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Interacción del IMC - Componente Graso

Narváez A, Ximena; Narváez P, Galo

LABEMORF. Buenos Aires, Argentina

RESUMEN
Introducción: El Indice de Masa Corporal (IMC = Peso/Talla2) es utilizado para monitorear el estado nutricional y grado de obesidad.
Objetivos: Proponer la utilización de una tabla cruzada que representa la interacción del IMC vs. el componente graso = pliegues tricipital + subescapular (SPC), para la calificación rápida de la composición corporal, en adolescentes y adultos jóvenes con entrenamiento de moderada y alta intensidad.
Material y Métodos: 15223 sujetos entre 16-29 años. A) deportistas de alto rendimiento 622 varones (V) y 263 mujeres (M), de 30 países y 33 deportes panamericanos (Pan); B) 315 V y 129 M deportistas blancos, negros y amarillos, representantes del deporte sudamericano, Pan y mundial; C) 355 V y 245 M, deportes competitivos de no alto rendimiento; y D) 7630 V y 6564 M, adolescentes con actividad deportiva escolar. Mediante la técnica de Quartiles 1) transformamos las variables continuas en discretas; y 2) se asumió la rectangularidad. Además, para corregir (normalizar) la Skwness del IMC y SPC, fueron transformados por logaritmos naturales (ln).
Resultados: El IMC fue dependiente en el grupo A ) de SPC V x2= 284 p<0.000; M x2= 90.4 p<0.000; y de la edad V x2 = 43.3 p<0.000 y M x2 = 24.1 p<0.004.
Discusión: Los resultados son similares en B, C y D; sin embargo, se encontraron diferencias NS, entre razas ni países pero si entre deportes. Esto estaría explicado por la dependencia p<0.001 encontrada entre IMC y Peso Magro.
Conclusiones: La Tabla 1 considera para IMC y SPC por convención, zona de normalidad entre percentiles 15 - 85. Por debajo se califica, como de sub valoración = baja masa magra-delgadez-bajo peso; y por arriba, sobre valoración = alta masa magra- obesidad-sobrepeso corporal.
INTERACCION DEL IMC (BMI) vs COMPONENTE GRASO (Tablas 1A-B- C- D- E- F)

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INTRODUCCION
   El Índice de Masa Corporal (IMC), es un simple pero objetivo indicador antropométrico del estado nutricional de la población, que esta influenciado por la talla en el periodo intrauterino, la talla al nacer (5), el estatus socioeconómico y cambios estaciónales en la disponibilidad de alimentos. Es relativamente económico, fácil de recolectar y analizar (3,4). El peso y la talla desde donde se lo deriva, (IMC Kg/m2 = Peso/Talla2) es la definición clásica y tradicional, que ha sido aplicada en adultos excluyendo expresamente a los adolescentes en edades de crecimiento y desarrollo; y a poblaciones con actividad deportiva (8,9).

OBJETIVOS
   El objetivo de este trabajo fue proponer la utilización de una tabla cruzada que representa la interacción del IMC vs el componente graso = pliegues tricipital + subescapular (SPC), para la calificación rápida de la composición corporal, en adolescentes y adultos jóvenes con entrenamiento de moderada y alta intensidad.

MATERIAL Y METODOS
   15223 sujetos entre 16-29 años. A) deportistas de alto rendimiento 622 varones (V) y 263 mujeres (M), de 30 países y 33 deportes panamericanos (Pan); B) 315 V y 129 M deportistas blancos, negros y amarillos, representantes del deporte sudamericano, Pan y mundial; C) 355 V y 245 M, deportes competitivos de no alto rendimiento (10); y D) 6730 V y 6564 M, adolescentes con actividad deportiva escolar.

   Para lograr un tratamiento homogéneo y evitar el sesgo, fueron categorizadas las variables estudiadas, mediante la técnica de transformación de cantidades continuas en discretas. Se las codifico en cuatro grupos de acuerdo a la técnica de los Quartiles (I = 0-25; II = 26-50; III = 51-75; y IV 76-100 centiles). Este método permite tener igual numero de casos en cada quartil (confirmando la asumción de rectangularidad) (1). El modelo general se lo muestra en la Tabla 1. Para corregir (normalizar) la Skwness del IMC y SPC, fueron transformados por logaritmos naturales (ln).

