularmente pero no en forma profesional; d) deportista intenso: practica deportes en forma profesional; e) esfuerzo extremo: realiza una actividad física habitual que demanda un esfuerzo físico de gran magnitud.
4. Consumo de sal (ClNa): a) normal: se agrega sólo en la preparación de alimentos; b) abundante: se agrega en la preparación de alimentos y se sobreagrega en el momento de consumirlos.
5. Tipos de alimentación: según cantidad y calidad de los alimentos, carnes, grasas, vegetales, productos lácteos, golosinas, embutidos: a) normal; b) deficitaria; c) abundante.
6. Consumo de alcohol: a) no consume; b) consume ocasionalmente; c) consumidor moderado: durante y fuera de las comidas, hasta 1 litro de vino por día; d) consumidor abundante: consume durante y fuera de las comidas, más de 1 litro de vino diario.
7. Tabaquismo: a) no fuma; b) fuma; c) abandonó el tabaquismo.
8. Situación económica: a) mala: no alcanza a cubrir necesidades mínimas; b) modesta: cubre necesidades mínimas con limitaciones; c) media: cubre todas las necesidades mínimas y cierto confort; d) acomodada: sin mayores restricciones.
9. Tipo de personalidad. Tipo A, muy responsable: a) ambicioso; b) disconforme; c) competitivo; d) vida acelerada; e) estrés. Tipo B, conformista: a) tranquilo; b) no acelerado; c) no ambicioso 12.
10. Determinación de la TA: realizada con tensiómetro de mercurio, con el paciente sentado, después de 5 minutos de reposo. Se efectuaron dos lecturas de TA con 5 minutos de intervalo y si se comprobaban diferencias entre ambas lecturas mayores de 6 mmHg se realizaba una tercera lectura 5 minutos después, considerándose los promedios. Se tomaron como TA sistólica (TAS) y diastólica (TAD) a las fases I y V de Korotkoff respectivamente. Las cifras se consignaron con aproximación de 2 mm. De acuerdo con los criterios establecidos, la TA de los individuos fue considerada óptima o ideal: < 120/80 mmHg; normal: < 139/89 mmHg; hipertensión arterial: ³ 140/90 mmHg.

Se investigó en cada encuestado la presencia de antecedentes de eventos cardiovasculares, a saber: infarto agudo de miocardio (IAM), accidente cerebrovascular (ACV) e insuficiencia cardíaca (IC).

Análisis estadístico
Las observaciones muestrales fueron ponderadas a fin de que las estimaciones epidemiológicas realizadas reproduzcan las proporciones del censo poblacional de 1991 para la ciudad de Córdoba, según edad y sexo. Las situaciones asociadas a la HTA se analizaron relacionando los porcentajes observados de personas con TA ideal, normal e hipertensión, por grupos de edad y sexo.

Para la presentación de los valores normales medios de TAS y TAD en normotensos por grupos de edad y sexo se calcularon intervalos de confianza del 95% (media ± 1,96 veces el error estándar de la media).

RESULTADOS
Se encuestaron 6.875 individuos (3.216 hombres y 3.650 mujeres) de 15 a 85 años de edad, residentes en 16 seccionales que conforman la ciudad de Córdoba.

1. Cifras tensionales
La prevalencia de HTA fue del 29,9% con predominio en los hombres (32,3%) sobre las mujeres (27,9%) (p < 0,01) (Figuras 1 y 2).

NigroF1.gif (5946 bytes)
Figura 1. Prevalencia de hipertensión arterial en la población total. n: 6.875.
NigroF2.gif (6305 bytes)

Figura 2. Prevalencia de hipertensión arterial según sexo. n: 3.216 hombres, 3.659 mujeres.


La prevalencia de HTA aumentó con la edad; fue mayor en los hombres que en las mujeres hasta los 65-74 años, momento en que se hizo similar en ambos sexos, predominando a partir de entonces en las mujeres.

En los individuos mayores de 60 años, la prevalencia de HTA fue superior al 60% (Figura 3).

NigroF3.gif (20822 bytes)
Figura 3. Prevalencia de hipertensión arterial según edad y sexo.

En los individuos normotensos, la tensión arterial sistólica (TAS) mostró una curva ligeramente ascendente con el avance de la edad: en los hombres hasta los 45-54 años y en la mujer hasta los 55-64 años, continuando el ascenso en las mujeres en forma más pronunciada en los grupos etáreos mayores. La tensión arterial diastólica (TAD) mostró también una tendencia a presentar una curva ascendente con el avance de la edad: en los hombres hasta los 45-54 años y en las mujeres hasta los 55-64 años; posteriormente se observó una tendencia plana o en meseta (Figuras 4 y 5).

NigroF4.gif (8550 bytes)

Figura 4. Cifras de tensión arterial sistólica y diastólica en hombres normotensos por grupos de edad. Media ± IC 95%.

