DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL ACV


DRA. LAURA TITIEVSKY
Presidente del Comité de Enfermedad Vascular Periférica y Stroke | FAC

El 29 de octubre de cada año se recuerda el Día Mundial de la lucha contra el Accidente Cardiovascular (ACV), que es considerada la epidemia del siglo 21, por lo que hay que crear conciencia sobre esta grave patología, ya que se ha transformado en la primera causa de discapacidad y la segunda causa de muerte en nuestro país.

EL 80% DE LOS CASOS ES PREVENIBLE, y la acción temprana en la urgencia puede REDUCIR al mínimo el daño cerebral y la posibilidad de muerte y discapacidad.

La detección a tiempo y una pronta atención médica, resultan claves para evitar secuelas (Shutterstock).

En la Argentina, se produce un accidente cerebrovascular (ACV) cada nueve minutos, 126 mil casos de ACV por año, de los cuales 18 mil terminan en muerte. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que 15 millones de personas sufren un evento vascular cerebral al año en todo el mundo. De este grupo, 5 millones mueren y otros 5 millones sufren una discapacidad de por vida.



El ACV es más devastador que un evento cardíaco, en especial por la incapacidad que provoca: generalmente hemiplejías y muchas veces pérdida del habla. Por eso debemos recordar que es una enfermedad prevenible, tratable y recuperable.



Por eso somos los CARDIÓLOGOS los que estamos directamente involucrados en la prevención de esta entidad.

Sabemos que en Argentina predominan los eventos isquémicos, representando aproximadamente (y según diversas series) entre el 85 y el 87% de los casos, y aproximadamente entre un 13 y un 15% (también en diversas series), son de tipo hemorrágico.

Actuar sobre los factores de riesgo vascular es una de las maneras más eficaces de prevenir un ACV.

Debemos concientizar a la población sobre la importancia del control exhaustivo de la presión arterial, así como el azúcar y lípidos en sangre. Es por ello que hay que promover la visita al médico de manera regular luego de una cierta edad.

En la Argentina, del 100% de las personas que tienen un ACV, más de la mitad son mujeres.

El ACV es una causa de muerte muy importante en mujeres; con una mortalidad mayor que la que ocasiona el cáncer de mama. Además de los factores de riesgo típicos, las mujeres tienen factores de riesgo propios como el consumo de anticonceptivos orales si se suma a otros factores de riesgo, el embarazo, migraña con aura y recibir terapia de reemplazo hormonal, entre otros.


Las causas más comunes en jóvenes son la ateroesclerosis, el cardioembolismo, las vasculopatías y las alteraciones hematológicas, aunque en un porcentaje alto no es posible determinar su causa a pesar de los estudios realizados.

Un ACV ocurre en algún lugar del mundo cada dos segundos.

Sin dudas, la detección a tiempo y una pronta atención médica resultan clave para evitar secuelas. Existen tres signos principales del ACV que a simple vista se perciben en el cuerpo y pueden resumirse en la sigla HaBraSo: es indispensable prestar especial atención al HAbla, los BRAzos y la SOnrisa.



El ACV es cada vez más tratable gracias a los nuevos avances. Hay pocas otras enfermedades para las cuales las opciones de tratamiento han mejorado tan radicalmente durante la última década, pero hoy podemos decir que los ACV son tratables.

El primer gran avance se produjo hace 25 años cuando se introdujo la trombolisis intravenosa.

En alrededor del 10 por ciento de los casos, las oclusiones son tan grandes que la trombolisis no funciona. Sin embargo, la trombectomía endovascular se introdujo hace unos años para proporcionar una opción en este tipo de casos.

El ACV, su tratamiento y prevención, deben recibir la máxima prioridad en la política sanitaria en cada país. Pero para que esto suceda, los hospitales necesitan estar equipados con unidades de ACV especializadas, y el tratamiento básico de la trombolisis debe estar disponible.

Es de gran importancia sensibilizar a la población en general sobre los factores de riesgo más comunes, en particular la hipertensión, la detección temprana y la necesidad de una atención adecuada, no sólo en la fase aguda, sino también a largo plazo.

En el marco de la Pandemia por Covid 19, el ACV presenta algunas cuestiones que deben ser resaltadas. En primer lugar, el estado inflamatorio protrombótico puede provocar eventos isquémicos cerebrales y contribuir al incremento de la incidencia de ACV en esta población, como ha sido demostrado en numerosas publicaciones. Pero también los efectos secundarios de la Pandemia incluyen un menor control de los factores de riesgo, como así también una mayor demora en la consulta y en la asistencia al paciente con ACV, con pérdida de las ventanas terapéuticas y la consecuente peor evolución de los pacientes. Así como ocurre en otras patologías, el déficit de atención por las restricciones y dificultades en el acceso al sistema sanitario, también ocurren en los pacientes con ACV. Deberíamos trabajar todos en conjunto para reducir esos daños colaterales de la Pandemia.