   Se utilizaron medidas de tendencia central y dispersión. Se aplico el test de Kolmogorov-Smirnov para comprobar la distribución normal de las muestras y Mann-Whitney, Kruskal-Wallis para testear que las muestras provenían de las mismas poblaciones. Tabla 2a, 2b, 2c, 2d.

   Mediante tablas cruzadas, se calculó la dependencia de las variables con x2 y el grado de asociación con el coeficiente de correlación (r de Pearson).

RESULTADOS
   El IMC fue dependiente en todos los grupos de SPC y de la edad. Tabla 3a, 3b. Se encontró correlaciones muy significativas r = 0.69 p<0.001 entre IMC (Kg/m2), y sumatoria de pliegues cutáneos (mm) en varones; y r = 0.68 p<0.001 para mujeres. En el grupo B se encontró dependencia significativa del IMC vs SPC, edad y P. Magro, en varones y mujeres en el grupo de blancos, y solo para P. Magro en el grupo de raza negra.



   Además, se hizo débilmente significativo el factor país-deporte, solo en varones, cuando se agrego el factor grasa. Es importante recalcar que el pliegue cutáneo subescapular, presenta el nivel mas alto de diferencias p<0.001.

DISCUSION
   Las tablas de IMC, de la OMS2 son base de datos, validadas para calificar la deficiencia de energía crónica, desnutrición y monitorear los cambios en el estado nutricional influenciado por el estatus socioeconómico, cambios estaciónales en la provisión de alimentos y demandas de actividad física.

   Se recomendó el IMC como base de los indicadores antropométricos de la delgadez y el sobrepeso durante la adolescencia (Spurr y col) (13). Se considera que el peso para la edad aporta poca información y es incluso engañoso en ausencia de la información correspondiente sobre la talla para la edad. Sin embargo, los métodos tradicionales de empleo combinado de la talla para la edad y el peso para la edad para evaluar la masa corporal, son complicados y han dado resultados sesgados (Kramer) (7).

   Los datos de referencia del peso para la talla tienen la ventaja de que no requieren el conocimiento de la edad cronológica. Sin embargo la relación entre el peso y la talla cambia mucho con la edad (y probablemente con el estado de maduración) durante la adolescencia; por consiguiente, con una determinada talla, el peso correspondiente a un percentil particular no es el mismo para todas las edades, de tal modo que el significado de un determinado percentil del peso para la talla difiere según la edad.

   Por las mismas razones, los pesos relativos calculados en las categorías de la talla durante la adolescencia son apropiados únicamente cuando se usan en categorías restringidas a la edad (Kramer) (7).

   Los resultados de nuestro estudio en atletas de alto rendimiento y en adolescentes, con actividad física significativa, demuestran que el IMC esta afectado por el componente graso, en cada uno de los cuatro Quartiles en los que están divididos el IMC y la SPC . En consecuencia, no es una relación escalada con los valores absolutos. La dependencia es lineal y muy significativa en todo el recorrido para las escalas del IMC como de la SPC.

   No fuimos capaces de demostrar la influencia del componente procedencia sobre el IMC, ni tipo de deporte en varones. Sin embargo, en mujeres las diferencias aunque moderadas, se hicieron presente. Pensamos que en este caso, se pusieron de manifiesto las características propias del sexo en cuanto se refiere al componente graso fue mucho mas significativo que en varones. La interacción encontrada entre IMC y SPC podría explicarse mejor en las mujeres por mayor tenor graso en los miembros inferiores.

   Es cierto que es posible encontrar igual valor del IMC en dos sujetos con distinta composición corporal. Sin embargo se ha sugerido que el IMC a mas de su calculo fácil, de ser independiente de la talla (Khosla & Lowe (5), Evans & Prior (3), Florey (4), Smalley y col.(12)), es mas sensible a los cambios de las reservas energéticas de la grasa que de la masa magra. Esto es crucial para alimentar la idea de recomendar el IMC, como índice tanto de suplemento energético del cuerpo, como de las variaciones en la composición corporal. Por ejemplo grasa y masa corporal que ocurren a similares valores de IMC.

   Por otro lado, la masa magra fue factor determinante en las diferencias de IMC para los varones y mujeres, demostrando su fuerte dependencia (Tabla 3a, 3b). A pesar de ello, para varones entre IMC vs M. Magra encontramos correlaciones significativas, r = 0.75 p<0.001. En mujeres: IMC vs M. Magra r = 0.74 p<0.001. Esto demuestra un alto grado de confiabilidad en el uso del IMC para calificar fácil y groseramente, la composición corporal en deportistas. En otras palabras un IMC elevado en un deportista, esta indicando también una mayor masa magra y/o masa muscular.