NigroF5.gif (8658 bytes)

Figura 5. Cifras de tensión arterial sistólica y diastólica en mujeres normotensas por grupos de edad. Media ± IC 95%.

El porcentaje de individuos con TA "ideal u óptima" disminuyó con la edad en ambos sexos, desde los 15 años hasta los 75-84 años.

Del total de la población hipertensa estudiada, el 45% ignoraba tal condición; entre los restantes pacientes, que conocían su enfermedad, el 43% recibía tratamiento, pero sólo el 13% tenía cifras tensionales normales. Es decir, el 87% de los hipertensos o no había sido detectado, o no recibía tratamiento, o no estaba siendo adecuadamente tratado (Figura 6).

NigroF6.gif (10916 bytes)
Figura 6. Porcentajes de individuos hipertensos según conocimiento de su condición y tratamiento. n: 2.057.

 

2. Factores de riesgo para HTA
La Tabla I describe la correlación entre prevalencia porcentual de HTA y los distintos factores de riesgo evaluados. Se presentan los valores del riesgo relativo (RR) y la significación estadística.

NigroT1.gif (4480 bytes)

La Tabla II muestra la relación entre antecedentes de morbilidad cardiovascular y niveles tensionales de los pacientes.

NigroT2.gif (1512 bytes)

DISCUSION
De acuerdo con este estudio, la prevalencia de HTA en la ciudad de Córdoba fue del 29,9%, similar a la referida en otras provincias argentinas y en otros países. Echeverría y col 8 encontraron un 32,7% de hipertensos en la ciudad de La Plata. Piskorz y col 9 encontraron 34,7% en el Estudio FAROS, realizado en la ciudad de Rosario. Cámera y col 10 refirieron 26% en el Estudio Epidemiológico Nacional.

Entre los normotensos, la TAS y la TAD mostraron una tendencia a aumentar en función de la edad: en las mujeres la tendencia ascendente continuó más allá de la década de los 45-54 años, mientras que en los hombres el ascenso de las cifras tensionales no se observó más allá de esas edades. Las cifras tensionales consideradas "ideales" fueron más frecuentes en las mujeres que en los hombres, disminuyendo con el avance de la edad.

El hecho de que sólo un reducido porcentaje de hipertensos (13%) tenga tratamiento adecuado y cifras tensionales normales coincide con las referencias de otros autores. Es preocupante la cantidad de pacientes hipertensos que no conocen su enfermedad, o que conociéndola no reciben tratamiento, o éste es inadecuado (87% en nuestro estudio), lo que constituye un serio problema sanitario y pone en descubierto las graves falencias existentes a nivel educacional en la población y en las estrategias de prevención. En este sentido, los estudios epidemiológicos deben conducir a la implementación de políticas sanitarias preventivas tendientes a disminuir la morbimortalidad y a mejorar la calidad de vida de la población. La HTA es, precisamente, una enfermedad que librada a su evolución espontánea, puede ocasionar severos daños orgánicos, cardiovasculares, neurológicos y renales, que pueden evitarse con la aplicación temprana de los recursos terapéuticos efectivos actualmente disponibles.

Al respecto, los estudios NHANES 5,13 demostraron la importancia de implementar estrategias activas para la detección y el seguimiento de los hipertensos. En el estudio NHANES II (1976-1980), el 51% de los hipertensos estaba detectado, el 31% recibía tratamiento y el 10% estaba debidamente controlado, cifras que se aproximan a las encontradas por nosotros. En cambio, en el estudio NHANES III (1988-1991), luego de implementarse medidas activas de prevención y tratamiento, el 73% de los hipertensos estaba detectado, el 55% tratado y el 29% controlado. Un hecho inquietante se verificó en una fase siguiente del estudio NHANES III (1991-1994), en que los porcentajes referidos disminuyeron al 68,4%, 53,6% y 27,4%, modificándose la tendencia previa y llamando la atención sobre la importancia de dar adecuada continuidad a la difusión e implementación de las estrategias de educación y control epidemiológico en toda la población.

Con respecto a los factores de riesgo antes analizados, se encontró una asociación significativa entre HTA y las siguientes situaciones: antecedentes familiares de HTA, obesidad, sedentarismo, consumo abundante de sal, alimentación excesiva, consumo moderado o abundante de alcohol, personalidad tipo A y situación económica poco satisfactoria. Estos hallazgos coinciden con los de la bibliografía 14-16.

Con respecto a los antecedentes familiares de HTA, Williams y col27 encontraron que los hombres normotensos de 20 a 29 años de edad tenían un riesgo relativo 2,5 veces mayor de desarrollar HTA futura si tenían un familiar directo hipertenso y 3,8 veces mayor si tenían dos o más familiares con HTA.

