Artículos comentados por los Comités Científicos de FAC

Abril, 2022

Resultados asociados con Enfermedad Arterial Periferica en el Infarto de Miocardio con shock Cardiogénico

Comentario a cargo de: Dra. Stella M Macin

J Am Coll Cardiol 2022;79:1223–1235

 

Introducción

La tasa de mortalidad de pacientes con infarto agudo de miocardio (IAM) y shock cardiogénico (SC) siguen siendo altos a pesar de los avances en las estrategias de  evascularización y los dispositivos de soporte circulatorio mecánico (DSCM).

Objetivos

Evaluar la asociación entre la enfermedad arterial periférica de las extremidades inferiores (EVP) y resultados en SC e infarto.

Métodos

Se evaluaron pacientes de Medicare Medicare hospitalizados con SC e IAM desde el 1 de octubre de 2015 hasta junio 30 de diciembre de 2018.

Los objetivos primarios incluyeron mortalidad hospitalaria y secundario: incluyendo hemorragia, amputación, accidente cerebrovascular y revascularización de las extremidades inferiores. Se realizó Regresión múltiple utilizando modelos con ajuste por factores de confusión para estimar el riesgo. Los análisis de subgrupos incluyeron pacientes tratados con DSCM y los que se sometieron a revascularización coronaria.

Resultados

De 71.690 pacientes, el 5,9% (N = 4.259) tenía EVP. La edad media fue de 77,8 ± 7,9 años, el 58,7% eran hombres y  84,3% eran blancos. La mortalidad intrahospitalaria acumulada fue del 47,2%, con mayor riesgo entre aquellos con EVP (56,3% vs.46,6% sin EVP; OR ajustada: 1,50; IC 95%: 1,40-1,59). Los pacientes con EVP experimentaron tasas más altas de sangrado mayor (2.2% frente a 1,4%; P < 0,001), pacientes con EVP también tenían un mayor riesgo de amputación en el hospital (1,6% vs 0,2%; OR ajustada: 7,0; IC 95%: 5,26-9,37),  y revascularización de extremidades inferiores (4,1 % frente a 1,9 %; p < 0,001). Las tasas de accidente cerebrovascular (TIA/CVA) y paro cardíaco fueron comparables entre los 2 grupos. La mortalidad extrahospitalaria (67,9% vs 40,7%; HR ajustada: 1,78; IC 95%: 1,67-1,90).

Pacientes con EVP también tuvieron mayores incidencias acumuladas de subsecuentes infarto(8,9% vs 8,0%, HR no ajustado: 1,22; IC 95%: 1,03-1,44; P = 0,02), insuficiencia cardiaca (26,1 % frente a 18,9 %, sin ajustar FC: 1,50; IC 95%: 1,36-1,65; p<0,0001), y reingresos (62,0% vs 56,7%, sin ajustar FC: 1,33; IC 95%: 1,25-1,41; p<0,0001)  en comparación con aquellos sin EVP-

Cuando se ajusto por edad y sexo, los pacientes con EVP tenía un mayor riesgo de muerte a largo plazo (HR: 2,11; IC 95%. Los DSCM se utilizaron con menos frecuencia en pacientes con EVP (21,5 % frente a 38,6 % sin EVP; P < 0,001) y fue asociado con una mayor mortalidad, necesidad de revascularización de las extremidades inferiores y riesgo de amputación. Los hallazgos fueron consistentes en pacientes que se sometieron a revascularización coronaria.

Los pacientes con EVP tenían un 1,4 veces mayor riesgo de muerte intrahospitalaria (IC 95%: 1,29-1,47; P < 0,001), 7,0 veces mayor riesgo de amputación (IC 95 %: 5,16-9,62; P < 0,001), riesgo 1,4 veces mayor de sangrado (95% IC: 1.11-1.74; P < 0.01), y 2.2 veces mayor riesgo de revascularización de las extremidades inferiores.

Sub grupo de Revascularización coronaria:

Entre todos los pacientes del estudio, el 40,9% (n = 29.356) se sometió a ATC (angioplastia coronaria), y 12,0% (n = 8.625) se sometieron a cirugía de revascularización miocárdica (CRM). Después del ajuste multivariable, los pacientes con  EVP  y sometidos a ATC tenía mayores riesgos de mortalidad hospitalaria (OR: 1,43; IC 95%: 1,27-1,61; P <0,001), amputación (OR: 8,09; IC 95%: 3,86-16,95; P<0,001), y necesidad de revascularización de miembros inferiores (OR: 2,72; 95%: 2,10-3,50; P < 0,001). Similar, EVP que se sometieron a CRM tenían mayor riesgo de mortalidad hospitalaria (OR: 1,33; IC 95%: 1,01-1,74; P = 0,04) en comparación con pacientes sin EVP. Los

DSCM se utilizaron en el 53% de los pacientes que se sometieron a ATC y el 93% de los que se sometieron a CRM.  Los reingresos permanecieron aumentados en pacientes con EVP que recibieron DSCM, independientemente de la estrategia de revascularización.

Después del ajuste multivariable, la EVP permaneció asociado con un mayor riesgo de muerte a largo plazo (HR: 1,78; IC 95%: 1,67-1,90; P < 0,0001), Insuficiencia cardiaca (HR: 1,23; IC 95 %: 1,11-1,36; P < 0,0001), y readmisión (HR: 1,20; IC 95%: 1,12-1,28; P <

0.0001). El riesgo de IAM fue comparable entre los 2 grupos después del ajuste completo (HR: 1,09; IC 95%: 0,92-1,29; p = 0,32).

Conclusiones

Entre los pacientes que presentaban IAM y CS, la EVP se asoció con peores resultados en las extremidades y supervivencia. Además con tasas más bajas de utilización de DSCM, aquellos con PAD que recibieron DSCM tuvieron una mayor mortalidad, revascularización y amputación de extremidades inferiores