   Otro de los condicionamientos habitualmente referidos, es la aplicación del IMC en adolescentes con altos niveles de entrenamiento. Este grupo de sujetos a mas de estar influenciados por el proceso de crecimiento rápido, el entrenamiento físico modificaría significativamente la composición corporal y la estructura músculo esquelética.

   Nosotros estudiamos en el grupo A y B, la interacción del IMC con todos estos factores en atletas de alto rendimiento deportivo panamericano, donde el entrenamiento supera las 12 sesiones por semana. Además, este grupo de 900 atletas de ambos sexos, estaba en periodo competitivo. Consideramos también la posibilidad que el factor de "país de procedencia" (34 países del continente Americano) podría tener influencia.

   En el grupo B, además, se elimino el factor raza, ya que en este grupo no se encontró diferencias en ninguno de los sexos para las razas blanca, negra o amarilla, Tabla 3a, 3b.

   La influencia de la edad en varones fue llamativa considerando que la edad de competición es similar en todos los sujetos, a excepción de gimnasia deportiva. La faja etária considerada, para el grupo A es de 22.4 ± 5.3 para mujeres (n =263) y de 24.1 ± 4.2 en varones (n =622); y para el grupo B es de 21.602 ± 5.388 en mujeres (n = 129); y 21.235 ± 4.233 en varones (n = 315).

   En relación con nuestras mas recientes publicaciones(11), ensayamos la aplicación del escalamiento alométrico del IMC por la SPC, de acuerdo a las siguientes ecuaciones:

IMC/ SPC0.231 en Varones y IMC/ SPC0.250 en mujeres

   Sin embargo, la edad fue un factor de discriminación muy significativo en ambos sexos F = 5.26 p<0.001 en varones y F = 13.67 p<0.000 en mujeres. En consecuencia se descarto este procedimiento, y se eligió la construcción de una tabla de doble entrada.

   Pensando en dar al médico asistencial una herramienta mas sencilla de usar, se diseño una tabla cruzada de doble entrada, en donde los percentiles 15 y 85 delimitan la zona de normalidad. Por arriba del percentil 85 se establece la zona de sobrepeso y por debajo del percentil 15 la zona de delgadez. Estos criterios aunque arbitrarios están fundamentados en el criterio de dispersión de la mediana.

   Las tablas de percentiles a menudo incluyen el recorrido intercuartílico (RIQ). Se lo conoce también como desviación intercuartílica. Es la mitad de la distancia entre los cuartiles Q1=25 y Q3=75. En una distribución normal, si a partir de la mediana (P50), se llevan a cada lado 1 RIQ, se abarca aproximadamente el 50 por ciento de los casos; y 4 RIQ cubre todo el recorrido de la distribución.

   Si en cualquier variable calculamos el RIQ, veremos que sus extremos están muy cerca de los percentiles 15 hacia abajo y 85 hacia arriba. De manera practica, se fija los limites de normalidad entre estos percentiles. Todo lo que esté fuera de este límite hacia arriba se lo considera sobre valoración y hacia bajo, sub valoración.

   Los pasos para leer la tabla de IMC, se reduce a ubicar la edad en la primera columna y en las dos filas siguientes, se encontrara los valores de IMC en la primera y SPC en la segunda. De acuerdo al valor obtenido en la medición, se determina una de las cinco columnas, que corresponden a los percentiles 5 - 15 - 50 - 85 - 95. Como hemos establecido por convención, los valores de la normalidad, estará entre los centiles 15 - 85 y los valores por arriba o por debajo de ellos reciben el calificativo de subnormal o supranormal respectivamente.

   Lo deseable es que los valores de IMC y SPC coincidan en el mismo centil. Sin embargo se dará situaciones en las cuales los valores estén ubicados en distinta columna. En estos casos la sugerencia es que se nombre primero el percentil de ubicación del IMC y luego el de la SPC. Caso A: varón de 16 años con IMC = 23 y SPC = 19 mm. Se interpretara como IMC dentro de la zona de normalidad (percentiles 15-85) pero con SPC indicativo de exceso de grasa. Caso B varón de 17 años con actividad deportiva escolar: IMC = 28 y SPC = 15 mm. Se lo puede considerar como sujeto con significativo incremento del componente músculo esquelético y escaso componente graso, posiblemente debido al proceso de entrenamiento. Finamente la interpretación, deberá ser establecida por la experiencia y buen juicio del medico.

