Reflexiones por el Dr Noé Carlos Gorelik

Especialista en Cardiología
MN 58083 MP 5690

Atesoro para mí una vivencia remota asistiendo en sus últimas instancias a una abuelita en tanto su nieta, llorando desconsolada pregunta a su padre:¿ Por qué ha debido sufrir tanto?. Él, en tono muy austero le responde: “Nacemos para sufrir”.

Estimo que los médicos nacemos para sufrir pero también para soñar.

Enfrentamos un verdadero dilema en medio de esta pandemia inédita y amenazante. En un primer momento respetamos la cuarentena en forma estricta tratando de no desplegar actividad alguna. Pero he aquí en que llegado el momento escuchamos una voz interior que nos llama a la lucha, a la participación, a la acción.

Y aún asumiendo los riesgos libramos la primer batalla contra un enemigo que no conocemos a ciencia cierta:¿ Es pequeño?¿ Dónde está?. Fluye en el aire y se mantiene? o cae y se deposita en superficies, en nosotros, en el papel, en nuestra lapicera?.

Nacemos para soñar, estamos quizás genéticamente marcados para hacerlo. Porque de última nuestro sueño consiste en “ayudar”.

Y para ello no ponemos reparos en exponernos, aún a sabiendas que nosotros al igual que cualquiera de nuestros pacientes, tenemos nuestros propios Factores de Riesgo.

Sin embargo,¿ Saben cuáles serían los resultados de no participar?: un aumento de la mortalidad no sólo por Cobid-19 sino por todas las causas. La Enfermedad Cardiovascular se lleva 100.000 vidas por año en la Argentina. Entonces sigamos actuando y soñando. Vivamos la felicidad a nuestra manera, de la forma en que sólo nosotros la entendemos.

Al final de este difícil y tortuoso camino y cuando todo haya pasado, nos reencontraremos y brindaremos por el presente y futuro, por el bien de la humanidad.