En el estudio de Framingham, del conjunto de variables relacionadas con la HTA, la obesidad contribuyó en el 78% de los hombres y en el 64% de las mujeres10. El mejor factor predictivo de HTA en los jóvenes fue la obesidad durante la infancia18. En concordancia con esto, en un trabajo epidemiológico previo realizado en niños y adolescentes11 nosotros encontramos que el peso corporal fue la variable independiente más relacionada con las cifras de TA.

En cuanto a la influencia del sedentarismo en la HTA, Jennings y col 19 demostraron que los individuos activos y físicamente aptos tienen menos posibilidades de ser hipertensos.

La influencia del consumo inapropiado de sodio en la determinación de la HTA es bien conocida. Existen razas indígenas del norte de Brasil (Yanomanos) que consumen muy poco sodio y no padecen HTA. Si luego se mudan a regiones con cambios del estilo de vida y consumen más sodio en la dieta, desarrollan HTA 20. Alguno estudios demuestran que disminuyendo el sodio de la dieta disminuye la TA 21.

Con referencia al consumo de alcohol, diversos estudios han referido que cuando se consume menos de una onza diaria de etanol, la TA es más baja que en los no bebedores 22. Cantidades mayores tienden a elevar la TA.

Es también conocida la influencia de la personalidad como factor de riesgo cardiovascular. Los individuos pueden desarrollar HTA no sólo por estar sometidos a situaciones de estrés sino por responder a éste de forma diferente. La ira y la hostilidad son más frecuentes en los hipertensos 23,24,28.

Kaplan 25 refiere la situación socioeconómica no satisfactoria como otra causa asociada a HTA.

Con respecto al tabaquismo, en nuestro estudio se observó una similar prevalencia de HTA entre fumadores y no fumadores. El acto de fumar un cigarrillo, como la ingesta aguda de cafeína, puede elevar la TA; pero la aparición de tolerancia condicionaría el desarrollo de HTA26. La mayor prevalencia de HTA en ex fumadores encontrada en nuestro estudio podría relacionarse con el aumento del peso corporal, frecuente en los individuos que abandonan el hábito. Cabe destacar que el tabaquismo, independientemente de su influencia sobre la TA, es un factor de riesgo importante para la cardiopatía isquémica y, como tal, debe ser considerado en los criterios de prevención primaria 27.

Los antecedentes de eventos cardiovasculares: IAM, ACV e IC están altamente relacionados con la presencia de HTA, como expresión de las lesiones de órganos blanco 12,15,16. Asimismo hay que señalar que los individuos con TA ideal y óptima (TA < 120/80 mmHg) presentaron significativamente menor morbilidad cardiovascular comparados con los normotensos (TA < 139/89 mmHg): el riesgo cardiovascular se incrementa con los niveles tensionales.

Del análisis de estos resultados se desprende la importancia de los factores de riesgo asociados a la HTA y su reconocimiento temprano debe ser parte fundamental de los programas de educación sanitaria orientados a la prevención de la HTA y sus consecuencias sobre la morbimortalidad.

SUMMARY
EPIDEMIOLOGY OF SYSTEMIC HYPERTENSION IN CORDOBA, ARGENTINA
Continuing a previous epidemiologic study about blood pressure (BP) in children and adolescents in Cordoba, we performed a door to door poll and we checked the BP following common techniques in 6,875 individuals between 15 and 85 years old (males 47%). The sample was representative of all the precints in Cordoba. Twenty nine percent of the population had hypertension (HT), 27.9% females and 32.4% males. The incidence of HT increased with age in both sexes, being more predominant in males up to the age of 65-74 years. In people older than 74, HT was more predominant in women. Up to 54.9% of HT patients had knowledge of their illness, 12% knew but did not get any treatment, 30% get treatment but had readings < 140/90 mmHg and only 13% of HT patients were treated and controlled. HT was statistically more frequent in individuals with: family history of HT, obese, sedentary habits, high salt consumption, increased food intake, alcohol intake, patients who quit smoking, deficient social-economical situation and type A personality, all these risk factors for HT. A previous history of myocardial infarction, stroke and heart failure was correlated with the readings of BP, pinpointing the lesser frequency of this morbid events in patients with "ideal" BP (< 120/80 mmHg) than in individuals with "normal" BP (< 140/90 mmHg).