CONCLUSIONES
   Hemos presentado evidencias de la utilidad del IMC en periodos de edad criticas, marcadas por el proceso de crecimiento y desarrollo; esto es en adolescentes con actividad deportiva moderada y de alto nivel de competencia. Además, se descarta el efecto racial y del origen o procedencia.

   No se pretende reemplazar la utilidad de indicadores específicos estandarizados internacionalmente para la evaluación del desarrollo músculo-esquelético. Sin embargo, insistimos en descartar prejuicios y limitaciones en la utilización del IMC, especialmente tratándose del uso frecuente en la consulta diaria.

   La inclusión de la SPC, sumara en promedio un 35% de precisión, de acuerdo a la regresión cuadrática que mejor ajusto la curva de IMC vs SPC en todos los grupos estudiados.

   Recomendamos la utilización de las tablas sugeridas en este trabajo, ya que se estará en posesión de un sistema de calificación fácil, rápido y muy confiable, siempre que se realice la medición de los dos pliegues cutáneos recomendados: subescapular y tricipital.

   Finalmente, hemos incluido en este trabajo una pequeña tabla dinámica (Figura 1) realizada en Excel de Office. Su utilización que de hecho es muy simple, ayudará a la interpretación y calificación por edad y sexo, del sujeto paciente-deportista en el consultorio. Si desea obtenerla, contactar a los autores en la siguiente dirección:
xime@unctef.edu.ar

REFERENCIAS

1. Blackith, R. E. and Reyment. Multivariate morphometrics. Academic Press. London, 1971.

2. El Estado Físico: Uso e Interpretación de la Antropometría. Informe de un Comité de Expertos de la OMS. 854. Organización Mundial de la Salud. Ginebra, 1995.

3. Evans, J. G. & Prior, I. A. M. Indices of obesity derived from height and weight in two Polynesian population. Brit. J. Prev. Soc. Med. 23: 56-60, 1969.

4. Florey, C. D. V. The use and interpretation of ponderal index and other weight-height ratio in epidemiological studies. J. Chr. Dis. 23: 93-103,1970.

5. Khosla, T. & Lowe, C.R. Indices of obesity derived from body weight and height. Brit. J. Prev. Soc. Med. 21: 122-128,1967.

6. Klebanoff MA, Yip R. Influence of maternal birth weight on rate of fetal growth and duration of gestation. Journal of Pediatrics,1988,82:828-834.

7. Kramer MS. Determinants of low birth weight: methodological assessment and meta-analysis. Bulletin of the World Health Organization- Bulletin de l'Organisation Mondiale de la Santé,1987,65:663-737.

8. Malina, R.M.; and Bouchard C. "Growth, Maturation and Physical Activity". Human Kinetics Publishers, Inc. H. IL,1991.

9. Martorell R. Child growth retardation: a discussion of its causes and of its relationship to health. En: Blaxter KL, Waterlow JC, eds. Nutritional adaptation in man. Londres, John Libbey, 1985: 13-30.

10. Narváez P, GE; D'Angelo, C; Zabala, R. Physical Fitness in Children and Adolescents from differing Socioeconomic Strata, in: Human Growth, Physical Fitness and Nutrition. Medicine And Sports Science. Shephard RJ, Parízková J (ed): Basel, Karger,1991; Vol. (31), pp 80-89.

11. Sanagua, J O; Narváez, PGE; Rasmussen, R; Acosta,G. The Left Ventricular Hipertrophy in Power Trainig Athletes? Allometric Scaling Other Vision. Medicine and Science in Sports and Excersice. Vol 33:5 Supplement. 2001.

12. Smalley, K. J., Knerr, A. N., Kendrick, Z. V. , Colliver, J.A. & Owen, O.E. Reassessment of body mass indices. AMER. J. Clic. Nutri. 52: 405-408,1990.

13. Spurr GB, Barac-Nieto M, Maksud MG. Productivity and maximal oxygen consumption in sugar cane cutters. American journal of clinical nutrition, 1977, 30:316-321.

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