Bibliografía

  1. Birkett NJ, Evans CD, Haynes RB, Taylor DW, Sackett DL, Gilbert JR: Hypertension in two communities: evidence for better treatment and over labbeling. Hypertension 4: 369, 1986.
  2. JN Committee: Hypertension prevalence and status and awareness. Treatment and control in the United States. Final Report of the Subcommittee on the Definition and Prevalence of 1984. Hypertension 7: 457-468, 1988.
  3. WHO Experts Committee Report 1980: Arterial hypertension. Technical Report Series 628. Ginebra World Health Organization, 1978.
  4. The 1988 Report of the JNC on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure. Joint National Committee. Arch Int Med 153: 154-183, 1993.
  5. Burt VL, Whelton P, Roccella EJ y col: Prevalence of hypertension in the US adult population. Results from the Third National Health and Nutrition Examination Survey, 1988-1991. Hypertension 25: 305, 1995.
  6. Ayala M y col: Paraguayan National Blood Pressure Study. Prevalence of hypertension in the general population. Human Hypertension (England), 1995.
  7. Barbosa JJ, Del Canto CA: Estudio de algunas características de una muestra de la población de Mendoza. Compendio Médico MSD, 1976.
  8. Echeverría RF, Camacho RO, Carabajal HA y col: Prevalencia de la hipertensión arterial en La Plata. Medicina 48: 22-28, 1988.
  9. Piskorz D, Locatelli H, Gidekei L y col (en nombre de los investigadores del Estudio FAROS): Factores de riesgo en la ciudad de Rosario. Resultados del Estudio FAROS. Rev Fed Arg Cardiol 24: 499-508, 1995.
  10. Cámera MI, Farías JA, Limansky R: Estudio Epidemiológico Nacional de Prevalencia de la Hipertensión Arterial. Avances en Medicina. Sociedad Argentina de Medicina, 1995.
  11. Bendersky M, Resk J, Molina de Illia M y col: Blood pressure control in children of Córdoba, Argentina. Hypertension 19: 273, 1992.
  12. The Sixth Report of the JN Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure. National Institutes of Health Nº 98-4080, 1997.
  13. Unpublished data from the National Heart, Lung and Blood Institute: Analysis of 1976-1980 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES II) data. National Center for Health Statistic.
  14. Stamler J: Blood pressure and high blood pressure: aspect of risk. Hypertension 18 (suppl I): 195-207, 1991.
  15. Antonicelli R, Gesuita L, Ursini T, Paciaroni E: Camerano Study on Hypertension: association between arterial hypertension and cardiovascular risk factor. Clin Exper Hypertens 15 (suppl): 91-101, 1993.
  16. Mac Mahon S, Pati R, Cateler y col: Blood pressure and coronary heart disease. Part I. Prolonged differences in blood pressure. Prospective observational studies corrected for the regression. Lancet 335: 765, 1990.
  17. Williams RR, Hunt SC, Hastedt SJ y col: Definitions of genetic factor in hypertension: a search for mayor genes, polygenes and homogeneous subtypes. J Cardiovasc Pharmacol 12 (suppl 3): 57, 1988.
  18. Garrison RJ, Castelli WP: Weight and thirty-year mortality of men in the Framingham Study. Ann Intern Med 103: 1006-1009, 1985.
  19. Jenning G, Nelson L, Nestel P y col: The effects of changes in physical activity on mayor cardiovascular risk factors, hemodynamics, simpathetic function and glucose utilization in man: a controlled study of four levels of activity. Circulation 73: 30, 1986.
  20. Rikimarut T, Fujita Y, Okuda T y col: Responses of sodium balance in blood pressure and other variables to sodium loading in Papua. Am J Clin Nutr 47: 502, 1988.
  21. Hofman A, Ellison RC, Newburger J, Miettinen O: Blood pressure and hemodynamics in teenagers. Br Heart J 48: 377, 1983.
  22. Mac Mahon S: Alcohol consumption and hypertension. 9: 111, 1987.
  23. Schneider RH, Egan BM, Johnson EH, Drobny H, Julius S: Anger and anxiety in borderline hypertension. Psichosom Med 48: 242, 1986.
  24. Stavig GR, Igra A, Leonard AR: Hypertension and related health issues among Asians and Pacific islanders in California. Public Health Report 103: 28, 1988.
  25. Kaplan N: Hipertensión clínica. Ed. Méd Hispanoamericana, 1991, vol 1.
  26. Ballantyne D, Devine BL, Fife R: Interrelation of age, obesity, cigarette smoking and blood pressure in hypertensive patients. J Hypertens 7: 161, 1987.
  27. Friedman GA, Siegeland AB: Changes after quitting cigarette smoking. Circulation 61: 716, 1980.
  28. Melaned S: Emotional reactivity and elevated blood pressure. Psychosom Med 49: 637, 1987.
  29. Fanco LJ, Stern MP, Rosenthal M, Hajner SM, Hazuda HP, Comeaux PJ: Prevalence, detection and control hypertension in a biethnic community. The San Antonio Heart Study. Am J Epidemiol 121 (S): 684-696, 1985.

Tope

Sumario Analítico -

Index Revista - Index FAC

 

Publicación: Marzo 1999

©1994-2005 CETIFAC Bioingenieria UNER. Reservados todos los derechos
Webmaster - Actualización: 06-Ene-2005